Soy hombre, esforzado a su modo, cuestionador y desintérprete. Vacilo siempre, entre longitudes vacías y huecas. Pero en el intento y vocación de un esfuerzo comprensivo, no sin fallos, desaciertos, controversiales posturas y falaces narraciones me volqué en una aventura que cuenta 15 años. Un ciclo que concluye para abrirme a una vida distinta. No sin ignorar ni descubrir hilo negro alguno mi mínimo aporte al conocimiento fue aprobado por unanimidad el pasado enero, día 24 de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y de los escritores. Un trabajo que costó 15 años desde una incipiente inquietud hasta una tesis doctoral.

Tesis doctoral ambiciosa, tal vez desbordada, eso sí, síntesis de lo precedente.

Doctor en Ciencias Humanas con especialidad en Estudio de las Tradiciones por el Colegio de Michoacán. Al menos por el momento.

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