No hay no valor
ni hay insignificancia.
Son solo espejismos.

Desobjetivar el trauma
de los pechos femeninos
es ardua tarea para un monopata.

Después de todo
no hay silencio en la tierra
ni ruido en el firmamento.

Traumatizado y esbelto,
ya rengo del lado izquierdo
mi fetiche se aproxima
a sus máximas potencias.

Rocanrrol imán de huida
mi voz llanera de un rancho
polucionado con el espejo
del beat de la muerte.

Una campana es lo más parecido
inútil tristeza desde ahí
hasta la escena gris de esta llegada
al consuelo que es nunca saber decirte adios.