Después de mi largo silencio y mis días, entre asombros, cambios y actividades prioritarias, no puedo sino establecer un punto nuevo de escritura. O sea, paso ahora por el tiempo en el cual debo entregar lo antes posible mi borrador de tesis doctoral. He cambiado mi lugar de residencia, de Xalapa a Zamora. Estoy dando los últimos retoques a mi documento, pero todavía me falta ver unos pequeños detalles en bibliotecas de la Ciudad de México. Estoy enfocado, pensativo, temeroso de los juicios de mi sínodo, pero eso sí, muy activo. Me encuentro sin mucha libertad para otros escenarios, pero busco actuar y mantener mi día a día completo, integrado, sin olvidar que mi recta final doctoral es un paso más en esta carrera de posgraduación. En el inter tuve un mes de abril complicado, pero favorecido por algunas circunstancias. Este mayo pinta con mucha entrega y momentos importantes para concluir esta tesis que hago.

Sin divagar del todo imagino e intuyo una serie de trabajos y formas. Abandoné la creación, dejé de lado la fantasía creativa. El trabajo académico es muy celoso y muy complejo. Pero no puedo decir que me haya divorciado de la escritura. Gran parte de mi conflicto existencial como autor estriba en sostener un perfil de creación y un perfil académico, dos formas completamente distintas de vivir la escritura. Pero no es posible que renuncie a alguna de ellas. Por momentos me enfoco en una, pierdo la potencia en otra, pero están ahí, imbricadas en mi hacer cotidiano. Aunado a esto no puedo negar que me falta mucho por aprender para uno y otro terreno. Me falta mucha lectura, mucho conocimiento de lugares comunes y hechos escritos. Me falta desenmarañar mi estilo, no ser tan barroco y retorcido, en algunos casos. En otros, me falta atender las necesidades de mi público lector, de mi audiencia. Voy aprendiendo que no puedo ni debo ser tan caprichoso al escribir, porque pago caro el pato de torcer mi estilo. Pero también me falta mucha apertura, salir de mis propios lugares comunes y buscar otras temáticas para escribir.

Al final estoy aquí, en la búsqueda, con aciertos y errores, con trayectos recorridos y otros por recorrer. El privilegio de estar vivo después de la pandemia de COVID-19 es un hecho que no puede pasar desapercibido. Estoy aquí y entre mis factores de identidad mi doctorado es principal. Pero, además, otros elementos que me hacen ser un Romulaizer en proceso de cambio y construcción es entender que en este sitio internético tengo un espacio para decir y hacer con las palabras.