Gramatopoeticografia y literatocentrismo alfabetocéntrico

Literatofagia inexistente

No soy un gran lector, no tengo gran experiencia, conozco pocas obras, a pocos autores. Tengo vacíos y carencias en todos los niveles y sentidos. Carezco de método porque al final me gana el impulso de escribir. No podrá abarcar épocas enteras ni tradiciones completas ni disciplinas. Como la colección The Great Conversation de la Británica que proyecta 10 años de lectura, jamás la leí. Como todos esos libros que he comprado, novelas, historiografía, poesía, filósofos, antropología, psicoanálisis, jamás los leeré´. Como esos pdfs, nunca me alcanzará la vida. Tampoco para escribir las obras que me vienen a la cabeza, si a duras penas quizá termine mi doctorado, una humilde tesis y después al encontronazo con la vida laboral en un país siniestrado por la burocracia científica-tecnológica, en un país siniestrado por la vorágine empresarial, un país siniestrada por la banca extranjera, país siniestrado por donde se vea. Una humilde tesis y quizá con el tiempo dejar este espacio, eliminarlo o suspenderlo por no poder pagar el plan ni conseguir patrocinios para mis despilfarros verbales y mis actos escritos. Una literatofagia inexistente. Devorar de letras que no existe, comer alfabetismos falaces, un silencio ramplón, vacuo y derruido, mutilado. Alimentado de ignorancia, lugares comunes, terquedad, envidia, deformaciones, compendios historiográficos caducos, inverosimilitudes, filosofemas absurdos, lógicas arist´otélicas, principios ya obsoletos, literatofagia de alfabetismos carentes de valor. Alfabetismos de una exploración infértil del inglés, del francés, del italiano, del portugués, falaz del alemán, inhóspita del griego antiguo y del latín, falta siempre de método, siempre de horizonte e intención, siempre de compañía, siempre de sentido. Obsesión por el don de lenguas y no por su práctica, absorción escueta y triunfal de un europeismo autocolonializante, autocolonializado por todos los dispositivos posibles. Omiso del indianismo, del etnocentrismo inverso, omiso del oriente, del orientalismo, omiso de la subalternidad, siendo subalterno, omiso de mi propia omisión, literatófago de nada, balbuceante, balbuceo escandaloso, irracional, baladí, ramplón, insignificante, escueto, en proceso de marchitarse, diluido, corrupto, estrepitosamente preparado para la caída. Literatofagia, gramatocentrismo, alfabetocentrismo, culturalidad letrada, letralidad, centro y materia de mi única forma de no olvidar, de nombrar, de ser algo, de materializar, de trascender la desobjetivacion del materialismo hist´órico.

Desvirtualización o sea concreción. Desobjetivación subjetivación, materialización desubjetivación, descomposición materialista, historicismo, desobjetivación del materialismo histórico, alfabetocentrismo memoria única del subjetivismo exagerado autodefinido. Modelación desunívoca del polisémico e heterogéneo significado de la credulidad registrada, de la versatilidad polifónica, de la polofonía neobarroquista hypersubjetivizante. A la desobjetivación materialista corresponde una resubjetivación inmanentista y su resultado es una inobjetivación desubjivante polimorfista. Literatófago inexplicable, jugador de símbolos, raíces, semantemas, polisemias, tiempos, paradigmas y sintagmas, jugador hablante, jugador grafoléctico, jugador, literatófago inéxistente, inexistente, inexistente.

Photo by cottonbro on Pexels.com

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