Uno vuelve, según dicen, a los lugares donde fue feliz. En 2015 participé en el Verano de Investigación Científica de la Academia Mexicana de Ciencias trabajando con el Dr. Carlos Sola Ayape del TEC de Monterrey campus Ciudad de México. El trabajo fue realizado en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada. Fue la primera vez que conocí dicho recinto. Trabajé con periódicos de 1939 para ubicar noticias sobre la Falange en México. Pero también fuimos a hacer trabajo de archivo al Archivo del Arzobispado de México. Fue una práctica estudiantil muy productiva y provechosa para mi formación en historia.

Después de eso recurrí en parte a algunos ejemplares que la misma Biblioteca tenía digitalizados del Diario de México, para mi tesis de licenciatura. Pero en esa ocasión no fui a realizar trabajo directo de archivo ni consulta del fondo reservado de esta institución.

Este mes de mayo fui en cambio a consultar personalmente el Diario de México, dos tomos de 1811. Fui registrado como nuevo investigador del acervo y volví a esta inmejorable recinto del saber. Sin duda deberé regresar, pero lo que sí es cierto es que ir a la Miguel Lerdo de Tejada me hace muy feliz.