Diario publico de Romulaizer Pardo

Diario público de Romulaizer Pardo 27

Hay un perfil de persona en el mundo que transita por la educación superior sin mayores contratiempos: sale de la preparatoria, ingresa a la universidad, hace un posgrado, realiza un posdoctorado. Puede tratarse en ocasiones de personas con un alto nivel de autoconfianza, de bases familiares sólidas, fuerte educación y cultura, entereza emocional, profunda y sólida capacidad intelectual, que además saben sortear dificultades del camino y consiguen ganarse la simpatía de profesores y maestros, además de obtener el padrinazgo de algún investigador de renombre que puede muy bien acompañar su carrera y darles algún tipo de beneficio. Dentro de sus méritos se encuentran obtener premios derivados de sus trabajos, tener profusión de publicaciones y credenciales de las mejores instituciones, contar con una trayectoria pulcra, honorable rectilínea y ascendente, meritoria, haberse desempeñado en algún cargo o función estudiantil relacionada con representación popular, ser carismáticos, sociables y líderes, entre algunas varias más. Personas así, excepcionales, son las que tienen la oportunidad de ganar plazas de investigación en centros de trabajo.

Hay otro perfil de estudiantes adultos que salen de la prepa y sin tanto mérito ni logros ni bulla ni ascenso consiguen sacar avante sus estudios, siguen su posgrado y logran mantener un perfil de actividad fuerte y sólido, avanzando en el camino de la madurez académica, intelectual y de la vida adulta, respondiendo a las afrentas que coloca en frente de ellos asumir retos, problemas y sus soluciones, dificultades, embrollos, situaciones, entre otras realidades.

Yo soy más bien un estudiante del grueso que representa la población inserta, por una gama abismal de motivos, el rezago educativo superior. Si bien desde 2012 he conseguido mantener una actividad educativa constante y sin abandono, entre 2000 que salí de la preparatoria y 2011 intenté estudiar dos carreras sin éxito. Soy en ese sentido un inmaduro intelectual, emocional, académico, cultural, psicológico, sexual, soy uno de aquellos que conoce la pérdida de sentido de la vida adulta. Porque al final al salir de la preparatoria carecía de los elementos suficientes para afrontar la adultez: emocionales, psicológicos, intelectuales, culturales. Porque no todo era intentar comenzar a leer y aprender a analizar desde modelos humanísticos la realidad. Porque no todo era reflexionar y proponer. Porque no todo era escribir y ensayar. Porque no todo era pretensión, intención y recomendación. Porque no todo era desear ser. Deserté de dos carreras y perdí años valiosos en profundos limbos existenciales, en paraísos drogadictivos, en psicosis, en sentimientos de orfandad, en delirios, en la pesadilla fértil que en abril cumple 20 años.

No todo es estudiar en la vida. No todo es leer, ni escribir. ¿Para qué no sirven los estudios superiores? Ahora hay quien nos invita a no ingresar a la Universidad argumentando que no sirve para nada hacer esos estudios. Ese no es el problema. El problema es la falta de guía, la incomprensión de las realidades particulares y generales del alumnado, el no diálogo entre las exigencias de las producciones científicas y académicas y las necesidades de las nuevas generaciones. Porque en las Universidades, públicas y privadas, te enfrentas a la competitividad, a la hostilidad de la vida sexual y del uso de drogas, al autoritarismo, al burocratismo, a la no operatividad de las emociones, sensaciones y sentimientos, sino al frío institucional, excepcionalmente roto en casos necesarios muy contados. Porque las Universidades parecen más centros de maleabilidad y resistencia adversa, que de formación y de diálogo: racismos, sexismos, xenofobias, segregación religiosa, ideológica, política, una multitud de elaboraciones excluyentes parecen converger en pasillos y aulas de los recintos académicos. Temas prohibidos, tabús académicos, culto a la personalidad (de los grande personajes y la farándula científica y escolar), todo lo cual termina sintetiza en expresiones como: no sabes escribir, no vas a encontrar el hilo negro, no inventes, estas equivocado, en el mejor de los casos, en el peor de ellos, en plagios y robo de ideas, investigaciones origínales de alumnos que no pueden defenderse de las vacas sagradas.

Deserción escolar de un grueso de la población en las instituciones académicas que habla también de las realidades socioculturales de este país, México, un sitio de desigualdades, de disparidades, inequitativo. La universidad pública, que es la que conozco, es igual una matriz de contradicciones, de rezagos, de difíciles resoluciones. Su politización, su mejoramiento, su resolución de problemas, su acompañamiento de las realidades sociales a distintas escalas (nacional, estatales, regionales, locales), no puede evitar partir del diálogo con sus estudiantes. El rezago educativo superior, quizá uno de los más grandes resultados defectuosos de nuestro sistema educativo mexicano, es también producto, de la práctica vertical y asimétrica de una institucionalidad educativa superior en una encrucijada total.

Anuncios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.