La gata de Cicerón 1939



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Mitología de la pantalla/Screen mithology

Hubo soledad

It had been loneliness

entre castillos

under castles.

Tétricos días

Gloomy days

apoyaron su axioma

supported their axiom.

Falsificación inmaterial

immaterial fake

llamar carnal la luz

call carnal the light

abismo manchado

stained abyss

nosotros: testigos del sol.

we witness of the sun.

 

 

Estoy muy verde

Inmadureces literarias

esparcidas, tubo

denegado, vista

átomo inquieto.

Inmadurez, axioma cierto,

¿qué letra de la ecúmene escrita

ignoro? Todas. Calles simbólicas

esta bibliofilia ramplona, sí,

decía León Felipe del poema

ser una narración, nada es

esta poesía insulsa de autoridades.

Aquí fue también oportuno

dar nombre a lo impreciso

fue también incierto

dar cabida al ningún espacio

—como ningún esperma

fue también código indescifrado—

porque hay una cronofagía

permitida: bebed de las lindes

propias de vuestras tradiciones.

Acuñada este métrica caduca

no medida, metro sin tono,

pacto desposeído, sí, tonalidad

es partir las sílabas, interruptas,

en la música que es ruido,

no armonía. Sí, bestialismo

improductivo el ramificar

torpeza de acentos semánticos.

No es mi semantema otro significado

que el escueto cronicon lexicográfico

incrustado en patrañas: intelectualismo

siempre podré olvidarnos, psicosis

ramalazo de bondad fúrica.

Estoy muy verde para asumir

un perfil y una postura oscura,

oscurecido también en sinceridades,

por que al final mi ontología

es cancerígena, fortuita, por el esconder

los atisbos cansados del estar

—y la paciencia es trueque sin sentido

como tallarín envuelto en un caldo

de pollo en Kyoto— porque al finalizar

esto que no tuvo sano ni bueno ni infinito

principio principia, así y asa y todo es necropático

negro, ambivalente, envoltura

en la certeza de la poltrona

luminosa. Sí, verde estoy

en este mercado de la res publica litterarum

digital, verde —¿dónde está mi verdulera (o)?—.

Este nihilisno metanihílico, nada, nadie,

ninguno, estoy muy verde

para redactar los versos del silencio eterno.

Finjo entonces, maquiavélico entonces,

anterior también, entonces las costillas

de los ancestros igual fueron desposesas

igual como yo ahora, ignoto,

siervo, anclado en el anclaje del semantema:

neologismo, falsificación del lenguaje

mi des-historicidad, hiper-neurotización,

arggg, ehh, epa, ju, arggg, ehh, epa, juh.

Trashy poetry

 

I will never be a poet
neither a hope
nor an inner silence.
I will never try
to fly again
the sky is forbidden
for cowards.
I will never get again
over my sight
the smiling song
of quiet air.
This world is corrupt.
Here, where the death is an everyday coin,
being alive is not a treasure
is the price of being
a slave of the present.

Presentamos en El Colegio de Michoacán mi libro de ensayos

Fuimos tres los participantes: el experimentado Álvaro Ochoa, el joven Jaime Garba y un servidor, autor. Presentamos al público zamorano el libro de ensayos Retazos quebrados de la vida, editado en abril por Chiado Books España. Eran las 6 de la tarde del viernes 20 de julio del presente ciclo anual. El público predominantemente fueron alumnos y personal de Colegio. Jaime nos compartió un texto interesante para proponer la pertinencia y solidez del libro, retomando ideas del ensayo elaboradas por Carlos Fuentes, por ejemplo. Ahondó con nitidez en los vericuetos temáticos y estilísticos del libro y presentó sus juicios y opiniones de acuerdo a impresiones sustentadas en la dimensión de proximidad de estos retazos. Don Álvaro, primero en participar, fue mucho más concreto, sereno, dando paso a las nuevas voces a hablar. Y yo para variar sometí al público a un estresante relato autobiográfico.

Finalizando dimos paso a una ronda de preguntas y respuestas. El público parecía satisfecho, convencido, emocionado. Y dentro de las proporciones de presentar un libro en el recinto colmicheano considero que no se disminuyeron las expectativas.

La tarde amenazaba con lluvia, la hora no era muy apta, el público se restringía. ¿Qué es eso de ser un joven autor en busca de audiencia? Al  final estuvimos presentes en una primera presentación mexicana de los retazos que componen mi cosmografía existencial entre el año 2000 y el año 2012. Emocionante, sentida, intensa, mi lectura autobiográfica suscito reacciones, movió sentimientos, construyó un particular sentido del ser. Al final todo fue un momento de compartir, de riqueza y presencia, de memoria y colectividad, de una intimidad propia de una “familia”. Jaime y Don Álvaro fueron inmejorables presencias, aunque el veterano Don Álvaro se inquietó y preguntó el por qué de mi elección suya como presentador.

La ronda de preguntas y respuestas fue también importante, escuchando a la audiencia, mostrando interés por inquietudes, interrogantes y comentarios. La directora de Difusión cultural del  Colegio hizo el primer apunte, indicando la gratitud y el tino de haberme acercado a ella para presentar este trabajo y mostrando interés por coadyuvar a presentarlo en otros foros zamoranos. El director de la Fototeca del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Pachuca, también presente, enfatizó la relevancia de este tipo de trabajos y evidenció su deseo de ayudar a promover el trabajo. También participaron tres compañeros en el comentario, ahondando en las condiciones de escritura de los textos, comentando respecto a la relación entre escritura académica y escritura literaria, reafirmando su deseo e interés por conocer y leer el libro. Finalmente hubo firma de libros.  La tarde terminó con un compañerismo pleno y la fértil semilla plantada de la escritura como elaboración vital.

