Lengua y literatura españolas (2005-2010)


En una de las Ferias del Libro Infantil y Juvenil en Xalapa

Facultad de Letras Españolas Universidad Veracruzana

Experiencia con docentes

Mario Muñoz
Nidia Vincent
Malva Flores
José Luis Martínez Suárez
Elizabeth Corral
Monserrat Zúñiga
Georgina Trigos
Marianela Páez
Elsa María Díaz Carvajal

Testimonios

Análisis de un poema de Gabriel Zaid
Ensayos de filosofía del lenguaje
Reseña
Arte y literatura de vanguardia
Análisis semántico las malas palabras
Esferas de acción y función en la reina de las nieves
Esbozos incompletos de protocolo de investigación
Tiempos de depresión: vicisitudes de una crisis epistemológica





Esferas de acción y funciones en La reina de las nieves

Rómulo Pardo Urías

Introducción

En el presente trabajo se busca encontrar los aspectos morfológicos y funciones de los personajes a partir de la teoría de V. Propp, dentro del cuento La reina de las nieves de Hans Christian Andersen. Cabe decirse que en cuanto labor, el ubicar lo tocante a la teoría de Propp en un cuento como el mencionado debe hacerse con sus debidos ajustes, en principio porque aunque nos enfrentamos a un cuento maravilloso, no cuenta con todas las características ni funciones enunciadas por Propp, y en segundo por la diferencia de los estudios realizados por el investigador ruso y aquel que ahora yo trato de hacer. Otro aspecto a considerar es que en dicho ajuste, es posible observar al seguir a Propp, diferencias y similitudes en lo tocante a los cuentos maravillosos rusos y el cuento maravilloso de Andersen. Así, en las líneas siguientes buscaré demostrar aquellas funciones que he detectado dentro del cuento del autor danés, partiendo de considerar al cuento en cuestión, una unidad integrada, una estructura en donde existe una relación en distintos niveles a su interior, tomando en cuenta que  a partir del formalismo ruso el contenido y la forma dejaron de concebirse como dos planos separados y distintos de la obra literaria para formar un todo indivisible y complementario. 

En la primera parte de este trabajo, abordaré brevemente el concepto de función brindado por Propp con la finalidad de establecer el marco de análisis propio. Posteriormente, me concentraré en el análisis del cuento, ejemplificando y demostrando el por qué de mis aseveraciones. Finalmente, realizaré las conclusiones en torno al análisis por realizarse tomando en cuenta que: 

Toda obra literaria es particular y general a la vez. La literatura contiene efectivamente pensamiento, y el lenguaje emocional, por su parte, no se agota en modo alguno en la literatura de lo cual se desprende que:

  1. el lenguaje literario es mucho más profundamente inserto en la estructura histórica del lenguaje.
  2. subraya la conciencia, al darse cuenta del signo mismo.
  3. tiene su lado expresivo y pragmático.[1]

El concepto de función en Morfología del cuento de V. Propp

En el segundo capítulo de su libro, V. Propp establece lo que ha de ser su método de análisis del ccorpus compuesto por 150 cuentos maravillosos rusos. Dentro de las nociones preliminares que aborda el estudioso ruso, el concepto de función tiene una relevancia expedita y angular. Así, Propp distingue primero al estudio morfológico, estableciendo que la morfología ha de encargarse de elaborar la descripción de los cuentos según sus partes componentes, por un lado, y las relaciones que dichas partes establecen entre si y con el conjunto. De tal suerte, es posible encontrar la existencia de valores constantes y valores variables.

Por lo que atañe a este trabajo señalaré primero que el concepto de función se refiere a los personajes del cuento maravilloso, ya que se advierte que “…Los personajes de los cuentos, por diferentes que sean, realizan a menudo las mismas acciones…” (Propp.1977:32).  Lo que Propp busca es saber qué hacen los personajes, de lo cual señala que las funciones son pocas aunque los personajes sean tan variables. Lo importante es establecer lo que Propp entiende por función: la función es “…la acción de un personaje definida desde el punto de vista de su significación en el desarrollo de la intriga…” (Propp. 1977:32).

 “…Propp [nos dice Helena Beristáin], pionero en el análisis de la estructura del cuento maravilloso, intuyó la noción de personaje o dramatis personae al identificar 31 funciones o papeles que luego agrupó en 7 esferas de acción que corresponden a 7 tipos de papeles o roles…” (Beristáin. 2006:5). La teoría de Propp se desarrolla por lo tanto, en dos planos distintos que se complementan: un es el de las funciones  otro el de las esferas de acción. Así, distintas funciones de los personajes están presentes dentro del cuento, funciones determinadas al caso de los cuentos maravillosos rusos, pero que en el caso del presente trabajo habrán de ser ajustadas.

Para concluir esta apartado, rescataré dos observaciones fundamentales elaboradas por Propp, alusivas a los personajes y las funciones:

  1. Los elementos constantes, permanentes, del cuento son las funciones de los personajes, sean cuales fueren estos personajes y sea cual sea la manera en que cumplen esas funciones. Las funciones son las partes constitutivas fundamentales del cuento.
  2. El número de funciones que incluye el cuento maravilloso es limitado.[2]

Análisis de las funciones y esferas de acción en La reina de las nieves

Siguiendo lo previamente establecido, confiaré en la siguiente estrategia de análisis: en primer lugar cuento con un esquema secuencial a partir de funciones exclusivamente; en segundo lugar tengo un esquema derivado de las esferas de acción; buscó en tercer lugar poder establecer un tercer esquema en el que se conjunten las funciones con las esferas de acción. El motivo de esta estrategia es poder realizar un ajuste de la teoría de Propp sin forzarla ni violentar los contenidos presentes en el cuento de Andersen. De tal suerte, lo primero ha sido detectar qué elementos funcionales y de las esferas de acción sí se cumplen en el cuento para abocarse a ellos, ya que en tanto cuento maravilloso comparte ciertos elementos estructurales con los analizados por Propp, pero en el segundo caso, los cuentos maravillosos estudiados son rusos, lo cual impone ya una determinante concreta que sale del contexto de La reina de las nieves.

Para poder llevar a cabo esta estrategia, primero que nada me es necesario establecer que estas tres secuencias responden a una condición estructural, según entiendo, del cuento en cuestión. Mientras que las funciones se encargan de las acciones y su significación dentro del cuento, las esferas de acción establecen los roles, los papeles que desempeñan aquellos personajes sujetos a las acciones de las funciones y a su significación dentro del relato. Por lo tanto, el nivel de las funciones se refiere a un plano más amplio que el de las esferas de acción, pero no por ello discrimina la información ofrecida por estas. Así, dentro del cuento La reina de las nieves se presenta como primera secuencia del cuento la siguiente.

Secuencia I
Función y decripción
I: alejamiento
VIII: fechoría
VIIIa: carencia
XI: partida
XII: primera función del donante
XIII: reacción del héroe
XIV: recepción del objeto mágico
XV: desplazamiento en el espacio entre dos reinos
XVI: combate
XVIII: victoria
XIX: reparación

Las funciones enunciadas aquí, definidas en palabras de Propp se centran en las siguientes observaciones:

I)         Uno de los miembros se aleja de la casa (definición: alejamiento)

            Gerda y Kay van a la Iglesia.

VIII)   El agresor daña a uno de los miembros de la familia o le causa perjuicios (definición: fechoría)[3].

            Kay recibe el pedazo del espejo que fabricó el duendo malébolo.

VIIIa)  Algo le falta a uno de los miembros de la familia; uno de los miembros de la familia tiene ganas de poseer algo (definición: carencia).

            Kay tiene deseos de abandonar sus viejos juegos con Gerda y se dirige a la plaza con su trineo. 

            La abuela de Kay se extraña por su ausencia.

XI)      El héroe se va de su casa (definición: partida)

Gerda va al río en busca de Kay y se sube a la balsa que la conduce al jardín mágico[4].

XII)     El héroe sufre una prueba, un cuestionario, un ataque, etc., que le preparan para la recepción de un objeto o de un auxiliar mágico (definición: primera función del donante).

            Gerda queda hechizada en el jardín por la anciana (donante) hasta que empieza a hablar con los pájaros y las flores, encontrando en su camno una rosa sobreviviente del maleficio de la anciana. Gerda derrama una lágrima y hace brotar nuevamente las roas que habían sido petrificadas por la anciana. Recuerda a Kay y emprende de nueva cuenta su búsqueda.

XIII)   El héroe reacciona ante las acciones del donante (definición: reacción del héroe).

            Gerda, a pesar de sentirse cautivada por el jardín de la anciana, decide continuar la búsqueda de Kay.

XIV)   El objeto mágico pasa a disposición del Héroe (descripción: recepción del objeto mágico).

            Las lágrimas de Gerda sin el objeto mágico que ella obtiene de su encuentro con la anciana (donante).

XV)     El héroe es transportado, conducido o llevado cerca del lugar donde se halla el objeto de su búsqueda (definición: desplazamiento en el espacio entre dos reinos, viaje con un guía).

            El cuervo conduce a Gerda con los príncipes que posteriormente serán la causa de que Gerda sea atacada por los ladrones y conozca a la niña ladrona, de donde partirá con el reno que será quien la lleve a las proximidades del castillo de la Reina de las nieves.

XVI)   El héroe y su agresor se enfrentan en un combate (definición: combate).

            Gerda enfrenta con ayuda de los ángeles a los copos de nieve pero su verdadera batalla es cuando se encuentra con Kay ya que el agresor es el espejo.

XVIII) El agresor es vencido (definición: victoria).

            Gracias a las lágrimas de Gerda (objeto mágico) el pedazo de espjo logra salir del corazón y del ojo de Kay. Incluso Gerda y Kay logran formar la palabra eternidad bajo la sentencia de la Reina de las nieves de que Kay podría tenerse a si mismo una vez que hubiera terminado de formar esa palabra.

XIX)   La fechoría inicial es reparada o la carencia colmada (definición: reparación).

            Kay y Gerda vuelven a su casa y retornan a la vida que tanto les complacía.[5]

Desde esta perspectiva, nos encontramos con personajes y objetos que representan funciones o esferas de acción. La lista de los personajes que aparecen, comprendiendo que los personajes son variables pero que las funciones no lo son, abarcan al duende que crea el espejo que distorsiona la realidad, a la pareja de niños, a los personajes auxiliadores y donantes, como lo son los pájaros, el río, las plantas, el cuervo, el reno, las ancianas (del jardín mágico, la lapona y la finlandesa), las rosas, los príncipes y la niña ladrona y la Reina de las nieves.

En lo tocante a las esferas de acción del cuento, la secuencia se modifica un poco pero se conservan algunos de los rasgos estructurales que permitirán abordar la tercera secuencia antes de poder llegar a una conclusión.

Secuencia II
Esfera de acciónPersonajeNotas
 Agresor  Espejo Fabricado por el duende. Será quien dé movimiento a la intriga. 
DonanteRosasDeterminan la obtención del objeto mágico (lágrimas)
AuxiliadoresVarios personajesLos más importantes son: el río, el cuervo, los príncipes, la niña ladrona, el reno y las distintas ancianas.
Personaje buscadoKay  
MandatarioAbuela de Kay 
HéroeGerdaEl héroe en La reina de las nieves es un héroe-buscador pues la intriga se desarrolla a partir de una búsqueda emprendida conscientemente, no por casualidad.
Falso-héroeReina de las nievesSe trata de alguien que al parecer rescatará a Kay de su vieja vida, pero al fin de la historia se desmiente esa visión.

Las definiciones ofrecidas por Propp de las esferas de acción, corroboran la secuencia II. 

  1. La esfera de acción del AGRESOR (o del malvado) que comprende: la fechoría (A), el combate y las otras formas de lucha contra el héroe (H) y la persecución (Pr).
  2. La esfera de acción del DONANTE (o proveedor) que incluye: la preparación de la transmisión del objeto mágico (D),  el paso del objeto a disposición del héroe (F).
  3. La esfera de acción del AUXILIAR que incluye: el desplazamiento del héroe en el espacio (G), la reparación de la fechoría o de la carencia (K), el socorro durante la persecución (Rs), la transfiguración del héroe.
  4. La esfera de acción de la PRINCESA (del personaje buscado) y de su padre que incluye: la petición de realizar tareas difíciles (M), la imposición de una marca (J), el descubrimiento del falso héroe (Ex), el reconocimiento del héroe verdadero (Q), el castigo del segundo agresor (U) y el matrimonio (W).
  5. La esfera de acción del MANDATARIO, que sólo incluye el envío del héroe (momento de transición B).
  6. La esfera de acción del HÉROE que incluye: la partida para efectuar la búsqueda (C), la reacción ante las exigencias del donante €, el matrimonio (W). La primera función (C) caracteriza al héroe-buscador, y el héroe-víctima rellena las otras.
  7. La esfera de acción del FALSO-HÉROE que comprende también la partida para efectuar la búsqueda (C), la reacción ante las exigencias del donante, siempre negativa (E neg.) y en tanto que función específica las pretensiones engañosas (L).[6]

Finalmente la secuencia III es la siguiente:

Secuencia III
FunciónEsfera de acciónPersonajeobservación
I: alejamientoPersonaje buscadoKay 
VIII: fechoríaAgresorEspejo 
VIIIa: carenciaMandatarioAbuela de Kay 
XI: partidaHéroeGerda 
XII: primera función del donanteDonanteRosasExistencia de varios donantes
XIII: reacción del héroeHéroeGerda 
XIV: recepción del objeto mágicoHéroeGerdaEl objeto mágico son sus lágrimas
XV: desplazamiento en el espacio entre dos reinosHéroeGerdaDistintos viajes y auxiliadores
XVI: combateHéroe y agresorGerda y espejoEl combate inicia cuando Gerda se enfrenta a los copos de nieve con ayuda de los ángeles.
XVIII: victoriaHéroe, agresor y personaje buscadoGerda, Espejo y Kay 
XIX: reparaciónHéroe y personaje buscadoGerda y KaySe da el retorno de ambos a su vida (normal), previa al encantamiento de Kay.

Conclusiones

De esta manera, el eje de las funciones nos habla de una estructura abstracta, constitutiva del cuento y de sus dinámicas intrínsecas, ya que como podemos observar, hay algunas funciones que pueden faltar o desaparecer dentro del cuento en cuestión. Esta situación no ocurre con las esferas de acción, en principio porque su número es menor, y en segundo lugar porque Propp enuncia que al hablar de las esferas de acción se esta hablando de los personajes que conforman la intriga, de los roles o papeles como nos dice Beristáin, que cumplen los personajes dentro de la intriga del cuento. En este punto es importantísimo rescatar el apunte de Propp con respecto a la distribución de las esferas de acción dentro de los cuentos maravillosos. Para él, las esferas de acción pueden repartirse en los personajes de la siguiente forma: 

  1. La esfera de acción corresponde exactamente con el personaje
  2. Un único personaje ocupa varias esferas de acción
  3. Una única esfera de acción se divide entre varios personajes.

Estas situaciones son evidentes en las secuencias. Sin embargo dentro del cuento no es sino hasta que se sistematiza una parte del análisis que se pueden observar nítidamente. De tal suerte, las secuencias permiten dos cosas: una ajustar de la teoría de Propp aquellos elementos que fungen como fundamentos del análisis funcional y morfológico del cuento de Andersen, y dos, observar hasta que punto las observaciones de Propp sobre las funciones y las esferas se cumplen o no dentro del cuento del autor danés. Como dije en el principio, mi objetivo no es violentar el texto de ninguno de los dos autores, y creo que desde esta posibilidad de análisis mediante secuencias me ha sido posible cumplir este objetivo.

En la secuencia III es posible observar ya la manera en la que los niveles de las funciones y de las esferas de acción sostienen relaciones. Algunas de ellas corresponden a las que enfatiza Propp en sus definiciones, otras son muestra clara las observaciones posteriores a los fundamentos teóricos, como por ejemplo el caso del donante en dónde se observa que tanto la rosa como la anciana del jardín mágico, como la niña ladrona pueden cumplir ciertamente la función del proveedor, ya que en dichos casos Gerda se ve sometida a una prueba o dificultad que supera y de la cual obtiene un beneficio. Pero sólo en el caso de las flores, de la obtención del secreto poder de sus lágrimas, Gerda encontrará la solución no sólo al problema inmediato que a aqueja (encontrar y seguir buscando a Kay), sino del problema general de todo el cuento. Así, es posible distinguir que una misma esfera esta siendo desempeñada por varios personajes. 

Resulta sumamente complejo adaptar una teoría tan completa a un cuento que no es precisamente el tipo de cuento del que se encarga dicha teoría. 

Las variantes entre el cuento de Andersen y el estudio de Propp pueden considerarse como señales de dos fenómenos a decir: uno que gira en torno a aquella regularidad de las funciones detectada por Propp en su definición de función, que nos habla de la estructura general del cuento maravilloso; y otra en la que las diferencias predominan, haciendo énfasis en la aparición de unas funciones y la ausencia de otras, en los mecanismos propios del cuento de Andersen que aunque cuento maravilloso, ostenta una peculiar forma estructural, lo cual se demuestra con los cuadros de las secuencias I a III.

Para finalizar, no queda nada más que advertir que en cuanto teoría, la de Propp es una herramienta útil y adecuada para cierto tipo de análisis aunque cabe decirse que desde su publicación hasta ahora, varias han sido lo s encargados de estudiar el fenómeno literario desde una perspectiva estructuralista y funcionalista, en dónde figuras como Todorov han hecho contribuciones importantes para nuevos análisis. 

