Lazo en techumbres rincones fugitivos. Cómo de silentes caos acometo durezas dentro del soplo ido contra la marea del abismo. En él columpia soles la libranza mientras el capullo del deleite sucumbe al tiento de la luz. Los idiomas oscuros zambullen en la mirada miríadas de significantes rotos, indelebles, promiscuos, asintomáticos. Con el abono de las cicatrices en la córnea de la soledad, un débil reflujo de sentimientos masculla entre tejiendo los rabillos del átomo duradero. Dialectos fueguinos absuelven los imanes destruidos de la terquedad y el soplo abismal consagra su corazón al instinto mutilado de todos los días extraviados