Impaciencia

Ahí donde se intenta

los días plasman luces.

El vericueto del silencio

abstrae la savia del amor.

¿Alguna vez hubo fe

suficiente para los evadidos?

Todo es un tiempo en espiral

que derriba los escombros 

de las sociedades absolutas.

Quebrados los alientos

por la rendija de los soles

esparcimos voluntades

en este laberinto llamado eternidad.

Parentesco

Venimos de inmensidades
convertidas en cenizas,
de caricias… y soplamos
al horizonte un beso.
Contra el espejo del tedio
nombramos conquista
la caminata de las estrellas
porque dentro del silencio
finito nos escondemos.

¿Cómo establecer la cúpula
de la sangre y la familia
si dentro del tiempo partimos
las halas del sueño en mitades
distantes de llanto y soledad?

Escondemos también la maldad
en una lóbrega palabrería que induce
a pensar que las lindes del sol
nos pueden perdonar como dioses.
Existimos en el mito de unidades
columpiadas entre tejidos de sombras
porque el finalizar la jornada
nos reclinamos al agua y estrechamos
los bordes de los abismos interiores.

Pendemos absortos en ideas

que son herencias
¿acaso involucra nuestro aliento
una resquebrajada esquirla de misterio?
Nadie puede pulir su origen ni puede
asechar un encuentro que sea intrascendente.
Cada mañana nos enquista lo cotidiano,
su maquinaria lodosa de retahílas
y al dormir podemos amar, sí, un trozo igual
al rostro fugitivo del rayo que rompe la oscuridad.

 

De la indigencia académica y la dificultad de ser un polígrafo

Cuando ingresé a estudiar historia en la Facultad de Historia de la Universidad Veracruzana en el año 2012 me denominaba indigente académico. Después de dos intentos de carreras no me queda más preciso otro rótulo. Y en ese ser escritural que representaba para mí la indagación imprecisa de autores y secuencias, de ese ímpetu quebradizo de mi escritura, extraviado entre regiones intelectuales variadas, podía decir que tenía algo de poesía en mi haber. No distinguía mucho entre la complejidad de versificar mis emociones y entre un prosaísmo escualido. Me extraviaba siempre entre la compleja trama de mi frustración antropológica y mis búsquedas literarias. Me perdía siempre intentando proponmer un itinerario intelectual.

En 2010 murió Carlos Monsiváis y por ese entonces yo estaba teniendo un acercamiento con el maestro Sergio Pitol. Cuando murió Monsiváis entró en mí un sentimiento profundo, relacionado a la muerte de mi madre, quien trabajó junto a él y otros destacados intelectuales en el Castillo de Chapultepec. Estaba completamente destrozado. Fui a un café en el centro de Xalapa, La Naval, compré hojas blancas y una pluma y me puse a escribir. Mi ensayo esperpéntico se tituló De la heroicidad e idolatría literarias o del arte de combatir con la voz. A propósito del deceso de Carlos Monsiváis. En ese ensayo, que al terminarlo entregué a Pitol como una muestra de mis “afanes literarios”, me propusé un programa intelectual derivado de tres hechos de muy dudosa realización en aquel año del bicentenario: la realización de una compilación de las obras de mi madre, efectuar la investigación sobre el conocimiento de Ignacio de Luzán en México y terminar de escribir mi novela. Este programa lo cumpli cabalmente entre 2016 y 2017. Al tiempo me convertí en historiador. Además ese ensayo fue leído por un gran y querido amigo librero que también se llevó este 2018: Eugenio Palomo, quien después de eso me obsequió el librito sobre vampiros escrito por Vicente Quirarte y me denominó escriba.

Polígrafo es un término amplio, que quizá me queda grande. Y quizá no por publicar o intentar hacerlo sea válido mi reconocimiento como hombre de letras. Si tuviera que enunciar lo que me falta leer para poder adscribirme a una corriente de pensamiento o para conocer una tradición literaria o para poder adjudicarme ciertas paternidades o distingos, creo que mi perfil intelectual sería más bien nulo. Pero sí he escrito poesía, aunque para los poetas que conozco no sea de gran relevancia mi trabajo. He escrito ensayo, también. He escrito novela. Y al final lo que subyace es el problema de los géneros.

Ahora estoy en el meollo de una crisis de identidad: soy estudiante de posgrado en una institución prestigiosa, publico mis ensayos en España, dejo morir mi blog, deambulo por un proyecto de investigación muy poco clarificado. La indigencia académica me orilló a realizar una que otra hazaña escrita, mi profesionalismo académico se va construyendo. ¿Soy consciente de las dificultades de abarcar la poligrafía? Lo veremos.

 

Escalar estratos de paraísos turbios

Los tiempos

que son roedores

del hombre

esculpieron

saltos adentro

del alma natural.

Los hombres

que son imágenes

materiales

contaron sus relatos

de la insigne

frustración de no volar.

Volantes vacuidades

indulgentes

promovieron el instinto

de acumular.

Acumulamos

las letras prófugas

del cantar, los signos

turbios de lo pasado.

Ancla de lenguaje,

origen abyecto

la sangre y el semén,

un ápice de cansancio.

Canzar el árbol

genealógico

es también

la pose

misma del día

en que nacimos.

Torpeza

del torpedear

rincones inocentes

así asa, so del tronar

la cacería

siempre condujo

a un trozo

de papel anterior.