Diario publico de Romulaizer Pardo

Diario público de Romulaizer Pardo 25

Me disculpo ciertamente de mis agresiones y violencias hacia todas las mujeres, incluyendo mi hermana y otras varias. El tono de mi rencor, de mi envidia, de mis celos y mi falta de comprensión es evidente. Hace unas semanas tuve una mala experiencia en redes por una pésimo comentario sobre el 68 mexicano que seguramente me traerá consecuencias negativas y que me hizo quedar como un “pendejín”. Mi descrédito y cierto todo misógino evidencia mi falta de tacto, mi carencia afectiva, mi falta de juicio ético, mi contundente sexismo, ese resquicio fuerte machista, patriarcal, impositivo. No soy un hombre alternativo ni mucho menos un hombre deconstruido ni tampoco un hombre íntegro. Mi incomprensión de las mujeres, mi crítica de mi hermana, mi violencia hacia ellas, mi sexualización temprana, mi pornotización, mis conductas machistas, mi cacicazgo y agandalle del patrimonio materno, no son más que comportamientos extremos de mi dominación. Porque al final mi inseguridad, mi miedo, mi temor, mi sentimiento de pérdida, abandono, despojo, predominan. Porque igual violenté, abandoné, maltraté a mi madre, porque igual he sido un hombre que ha mantenido y sostenido conductas hacia las mujeres de ética poco fiable, poco existente.
Ahora que las mujeres se empoderan, que se asocian, que viven su sororidad, que se hermanan, probablemente hombres como yo, no quepamos en su horizonte de vida, en su existencia y en sus días. Porque violentamos, porque juzgamos, porque somos verticales, injustos, desiguales, inicuos, inequitativos, porque mutilamos sus derechos, sus principios, porque las negamos, porque las implicamos en juegos y roles que las sobajan, que las denigran, que las ponen por debajo de sus condición humana, de su ser digno, de su armonía y entereza en el mundo, en su naturaleza, en su ontología e integridad. Porque al final las objetivamos sexualmente, las objetivamos laboralmente, las objetivamos reproductivamente, las objetivamos para violentarlas, para abandonarlas, para negarlas como sujetos, como personas, como seres sensibles, como capaces de respuesta, de emociones, sujetos de derechos, de réplica, de diálogo, de escucha y habla. Porque somos verticales, porque no tenemos la más mínima intención de conocerlas, de escucharlas, de comprenderlas, de asumir que son compañeras, hermanas, amigas, colegas, parejas, madres, tías, primas, novias, esposas, hijas. Porque al final de cuentas no podemos más que ejercer esas formas de violencia hacia ellas.
Perdón mujeres, perdón Luisa, perdón Margarita, perdón mujeres del 68, perdonen a este impotente macho, a este celoso, envidioso, ruin, frustrado y vanidoso ser, incomprensivo, fastidioso, vanidoso, soberbio, cacique cultural, ínfimo, violentador, mafioso, petulante, arrogante, ser patriarcal, inhumano, vertical, ignorante, sexualizado, pornotizado, hombre de entre siglos, traumado, sin humildad ni acierto para reconocerlas.

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