Bibliografía:

Andersen, H. C. Cuentos de Andersen. Bruguera. España. 1970. pp. 68-108

Beristáin, Helena. Diccionario de retórica y poética. Porrúa. México. 2006. pp.5-12

Propp, V. Morfología del cuento. Editorial fundamentos. España. 1977. pp. 31-75, 91-95.

Importancia de los aspectos gramaticales, rítmicos y semánticos en el poema Piscina de Gabriel Zaid, una visión desde la poética de Jakobson

Rómulo Pardo Urías

Introducción

En el presente ensayo se busca dar cuenta de algunos elementos del análisis poético dentro del soneto Piscina, escrito por el poeta regiomontano Gabriel Zaid y publicado en su libro Reloj de Arena. Para realizar dicha indagación se toma como punto de partida y modelo de análisis el realizado por el lingüista ruso Roman Jakobson sobre el poema Los gatos de C. Baudelaire. Dicho análisis revela una multiplicidad de niveles analíticos como lo son el gramatical, fonológico y fonético, estilístico, semántico, métrico, entre otros más[extender aquí ]. En este sentido, mi propósito  primordial es la aproximación al análisis poético de un texto, lo cual tiene como uno de sus fundamentos el establecer un análisis semio-lingüístico en donde el estructuralismo, característico de la teoría dicotómica del lenguaje de Saussure, resulta quizás la óptica de análisis más apropiada. Recordemos que el estructuralismo plantea la noción de sistema -en tanto conjunto unitario de elementos relacionados-, con lo cual es posible realizar un análisis en diversos niveles tal y como lo hace Jakobson.

De tal suerte, el análisis poético no se restringe a un análisis de las características estéticas de un texto, sino también a la búsqueda –mediante herramientas lingüística- de las relaciones internas del texto, relaciones que se establecen a partir de la distinción inicial a partir de la dicotomía entre forma y contenido que dentro del análisis poético se diluye o matiza[7]. [¿Por tales razones, es necesario abordar el asunto en cuestión desde la perspectiva de Jakobson, tomando como referencia obligada las funciones del lenguaje que estableció, particularmente la función poética del lenguaje[8]] Así, en este trabajo centraré mi atención en desarrollar un análisis sintáctico en el plano gramatical, y otro semántico, referente sobre todo a la detección de campos semánticos y de tropos, en tanto estructuras predominantes dentro del poema, tratando a su vez, de recurrir mínimamente a las normas de versificación en la lengua española. Una vez aclarada mi intensión, el planteamiento general del ensayo se realizará iniciando por la caracterización del poema. Tal caracterización incluye aspectos como los siguientes:

  • qué tipo de poema es ateniéndose a la métrica
  • cuáles son las características del poema (de sus rimas, versos, composición por estrofas)
  • en qué estriba su condición de poema, su condición genérica de poesía [redundante (R.p), al parecer no resuelto en las conclusiones (M.F.)]

En un segundo apartado se efectuará un análisis sintáctico más no estrictamente gramatical, por lo menos en tanto se excluye en esta ocasión el análisis de los componentes morfológicos que pudieran dar otro tipo de huellas dentro del poema.  Por cuestiones de tiempo no me ha sido posible plantearme el análisis morfosintáctico, léxico y etimológico. Así mi análisis estriba en la capacidad de articulación entre las categorías gramaticales y las funciones sintácticas de las unidades léxicas, dentro del poema, acotándose en beneficio y detrimento las posibilidades de acción por esta vez.

En la tercera sección trabajaré aspectos relativos a la semántica de la palabra y de la oración, partiendo del hecho de que en cuanto a semántica se refiere, las relaciones paradigmáticas y sintagmáticas establecen una red que se revela como fuente de cuestionamientos dentro del plano de la lengua como del habla. En todo caso, las relaciones de asociación y las relaciones sintagmáticas, son una de las claves a seguir dentro de un análisis semántico. Tomando además en cuenta que la poesía forma parte del lenguaje a la vez que rompe intencionalmente las convenciones del mismo, la semántica juega un papel crucial dentro de la comprensión cabal de un texto en sí mismo. 

Elementos necesarios para caracterizar un poema

Al iniciar el análisis de un texto es preciso considerarle una entidad múltiple, accidentada y compleja, que esta por ser indagada en función de su naturaleza, nunca del criterio personal o de alguna interpretación subjetiva, menos aún superflua. Por tal motivo me resulta inminente establecer que a partir del análisis poético, cuya finalidad es detectar la literariedad de un texto, entra en cuestión el debate respecto al valor del concepto de ‘poético’.

El caso de la ‘poética’ o lo ‘poético’ puede indagarse a partir de una variación del contenido semántico del lexema ‘poético(a)’ pero en palabras más profundas, la cuestión sobre lo ‘poético’ es indudablemente un debate dentro de la lingüística y el campo literario. Con esto me refiero a que desde una visión clásica, lo poético se refiere al carácter estético subjetivo y referente al género poesía. Por otro lado, la poética o lo poético en un sentido más próximo a la lingüística hace alusión al problema que implica abordar un texto literario, evidenciando que la función poética del lenguaje, aquella que trata al lenguaje en su carácter estético únicamente, se ve rebasada por la vastedad del lenguaje. En todo caso, la asociación del termino ‘poético’ al género poesía está íntimamente articulado por la visón de que el arte de la poesía es mimesis de la realidad –ya sea objetiva o expresión de un sujeto-, dejando de lado las relaciones que se establecen entre la forma y el contenido del lenguaje que es la materia prima de la creación literaria. 

Así, en tanto género, la poesía se distingue de otros géneros –prosa, narrativa, etc.- por lo cual es posible derivar el adjetivo poético para hablar de la poesía. Sin embargo, en cuanto formas lingüísticas, los géneros son discursos determinados por elementos estructurales, por tradiciones literarias –develadas en el plano diacrónico de la literatura-, por los diálogos que establecen ciertas obras con otras, así como por rasgos estructurales diferenciables uno de otro, de lo cual se desprenden ciertas unidades composicionales como lo son el verso y la prosa, la narración y el relato, entre otras.

Esta reflexión conecta con la litearariedad, es decir con el objetivo de la poética y del análisis desarrollado por ella, en donde el lexema pierde su valor semántico que lo vincula exclusivamente con el género poesía, adquiriendo el valor que se ha  venido enfatizando desde la introducción, valor más estrechamente vinculado a la observación minuciosa de los componentes que hacen de un texto un texto literario.

Con este preámbulo, en el cual he esbozado la distinción conceptual entre lo poético como estética y lo poético como análisis en busca de la litearariedad, puedo ahora atenerme a tal distinción para comenzar con la caracterización estética del texto Piscina

PISCINA

Gabriel Zaid

VENGO AL AIRE, DEL AGUA, MÁS LIGERA,

a reanudar lo que se rememora.

Saco el pecho en el tiempo. ¿Ves ahora

los cuerpos de esta falsa primavera?

¡Qué pretensión de paraíso fuera

equilibrar el aire de la aurora!

Yo me vuelvo a los vientres de la hora

a clavar mis silencios en la espera.

No me des a la luz, madre, te pido,

que aquí ni prisa ni temor me asalta

y oigo el tiempo flotante y suspendido.

Quiero la libertad, y la más alta

libertad del silencio en el olvido

iY es el aire del mundo el que me falta!

Para establecer los elementos a considerar para caracterizar el poema me he acercado al Manual de literatura castellana de Miguel de la Mora en donde el autor aclara que la versificación, la rima y las combinaciones métricas, son elementos característicos de la poesía. Así, la versificación es la distribución del lenguaje en grupos de palabras determinados por el número de sílabas y la repartición del acento prosódico, grupos sujetos a combinaciones especiales. La unidad en la versificación es el verso cuyos elementos son las sílabas y los acentos. 

Por su parte la rima es aquella relación de identidad que hay entre dos o más verso partiendo de todas las letras o por lo menos de las vocales, contando a partir de la última vocal acentuada. La rima puede ser consonante o asonante. Es consonante cuando la identidad entre verso y verso se consigue en todas las letras –consonantes y vocales-, mientras que la rima asonante se característica por la identidad entre vocales únicamente.

Finalmente, la combinación métrica se refiere a las distintas formas de juntar los versos con el fin de crear grupos más o menos extensos que produzcan distintas armonías. Cada uno de estos grupos de versos recibe el nombre de estrofa.

Atendiendo a lo anterior el poema Piscina cuenta con cuatro estrofas y un total de 14 versos. Las primeras dos estrofas son cuartetos ya que están constituidas por grupos de cuatro versos. En estos cuartetos la rima es consonante y cada verso cuenta con once sílabas.

Por su parte, las dos estrofas finales son tercetos, también con rima consonante y versos endecasílabos[9].

Esta descripción concuerda cabalmente con la definición de soneto que es una composición formada por dos cuartetos endecasílabos de idéntica rima y dos tercetos igualmente endecasílabos. Así, el poema en cuestión cubre la definición de soneto.

Análisis sintáctico

Para llevar a cabo el análisis sintáctico es preciso antes que otra cosa, establecer con claridad las oraciones que participan del texto. Nos encontramos así con 8 oraciones que son las siguientes:

  1. Vengo al aire, del agua, más ligera a reanudar lo que se rememora.
  2. Saco el pecho al tiempo.
  3. ¿Ves ahora los cuerpos de esta falsa primavera?
  4. ¡Qué pretensión de paraíso fuera equilibrar el aire de la aurora!
  5. Yo me vuelvo a los vientres de la hora a clavar mis silencios en la espera
  6. No me des a la luz, madre, te pido, que aquí ni prisa ni temor me asalta y oigo el tiempo flotante y suspendido.
  7. Quiero la libertad, y la más alta libertad del silencio en el olvido
  8. ¡Y es el aire del mundo el que me falta!

Dentro de estás oraciones pueden buscarse varias rutas a seguir para realizar el análisis sintáctico. En lo particular yo he clasificado las palabras a partir de su categoría gramatical como se muestra en la siguiente página. Con estos elementos me es posible identificar proposiciones, oraciones y funciones de las palabras en cada una de las estrofas. En la primera se observan dos oraciones distintas, delimitadas por el punto y seguido anterior al signo de interrogación del tercer verso. En la segunda resulta claro que la estrofa se divide simétricamente en dos oraciones que constan de dos versos completos cada una. Así en los cuartetos observo que la simetría de la rima consonante se ve acentuada en el segundo cuarteto, mientras que en el primero hay una ruptura proposicional en el tercer verso, misma que se atenúa mediante el encabalgamiento logrado por la oración interrogativa: ¿Ves ahora los cuerpos de esta falsa primavera?.

Ahora bien, en los tercetos siguientes se encuentra únicmente tras de las 8 oraciones totales del poema. El primero de ellos consta de sólo una proposición, pero dicha proporción contiene una oración subordinada que a su vez presenta un predicado verbal compuesto. Con esta observación es más que suficiente para establecer que en todas las estrofas del poema se tiene por lo menos dos oraciones distintas.

En el segundo terceto queda más esclarecida la presencia de proporciones a partir de nueva cuenta, de la aparición de signos, en este caso admirativos, que delimitan la acción del verbo ‘querer’ conjugado en primera persona del indicativo en tiempo presente al inicio de la estrofa. Es interesante esta delimitación oracional en el caso del primero y segundo cuartetos y el último terceto mediante el uso de signos.

PISCINA

Gabriel Zaid

VENGO AL AIRE, DEL AGUA, MÁS LIGERA,
a reanudar lo que se rememora.
Saco el pecho en el tiempo. ¿Ves ahora
los cuerpos de esta falsa primavera?

¡Que pretensión de paraíso fuera
equilibrar el aire de la aurora!
Yo me vuelvo a los vientres de la hora
a clavar mis silencios en la espera.

No me des a la luz, madre, te pido,
que aquí ni prisa ni temor me asalta
y oigo el tiempo flotante y suspendido.

Quiero la libertad, y la más alta
libertad del silencio en el olvido.
¡Y es el aire del mundo el que me falta!


Simbología de los colores referentes a las categorías gramaticales:

Verbo
Sustantivo
Adjetivo
Artículo
Pronombre
Adverbio

A continuación he de presentar el análisis sintáctico de cada una de las oraciones según lo he realizado mostrando únicamente uno de los niveles de análisis sintácticos susceptibles de analizarse.

ST= YO

[Vengo al aire, del agua, más ligera a reanudar lo que se rememora]. 

                                               P

ST=YO

[Saco el pecho en el tiempo].

                        P

ST=TU

¿Ves ahora los cuerpos de esta falsa primavera? 

                                   P

¡Qué pretensión de paraíso    fuera equilibrar el aire de la aurora!

                        S                                 P

[Yo     me vuelvo a los vientres de la hora a clavar mis silencios en la espera.]

   S                               P

[No me des a la luz, madre, te pido, (que aquí ni prisa ni temor me asalta y oigo el tiempo flotante y

                                                           P

suspendido)]

            P

Quiero la libertad, y la más alta libertad del silencio en el olvido.

                                   P

¡Y es   el aire del mundo el que me falta!

    P             S                         P                     

Análisis semántico

Al análisis sintáctico lo precede el semántico pues al dilucidar ciertos elementos componentes gramaticales componentes del texto es posible establecer parámetros más nítidos en cuanto a la semántica se refiere, puesto que en el plano semántico también se presentan distintos niveles de aproximación. De todas formas aclaro que el orden analítico que yo he seguid no es el único y que en todo caso he tratado de adaptarlo al texto y a mis posibilidades analíticas.

En cuanto a la semántica del poema Piscina, es posible observar la presencia de distintos campos semánticos y de tropos. En cuanto a los campos semánticos, el primero de ellos surge con el título del poema. En este sentido, el valor semántico del título estriba en la metonimia que establece con el agua. Cosndiero que el campo semántico en cuestión se desarrollado desde el título hasta el final del poema.

Así mismo, existe una relación semántica íntima entre el elemento agua y el elemento aire, relación que se advierte desde el primer verso en un proceso que termina por diluir algunos elementos de uno y otro concepto. En principio predomina el campo semántico del elemento agua pero a lo largo de los versos se descubre el juego de éste con otros campos semánticos. Además es posible observar que el lexema agua y el lexema aire comparten elementos paradigmáticos entre si, y también el componente semántico que se deriva de la tradición grecolatina alusiva a los cuatro elementos del universo: tierra, agua, aire y fuego.

Otro campo semántico notorio es el que tiene al tiempo por unidad.  Dicho campo establece una significación polisémica del lexema tiempo, obedeciendo a un elemento de ambigüedad que se presenta como catalizador para la lectura y la interpretación. Me atrevo a decir que los campos semánticos del agua, del aire y del tiempo, articulan la estructura general del poema. De tal suerte es posible encontrar que hay una multiplicidad de campos jerarquizados a lo largo de las oraciones y que en conjunto forman una unidad coherente en cuanto despuntan el campo semántico oculto en ellos: me refiero al campo semántico establecido a partir de las relaciones paradigmáticas entre los distintos sintagmas nominales de cada una de las ocho oraciones.

En el título y el primer cuarteto se encuentra ya localizados los tres campos semánticos enunciados:

  • El del agua, ejemplificado por los lexemas piscina y agua
  • El del viento, ejemplificado por los lexemas, aire, ligera y pecho
  • El del tiempo, ejemplificado por los lexemas, tiempo, rememora y primavera

Ahora bien, con respecto a las relaciones sintagmáticas y paradigmáticas, hay lexemas en este primer cuarteto en el que los campos semánticos mencionados se imbrican. Tal es el caso del lexema cuerpos en el cuarto verso en el que no sólo se habla de los cuerpos en plural, a diferencia de las otras entidades mencionadas en singular, sino que se entremezclan los campos en esa sola palabra representando la cúspide la estrofa por su valor semántico.

En la segunda estrofa los campos semánticos iniciales se mantienen y se adhiere a ellos uno más relacionado con el so. Además en la segunda estrofa podemos comprobar el valor semántico y estructural que obtendrá el cuerpo en el poema. Cuerpo hecho de agua, consumidor de aire y agente del tiempo. Cuerpos que es “cuerpos” en “la falsa primavera”, que se esconde en los “vientres” en una acción de regreso. Es en este segundo cuarteto en el que el campo semántico se tiempo se consolida y expande las posibilidades de esos cuerpos -¿sumergidos o tomando el sol al lado de la alberca?-, cuerpos semantizados mediante el efecto de los campos semánticos.

Ya para el terceto inicial, pareciera que hay nuevamente un desplazamiento del campo semántico del tiempo a otro más propio al del cuerpo y el sol, pero parece más bien un metalogismo, puesto que el empleo del adverbio de negación me hace pensar en cierta litote que deviene en el siguiente terceto, en la ironía que vincula lo exterior al individuo o individuos –cuerpos- y lo interior a ellos, osease su deseo de libertad.

Finalmente, en el segundo terceto parece que los campos semánticos concluyen su desarrollo para abrir el camino del mensaje del sujeto lírico que al parecer no es otro que el de su deseo por permanecer sumergido en la alberca, tal y como lo revela el sentido de la última estrofa que remata con el verso “¡Y es el aire del mundo el que me falta!”

