Blogging poético

La tarde

Inflamada costra en sí contra galope de mareas. Solicitud en vida como escarcha de silencio fuego gris de turbiedad absoluta en el polo supremo de las nubes. Lance tenue de miradas al firmamento, horizontes arrobados en robo a instantes, que de mitades quebradizas asoman ternura y encrespan las alas corroídas en memorias hacia tropas enmascaradas con dígitos absurdos. Vendaval inicuo fausto como candado que abre las grietas zurcidas en los años del recuerdo, aparejada la visión inmiscuida a la cima por los estribos calientes de amores no hechos ni dichos, realización fatua dentro cobijas entumecidas y rabiosas para decirnos aliento de otredades fugaces en la noche, fértiles en el día. Tarde acuosa imán ante lo ajeno productivo anterior a las estrellas que rugen fugitivos momentos consignando instantes que enredaron en los cabellos torcidos de alientos jóvenes en vejeces instantáneas. Tarde dentro de segundos locuaces donde escribes lápices en tu interior porque el dibujo atesorado es una reminiscencia asombrosa de los traumáticos hechos interioridades contra la palmera de la infancia. Como el jardín hermoso que hace veinte años no existía, como las colecciones dilapidadas, como los libros carcomidos por las cachorras, como las prensas de café hoy ya inservibles, como los amores idos y perdidos y el presente flamante que roen las piezas de todos los rompecabezas del mundo. Igual tarde que llegar lejos y después al festín de la vida, de los años, de la juventud, ya lozanía perdida, ya remedo de cuerpo atlético y poderoso, ya pulmones de catorce años de tabaquismo, ya mitad escindida de personalidades elucubrantes, ya locura añorada y extasiante de los años veinte en esta tarde de recuerdo rápido y sólido. Ya un sitio mismo diluido en la cueva rota del amor platónico y en aristotelismo falsificados por hermenéuticas no asumidas ni entendidas ni elaboradas ni comprendidas ni traducidas ni compendiadas ni escritas. Ya todo crisis, todo reverberar, todo materia de letras y alfabetos, de idiomas mal entendidos y de miedos y vacuidades intelectuales. Ya todo tarde, es, siempre silencio y supura, siempre herida y corazón flamígero, siempre fuego y rotura interna, siempre esperanza de vida, otra, vida nueva, vida de añoranza de pasado y de enjambres de amigos, de amores, de tiempos, de lugares, de otras historias, en otros siglos, en mares, desiertos, montañas, en Virginia, Carolina, en Segovia, en Cádiz, en Sevilla, en todo un cosmos que se rige por la guitarra.

Photo by Anni Roenkae on Pexels.com

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