Entre la capa masiva
de mis dolores
instantáneos
escondía una huella
de luces y vestigios
como diamante de cielo,
nubes y otoños. 
Cuando las esquirlas
de esta memoria absorta,
gris y desmantelada
comulguen con las astillas
de eternidades efímeras
en el manantial de los olvidos
raíces de vidas pasadas
harán su desembocadura
en el lenguaje absoluto
de los destinos iluminados. 
Estos tendones,
que de dolor se doblan
en mi corazón desvencijado,
cuando fue herida
un alma por otra,
roen y advierten
de las tristezas indómitas
de todos los tiempos idos
las marchas invernales
como de las primaveras todas
los amaneceres de galaxias
primordiales a los universos
implorando su potencia a la vida. 
En el abandonar la lucha
se renuncia a la conquista
como el agua que concluye
su camino al mar y seca el río
hasta la temporada de lluvias
que da forma nueva a la rivera
otra vez hasta el principio final
de cada tiempo absuelto
a la memoria de los accidentes de las nubes.