Conclusiones

De entrada debo señalar que el análisis aquí realizado me parece inconcluso en el sentido de que pudo haberse profundizado más en cuestiones tanto gramaticales, como semánticas. Sin embargo, es sustancial elaborar como primera conclusión que todo texto literario es susceptible de analizarse poéticamente, partiendo de los elementos que aquí he tratado de concretar entre otros que fueron excluidos. No se trata pues de privilegiar una visión moralista o subjetivista del fenómeno literario, sino de poder contar con las herramientas necesarias para la cabal comprensión de las realidades que lo conforman y de paso acrecentar la experiencia lectora enriqueciéndola.

La segunda conclusión es que cualquier texto literario enmarcado en un análisis poético plantea dificultades que requieren para su resolución de una obligada óptica múltiple del objeto de estudio, sin que por eso se descuiden los fundamentos lingüísticos propios de dicho análisis. Como si esto fuera poco, me atrevo a decir que el carácter estético del poema de Gabriel Zaid estriba en una serie de tensiones armonizadas mediante recursos semánticos –como la multiplicidad de campos semánticos- por un lado, y por el otro en una distribución igualmente múltiple de las oraciones componentes del poema. Además la estructura del soneto en abstracto permite que mediante los versos endecasílabos y la rima consonante del poema, dicha multiplicidad semántica y sintáctica sea articulada.

Finalmente, considero que he explotado la mayoría de recursos que me son posibles para llegar a una conclusión más. Independientemente de la distinción disciplinaria entre los estudios lingüísticos y los literarios, en el campo semiótico percibo una vía que combina ambas estudios bajo una visión de complementariedad, abriendo así la pauta para otro debate que aquí no será tratado por cuestiones de tiempo, me refiere a las ópticas multidisciplinarias actuales que plantean la cuestión de ver un poema como yo lo he hecho, pero incluyendo aspectos y herramientas interpretativas de otras disciplinas, ajenas hasta cierto punto al análisis que se busca desarrollar.

Bibliografía:

  • Beristain, Elena. Diccionario de poética y retótica. PORRÚA. México. 2006. pp224-228, 231-238, 304-305, 495-496
  • De la Mora, Miguel. Manual de literatura castellana. Editorial JUS. México. 1963. pp.97-107
  • Jakobson, Roman. Ensayos de poética. FCE. México. pp. 155-179
  • Rodríguez P., Mercedes. Teoría de la literatura eslava. Editorial síntesis. España. 1995. pp.139-160
  • Zaid, Gabriel. Reloj de sol. El colegio nacional. México. 1995. p.21

Aproximación al análisis semántico: el caso de las malas palabras.

Rómulo Pardo

El presente trabajo busca aglutinar algunas de las cuestiones tocantes al análisis semántico, revisadas y discutidas en la experiencia educativa de semántica. Invariablemente la semántica como disciplina se adhiere a la lingüística, pero es preciso señalar que su objeto de estudio, en términos generales el significado de las palabras, es un zona de fronteras borrosas, en cuanto inciden otras dimensiones y disciplinas que las propiamente lingüísticas.

Como primer paso para este trabajo será necesario establecer una definición satisfactoria de significado tomando en cuenta la advertencia que nos hace Stephen Ullman al respecto “…Cualquier definición de significado debería considerarse nada más cómo una hipótesis de trabajo…”(Ullman.1978:p.76) En este caso para buscar el significado, ha de recurrirse a aspectos de orden lingüístico, tales como el gramatical y el léxico, considerando que los aspectos extralingüísticos han de proporcionar un complemento al análisis. Por parte de los aspectos lingüísticos centraré mi atención en dos elaboraciones distintas del significado ubicado en el libro “Semántica”de G. Leech (1977:13-33), tomando de forma secundaria el significado léxico manejado por Lyons (1997:73-155).

En la segunda parte del trabajo precisaré los conceptos que serán aplicados en la tercera parte del trabajo. Me he encontrado en diversos autores la relevancia que cobran los conceptos de sintagma y paradigma dentro del análisis semántico por lo que los he de abordar prioritariamente.

Dentro de los aspectos extralingüísticos a considerar están el de estereotipo y el de contexto sociocultural. Francisco Adrados en su artículo “La investigación del significado. Tarea de la nueva lingüística” (Adrados.1975:141-164) comenta que resulta instintivo adjudicar un significado o categoría gramatical a las palabras. Comenta que por lo común se cree que dicho significado es único e inequívoco, sin llevar a cabo una reflexión concienzuda, lo cual  adelanta  para su tiempo la idea de estereotipo.

Aunado a esto, el papel distintivo de la pragmática y la semántica cobra relevancia en este análisis, por lo que se mencionará brevemente dicha distinción.

En la tercera parte del trabajo aplicaré los conceptos de significado, mencionados previamente, al caso concreto de las malas palabras. Lo que busco demostrar es que las variaciones paradigmáticas y sintagmáticas en el nivel del análisis semántico son de suma importancia para desarrollar una reflexión lingüística sobre lo concerniente al significado. Volviendo a Adrados, “…sintagmáticamente… …una palabra o un morfema gramatical significa cosas diferentes en contextos diferentes…” (Adrados.1975:145), y prosigue mencionando que para establecer el significado de las unidades parciales (morfemas y palabras) es necesario comparar la totalidad de los tipos distribucionales en los que se presentan, encontrar lo común a dichas unidades. De la misma manera, afirma que “…el significado de una unidad lingüística no está definido pura y simplemente por la distribución simultánea del contexto extraverbal o la personalidad del hablante, sino también y al mismo tiempo por el paradigma en que se incluye…”(Adrados.1975:149).

Para lograr demostrar esto, concentraré mi análisis en una palabra frecuente dentro del vocabulario mexicano, enmarcándola a partir del libro de RIUS titulado “El libro de las malas palabras”: la palabra chingar y algunas de sus variantes.

Otro punto a demostrar es que el significado de dicha palabra, en tanto insulto, se basa en la connotación y el empleo de estereotipos, al menos en mayor medida, que en su base denotativa

El problema del significado: hacia una definición

A partir de los aportes del lingüista suizo Ferdinand de Saussure se instauran los principios fundamentales de la lingüística moderna. Dicho pensador elabora una teoría del signo lingüístico en la que se distingue entre dos planos muy delimitados entre si pero que se imbrican, ya que ambos constituyen aspectos primordiales dentro del lenguaje. Me refiero al plano de la lengua y al plano del habla. El primero de ellos lo caracteriza en términos de convencionalidad. La lengua viene a ser el sistema complejo que emplea un grupo de personas mediante el cual logra comunicarse. Así las personas cuya lengua es el inglés, comparten el sistema de esa lengua, al igual que lo hacen los que tienen por sistema la lengua alemana o española.

El otro plano que establece Saussure es el plano del habla. Dicho plano se centra en la realización del sistema por parte de los individuos. El habla es un acto individual. Ningún hablante realiza de la misma forma el sistema, así como ningún hablante conoce la totalidad del mismo. En palabras del lingüista “…La lengua es a la vez un producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias, adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de dicha facultad en los individuos…” (Saussure.1996:66)[10].

Una vez teniendo aclarada esta distinción entre lo convencional de la lengua y la realización que de ella efectúa el hablante, pasaré al aspecto que cobra mayor relevancia para estas líneas, el del signo lingüístico. El signo lingüístico establecido por Saussure retoma la diferencia entre dos aspectos, una dicotomía entre la imagen acústica y un concepto, de cuya combinación se obtiene un signo.

Lo que intento es evitar la concepción del lenguaje como una nomenclatura que asocia palabras con cosas, distinguiendo que “…el signo lingüístico no une una cosa y un nombre, sino un concepto y una imagen acústica…” (Saussure.1996:92). De tal suerte, el signo lingüístico es una entidad psíquica compuesta de un significado (concepto) y un significante (imagen acústica).

Dentro de las cualidades del signo saussuriano están su arbitrariedad y la linealidad del significante. El signo es arbitrario ya que la relación interna entre el significado y el significante no es una relación natural, hecho verificable a partir de los diversos significantes que hay en diversas lenguas para un mismo concepto. Él nos pone el ejemplo francés de “sour” (hermana) en donde dicho significado no esta ligado por ninguna relación interna con la cadena de sonidos [sör] que es su significante.

Por su parte, la linealidad del significante hace alusión al hecho de que el signo lingüístico se desenvuelve en el tiempo, presentando su extensión en una sola dimensión que es una línea, de lo cual se deriva que los elementos del signo forman una cadena sucesiva. Con estos y otros aportes, Saussure estableció los criterios y principios pertinentes para el estudio científico del lenguaje. La teoría saussuriana es considerada como la piedra angular de la lingüística moderna.

La presentación aquí expuesta como punto de partidas permite tener una base para los problemas tocantes a la semántica concretamente.

Se ha dicho que la semántica se encarga de manera general del significado. Ésta es solamente una definición escueta y ligera del objeto de estudio de dicha disciplina. La lectura de Adrados revela que en toda caso el análisis semántico es una aproximación al estudio del lenguaje desde la perspectiva del significado y que dicha perspectiva carece de simplicidad, resulta más bien compleja e intrincada. En todo caso, y siguiendo a Leech, “…uno de los puntos clave de cualquier enfoque lingüístico moderno de la semántica, es el de que no hay que salirse del lenguaje mismo…”(Leech.1977:21).

Al hablarnos sobre la lengua y sus elementos susceptibles de análisis, Adrados la concibe “…como una conexión de relaciones y clasificaciones que se entrecruzan y difuminan en función de las distribuciones, frecuencias, hechos de oposición de diversos tipos y de la abertura misma de los sistemas lingüísticos…”(Adrados.1975.10). En todo caso, al realizar la indagación del significado de las palabras o las unidades lingüísticas, el lingüista se enfrenta a llevar a cabo la descripción de los significados, independientemente de que sean, en palabras del autor español, gramaticales o lexicales.

Por su parte, Leech plantea una situación diferencial entre la fonología y la sintaxis con respecto a la semántica. “…Mientras que la sintaxis y la fonología estudian la estructura de las posibilidades expresivas del lenguaje, la semántica se dedica a los significados que se pueden expresar…”(Leech.1977:14). Surge así una diferencia clave para el análisis semántico a decir, aquella distinción que Lyons comenta entre las palabras consideradas exclusivamente como formas, por una parte, o “…como expresiones compuestas, que combinan forma y significado…”(Lyons.1997:73). Dicha postura que aparece también en Ullman, proviene de la corriente de la escuela de lingüística Danesa, concretamente en la glosemática de Hjelmslev, en la cual se diferencia a los pleremas de los cenemas[11]

Cuadro 1. La división de la lingüística de Ullman. 

Citado por Malmberg en su artículo “Semántica. El estudio del significado”.

Ver bibliografía.

El significado conceptual

Es preciso en este punto introducir el primer concepto de significado ubicado en Leech: el significado conceptual o denotativo. El significado conceptual, según Leech, parte de dos principios:

  • El principio de contrastividad
  • El principio de estructura

Con la contrastividad se entiende que los fonemas, es decir los sonidos articulados del sistema de la lengua, mantienen como característica “…contraposiciones binarias…” (Leech.1977:28). En otras palabras, son distintos por naturaleza[12] Por su parte, el principio de estructura “…es aquel que sostiene que las unidades lingüísticas mayores están compuestas por otras más pequeñas…”[13]. Partiendo de este principio se entiende que los aspectos sintácticos mediante los cuales el lenguaje adquiere forma, son relevantes para el análisis del significado conceptual (esto incluiría tomar en consideración a unidades como lo son los morfemas y los afijos). Al respecto, Adrados nos dice que “…la investigación de la forma debe culminar en la investigación del significado…”(Adrados.1977:144). Sin embargo, para Leech y su significado conceptual, tanto el principio de contrastividad como el de estructura, son los que organizan el lenguaje respecto del eje paradigmático y sintagmático.

Cuadro 2.Estructura de las piezas del lenguaje 

en dos o más niveles simultáneos según Leech. 

Ver bibliografía.

Este tipo de significado se encuentra sumamente vinculado con la experiencia del mundo real y la congruencia que se establece o puede ser establecida, entre el mensaje que se emite, el conocimiento del mundo, así como la competencia lingüística de los hablantes.

El significado connotativo

Este segundo concepto de significado se refiere al valor comunicativo de una expresión basado exclusivamente en aquello a lo que se refiere, hace a un lado el plano conceptual. Leech nos habla de la referencia en términos de “…rasgos contrastantes…” (Leech.1977:31), enfatizando que la referencia incluye muchos atributos de la palabra en cuestión que en ocasiones resultan típicos e invariables. Dentro del significado connotativo también se encuentran los atributos supuestos del referente, aquellas “…que se deben al punto de vista que adopte un individuo, un grupo de ellos o una sociedad entera…”[14]. Un problema en torno a las connotaciones es su inestabilidad y variabilidad en distintos contextos (históricos, nacionales, sociales, ideológicos, de género, etc.). De tal suerte, el significado connotativo es accidentado, resultando ser una parte no esencial del lenguaje.

La inestabilidad del significado connotativo plantea la distinción entre el plano de la lengua y el del habla –en un nivel semántico-, ya que se comparte un sistema de lengua por una sociedad sin implicar por ello que entre sus hablantes se comparte la sintaxis en grados equivalentes a los compartidos en el primer plano. “…El significado connotativo [nos dice Leech] es algo indeterminado y sin límites precisos…,…no tiene límites fijos del mismo modo que tampoco los tienen nuestros conocimientos y creencias del universo…” (Leech.1977:32). En este punto el significado conceptual y el connotativo se oponen radicalmente, ya que el segundo de ellos postula la finitud y determinación de la denotación.

El significado léxico

Para Lyons, el significado léxico es distinto del significado gramatical debido a las diferencias prevalecientes entre el vocabulario y la gramática de una lengua. En el Diccionario de lingüística moderna de Enrique Alcaraz y María Martínez, se habla del significado léxico desde el punto de vista de la semántica paradigmática, como el más recurrido y analizado por el estructuralismo. Si en Ullman a partir de Ogden y Richards el ‘significado’ es “…la relación recíproca y reversible entre el nombre y el sentido…”(Alcaraz.1997:517), para Lyons de entrada, el significado léxico se basa en las relaciones de sentido fundamentales y previas al concepto de significado. “…En su opinión el ‘significado’ es una función de estas relaciones paradigmáticas que una unidad lingüística contrae con otras, sin entrar en absoluto en el análisis de los contenidos de estas unidades…”[15]. En este punto se comprende que todo signo es definido a partir de otros signos, que su valor nace de las oposiciones que contrae con ellos.

Conceptos lingüísticos y extralingüísticos

Conceptos lingüísticos

Se ha visto hasta aquí que en lo tocante al significado es preciso tomar en cuenta aspectos sintácticos (estructurales). Ya ha salido a relucir con el significado léxico el concepto de paradigma y el de relaciones de sentido, indisociables dentro de la semántica estructural. Ha llegado por lo tanto el momento de establecer los conceptos de paradigma y sintagma.

Mauricio Beuchot  en su texto Historia de la filosofía del lenguaje editado por el Fondo de Cultura Económica, da una panorama general de los aportes proporcionados por Saussure en el campo de la lingüística contemporánea. Aunque su interés sea de índole filosófica, logra sintetizar de manera global algunas ideas con respecto al paradigma y al sintagma. Para Beuchot, el paradigma señala las relaciones de asociación entre los significantes y los significados, mientras que el sintagma es “…la linealidad de los signos, que se distinguen por relaciones de oposición…” (Beuchot.2005:172). Así el paradigma procede por asociaciones, es asociativo y reiterativo, repetitivo; avanza verticalmente. “…Sin la dimensión paradigmática, nos quedamos también sin algo [nos dice Beuchot equiparándolo con la dimensión diacrónica] que alude a lo más profundo, al inconsciente, al afecto…” (Beuchot.2005:183).

Nos dice D. Cristal en su Diccionario de lingüística y fonética que paradigma es “…un Término básico en lingüística para designar un conjunto de relaciones de substitución que tiene una unidad lingüística con otras unidades en un contexto concreto…” (Cristal.2000:415). Es decir que el concepto de paradigma permite realizar cambios en la estructura de una palabra u oración en un eje vertical (sincrónico). Para Saussure, las posibles relaciones de asociación (paradigmáticas) que se desprendían de una palabra permiten elaborar un campo semántico a partir de una raíz o sufijo común a una serie de palabras.

También Lyons hace una mención de las relaciones paradigmáticas y sintagmáticas (sustitutivas y combinatorias respectivamente). Para él, las relaciones paradigmáticas “…son aquellas que se establecen entre miembros de la misma categoría gramatical, conmutables entre sí…” (Lyons.1997:150). Retomando el Diccionario de lingüística moderna “…un ‘paradigma’ es un conjunto de unidades que pueden conmutar entre sí, es decir, que pueden manifestarse en el mismo contexto y, por lo tanto, las unidades de un ‘paradigma’ están en OPOSICIÓN entre sí, o sea, rivalizan por manifestarse en el sintagma…” (Alcaraz.1997:422).

