Esta se trata de una colaboración especial, de una casualidad y un destino, de un encuentro. En días pasado el maestro y poeta Ricardo Yáñez publicó en su Facebook los restos de una muy maltratada versión de la hoja volante de poesía El Ciervo Herido (1975-1976). En mis recorridos por el archivo matrilineal (Urías-Urteaga-Pardo) yo había ubicado algunos ejemplares de esta publicación. Al comentar el post del maestro Yáñez recordé que podía tener algunos ejemplares y me solicitó una fotografía de ellos. Por fortuna para mí, los tenía localizados y a la mano. Comenzó así un breve y emocionante rescate.

Fotografié los ejemplares y le compartí al maestro Ricardo las fotos. Fui sorprendido cuando me comentó sentir una gran alegría por estas fotografías. Me atreví a solicitarle un breve escrito sobre su participación en El Ciervo Herido, la que se publica aquí con su autorización más adelante.

Si conocimiento de causa ni comprensión de este tesoro hallado en mi casa comencé a pensar qué podría hacerse algo bonito con las fotos de los ejemplares y convocar a un concurso de investigación académica. Pero desistí. En cambio encontré una información muy precisa sobre esta publicación en la Universidad de Florida (https://www.uflib.ufl.edu/findingaids/Spanish/mss0455.pdf).

Así que qué mejor dejarlos con un escrito del propio iniciador del Taller literario que dió vida a El Ciervo Herido como un testimonio y anécdota vital en las distemporaneidades posibles del mundo de las redes sociales.

Pero esta colaboración, obtenida por azarosas circunstancias, muestra un afecto particular por el tino de Ricardo Yáñez, unos papeles viejos no tirados al reciclaje, una casualidad no prefigurada.

Xalapa de las flores de Enríquez, 23 de febrero de 2022

Romulaizer Pardo

A continuación, Romulaizer (le quedo muy agradecido) su media cuartilla:

Nuestro taller era los martes y los jueves, de siete a nueve de la noche. En la sala alfombrada, casi la alfombra era el único “mueble” (bueno, acaso hubiera, de madera, clósets, o algo como

 eso), únicamente estábamos Eduardo (entonces Reyes) Langagne y yo. Platicábamos. De pronto Eduardo, cambiando de tono, poniéndose muy serio, espeta:

—Ricardo, ¿qué vamos a hacer?

Yo, algo desconcertado pero curioso, le contesto con otra interrogación: 

—¿qué vamos a hacer de qué?

Pues con el taller, la gente no está viniendo…

—¿Tú vas a seguir viniendo?

—Sí.

—Yo también. Así que ¿cuál es el problema?

Naturalmente —y en otras ocasiones, otros talleres, el fenómeno se repitió—, el taller se volvió a poblar.

Ricardo Yáñez

Vía Messenger de Facebook

Miércoles 23 de febrero de 2022 19:05 hrs.

Un poema del maestro Yáñez

No soy nube, no soy sombra,

soy la luz asimilada por la nube

y el descanso

que supone su bien viajera sombra.

No soy pasto,

no soy cielo,

soy el aire que pasa e invisible

los acerca.

Yo, como muchas cosas, no soy pies ni cabeza,

soy

sólo la buena comunicación

entre ambas partes.

No soy fronda

o raíz,

soy quizá las palabras

que en olvido las nombran.

Ricardo Yáñez, 23 de febrero de 2019

El Ciervo Herido (1975-1976) en palabras de Ricardo Yáñez

Véase: “El Ciervo”, Isocronias, La Jornada, miércoles 23 de febrero de 2022.

Disponible en: https://www.jornada.com.mx/notas/2022/02/23/cultura/isocronias-el-ciervo-20220223/

Edición impresa: https://www.jornada.com.mx/2022/02/23/opinion/a06o1cul