Blogging poético

Todo es ruido en esta soledad

Más negra que la negrura más oscura de los más renegridos tiempos de esclavitud, soledad absoluta, atómica soledad desvencijante, derruyéndome, por dentro, inmensa, intensa, poder rotundo, enquistado en el deseo sulfúrico del poder de unos senos perfectos del tamaño de naranjas o toronjas, color terracota, de una mujer guitarra, con aliento de desierto, con alma de eternidades. Poderoso quiste de diablo y muerte, torrente de vidas pasadas y lejanías, de horizontes demoniacos y torpedos radioactivos en el océano turbio del caos masivo, electrocución subjetiva y el imán absoluto a esa pulsión como de la sanguinolenta regla y periodo de la mujer mancha y verbo, luz montaña y tormenta eléctrica, y sus senos de terracota del tamaño de una naranja o toronja, destruyendo mis oídos, resquebrajando mi poca cordura, desdibujando mi racionalidad famélica y tibia, corrompiendo estruendosamente mi ser. Quiste de poder espiritual y poder magnético, quiste de fuga de fuego y magma, fuga de tormenta de protones, fotones recalcitrantes y maniacos instintos deportados a la faz misma de la furia y el desprecio. Poderes de atómicas diásporas y atómicas ejecuciones, de atómicos eventos, atómicos magnicidios y sociocidios y explosiones expansivas vueltas este quiste poderoso, este quiste de poder.
Más negro que la negrura más oscura de los más renegridos tiempos de esclavitud esta soledad absoluta de un interior poder atómico destructivo enquistado en mi oído izquierdo se auto-destruye en el relato sincopado de la inocencia perdida dentro de bailes en claro oscuros. Atómica servidumbre y podredumbre en este ruido ensordecedor de la historia, los tiempos, los espacios, idealización de las narraciones despilfarradas y los versos mustios de metáforas mal construidas y adjetivas en una estilística que no sabe componer otra cosa que simplezas auto-referenciales. Quiste de poder atómico y atomizado, destructividad por los senos terracota del tamaño de naranjas o toronjas, destructividad de esta soledad absoluta, de haber envejecido demasiado pronto y de esperar tanto tiempo por la muerte que un día llegará, no sabemos cuando.

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