En un sentido complementario de análisis, el concepto de sintagma se refiere a la linealidad del significante o significantes en tanto monemas y morfemas, aunque esta visión es más cercana a Saussure. De vuelta a Crystal, el sintagma o lo sintagmático es un término esencial dentro de la lingüística que se refiere a “…las características esenciales del habla, concebida como una cadena de constituyentes…,…en orden LINEAL…” (Cristal.2000:518). Las relaciones sintagmáticas vienen a ser las relaciones entre las partes constitutivas del sintagma que crean construcciones, y estas a su vez crean estructuras. P.e.: p-eso y a-p-to. Esta idea se complementa con la del otro diccionario al que he recurrido cuando dice: “…tanto en textos de orientación estructuralista o funcional como en los que parten de un marco generativo, son ‘sintagmas’ las unidades como <<La casa blanca>>, <<Cogió el coche>>, <<Muy veloz>>, <<Más lentamente>>…” (Alcaraz.1997:526). En ambos casos (paradigma y sintagma), las relaciones que se establecen son susceptibles de incorporarse en todos los niveles de análisis.

Conceptos extralingüísticos

Dentro de los conceptos extralingüísticos por abordarse, mencioné en la introducción el de estereotipo y el de contexto sociocultural.

Comenzando por el estereotipo, éste encuentra su apoyo en la experiencia cultural. Es particular e implica un abandono de lo común a todos los hombres (y a las mujeres también por qué no). Contrasta con la noción de prototipo que tiene una base fisiológica en donde “…la percepción es igual entre todos los seres humanos…,…lo que varía son los objetos…” (Lara.2001:75). “…Los estereotipos son esquemas de pensamiento o esquemas lingüísticos preconstruidos que comparten los individuos de una misma comunidad…” (Herrera.2006:1), son “…de carácter conceptual, lingüístico, sociológico o ideológico…”[16]. Sintetizando, un estereotipo es la experiencia cultural del grupo que comparte una lengua en relación con los objetos designados por el sistema en uso. Finalmente Lyons comenta que “…cada lengua divide a su modo el mundo o la realidad, de una manera particular…” (Lyons.1997:117).

En lo tocante al contexto sociocultural, considero pertinente hacer algunas anotaciones sobre el asunto del contexto y el significado. El debate acerca del significado y el o los contextos posibles en los que se enmarca el primero, abarca una amplia gama de opciones. ¿Por qué se habla de contexto? La motivación primordial para hablar del mismo, es que el lenguaje aislado, aunque pueda sostener su sentido, se encuentra irremediablemente en un marco extralingüístico, de ahí que se requiera el presente debate.

Por una parte, siguiendo a Ullman, habrá quienes apoyen la teoría de la autonomía del lenguaje frente al contexto y habrá quienes no lo hagan. Sin embargo, “…nadie negaría la importancia decisiva del contexto en la determinación del significado de la palabra…” (Ullman.1978:57). Existen así, por lo menos dos grandes tipos de contextos, uno verbal y otro denominado contexto de situación. Fue B. Malinowski quien derivó dicho término de sus trabajos en las Islas Trobriand, partiendo de sus observaciones antropológicas de un pueblo con un sistema lingüístico-cultural completamente distinto al suyo propio. De tal suerte, los contextos lingüísticos y extralingüísticos se han ampliado, abriendo el panorama hacia nuevos e inesperados estudios semánticos. “…A lo que ahora hemos de apuntar [nos dice Ullman] es a una “contextualización” en serie de nuestros hechos, con un contexto dentro de otro contexto…,…hallando todos los contextos un lugar en lo que puede denominarse el contexto de la cultura…” (Ullman.1978:59)[17].

El contexto afectará de distinta manera a distintas palabras. En ciertos casos determinará el significado, especificando el uso de tales o cuales expresiones. A su vez el lado emotivo del significado surge como factor de relevancia dentro de la noción de contexto. Para finalizar esta exposición “…Aparte de esta influencia general, el contexto puede desempeñar un papel vital en la fijación del significado de palabras que son demasiado vagas o demasiado ambiguas para tener sentido por si mismas…” (Ullman.1978:60)[18].

En breve hablaré ahora sobre la diferencia entre pragmática y semántica, partiendo del texto “Conflictos territoriales entre la semántica y la pragmática” de K. Korta. La diferencia primordial entre semántica y pragmática estriba en que la primera se encarga del contenido del lenguaje, mientras que la segunda lo hace del plano del usuario del lenguaje. Aunada a esta primera situación, la semántica se ha incorporado anteriormente a los estudios lingüísticos que la pragmática, por lo que la segunda disciplina, en su proceso de crecimiento y expansión teórica, “…penetran en parte del terreno ocupado tradicionalmente por las teorías semánticas…” (Korta.2002:4). Incluso en términos históricos en el marco de los estudios del lenguaje, la semántica se origina primero que la pragmática a partir de los aportes de la filosofía con Frege y la relación entre proposiciones y oraciones, la denotación y el sentido, el carácter veritativo de los enunciados. Así, la semántica se ha de encargar del nexo entrañado en el propio significado entre las palabras y las cosas, evitando a toda costa explicaciones psicológicas del significado. Posteriormente el auge de la gramática chomskiana  permitio el desarrollo de una semántica lingüística.

La pragmática en cambio, se concentra en el estudio del lenguaje focalizándose en los usuarios y el contexto predilecto del uso, en lugar de la referencia, la verdad o los aspectos gramáticos. Korta menciona que Victor Sánchez de Zavala, sugiere un proyecto teórico alternativo de la pragmática en la que “… el uso comunicativo del lenguaje y el recurso a explicaciones exclusivamente racionalistas, cognitivas o “intelectivas” –excluyendo cualquier aspecto emocional-…” (Korta.2002:8), sean fundamentos de los estudios pragmáticos.

Análisis semántico de las malas palabras

Con lo expuesto hasta aquí se puede decir que en el caso del significado de las malas palabras nos enfrentamos con una situación en la que convergen los significados conceptual, connotativo y léxico por una parte, las variantes paradigmáticas y sintagmáticas por otra, el contexto y el estereotipo, tomando en cuenta la siguiente ilustración, así cómo los aspectos propiamente lingüísticos.

Ilustración de RIUS. Del Libro de las mala palabras.

De entrada, el significado léxico de la palabra chingar según el diccionario de la RAE edición 23º es:

chingar. (Del caló čingarár, pelear). 1. tr. Importunar, molestar. 2. tr. malson. Practicar el coito. 3. tr. coloq. Beber con frecuencia vino o licores. 4. tr. Am. Cen. Cortar el rabo a un animal. 5. intr. Can. salpicar. 6. intr. Pal. tintinar. 7. intr.Arg. y Ur. Colgar desparejamente el orillo de una prenda. 8. prnl. embriagarse. 9. prnl. Can., Arg., Bol., Chile y Col.No acertar, fracasar, frustrarse, fallar.

En la ilustración nos enfrentamos a otro tipo de expresión que es: ¡viva México hijos de la chingada¡. En dicho enunciado el verbo ha cambiado su categoría gramatical, pasando de verbo a adjetivo, tomando en cuenta que el cambio paradigmático ha afectado a su vez el contenido de la oración total[19].

Tomando en cuenta el significado léxico #1, la oración de la ilustración tendría su mayor carga semántica en el adjetivo ‘chingada’ y en el verbo ‘viva’. Pero cabe preguntarse ¿cómo distinguir la conjugación en participio femenino del verbo ‘chingar’ del adjetivo ‘chingada’? Ahí es donde entra en juego el papel de lo sintagmático, en cuanto que las modificaciones exclusivas del significado léxico (ya que chingado,da es una entrada en el diccionario de la RAE que tiene por significado: 1. adj. malson. Méx. Que ha sufrido daño. 2. f. malson. Méx. prostituta.). Aquí es el punto en el que entran en juego el contexto lingüístico y el contexto sociocultural. La expresión de la ilustración se emplea un verbo conjugado (viva), dos sustantivos (México e hijos), y por último un adjetivo (chingada), deducción realizada a partir del significado 2 de chingado, de carácter regional, que términa por aclarar la cuestión de la categoría gramatical.

Con respecto a otras formas de expresión que contienen alguna variante paradigmática o sintagmática de la palabra en cuestión, en la página 24 de su historieta[20] enuncia las siguientes expresiones y significados:

  1. Hacer una chingadera = Hacer algo contra las reglas
  2. Chingaquedita = Uno que actúa “a escondidas”…
  3. Chingonométrico, chingonazo = Bueno para algo
  4. Chingadazo = Golpe, Trancazo
  5. ¡Me lleva la chingada = Exclamación  de coraje
  6. Chingoncito = Bueno para algo pese su tamaño
  7. Chingar = molestar, perjudicar
  8. ¡No la chingues! = No eches a perder algo
  9. ¡Un chingo! = Muchos, Demasiado
  10. Y chingue = Ya triunfe
  11. Estoy en chinga = con mucho trabajo
  12. Una chingaderita = muy poquito

Con la finalidad de acotar el análisis me concentraré por ahora en la expresión chingadazo. Según lo que se expuso con respecto al significado conceptual, la palabra chingadazo puede servir para ejemplificar el principio de estructura. Recordemos que las unidades lingüísticas están compuestas por unidades menores (afijos, morfemas, etc). Tomando esto en cuenta, existiría una relación de sinonimia parcial[21] entre chingadazo y otras expresiones terminadas en el sufijo –azo (tortazo, porrazo, pambazo, madrazo, golpazo, fragadazo y putazo). De todas estas palabras, la única que no ha sido ubicada en el diccionario de la RAE o en el Diccionario Breve de Mexicanismos es putazo.

Conforme al principio de estructura, el sufijo –azo lo considero una constante semántica en vinculo estrecho con las relaciones pradigmáticas de sentido enunciadas por Lyons. De manera complementaria a esta idea, para Manuel Seco los sufijos forman parte del grupo de fonemas conocidos con el nombre de afijos, siendo los primeros los que se presentan detrás de la raíz, los prefijos los que se presentan antes de ella, y los infijos los que se presentan en posición intermedia. En el cuadro 2 del capítulo Estructura de las palabras se enlistan los principales sufijos, correspondiendo al sufijo –azo estar agrupado en los que tienen por “…significado fundamental: <<acción>>…” (Seco.2001:323). Aquí se puede comprobar el valor del concepto de paradigma dentro del significado, ya que la sustitución, la rivalización de ciertas unidades por aparecer en el sintagma, se hace presente en tanto algunas unidades de las expresiones expuestas se modifican (lo que sería la base[22]), mientras que otras perduran.

Volviendo al significado léxico y a los aspectos regionales (idiolectales del español hablado en México), algunas expresiones se localizan en el de la RAE y otras en el de Diccionario Breve de Mexicanismos[23].

Hasta aquí la demostración del valioso aporte que tiene el paradigma dentro de la indagación del significado de las palabras. Por cuestiones de tiempo no abordaré el tema del sintagma, pero de cualquier manera dicho concepto es indisociable del de paradigma como se ha visto con anterioridad.

Con respecto a la cualidad de insulto de la palabra chingar, basada prioritariamente en el significado connotativo de Leech, que se vincula estrechamente con el concepto de estereotipo en cuanto ambos se fundamentan en la experiencia cultural primordialmente, es preciso hablar sobre dichos conceptos dentro del marco de la  república mexicana. En su artículo La edad de la chingada Enrique Serna nos habla sobre una ruta histórica de la palabra chingar, advirtiéndonos de la dificultad para rastrear la antigüedad de las malas palabras. Iniciando con el estudio, hoy clásico, de Octavio Paz sobre la chingada y palabras malditas, en El laberinto de la soledad Serna plantea que el término chingar proviene de los tiempos post-independentistas, refutando el postulado del poeta sobre la madre vejada, violada, simbolizada por la Malintzi, fuerza motora del insulto chingar[24]. La chingada, la mujer, la madre agredida sexualmente, representa “…una herida abierta en el inconsciente nacional…” (Serna.2002:61). La exposición de Serna conduce a un dato que viene a corroborar mi hipótesis sobre el significado de chingar. “…Según el testimonio de Antonio García Cubas en su deliciosa crónica El libro de mis recuerdos, hacia 1840, Andrés Quintana Roo y otros intelectuales que asistían a las tertulias celebradas en la Librería Andrade ya manifestaban un vivo interés por el origen del verbo chingar, que para entonces, se conjugaba a diario en todas las pulquerias…” (Serna.2002:61). De aquí se desprende que el origen del verbo chingar pudiera ser popular y por lo tanto, completamente impregnado de un alto nivel de significado connotativo, a la par que una carga estereotípica fuerte. El proceso de mestizaje que se vivió en México, peculiarísimo y complejo por aquella galería de grupos étnicos (europeos, indígenas precolombinos, negros y asiáticos), fue configurando una identidad nacional con raíces independientes del mundo conquistado y del mundo conquistador, tomando como estandarte arquetípico a la Malintizi para abrigar rencores[25].

Conclusiones

Lo que se ha expuesto permito observar que el objeto de estudio de la semántica es sumamente complejo de abordar, pero que desde la perspectiva semántica y lingüística, existen una serie de nexos, de armadura conceptual que posibilita realizar una indagación más ad hoc a las necesidades de los estudios semánticos. Recordando la lectura de Leech, la semántica se plantea como una disciplina en ciernes, con más preguntas que respuestas. Es preciso señalar que los aportes desde la semántica estructural y la semántica lingüística han conducido al estudio del significado a establecer relaciones con otros ámbitos del conocimiento humano, en esa tendencia multidisciplinaria que ahora esta en boga.  Retomo en este punto a Adrados cuando dice: “…el significado de las unidades lingüísticas es por definición algo nebuloso e inasible, sujeto a modificaciones al nivel de cada hablante o de grupos de hablantes; y sin embargo algo con la suficiente precisión para crear los más varios mensajes…” (Adrados.1975:144). Esta cita del lingüista español, me mantuve reflexionando sobre los conceptos de significados de Leech (el denotativo y el connotativo), que me socorrieron en este trabajo.

Por otra parte, estoy consciente de que el proceso de investigación fue planeado de una manera poco satisfactoria, lo cual se ha traducido en referencias de segunda mano que hubiera sido mejor revisar directamente, como lo es el caso de la obra de Paz.

Sin embargo, retomando el hilo conductor, el significado y su estudio, hoy trasciende con creces el mero plano de la palabra, abarcando el nivel de la oración y del discurso, en los cuales no quise introducirme. Sin embargo, en este punto, quizás pueda salvar la deuda sobre el plano sintagmático al decir que dentro de la semántica sintagmática “…habría que distinguir dos trayectorias: la del estudio del significado proposicional y la del estudio del significado discursivo, enunciativo, comunicativo o textual…” (Alcaraz.1997:517).

Me encontré con la dificultad de establecer a qué plano (lengua o habla) pertenecen las denominadas malas palabras, pero logre resolverlo según mi criterio personal, con el comentario hallado en el Diccionario de lingüística de la escuela española de Francisco Abad Nebot:

España es una –escribe García de Diego- y América es múltiple. Las fronteras de cada Estado son una aduana que intercepta la libre circulación lingüística. Hasta las fronteras de las provincias que señalaron los romanos en España y hasta las de los obispados antiguos nos descubren diferencias de evolución en las hablas, y los límites políticos de los países americanos son comparables a ellas. En el grado en que la aduanas americanas se endurezcan o se mitiguen se endurecerán o no las actuales diferencias del castellano americano (Abad.1986:234).

Por último, y para redondear lo concerniente a los aspectos formales de este trabajo, la conclusión la he dejado a cargo de unas palabras del maestro Adrados en las que se señala lo versátil y problemático que resulta el estudio del significado. Se habla de los caminos que nos abre y plantea, devela una visión desde su panorama particular que ahora he descubierto y me ha llenado de una increíble sensación de satisfacción, sobre todo después del proceso que ahora concluye. “…El estudio del significado de las unidades en sus relaciones sintágmáticas y paradigmáticas, en su problemática, en su evolución…, …nos introduce en el relativismo de sus clasificaciones, en la tensión constante entre lo individual y lo colectivo, y al tiempo, en la necesidad de la existencia de clasificaciones que, pese a unir lo físicamente diferente y separar lo físicamente análogo, cobran una verdadera realidad a escala del grupo afectado. La lengua ostenta a la par un carácter de abertura y cerrazón…” (Adrados.1975:163).

Bibliografía:

  • Abad Nebot, Francisco. Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid. Gredos. 1986.pp.233-236
  • Adrados, Francisco R. La investigación del significado. Tarea de la nueva lingüística en Estudios de semántica y sintaxis. Planeta. Barcelona.1975.pp.141-164
  • Alcaraz Vosó, Enrique y María Martínez L. Diccionario de lingüística moderna. Ariel. Barcelona.pp515-517
  • Beuchot, Mauricio. Historia de la filosofía del lenguaje. FCE. México. 2005.pp171-184.
  • Cristal, David. Diccionario de lingüística y fonética. Octaedro.Barcelona.2000.pp.415-416,518-519
  • Diccionario de la RAE. 23º edición. España. 2004. consultado en: http://www.rae.es
  • Gómez de Silva, Guido. Diccionario breve de mexicanismos. FCE. 2004.consulta en la dirección: http://www.academia.org.mx
  • Herrero Cecilia, Juan. La teoría del estereotipo aplicada a un campo de la fraseología: locuciones francesas y españolas. 2006. En http//:www.ucm.es/info/especulo/numero32/teoreste.html pp1-16
  • Korta, Kepa. Conflictos territoriales entre la semántica y la pragmática. Universidad del país vasco. España. 2002.pp1-20
  • Lara, Luis Fernando. Prototipo, estereotipo y significado en Ensayos de teoría semántica: lengua natural y lenguajes científicos. México. El colegio de México. Pp1-89
  • Leech, Geofrey. Semántica. Alianza Universidad. Madrid. 1977.pp13-33
  • Lyons, John. Semántica lingüística. Una introducción. Barcelona.Paídos.1997.pp73-155
  • Malmberg, Bertil. Los nuevos caminos de la lingüística. Siglo XXI. México. 2003.pp.136-173
  • Sazbón, José. Saussure y los fundamentos de la lingüística. Nueva visión. Buenos Aires, República Argentina.1996.pp.63-73, 91-96.
  • Ullman, Stephen. Semántica. La ciencia del significado. 2ª edición. Madrid.Aguilar.1978.pp 42-90

Antecedentes filosóficos del estudio del lenguaje: apuntes y reflexiones.

