La lectura tan solo de impresos de otras épocas genera un ejercicio de adaptación al dialecto escrito del que se trate. El conocimiento de las formas históricas de escritura, tan solo en el nivel de lo impreso, datable desde el siglo XV, genera un proceso de aprendizaje de formas escritas otrora aceptadas y ahora descartadas por su condición arcaica. La disgrafía es una patología del lenguaje que consta de la dificultad de escribir correctamente las palabras, asociar palabras con sonidos semejantes en un tipo escrito distinto, realizar una escritura que confunde las grafías. En un sentido lato cuando escribimos “havia” en lugar de “había” estamos realizando una forma disgráfica. Pero precisamente de eso se trata este mensaje. En las páginas abajo veremos de qué se trata.

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En este ejemplo del siglo XVIII encontramos la grafía “havia” como forma del grafolecto aceptada. No se trata de un caso aislado. El cambio gráfico del fonema /v/ al fonema “/b/ no repercute tanto en su prosodia sino en su representación gráfica. Entonces, cuando nos encontramos con escrituras como “havia” “havía” “habia” “había” estamos frente a formas homófonas con variación gráfica. La norma establece en nuestro presente como forma correcta “había”. La sentencia de ignorante por escribir “havía” en lugar de “había” (descontando la acentuación) es más un esnobismo académico. Sin duda, quien en su cotidiano escribe “havia” en lugar de “había” entiende y comunica con su forma disgráfica la segunda expresión. ¿Es entonces uno de los problemas actuales de la escritura en español la disgrafía cultural, el no poder escribir correctamente? Cuando uno se enfrenta a documentos impresos de otras épocas y edades consigue ubicar distingos, variaciones y cambios en la lengua, pero tenemos el muy mal recurso de las reediciones. ¿Quién va a leer un libro de 1734? En mi caso, la disgrafía representa una dificultad lingüística para distinguir formas escritas de otras épocas con algunas más o menos recientes, aunque por mis ocupaciones no he decidido actualizarme en temas de lengua, porque esto no pasa únicamente, también otros idiomas. No olvidemos que la lengua está viva, el dialecto cambia, el grafolecto igual, aunque no pueda saberse tan simplemente.