No sé acentuar las palabras. Desconozco las reglas de acentuación y su pronunciación. Conforme he ido aprendiendo a leer y escribir he adquirido algunos conocimientos al respecto. Pero no he memorizado las reglas para tildar ni reconozco las palabras en esdrújulas, agudas y graves. Por ejemplo, Béjar lo pronuncio Bejar, Amírola lo pronuncio Amirola, bajo ese trauma infantil de no saber pronunciar mi nombre cuando pronunciaba Romulo en lugar de Rómulo. Cambios importantes que más bien requieren una ejemplificación fonética que daré más adelante. Otro ejemplo es Cuernavaca, que yo podría escuchar Cuernávaca. Esa distonía no me permite identificar la sílaba tónica y en cambio confundirla. Una gran dificultad a la hora de escribir y un profundo sesgo a la hora de escuchar y pronunciar.

Esta distonía, apenas analizada con mi amigo Héctor, me hizo darme cuenta que Rómulo es esdrújula y que Urías es grave, mientras que distonía sería aguda. Variaciones tonales que hacen parte de la difícil comprensión de los tonos con el típico ejemplo de acentuación corona. Por eso, cuando leí a Luzán fue tan complicado comprender la arsis y la tesis, que el retoma del modelo latino, la sílaba tónica que pasa en español no por el píe sino por el acento. En ese caso, las palabras graves son equiparables al acento del pie latino anfibraquio o en la segunda sílaba como tampoco.

En mi tesis doctoral tuve que hacer un ejercicio de explicación sobre el tema de los acentos, aunque en sí para mí representa un problema grande y profundo. Conversando con un colega me dice que solo lo observa en nombres propios como Amírola, Béjar, pero un ejemplo no mío de este fenómeno es cuando las personas pronuncian Urias y no Urías al referirse a mi segundo apellido. Ese es un ejemplo de distonía o no conocimiento del valor fonético de la tilde, algo que me ocurre a mí también. Pero se trata de algo más que las reglas de acentuación. Es decir, de comprender el significado semántico de la tilde.

En francés se utilizan otros signos de acentuación, igualmente en alemán. La diéresis es un signo común con valor fonético cambiante, aunque en español es muy claro su uso. Pero en el caso de la tilde y esto que se me da por llamar distonía puede muy bien representar un tipo de ignorancia lingüística. La diferencia estriba en la dedicación y comprensión para solventar otros usos del acento gráfico, mediante una actividad escrita constante, frente a actividades de escritura más mecánica o burocratizada, menos consciente. Practico, práctico, practicó, son la misma palabra con diferentes sílabas tónicas. Este ejemplo, entre algunos más, nos permite ver que muchas veces el acento y el aprendizaje de su pragmática es complicado.

Distonía Romulaizer Pardo