Rómulo Pardo Urías

Resulta innegable aceptar las aportaciones de la lingüística moderna, por supuesto que esta no es la cuestión central a discutir, más bien se trata de la reflexión obligada con respecto al objeto de estudio de la lingüística. Evidentemente la ciencia saussuriana marca un punto distintivo en cuanto el estudio del lenguaje, lo que se desprende de esa revolución científica es previsiblemente más accesible que aquello que hace olvidar. ¿Cuál era el estudio de las cuestiones del lenguaje previo al momento de institución de la ciencia lingüística? 

Para el filósofo español, Emilio Lledó[26], resulta vital indagar en las raíces históricas del vinculo filosofía-lenguaje, con un afán explicativo de dos tendencias claras dentro de la reflexión filosófica: la primera platónica, que se centra en la relación de identidad entre las cosas y los nombres, y la segunda aristotélica, que se fija más bien en la función del lenguaje, en las relaciones que el propio lenguaje establece a su interior. “Dentro de una filosofía del lenguaje, y en una perspectiva histórica, sería posible llegar a integrar la logística en un proceso evolutivo en el que pudiera enraizar sin perder la autonomía de su esencial formalismo” Concibiendo al lenguaje como una estructura comprensiva, se revela el camino de aproximación al logos y a su historia.

Considero sumamente valiosa la reflexión de Lledó sobre el lenguaje en términos históricos, ya que de otra manera resulta inexplicable el desarrollo de la ciencia lingüística y de la lógica matemática. Resultaría ingenuo creer que la ciencia del lenguaje llegó a constituirse en el marco de una mente única y exclusiva. Por mi parte prefiero asumir la actitud de que el nacimiento de la lingüística forma parte de un proceso histórico, aquel que se puede ubicar en el contexto del surgimiento de las ciencias sociales. A partir de esto me surgen dos reflexiones: la primera es que el cuestionarse sobre el lenguaje, es, ha sido y será una inquietud persistente dentro del quehacer humano, y la segunda es que dicha inquietud no es exclusiva de una disciplina particular –privilegiando claro esta el caso de la lingüística-, sino que desde distintos frentes y ópticas, las inquietudes del lenguaje pueden encontrar un suministro enriquecido y enriquecedor de reflexión.

Aunque existe la posibilidad de descartar un tipo de análisis que toque varias disciplinas o campos del conocimiento, esta situación no debería existir cuando lo que quiere promover es un criterio dogmático o en el mejor de los casos hermético, distinguiendo lo uno de lo otro en función de su grado de cerrazón. Sin embargo, obviar de antemano la diversidad explicativa, descriptiva o interpretativa de un objeto de estudio, sobre todo en el caso del lenguaje, me parece ser un peligroso recurso carente de dirección epistemológica. Me atrevo a decir esto en parte porque la reflexión de Lledó me conduce a vislumbrar uno de los caminos de las reflexiones sobre el lenguaje –aquel que se vincula con la filosofía- y porque finalmente el texto parece señalar una cuestión equivalente, en cuanto plantea la distinción entre un Heidegger y un Wittgenstein, el primero especulativo y el segundo positivista lógico. 

Periplo

Rómulo Pardo Urías

Nombrar es un acto común mas establecer los nombres a las cosas en ningún caso lo es. No es posible permutar los nombres, de ser así, un inmenso trayecto del conocimiento quedaría truncado. En el diálogo de Cratilo o del lenguaje[27], la concepción socrática del origen de las palabras se remonta en el tiempo –al de los poetas-  mostrándonos parcialmente, las dificultades así como las inquietudes con respecto al tema del lenguaje.

Al nombrar algo le conferimos atributos específicos pero el hecho de que sea nombrado de tal modo no puede ser la única forma de caracterizar lo que se nombra. Debe existir un vinculo, algo que certifique la validez del nombre más allá del nombre mismo. A mi parecer esta es una cuestión primordial del diálogo de Sócrates y Hermógenes, retomada después con Cratilo. “Será, pues, necesario nombrar las cosas ateniéndose a la manera y al medio que ellas naturalmente tienen de nombrar y ser nombradas, y no de la forma que a nosotros nos agrade” argumenta Sócrates y continua: “ de esta manera conseguiremos con éxito el nombrar las cosas; de otra forma no podríamos hacerlo”. En este caso tampoco puede recurrirse exclusivamente a la convención de los nombres, entonces: ¿cuál es la función del acto de nombrar? La acción de nombrar no es meramente una cuestión aparente o superficial, en esa medida trasciende a la convención. Nombrar implica un conocimiento, una causa y un efecto que se concretan en el nombre, brindando identidad a lo nombrado y viceversa. La reciprocidad funge como medida determinante entre el nombre y la cosa, siendo que el parámetro de comparación parece extenderse en la amplitud de la realidad que se fragmenta: en principio la realidad externa al ser que la nombra, la realidad misma del ser que efectúa la enunciación, la realidad que nombra al ser que se autonombra, así parece el cuento de nunca acabar. Yo nombro lo externo, lo externo me nombra, yo me nombro a mi mismo, todos nos nombramos pero seguimos circulando viciosamente. ¿Hasta qué punto las palabras son efectivamente representaciones aisladas de la realidad o en sentido contrario presentan la entrada para aquella?

En todo caso, la eficacia o la incompetencia de un nombre, parece estar fundada en la relación que existe entre la palabra y la entidad que nombra, es decir, la reciprocidad mencionada anteriormente. 

Considero sumamente compleja la lectura de Platón, imposible de abordarse en breve de manera propia y elocuente. Una aproximación primeriza, como lo es en este caso la mía, plantea una serie de dificultades, de laberintos y de singulares rutas que se evaporan al quererlas aprehender. Lo novedoso no se encuentra tanto en la lectura, hasta ahora conocida, ni en las ideas o argumentos del diálogo, tampoco en la contextualización de la lectura para la clase, aunque claro está que también ahí se encuentra lo novedoso. En mi caso, se desprende de la confrontación que este diálogo le ha planteado a las formas de aproximación lectora previas a él, ni que decir de reflexionar y verter alguna opinión aventurera al respecto.

Ahora lo último, quizás lo primero, habrá de ser el rito de bautismo de este folleto, pero al no ser yo un legislador, ¿el nombre será exacto? Posiblemente Sócrates diría: “¿No hemos reconocido muchas veces que los nombres cuando están bien establecidos, se asemejan a los objetos que ellos designan y son las imágenes de las cosas?”.

Charle con Frege

Rómulo Pardo Urías.

mayo de 2006

¿Qué es lo que ocurre cuando usamos las palabras? ¿Qué tipo de mecanismos emergen de la implementación espontánea o no del lenguaje? La vastedad de estos cuestionamientos son inimaginables para mi, sin embargo, me parece que el asunto no es nuevo, además de serme inaccesible en estos momentos, más no del todo. Cuando uso las palabras, intento desplegar mi pensamiento, ya sea en diversas direcciones, concentrado, de manera entretenida o estilizada, juguetona o rigurosa. En todo caso, al usar las palabras estoy haciendo el intento por llegar a un punto en común con otros iguales a mi, aquellos seres con los que comparto un mínimo de requerimientos para expresarme y creer que soy comprendido. Pero aclaro, no es norma que todo lo que enuncie mediante mi voz articulada a través de un sistema de signos, sea susceptible de encontrar una designación real más allá de lo que mi expresión y su sentido conlleva. Dicha designación, que Frege denomina con el nombre de denotación, es en sentido amplio, un objeto concreto y no mi representación de dicho objeto. Yo puedo decir “hace falta luchar por una vida mejor” en donde se puede encontrar la expresión –o en términos de Frege, el sentido- y también la denotación, si la hubiera, a través de un proceso lógico.

Frege distingue sentido de denotación en tanto medios de conocimiento dentro del universo sígnico. El sentido es el que se encarga de mediatizar a la imagen subjetiva que yo pueda tener del objeto, es según entiendo una interfase entre la realidad objetiva externa y la subjetividad interna de mi imagen. Los sentidos pueden variar en términos de expresión, al igual que las imágenes varían, más la denotación no. A su vez, el sentido es un fragmento constante en contraste con la imagen, pero no tiene la concreción del objeto. De alguna manera, el sentido brinda las pautas iniciales de la comprensión comunicativa, en tanto se arraiga al interior del sistema, se manifiesta de manera habitual –denotación indirecta-, en palabras de Frege “…no es subjetivo como la imagen pero…, …no es el objeto mismo…”.  Entonces si yo digo hace falta luchar por una vida mejor, dicha oración expresa una porción de mi pensamiento, pero ¿está denotando algo en el sentido Freguiano? ¿El sentido de dicha oración se mantendría si yo dijera luchemos por mejorar? Es una lastima no poder charlar un poco con Frege, aunque en realidad creo que no nos entenderíamos mucho a menos que yo supiera hablar alemán así cómo lo he leído a él en español, situación que tampoco garantizaría nada. 

Al parecer el objetivo de Frege es establecer un criterio de análisis formal que pueda derivar en un problema filosófico perenne abordado desde una visión renovada, el problema de la verdad y la falsedad., del valor veritativo. Las oraciones son construcciones gramaticales y lógicas susceptibles de enmarcarse en el plano de lo verdadero o de lo falso. “…Por el valor veritativo de una oración entiendo la circunstancia de que sea verdadera o falsa…”, nos dice Frege, enfatizando que lo falso o verdadero son las únicas opciones en cuanto al valor veritativo. Dicho valor se encuentra en la relación que se establece entre el sentido y la denotación en una oración. El sentido se mueve en el plano del pensamiento, la denotación en el de lo objetivo, la veracidad o falsedad de la oración se resuelve mediante un examen que deriva en el valor veritativo. 

En realidad la lectura se torna dificultosa, ardua y lo suficientemente complicada como para fascinarse por ella o de plano irse a ver una película, ya de perdis, Hechos con Javier Alatorre o en su defecto un maratón de los Simpson.

Pero aproximarse a esta lectura no ha sido algo completamente engorroso o iluminador, a reserva de que desde la época en la que Frege escribió este artículo y la que hoy enmarca mi lectura, han acontecido tantas revoluciones en tantos terrenos del quehacer humano, que inclusive el valor intrínseco a dichas reflexiones pudiera ser simplemente un fragmento discursivo de alguien que dijo “…que el valor veritativo es la denotación de una oración cuyo sentido es un pensamiento…”. ¿Qué hubiera dicho Frege sobre la energía nuclear?

Habermas y la filosofía del lenguaje

Rómulo Pardo Urías

Julio 2006

El quehacer humano es versátil. Parte de sus necesidades biológicas para buscar la manera de superar los obstáculos de la naturaleza. Tal es una fuente motora de impulsos que le conducen por los caminos de la apropiación de su entorno inmediato, de sus riesgosas aventuras entre la vida y la muerte. Sin embargo, una vez cubiertas dichas necesidades el humano se pregunta por la trascendencia de su marcha, por sus acciones, por la vida, por la muerte, por la extrañeza que le produce la vinculación con el cosmos. Se ha visto con Villoro en su artículo “Motivos y justificación de la actitud filosófica” que la filosofía es esa actitud de extrañamiento ante la naturaleza dada, ante lo acostumbrado y las formas preestablecidas históricamente por los mecanismos sociales, productivos, simbólicos y materiales. La modificación de la naturaleza mediante el trabajo que en términos de Marx brinda libertad y conciencia es una visión clara y sintética de este fenómeno. Aunque como dice el dicho, no sólo de pan vive el hombre. Se ha visto que en tanto formas motoras del quehacer humano, las tradiciones y costumbres, las figuras rituales del diario vivir, se van diluyendo en la dinámica monótona. ¿Qué es lo que distingue entonces al ser humano de otras especies? De regreso a Villoro se habla en primer lugar de la capacidad de extrañamiento del mundo habitual, rutinario, constante. Ahí donde surge esa extrañeza es donde esta la clave de la actitud filosófica, entrañada por la certidumbre de la duda y su capacidad renovadora. El mundo humano constituido por cosas, por significados, envueltos en opiniones, cubren y disfrazan la realidad verdadera opacando la visibilidad.  Por lo tanto “… al reino de la opinión, oponemos la claridad racional de la evidencia”(Villoro.1962:79) nos dice Villoro, con el afán de promover esa visión crítica que ha de dar validez y vigencia a la búsqueda de la verdad a través de la razón.

Así un primer rasgo distintivo de la especie es esa facultad de extrañamiento que lo conduce a la duda. Hasta aquí he buscado responder a la pregunta ¿qué distingue al humano de otras especies?

Cabe decirse que otro rasgo distintivo es el de la capacidad de comunicar mediante un sistema de sonidos articulados la experiencia, el sentir y el pensar. Eso que se conoce con el nombre de lenguaje y que impregna irremediablemente la vida de la especie. ¿El lenguaje es una capacidad? ¿Es una institución? ¿Qué es el lenguaje? Ciertamente hay más de una respuesta pero ante todo, el lenguaje ha de considerarse una necesidad para la vida en sociedad, un acto convencional sujeto a reglas, normas y regulaciones colectivas.

Siguiendo con la tradición del pensamiento habermasiano, el lenguaje es producto de un momento cultural e histórico. Es un mecanismo de comunicación en el que la implementación de los actos comunicativos son su finalidad por excelencia.

En este sentido el lenguaje es una forma abstracta que se concreta al echar ano de ella y que en todo caso tiene una función pragmática. En su libro “Pensamiento postmetafísico” Habermas defiende la idea de un giro pragmático el cual consistiría en los aportes que desde Frege, pasando por Wittgenstein y desembocando en Searle, se han dado desde la filosofía en torno al uso del lenguaje. Las manifestaciones lingüísticas, nos dice Habermas, las describo como actos con los que un hablante puede entenderse con otro acerca de algo en el mundo (Habermas.1990:67).

Habermas es heredero intelectual de la escuela de Frankfurt encabezada por Adorno y Horkheimar que encuentra sus sustentos en la teoría marxista y psicoanalítica principalmente. De tal suerte que la filosofía elaborada por Habermas no hace de lado aspectos de orden históricos, sociales, ideológicos, por mencionar algunos, en cuanto sus postulados buscan reforzar una teoría crítica de la sociedad.

Hasta aquí he querido hacer dos cosas: la primera establecer algunos rasgos distintivos de la especie humana como la actitud filosófica y la capacidad del uso del lenguaje, y por otra parte, introducir en la discusión de estos debates una parte del ideario de Jürgen Habermas.

Esta estrategia de exposición obedece al deseo de aclarar en principio la distinción entre un vinculo cómo el de la filosofía y el lenguaje por un lado, y el quehacer de la filosofía del lenguaje por otro.

Sintetizando lo expuesto, la filosofía se relaciona con el lenguaje mediante su búsqueda constante partiendo de la razón, búsqueda de la verdad a través de mecanismos racionales.

El lenguaje vendría a ser el material con el que se forman la herramientas para el festín de la razón. Festín que se conforma con la simple contemplación estoica o hegeliana de la realidad, con la asimilación, negación, contribución o expansión de tal o cual línea o corriente filosófica. Según entiendo, la relación entre lenguaje y filosofía es reciproca en tanto uno le brinda a la otra los procedimientos racionales para su quehacer –aunque desde una postura analítica será el lenguaje artificial, organizado mediante procedimientos lógicos a priori el que brinde la vía de acceso a la verdad-.

En el contexto de la filosofía alemana Habermas detecta e indaga en su artículo “¿Para qué aún filosofía?” algunos de los cuestionamientos fundamentales para la filosofía alemana. Detecta que la ruptura que se establece a partir de Hegel dentro de la filosofía es fundamental para entender los motivos de 5 distintas escuelas filosóficas en Alemania hacía 1920: la fenomenológica, la existencialista, la de antropología filosófica, la analítica y la de 

la teoría crítica.

Cuatro son los problemas que debate Habermas en torna a la tradición filosófica alemana:

  1. El debate entre la filosofía y la ciencia en el que el papel de la filosofía parece relegarse a una mera teoría del conocimiento a partir de los avances tecnológicos y científicos, es decir prácticos.
  2. El debate en torno a los filósofos y la filosofía en donde la filosofía se erigió como una disciplina de aportes individuales que a partir de la ruptura promovida por Hegel sufrió un movimiento de apertura académica dejando de ser una actividad de elites intelectuales.
  3. El debate entre filosofía y religión que plantea hasta Hegel un vínculo a partir de la metafísica trascendental entre dichos ámbitos, a partir de los sustentos que una aporta a la otra como sería la revelación, la iluminación y/o trascendencia del espíritu.
  4. El debate entre filosofía y tradición que enfatiza el hecho de que con Hegel se inicia la crítica del nexo estrecho entre la filosofía y el orden estatal prevaleciente, ya que esta se desenvuelve como fuente legitimadora de una forma cultural compleja, tradicional y sociocósmica (mítica, religiosa, etc.).

De tal exposición yo he querido rescatar una parte de las conclusiones con la cual se conecta la disertación hasta aquí expuesta con la filosofía del lenguaje de Habermas.

“Mientras no se desarrolle para el dominio objetivo de sistemas de acción comunicativa un sistema de conceptos base teóricamente fructífero, y además operativo, que sea comparable con la base conceptual establecida para el dominio objetivo de los cuerpos móviles y acontecimientos observables, tendrá que ejercer influjo retardante una teoría de la ciencia pseudonormativa”(Habermas.1993:83). La cita anterior quiere decir que hay una diferencia relevante entre una filosofía de la ciencia y otra filosofía más cercana a la realidad de los agentes sociales y por lo tanto a la acción comunicativa, al plano pragmático del lenguaje.

Tomando las debidas reservas, me parece sumamente importante resaltar el planteamiento de que el lenguaje en tanto forma convencional no puede desligarse dentro de la filosofía habermasiana, de las implicaciones concernientes a las denominadas ciencias del espíritu por Dilthey. En este sentido, la filosofía del lenguaje en Habermas ha de cubrir una amplia gama de aspectos a considerar, algunos de los cuales ya se han mencionado, implicando una visión del lenguaje próximo a la hermenéutica, es decir, a la capacidad interpretativa, a la relación entre pensamiento y lenguaje, a la asimilación de conceptos, así cómo a la historia textual de la tradición.

Para finalizar y a manera de conclusión, considero que la tradición alemana en el campo filosófico es de mucha utilidad para realizar indagaciones desde una perspectiva estrecha a un enfoque humanista. Sin descartar otros aportes que en apariencia resultan contradictorios sino más bien complementarios. La visión de la filosofía del lenguaje que nos aporta Habermas es una fuente inagotable de reflexiones que hasta este momento me conducen a nuevos puntos de partida para la reflexión así como a renovadas inquietudes y debates sobre el lenguaje.

Estoy convencido de que el lenguaje desde esta perspectiva, se ha de tomar en parte como una moneda común dentro de la vida social. Todo sistema de organización requiere cooperación, jerarquización, división social del trabajo, asignación de roles, que en el caso de las sociedades humanas se logran desplegar y enfatizar mediante el acuerdo común que se manifiesta mediante el lenguaje. La peculiarísima dupla formada así por filosofía y lenguaje, distinguiéndola por supuesto de la filosofía del lenguaje, se ve aún más intrincada cuando se toman en consideración las cuestiones de los sistemas sociales cómo estructuras organizativas sujetas a procesos históricos, económicos, políticos, por nombrar algunos, pero también por las característica inherentes a los individuos que conforman dichos grupos y colectividades que sostienen relaciones de diversos tipos y grados. De los siguiente se desprende que una filosofía del lenguaje se ha de encargar de las reflexiones concernientes a los asuntos propios del lenguaje, pero a diferencia de la lingüística que tiene un carácter más inclinado hacia lo gramático, las variaciones y regularidades entre sistema y realización, por nombrar algunos casos, la filosofía del lenguaje mantiene un compromiso con la especulación racional. Parafraseando una cita de Adorno hallada en Habermas  la filosofía ha de caracterizarse por el abandono del conocimiento absoluto sin dejar de lado el problema de la verdad.

Bibliografía:

  1. Beuchot, Mauricio. Historia de la filosofía del lenguaje. FCE. México. 2005. pp.290-313.
  2. Habermas, Jürgen. Sobre Nietzche y otros ensayos. REI. México. 1993. pp.62-88
  3. Habermas, Jürgen. Pensamiento postmetafísico. TAURUS. México. 1990.
  4. Villoro, Luis. “Motivos y justificación de la actitud filosófica” en Páginas filosóficas. México. UV. Col. Cuadernos de la facultad de filosofía, letras y ciencias. No15. 1992.73-94.
  5. Nieto Blanco. “Habermas y la acción comunicativa” en La conciencia lingüística de la filosofía. Ensayo de una crítica de la razón lingüística. Madrid. Ed. Trotta. 1997.pp.251-263.

Descripción del lienzo al óleo  “La casa del ahorcado de Auvers.sur-Oise” de Paul Cézanne

1873

Materia: Arte y literatura de vanguardias.

Alumno: Rómulo Pardo Urías.

Fecha: 06-10-2005

El óleo que lleva el título señalado anteriormente es una aproximación a la obra que Cézanne llevo a cabo después de tener contacto y verse influenciado por el movimiento impresionista. Cabe señalar que en primera instancia, fue el escritor Emile Zola, padre del realismo en literatura, el que lo fue acercando paulatinamente a una vida más urbana, de mayor contacto con los personajes de la corriente impresionista, así como estimulo su creación en diversos campos artísticos, como la música y la poesía, intercambiando puntos de vista sobre obras y trabajos. “ En abril de 1861 el joven Cézanne se traslada a París donde su buen amigo Zola le está esperando. Se matricula en la Académie Suisse donde conocerá a Armand GuillauminCamille PissarroAuguste Renoir y Claude Monet”. Fue después de esta experiencia que Cézanne, envía “LA casa del ahorcado de Auvers-sur-Oise” considerada la obra más impresionista del autor, a pesar de haber recibido amargos comentarios y críticas por parte del público en general. 

La pintura muestra en primer plano una calzada cubierta por una hondonada , detrás de la calzada se encuentra en segundo plano una casa, un grupo de árboles y se vislumbra un centro urbano menor, que al parecer esta interactuando con cierta vida rural pero que no se comprende muy bien si hay o no, un ámbito predominante en este sentido. El horizonte se encuentra en el fondo, en tercer plano. Se puede contemplar la cúpula celeste nublada, pero hay varios rasgos luminosos, que sugieren una mañana o una tarde soleada, tranquila, cálida. El manejo de los colores es sumamente inquietante, pues  Cézanne recurre al manejo de tonalidades sobrias, aunque no se puede deshacer de su toque impresionista, el cual maneja la luz, la teoría del color, la participación del espectador, así como plasmar en la obra, un elemento de la vida cotidiana.

EN Cézanne, no hay preocupación por las sustancias materiales o texturas, sino sólo por el color en tanto define las relaciones entre superficie y profundidad. Esto se logra contemplar en la obra de mencionada, en el momento en el que es a partir de las diferencias cromáticas, de los contrastes luminosos que genera el pintor a través del manejo de tonalidades y matices, como por ejemplo los grises de la calzada, junto con los verdes que se contemplan en la lontananza, el azul del  cielo, junto con la perspectiva que da la forma cilíndrica y ampliamente contrastante de los árboles, o como ejemplo final, la perspectiva que logra Cézanne entre los tejados y las fachadas de las casas que lo que producen es precisamente la sensación de profundidad. Considerando que para la fecha de esta obra, al autor aún no se había planteado la labor  –o por lo pronto no se caracterizaba su obra por la tendencia constructivista, de representar la naturaleza a partir de sus tres formas elementales (esfera, cilindro y cono), se puede notar, que ya existe en él una preocupación por las dimensiones de volumen que encontraba en la realidad, manejándolos a partir de las representaciones cromáticas que se caracterizaban por el uso de registros y análisis sucesivos, hechos a menudo con largas interrupciones. En vez de reproducir la atmósfera y la luz en un momento dado, Cézanne introduce una luz constante, difusa y en perspectivas cambiantes.

Aunque para muchos Cézanne resulta ser un ejemplo claro de la corriente post impresionista, cabe señalar que la pintura que se ha querido describir es una muestra de sus alcances dentro dicho movimiento , lo cual pone de relieve que la pintura descrita, comparta características del movimiento predecesor a lo que vendría a ser posteriormente la obra y la influencia del pintor francés de fines del siglo XIX.

Bibliografía consultada:

1.- Las bellas artes. Vol. 4. Impresionistas y posimpresionistas. Arte moderno. Editorial Cumbre. México. 1981. pp.3-7

2.- Enciclopedia hispánica. Vol. 4. Editorial Británica. U.S.A. 1993. pp.91.

3.- Macropaedia. Vol 2. Enciclopedia Británica. U.S.A. 1980. 

Vínculos web:

http://www.artehistoria.com/genios/pintores/1555.htm

Comentario sobre los poemas de Carlos Drummond

Rómulo Pardo Urías

Considerado como un poeta de la vanguardia brasileña de finales de los años 20`s y principios de los 30’s del siglo pasado, la poesía de Drummond esta rodeada de esa fragancia rebelde que emanan por lo general los movimientos vanguardistas.

En el primer poema, “Explicación”, pone de manifiesto el sentir de la vanguardia, concretamente el de Drummond, con respecto al elogio por Europa. En él se nota una crítica aguda y sincera, ante todo directa, establecida nítidamente, si tomamos en cuenta que la vanguardia brasileña rompe con el modernismo como se entendía en Hispanoamérica, reformulandolo a partir de sus propias condiciones culturales, históricas y sociales.

El “Poema de siete fases”, muestra en principio una parte muy tierna y consciente de la condición humana del autor brasileño, partiendo de su nacimiento hasta llegar a lo que él mismo nombra como “la máquina del mundo”. Surge en este poema un personaje que salta a la vista sin más preámbulos: se trata de un ángel tuerto, lo cual sugiere también un acto de rebeldía con respecto a Europa, a sus raíces religiosas, en tanto el ángel, que no es otra cosa que el emisario y portavoz de dios, es imperfecto (maravillosa imagen que nunca había observado y que me deleita).

Finalmente “El luchador” hace hincapié en ese acto reflexivo sobre las palabras, sobre su unión y pasiones, sobre su carácter libre. En un acto poético, Drummond hace de ellas seres antropomórficos que …“se besan, se disuelven”… o que son puras, anchas, auténticas, impenetrables”…. Establece un juego literario, semántico, entre lo que corresponde en sí a las palabras y aquello que él encuentra en las mismas. A manera de parábola en la que se describen los movimientos lingüísticos que brotan del conocimiento ortodoxo, frente al conocimiento coloquial, del uso restringido del lenguaje por parte de algunos grupos hegemónicos, frente a la algarabía y riqueza (ya que matices, tonalidades y expresiones cotidianas se hayan en el seno del mismo lenguaje aunque extraídos del folklore y lo diariamente vivido, escuchado, creado) de la lengua hablada por la mayoría. 

Drummond advierte una situación que esperanzadora pero fatal, parece ser inevitable: las palabras “…ya no se dan la mano”… …“viajaran ahora solitarias”… por lo que se ha roto el contacto anterior, viejo, que resultaba ser la fuente que daba valor”…

A manera de conclusión y experiencia de aprendizaje, considero importante destacar el hecho de que la vanguardia brasileña es un caso de ruptura, no sólo con respecto a los movimientos europeos, sino en el contexto propio de  Latinoamérica. Este hecho es trascendente por que me hizo notar una evidencia que aunque pueda resultar obvia, quiero apuntar en estas líneas, a decir verdad, se trata de un hecho que visto a la luz de la historia o la antropología, es un camino fértil de discusión sobre la identidad y la diversidad cultural. Sin mayores preámbulos, la evidencia a la que hago alusión, es aquella que se refiere al hecho de que hay tres grandes bloques culturales en América: el autóctono o indígena, el europeo y el africano. Sin extenderme más de la cuenta, considero que en el caso de la vanguardia brasileña, existe una inquietud claramente manifiesta con respecto a algunas dinámicas regionales y nacionales (no exclusivas de Brasil, más representadas por dicho movimiento artístico) de los bloques culturales a los que hago referencia. Me aventuro a señalar que la vanguardia brasileña, con esta doble faceta de ruptura, una transcontinental y otra intracontinental, abre el camino para lo que posteriormente fuera la gran escuela antropológica de Brasil, encabezada por Darcy Ribeiro, nacido precisamente en 1922, año de la Semana del Arte Moderno. ¿ Interesante no lo crees?

Vínculos web de consulta:

http://www.difusioncultural.uam.mx/revista/oct2004/maflores.pdf

http://www.difusioncultural.uam.mx/revista/oct2004/maflores.html

http://www.islapoetica.com.mx/antologia-poetica/carlos-drummond.htm

Formas de violencia en “La vida conyugal” de Sergio Pitol

Rómulo Pardo Urías

Julio-2006

A Patricia Ponce

Introducción

En las siguientes líneas buscaré analizar las formas de violencia que he detectado en la novela “La vida conyugal” de Sergio Pitol. Debido a que el proceso de investigación de un autor como lo es Pitol, es sumamente arduo y laborioso como para hacer un análisis completo de la obra en cuestión, me limitaré a abordar al personaje protagónico de la narración: Jacqueline Cascorro.

Apoyaré mi análisis en el concepto de violencia erigido por Erich From en su libro “El corazón del hombre”. De tal suerte en primer término esbozaré las ideas del autor alemán sobre la violencia como forma de conducta, con la finalidad de obtener un marco de análisis global. Posteriormente aplicaré tales anotaciones a Jacqueline y su proceso dentro de la narración general de la novela.

El concepto de violencia

Dentro del amplío panorama psicoanalítico elaborado por Erich From, el concepto de violencia se explica a partir de los mecanismos inconscientes desplegados agresivamente por parte de los individuos y/o grupos sociales. Cabe señalarse que el proyecto psicoanalítico frommniano considera aspectos de distinto orden además del enfoque del psicoanálisis clásico elaborado por Sigmund Frued. Estos matices se detectan sobre todo en lo tocante a los mecanismos explicativos de las patologías psíquicas como la neurosis, histeria, psicosis, entre otras. En el segundo capitulo del “El corazón del hombre”, Fromm expone de manera clara una serie de tipología de la violencia que se va aproximando gradualmente de la violencia no patológica a la patológica. Cada uno de estos tipos de violencia encuentra su correspondencia con contextos psicológicos y sociales concretos que van estimulando y produciendo las condiciones propicias para la implementación de la agresividad. Partiendo de la violencia lúdica hasta llegar al sadismo y la sed de sangre, la violencia es una manifestación trastornada del instinto en ciertos casos, y en otros, es un mecanismo de protección de la integridad.

La diferencia primordial entre una forma patológica y otra no patológica de violencia se encuentra en la finalidad que persigue el despliegue agresivo. En este sentido la violencia patológica busca destruir, perjudicar, motivada por la venganza y el odio, la desesperanza y desilusión, el deseo de controlar a otros, someterlos. Por el contrario, la violencia no patológica busca protección, seguridad, sobrevivencia. A continuación mostraré un cuadro en el cuál están recolectadas las distintas formas de violencia ubicadas en el texto de Fromm.

Tipo de violenciaDescripción
Violencia lúdica“…La forma de violencia más normal y no patológica es la violencia juguetona o lúdica. La encontramos en las formas en que la violencia se ejercita para ostentar destreza, no para destruir, y no es motivada por odio ni impulso destructor.” (Fromm.1966:20). Este tipo de violencia es motivada por el despliegue de destreza, busca establecerse como forma de acción normada por un contexto en el que es permitida.
Violencia reactiva“…Es la que se emplea en la defensa de la vida, de la libertad, de la dignidad, de la propiedad…” Su motivación es el miedo por lo que “… es la forma más frecuente de violencia…”. (Fromm.1966:21)
Violencia por frustraciónUna variante de la violencia reactiva es este tipo de violencia “…que se produce por frustración…”(Fromm.1966:23). Surge cuando se frustra un deseo o necesidad, es un intento infructuoso de conseguir el fin fallido.
Violencia vengativaMás próxima a la violencia patológica presente en grupos primitivos y civilizados: “… el recurso es tomar venganza con la lex talionis “ojo por ojo”…”(Fromm.1966:24).
Violencia asociada al quebrantamiento de la fe“…Relacionada con la violencia vengativa esta una fuente de destructividad debida al quebrantamiento de la fe, que tiene lugar con frecuencia en la vida del niño y el adolescente…” (Fromm.1966:25)
Violencia y odio hacía la vidaLa vida la gobierna el diablo, se hace odiosa debido a un profundo desengaño. Se piensa que uno mismo es malo. La destructividad se produce como reacción al desengaño.
Violencia compensadora“…Es la sustituta de la actividad productora en una persona impotente…” (Fromm.1966:28). Se presenta entre otras formas como sometimiento a los otros o destrucción de todo lo que hay enfrente.
SadismoImpulso hacia el control completo y absoluto sobre un ser vivo, animal u hombre. Mediante el control se logra hacer que el otro pierda lo esencial de su ser.
Sed de SangreSe tiene miedo a ser plenamente humano. Perdura el vínculo con la naturaleza. Derramar sangre es sentirse vivir.

La violencia en Jacqueline Cascorro

Desde la página inicial del libro que concluye el llamado tríptico del Carnaval de Pitol, se logran advertir una gama de elementos hostiles y perturbadores que van configurando la narración en una especie de intriga de predestinación[28]. Para comenzar el narrador habla de “…experiencias conyugales de rutina: arrebatos, riñas, infidelidades, crisis y reconciliaciones…”(Pitol.1990:7), lo cual ya sitúa la historia de Jacqueline en un marco de violencia. De acuerdo con el cuadro de las formas de violencia, las distintas experiencias por las que transita el personaje de Jacqueline en torno a su relación matrimonial –engaños, planes de asesinato, frustración de sus estudios, etc.-es posible observar que el proceso de violencia es ascendente en términos de intensidad y patología. Partiendo del hecho que marca el narrador cómo puinto de quiebre en la vida de Jacqueline (“…Todo cambio en un instante, cuando al quebrar con las manos una pata de cangrejo y oír descorchar a sus espaldas una botella de champaña se dejo poseer por un pensamiento…” “…convirtiéndola, y ya para siempre, en una mujer de muy malos pensamientos…”(Pitol.1990:7)) puede ser considerado cómo un tipo de violencia lúdico.

Las constantes aventuras amorosas que Jacqueline va tejiendo improvisada pero obsesivamente se pueden interpretar de primera mano, como formas de violencia reactiva ante los engaños de Nicolás Lobato dentro de la vida matrimonial de la pareja.

Por su parte, el hecho de que Jacqueline asista y enaltezca las reuniones en casa de Márgara Armengol, por lo general bajo la idea falsa de que en ellas encuentra un refugio a sus desgracias, muestra también la frustración de la protagonista ante el hecho de no haber concluido sus estudios, lo cual hace pensar en su dependencia rotunda a la vida de su marido. De esto se desprenden distintas formas de violencia por frustración como cuando al regreso del viaje a Mérida y antes del segundo intento de asesinato, Jacqueline asiste a la oficina de Lobato para encararlo y hacerle saber su disgusto.

Dentro de la violencia vengativa, aquella que se da en términos de la lex talionis, es la que se detecta en torno a los constantes romances de Jacqueline y las disputas con sus hermanas, que en mi opinión constituyen dos formas distintas pero claras de Venganza hacia Lobato. En primer lugar porque se venga de la infidelidad de su esposo, pero también existe desde mi apreciación, la venganza de no haber tenido hijos con Nicolás manifiesta en las riñas con su familia de origen, en el mejor de los casos, ese ha de considerarse como otra manifestación violenta, agresiva.

Como violencia asociada al quebrantamiento de la fe, encontramos en el capítulo tres lo siguiente: “…Vivía con la tristeza a cuestas. Salía de una crisis para entrar en otra…”(Pitol.1990:57). La situación de Jacqueline en este punto es crítica y se menciona inclusive que “…las infidelidades de Nicolás… ….la habían llevado al borde del suicidio…”(Pitol.1990:57). Esto muestra una pérdida de fe, desencadenada en principio por el amorio frustrado con Gaspar Rivero, lo cual implica el plan de asesinato frustrado de Lobato, la frustración misma de la venganza y por tanto de la motivación vital de Jacqueline. Recordemos que en este momento de quiebra, la salud mental de la protagonista es frágil por lo que recibe tratamiento con diversos psiquíatras y psicólogos, hecho que evidencia el nexo entre la obra de Pitol y la interpretación hasta aquí efectuada.

Con respecto a la violencia y odio hacia la vida, encontramos que el Leitmotiv del deseo de asesinar a Nicolás Lobato, se asocia directamente con esta forma de impulso agresivo. Recordemos que en esta forma de violencia es el desengaño el motor del odio y del deseo de destructividad. Desengaño que en el caso de Jacqueline se materializa en su vida matrimonial anómala, libertina y poco tradicional, a pesar de que en ciertos contextos el matrimonio parece comportarse feliz y armonioso, de acuerdo al estatuto convencional de la institución matrimonial.

En cuanto al sadismo se refiere, considero que todas las aventuras románticas de Jacqueline responden a un impulso sádico, ya que al fin de cuentas busca hacer de todos sus amantes, complices dentro del maquiavélico plan de asesinar a Lobato. Aunado a esto, es curioso notar que de todos sus amantes el único que le paga a Jacqueline de forma violenta Es Ferraris, quien la golpea después de haber sido vejado y torturado por la policía. 

Finalmente y de nueva cuenta, es el Leitmotiv del asesinato, presente en toda la narración a manera de punto de encuentro y de partida, el que ejemplifica el tipo de violencia de la sed de sangre.

A manera de conclusión

Independientemente de todas las posibilidades de interpretación que presenta la obra del premio Cervantes, consideré pertinente llevar a cabo el presente análisis por la sencilla razón de que el texto de Fromm me permitía observar de una manera completa uno de los temas pilares dentro del contexto narrativo de “La vida conyugal”. Pedro M Domene comenta sobre la obra de Pitol que “…uno de los motivos centrales de sus relatos en términos generales, es la decadencia o el derrumbe del ser humano…”(Domene.2002:6), situación paralela a las inquietudes esbozadas de forma general en el pensamiento de Fromm aunque por supuesto, desde una óptica distinta. Siguiendo la lectura de Domene se detecta un comentario sobre la novela en cuestión que apunta el hecho de la parodia de la institución matrimonial, el plano humorístico de la narrativa “…y otras cuestiones sobre el género humano y su propia ambición…”(Domene.2002:7).

Incluso el propio Pitol comenta en entrevista otorgada a Domene que “La vida conyugal” versa sobre “…una pareja permamentemente en guerra con el fondo de una sociedad que ha perdido la energía, la vitalidad y el sentido de casi todas las cosas. Un mundo que es como un navío ebrio que se dirige al desastre…”(Domene.2002:32).

Se ha visto a lo largo de estas páginas, que el personaje de Jacqueline Cascorro sufre un proceso de decadencia, descomposición y perturbación que se agudiza o enfatiza, que se expande y se contrae, de tal suerte que las condiciones en las que se desarrolla su acción narrativa se desenvuelven en el plano de la violencia y sus diversas justificaciones expuestas previamente.

Finalmente quiero rescatar un comentario recientemente publicado de la Maestra Teresa García, que sintetiza mi opinión sobre las rutas interpretativas de la lectura realizada en torno a este trabajo. La maestra García en su artículo “Vida y literatura, los distintos rostros de Sergio Pitol” hace un análisis general de ciertas características de la obra del autor veracruzano. Al hablar sobre la escritura de Pitol, la maestra García comenta que “…Cabe recordar que la escritura de Sergio Pitol no es definitiva, ni sus textos llevan a conclusiones definitivas, no hay una verdad, es un autor propositivo y apelador…”(García.2005:20).

Bibliografía:

  • Fromm, Erich. El corazón del hombre.FCE. México. 1966.pp20-35
  • García Teresa.“Vida y literatura, los distintos rostros de Sergio Pitol” en Ensayos literarios.UV.México.2005.pp17-32
  • Domene, Pedro. Sergio Pitol El sueño de lo real. Batarro Revista literaria. UV-SEC-IVEC. México. Segunda época. 2002.Num38-39-40.pp.5-10,27-39.
  • Pitol, Sergio.La vida conyugal.ERA.México.1990.

Las mudanzas que se ocultan

Romulo Pardo Urías (Xalapa,México)

En lo personal me he quedado sorprendido de la forma en la que el árbol, como motivo recurrente(,) se ajusta al discurso poético de una manera asombrosa. Malva Flores ha conseguido mostrar que cada uno de nosotros forma parte de un árbol, que cada uno puede ser una hoja, una rama, una corteza, una raíz, un fragmento de ese inmenso árbol en el que la vida se inscribe cuando volteamos y nos dejamos sorprender por la inherente magnificencia del crecimiento, del paso del tiempo, de ese devenir del que he hablado sólo superficialmente, devenir que a todos nos alcanza y atañe: las mudas afectivas, las mudas de pieles y recuerdos, la constante marcha de la eternidad y sus arrecifes evocativos[30].

El árbol longevo que alcanza las nubes o el pequeño árbol en su proceso de crecimiento, el árbol sano y el árbol enfermo, todos los árboles forman así un conglomerado de experiencias, de visiones y sentimientos que se desdoblan gradualmente. En lo personal, el libro me dejó una sensación de vuelta al origen, de cierto arcaísmo: como el chango que baja del árbol; como el fruto que emerge de él, de ellos; como el pájaro que construye su hogar entre sus ramas; como una búsqueda de la naturaleza que se esconde en todas partes pero que en el árbol se consagra, se bifurca y se extravía. 

Es la primera vez que leo algo de la autora capitalina y aunque en ocasiones me ha sido difícil penetrar en su escritura, siendo una tarea aún más difícil poder escribir algo sobre el libro, lo he leído un par de veces y me he quedado en ambas ocasiones complacido. Sin embargo, soy de la idea de que el texto también se revela complejo y en ocasiones hermético, debido entre otras cosas, a una tendencia a poner el énfasis en una composición rítmica indescifrable a primera vista, trabajo que debería realizarse para una comprensión crítica del texto. 

Creo, además, que al estar traducido, el libro abre una brecha importante por ser una obra accesible a un público de habla española e inglesa. Obra Conmovedora(,) pero también incitadora a la reflexión desde el momento en el que existen varios juegos temporales como cuando se habla de la semilla y de la flor naranja para después hablar sobre la infancia y sobre las cartas que la abuelita tira para adivinar el futuro. En este sentido, comprendí que el árbol y el tiempo, son entidades vinculadas por la óptica de la poeta, donde se traslucen a manera de apuntes biográficos, las propias inquietudes y aprendizajes durante el trayecto que ha transcurrido en esta mudanza. 

Tiempos de depresión: apuntes sobre las vicisitudes de una crisis epistemológica

Introducción

El pasado enero del año en curso (2008) como parte de mis asignaturas dentro del plan de estudios vigentes de la carrera de lengua y literatura hispánicas, incursioné junto con otros compañeros del denominado MEIF, a esta experiencia educativa que lleva por nombre Seminario de Tesis 1. Convencido estoy de qué al tratarse ya de una experiencia educativa que perfila la conclusión de los estudios, más de uno de nosotros quedamos apabullados por distintas razones, pero siento, que por una en común: enfrentarnos a lo que es un proceso de investigación institucionalmente válido. En mi caso, terminé por abandonar dicha experiencia educativa junto con el semestre Enero-Julio 2008, entre otras razones por una catastrófica crisis emocional derivada de dos situaciones concretas: mi bloqueo en el ámbito creativo, y una severa crisis epistemológica. Durante esos días, me quedaba muy clara la primera de las razones enunciadas; la segunda fue descubierta a penas está tarde y sin perder más tiempo, me interesa mucho dar cuenta de ella, también por diversos motivos. En primer lugar, convencido de una postura intelectual personal pero también de una apertura crítica y académica, he logrado detectar una serie de insuficiencias y carencias dentro del ámbito institucional de la facultad de letras, lo cual no quiere decir en ningún momento que dude y ponga en duda el desempeño del cuerpo docente de la misma. En todo caso, lo que sí pongo en duda es la capacidad de articulación, mediante una experiencia de enseñanza y aprendizaje, del proceso de investigación. A investigar se aprende investigando. Considero que hay, por lo tanto, un abismo de distancia entre juzgar al cuerpo docente de la facultad de letras españolas de la UV y poner en el renglón un componente básico dentro de la producción del conocimiento mediante la siguiente pregunta, ¿qué es investigar?, o mejor aún, ¿qué es investigar en los comienzos del siglo XXI? Al poner estas preguntas sobre la mesa de discusión, estoy convencido de una realidad innegable y avasalladora que subsiste aún en tiempos de virtualidades exacerbadas: ¿hay una única forma de perpetrar el conocimiento? 

 Si mal no recuerdo el siglo XIX fue, en muchos aspectos, un momento de apertura a distintas manifestaciones y expresiones del conocimiento. Sin duda, esto permitió la creación de una multiplicidad de ciencias que encontraron validación a partir del contacto con aquellas formas novedosas de conocer, pero sobre todo, validadas en términos inusuales hasta entonces. Hablo de la sociología, de la psicología, de la antropología, de la lingüística, entre otras más, que posibilitaron el desarrollo del conocimiento que fuera sustento y matriz del próximo siglo XX. Para E. Wallerstein esta situación, que conformo lo que ahora llamamos ciencias sociales, se desprendió de una crisis de la filosofía en esos tiempos, crisis que planteaba nuevas formas explicativas y de acercamiento a problemáticas evidentes y constatables dentro de la experiencia humana. Por si eso fuera poco, la constatación posterior de la validación del grupo de saberes desprendidos de disciplinas como las mencionadas, fue cause y causa de revoluciones intelectuales que partieron, a su vez, de alguna de las fuentes de inspiración teóricas del siglo XIX: marxismo, positivismo, hermenéutica, por nombrar solo tres de las que recuerdo ahora. Sin embargo, no todo fue color de rosa ni tampoco fue logros y acrecentamiento civilizado. En ese sentido, considero que el conocimiento, además de ser un constructo y herramienta de la humanidad, tiene dimensiones políticas que aún no es posible dimensionar del todo. Si bien N. Elias nos puede ofrecer una lectura como Conocimiento y poder, no es necesario sino acercarse a una fuente literaria como La odisea, para corroborar el hecho del poder del conocimiento, representado sin duda, por Odiseo y su relación con Palas Atenea. 

Volviendo al punto, las llamadas revoluciones científicas de Kuhn fueron, independientemente de su lectura, campo de cultivo fértil para que la filosofía retomara una senda que, con el planteamiento kantiano según mal lo recuerdo, parecía sucumbir a una síntesis irrevocable. Lo que busco enfatizar es que después de una crisis, viene un momento distinto ya sea de superación o de estancamiento, pero por lo común, puedo afirmar que se trata de un momento de transformación. Y dentro del plano del conocimiento, quizá sea más complejo y difícil poder observar las crisis y las transformaciones, puesto que el conocimiento no se construye, según lo entiendo, de manera definitiva ni mucho menos esporádica, sino que responde a necesidades diversas, ya sean practicas o pragmáticas, ya sean científicas o tecnológicas, ya sean teóricas o descriptivas, etcétera. No hay, por lo tanto, un programa unívoco del conocimiento, no hay una meta unívoca del conocimiento, ni hay un método exclusivo para la reproducción del conocimiento —comprendiendo por reproducción no la acción de ponerle play a un reproductor de MP3, sino la de reproducir en un sentido biológico, en el sentido de engendrar—. De no ser así, Dilthey no habría si quiera pensado en la distinción entre ciencias del espíritu y ciencias de la naturaleza, dicotomía que desde distintos planteamiento teóricos e intelectuales, corresponde a un primer campo de delimitación del conocimiento, aquel que distingue a las ciencias duras, exactas, de las humanidades y las ciencias sociales, sobre todo a raíz del factor experimental de las primeras frente a las segundas carentes del mismo. Claro está que tal distinción en nuestros días deberá quedar sujeta a un amplio debate epistemológico, que por mi parte desconozco y del cual no tengo sino las nociones hasta aquí mencionadas. No por ello desisto de la empresa que significan estos apuntes, puesto que he llegado al punto central de esta introducción, la reflexión epistemológica que me condujo a la crisis de esta primavera y la visualización de la resolución de tal crisis este otoño.

Reflexiones epistemológicas personales: un acercamiento a mis lecturas

Recuerdo con claridad que allá por el año 2002, bajo la inquieta mirada de la incursión al ámbito de la antropología fue me que me pude plantear la necesidad de construir un método de acercamiento a los problemas sociales, método que no derivo sino en lecturas dispersas que fueron conformando una modesta biblioteca. Dentro de esas lecturas puedo decir que hubo textos teórico-filosóficos, textos literarios, textos de disciplinas variadas como antropología, sociología, historia, psicología, economía política, y algunos más que no recuerdo bien a bien. Lo cierto es que de entre todas esas lecturas, realizadas en mayor o menor medida, las propias del campo de la metodología fueron haciéndose cada vez más ausentes, cada vez más distantes, gritando las carencias que años después, seis para ser exactos, conformarían la crisis que da forma a estás anotaciones parciales. En ese sentido, comprendo que fueron seis años de lecturas intensas y extensas, de indagaciones y pesquisas variadas, de aproximaciones distintas al conocimiento partiendo de intuiciones y de hipótesis construidas al tanteo. No quiero decir con esto que esa sea una forma equivocada de plantearse un trabajo de investigación, lo que trato de poner en claro es que a mi me condujo a una crisis de orden epistemológico, es decir, a una reflexión disciplinaria que me arrastró a un callejón sin salida. Pero aclaremos.

La situación concreta fue que al verme en la necesidad de plantearme un tema de tesis, no contaba con la maduración intelectual para hacerlo, mientras que había logrado encontrar mi objeto de estudio. Se trataba, y se trata, de un tratado de literatura española escrito por un humanista del siglo XVIII, Ignacio de Luzán. En todo caso, lo que no pude ver antes y ahora contemplo con nitidez es que acercarse a un texto como este plantea una dificultad mayor por el simple hecho de que hay una multiplicidad de líneas de investigación que no pueden ser abarcadas de una sola vez por todas. Ese punto de mi incursión en el conocimiento, el de la posibilidad de ver un objeto desde distintas perspectivas, fue el que me condujo, sin lugar a dudas, a la crisis de la que hablo, puesto que: ¿cómo poder distinguir un estudio filológico de uno de crítica literaria cuando se tienen nociones tanto de una como de otra? ¿cómo distinguir un acercamiento antropológico de uno sociológico? ¿cómo diferenciar el análisis lingüístico del propio de la filosofía del lenguaje o del filosófico mismo? Peor aún: ¿bajo qué principios organizar el conocimiento adquirido en seis años de lecturas variadas sin contar con algún faro orientador en estos tiempos denominados por varios postmodernos?

En fin, la crisis se suscitó y yo sucumbí a ella, pero no al deseo de claridad. Así, un buen día, avocándome a retomar el estudio de la poética, me vino a la cabeza un impulso que fue clarificador: la posibilidad de realizar un análisis del discurso interno del tratado dieciochesco. Por consiguiente comencé a retomar algunas lecturas mal hechas sobre análisis del discurso y sencillamente comenzaron a surgir las conexiones internas en mi memoria: me quedó claro que para poder tener un tema y campo de estudios delimitados, primero debía delimitar mis propios conocimientos, identificarlos, distribuirlos, y no querer condensarlos en el estudio de ese texto; segundamente logré ver que el texto de Luzán condensaba una serie de inquietudes personales que no podían plantearse de manera sencilla ni mucho menos rápida, y que me obligó a tener un proceso de maduración intelectual mayor o menor; en tercer lugar pude ver que para alcanzar a plantear un estudio de La poética me resultaba preciso desentrañar aquello que había logrado ver en ella que me había fascinado desde un principio, por lo que me resultaba indispensable hacer frente a mis apuntes y notas incipientes sobre la línea de investigación que, sin darme cuenta, ya había empezado a construir. Por lo tanto, sin mayor esfuerzo, pude darme cuenta de que mis planteamientos iniciales estaban equivocados debido a supuestos y a prejuicios que no me permitieron ver con claridad los acontecimientos internos que se suscitaban en mi saber, en mi proceso de construcción de conocimiento. En ese sentido, el bloqueo intelectual me condujo a no saber la forma de expresar mis ideas, mis inquietudes y mis deseos verdaderos para fundamentar y defender mi posible estudio. Sin embargo, después de algunos meses logré tener el momento de reflexión que me permitió distinguir, en mayor o menor medida, que dentro de las lecturas realizadas por mi parte, algunas asimiladas y otras por asimilar, era necesario poner en claro la pertinencia de cada rama del conocimiento que había explorado hasta entonces. Fue así que me decidí a realizar estos apuntes, sin que por ello presuma o intente demostrar que no han quedado aún ciertas lagunas que en el mejor de los casos he de llenar con el proceso de investigación que ahora tiene mayor organización.

La crisis epistemológica de un joven: ¿método o multidisciplina?

Hasta aquí he tratado de ser fiel a los hechos. En cierta forma creo que el planteamiento divergente en mi caso fue el de pretender hacer indagaciones dispersas, que para bien y para mal, fueron constituyéndose en mi acervo de lecturas. En ese sentido he logrado conformar un grupo de conocimientos relativos a diversas disciplinas que puedo agrupar a partir de escuelas distintas unas de otras: una escuela de conocimiento alemana, una escuela de conocimiento francesa, una escuela de conocimiento española, una escuela de conocimiento mexicana y latinoamericana, una escuela de conocimiento norteamericana, y algunas escasas incursiones en otras escuelas como la oriental y de estudios orientalistas por mencionar una de ellas. En esta agrupación de escuelas he logrado hacer indagaciones de mayor o menor profundidad pero no he logrado aún establecer debates y discusiones entre unas y otras, sobre todo porque no he sabido plantearme una actitud frente a dichas posturas del conocimiento. De tal suerte me declaro víctima de la fragmentación y de nociones muy generales, pese a tener algunas lecturas críticas que organizan mi ideario personal. Creo que si bien he perseguido tener panoramas más o menos generales del quehacer de las escuelas mencionadas, desde los puntos de vista teóricos provenientes del siglo XIX, mencionados anteriormente, no he logrado hilar de manera final mis conocimientos. En todo caso, me encuentro en la dicotomía entre modernidad y postmodernidad, en la medida en la que naufragué a la fragmentación del conocimiento pero bajo el intento fiel de mantener un orden de lectura. Dicho orden se ha establecido a partir de planteamientos amplios como lo son el debate entre modernidad y postmodernidad, el problema de las ciencias sociales, la validez y validación del conocimiento, problemas relativos al arte y el lenguaje, y últimamente la pertinencia de los discursos estéticos y el comentario de textos literarios. He aquí mis búsquedas y mis pesquisas, he aquí mi desorganización, he aquí el fruto de años de lecturas mitad pasivas mitad críticas, he aquí la cabeza de la hidra que ahora son mil y un cabezas deformes. Pero no todo está perdido. Creo que para bien y para mal los hechos me han conducido a este callejón, del cual espero salir bien librado.

Por una parte, al confesar mi condición postmoderna estoy apelando a un estado conciso de las cosas que se deriva de la trunca idea de progreso: la fragmentación. Por otro lado, al aceptar mi condición moderna, mi falta de método deriva en la angustia de no encontrar una forma de aproximación delimitada y precisa, metodológicamente correcta, para la realización de un estudio concreto sobre lengua y literatura, actual campo de inquietudes e interés de mi parte. Así, navego en estas notas, pero con la consciencia y su claridad, con el espíritu que me ha permitido darme cuenta del fallo y del extravío, sobre todo, dentro del amplío laberinto del conocimiento: la caja de Pandora ha sido abierta y no me queda más remedio que aceptar los males y los sueños venideros.

Conclusiones

Por mi parte he sido testigo de los cambios de actitud para con el conocimiento a raíz de la crisis descrita en estas páginas. Una de las conclusiones finales y de las más valiosas es la que se refiere a la composición de una metodología que según mi manera de ver, a expensas de la actual revisión de fuentes metodológicas que realizo, marca la distinción entre distintas disciplinas más que distintos enfoques. Otra conclusión valiosa es la del aspecto de organización de una investigación que según entiendo debe partir del conocimiento personal más sólido y concreto, menos que de intuiciones e hipótesis vagas o grandilocuentes. En todo caso mi labor contemporánea será la de encontrar los elementos que organicen y delimiten mi campo de estudio frente a un inmenso objeto de estudio como lo es La poéticade Luzán. Finalmente, debo agradecer a maestros y alumnos de la facultad de letras por su compañerismo y sus conocimientos, por su esfuerzo constante y por su dedicación, así como por formar parte de estos apuntes, puesto que la posible crisis interna de la facultad es también una situación de crisis en lo personal, mostrándose así una coyuntura inusual en cualquier trayectoria académica, más aún en cualquier trayectoria personal. En todo caso he de aceptar que mi crisis fue cartesiana, inevitablemente epistémica, inexorablemente crisis de mi saber.

PROTOCOLO DE INVESTIGACIÓN EN EL AREA DE LENGUA Y LITERATURA HISPÁNICAS Poética y modernidad hispánicas en el siglo XVIII: un acercamiento al proceso de institucionalización de la literatura en España a través de un estudio de textualidad y cultura escrita

NOMBRE: Rómulo Pardo Urías

MATRÍCULA: S05008003

FECHA: 8 de Enero de 2010

TÍTULO:

Poética y modernidad hispánicas en el siglo XVIII: un acercamiento al proceso de institucionalización de la literatura en España a través de un estudio de textualidad y cultura escrita

APROXIMACIÓN SINTÉTICA AL CONTEXTO HISTÓRICO:

La primera gramática moderna, en sentido estricto, es la que data de 1492, escrita por A. de Nebrija. Entre 1492 y 1540, año del decreto fundacional de la Compañía de Jesús, existe un nutrido proceso de descubrimiento en el continente americano, no sólo por parte de los peninsulares ibéricos, sino también por franceses, holandeses, ingleses. Entre 1540 y el año de la publicación del Quijote cervantino (1605), encontramos vigente la obra de poetas como: Garcilaso de la Vega (1536†),San Juan de la Cruz (1591†), y Alonso de Ercilla (1594†). Entramos así en los siglos de Oro de la literatura española, uno de los asuntos tratados por Ignacio de Luzán en su poética de 1737 y 1789. Entre 1605 y 1713, España y sus territorios estarán regidos tanto por el espíritu jesuita como por la dinastía de la casa Austria, dentro de un proceso histórico de conquista y colonización americana, otro de racionalismo y clasicismo francés, otro más de constitución del método científico (en tanto principio rector de la ciencia empírica con los aportes de Francis Bacón y la filosofía empirista inglesa), hasta concretarse para nosotros en la transición monárquica de la casa Austria a la casa borbónica francesa a partir de 1700 y hasta el final de la guerra de sucesión española en 1713. Así mismo, durante 1713 se fundara la Real Academia Española. Entramos así en el siglo dieciocho español, hispánico. 

Entre 1713 y 1726, año del primer tomo del diccionario de Autoridades de la Real Academia Española (RAE), se suscita el desarrollo del proceso formativo de Ignacio de Luzán (1702-1754) en Italia, dadas las condiciones monárquicas de la época y su favorable situación de adopción ya que a muy temprana edad queda huérfano de padre, y posteriormente de madre, encargándose de su instrucción, educación y formación, uno de sus tíos paternos quien lo lleva a Napoles. 

Su tratado Poético de 1737 es uno de los principales datos para esta investigación. Tenemos a nuestro favor un dato más acerca de la cultura española, cuando se considera para la investigación histórica, la expulsión de los jesuitas de los territorios españoles (1767), y posteriormente su disolución en 1773. Otro dato para esta investigación es el desarrollo del Diccionario de Autoridades por parte de la RAE a partir de 1726 y a lo largo de la primera y segunda mitad del siglo hasta el Diccionario Usual del Castellano cuya primera edición data de 1780, disponibles ambos en el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española en el sitio web de la RAE. Nosotros consideramos para la siguiente investigación el Diccionario Usual del Castellano en su versión de 1783, por tratarse del registro escrito más cercano a la poética de Luzán en su segunda edición de 1789. 

En 1813 estaremos frente a las cortes de Cadíz y a los procesos independentistas hispanoamericanos.  

ELECCIÓN DEL CORPUS:

La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies es la obra más importante del erudito aragonés de la España del XVIII, Ignacio de Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea. La obra consta de 4 libros. El libro primero versa sobre el origen y desarrollo de la poesía. El segundo consta de un apunte a profundidad sobre la verosimilitud, los estilos, la escritura y la versificación. El tercero de los libros estriba en la tragedia. El cuarto finalmente hará su trabajo centrado en la épica. 

Cabe advertir que la poesía en aquellos tiempos correspondía a una interpretación derivada de los siglos de oro españoles de su literatura; que existía una relevante producción teórica-poética en el ambiente europeo derivada sobre todo del Clasicismo francés pero también de la re-lectura de Aristóteles y Platón, así como del despotismo ilustrado; finalmente que la literatura, como se le conoce en el mundo de la modernidad, pese a formar parte de un cuerpo de conocimientos, no contaba con una legitimidad institucional que la avalara. 

Será entonces el desarrollo de la literatura, en tanto ciencia legitima y de legitimación, el marco en el que se inscribe este estudio, en general, y en particular lo relativo a la poética y la modernidad hispánicas vistas a partir del conocimiento  en el libro primero de La Poética de Luzán, especificamente en sus capítulos: 1-5 y 11. 

Por otra parte se busca utilizar la herramienta de lectura del Diccionario Usual del Castellano en su versión de 1783, localizado en la página de Internet de la RAE (www.rae.es), dentro del Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española, con la finalidad de realizar una lectura más profunda y dado que el diccionario permite la definición de términos pertinentes a este estudio por ofrecer definiciones léxicas de la época.

EXPECTATIVAS DE INVESTIGACION:

  • Acercamiento a la modernidad hispánica del siglo XVIII
  • Exploración, uso y difusión, en el ambiente académico de la facultad, del Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española
  • Deslindar  lo referente a un estudio de lengua y un estudio literario 

MARCO TEÓRICO:

DEFINIR LA MODERNIDAD

Se sigue, con J. Habermas (2002), la idea general de que “el término <<moderno>>, con un contenido diverso, expresa una y otra vez la conciencia de una época que se relaciona con el pasado, la antigüedad, a fin de considerarse a sí misma como el resultado de una transición de lo antiguo a lo nuevo” (Habermas:2002,20). Para Habermas cabe entender que desde la forma latina <<modernus>>, utilizada por primera ocasión en el siglo V d.c. para hacer referencia al cambio del mundo romano pagano al mundo cristiano, hasta las más contemporáneas formas alusivas a la modernidad o la postmodernidad[31], ha habido un cambio significativo en la semántica de lo moderno, suscitándose el problema actual  entre una postura antimordena y una postura premoderna. Para Habermas, la modernidad no es sino un proyecto inconcluso.

Sin embargo, a partir del siglo XVII con la querella entre antiguos y modernos originada en el clasicismo francés, la discusión sobre lo moderno cobra una dimensión particularmente enfocada hacia: la modernidad estética, y posteriormente hacia la vanguardia artística; hacia el estado moderno como mecanismo de coerción y regulación mediante instituciones y cuerpos burocráticos; hacia la figura del genio individual, del artista revolucionario; hacia la idea del progreso mediante la razón para alcanzar un estado de bienestar universal; y hacia la modernización de la sociedad y la cultura. Pese a esto, Habermas enfatiza que el proyecto de modernidad todavía no se ha completado, y la recepción del arte es sólo uno de al menos tres de sus aspectos, los otros dos restantes son la cognición rutinaria y la acción cotidiana. La postura que sustenta, por ende, la visión de la modernidad desde la trinchera exclusiva de la modernidad estética está mutilada, dentro de un contexto de acción comunicativa. El problema deriva del siglo XVIII y el proyecto de ilustración francés puesto que: “la idea de ser <<moderno>> dirigiendo la mirada hacia los antiguos cambió con la creencia, inspirada por la ciencia moderna, en el progreso infinito del conocimiento y el avance infinito hacia la mejoría social y moral” (Habermas:2002,20). Otro momento de consciencia modernista subyace a partir del romanticismo que buscaba una nueva época histórica en la Edad Media, y del cual se suscitó una oposición abstracta, en palabras de Habermas, entre la tradición y el presente. Así es como se conforma la modernidad estética aparecida por primera vez a mediados del siglo XIX. Por lo tanto, “la modernidad estética se caracteriza por actitudes que encuentran un centro común en una conciencia cambiada del tiempo”, dado que la vanguardia artística asume sepultar lo clásico, lo antiguo, de lo cual surge un problema de referencialidad histórica entre lo clásico y lo moderno pues ya no pueden equipararse entre sí. En ese sentido, la labor de la vanguardia sera “encontrar una dirección en un paisaje por el que nadie parece haberse aventurado todavía”(Habermas:2002,21).

Cobra relevancia, por tanto, aceptar que la idea de modernidad está íntimamente ligada al desarrollo del arte europeo. La caracterización que ofrece Habermas de Max Weber sobre la modernidad cultural, apunta, por otra parte, a la separación de la razón sustantiva expresada por la religión y la metafísica en tres esferas autónomas: la esfera de la ciencia, la esfera de la moralidad y la esfera del arte. A partir del siglo XVIII, dichas esferas encuentran su valides a partir de aspectos específicos, como lo son el referente a la verdad, a la rectitud normativa, a la autenticidad y a la belleza. Se suscita entonces la separación ente especialistas y expertos, frente al común de las personas, pero también se protagoniza un proceso histórico de institucionalización de los conocimientos, de donde se desprenden, para Habermas, las siguientes estructuras:

  • cognoscitiva-instrumental
  • moralidad-práctica
  • estética-expresiva

Al aumentar de esta manera la distancia entre la cultura de los expertos y la del público en general, estamos frente a un posible horizonte de empobrecimiento, dado que la praxis cotidiana no se restringe al ámbito especializado o de especialistas, sino que abarca, además del ámbito estético, el moral y el cognoscitivo.

Así, con la Ilustración estamos frente a una actitud acumulativa del conocimiento, de la cultura especializada, para el enriquecimiento de la vida cotidiana, con la finalidad clara de organizar racionalmente la vida social. Será entonces, durante el siglo XVIII, que se institucionalice a la literatura, a las bellas artes y a la música como actividades independientes de la vida religiosa y cortesana. 

Por otra parte, resulta innegable la estrecha relación entre el desarrollo de la cultura y la sociedad moderna (J. Picó) dado que:  “<<la cultura>>, su génesis, cambio y evolución ha tenido diversas acepciones y significados a lo largo de la época histórica que hemos denominado modernidad” (Picó:2005,14), época correspondiente, para este autor, al periodo desde la reinterpretación del pensamiento clásico de la antigüedad en el renacimiento hasta nuestros días. A la par del protagonismo social creciente de la burguesía, del asentamiento de los postulados liberales del contrato, del desarrollo de la razón aplicada a la ciencia y la formación del Estado-nación, la cultura asienta, para Josep Picó, los valores que van a caracterizar la modernidad. Esta situación se ubica, igualmente, adscrita a la ilustración francesa del siglo XVIII. Se proclama, entonces, el valor del individuo y el sujeto, bajo la lógica de un espíritu científico que “descubre los secretos de la naturaleza y bajo el orden tradicional unitario aparece un mundo más complejo y diverso, en el que cada aspecto de la realidad cultural va ganando autonomía” (Picó:2005,14). Cabe por lo tanto establecer las especificidades de la cultura clasicista e ilustrada, como marco general de aproximación a la modernidad del siglo XVIII, y siguiendo las notas esbozadas de antemano a partir de Habermas. 

DEFINIR LA POÉTICA, DEFINIR LA LITERATURA

Como comenta Renato Prada (1978) el lenguaje literario elabora su mensaje tomando como instrumento de expresión un sistema significativo ya construido, osea el lenguaje articulado o natural. Si, entonces, la obra literaria utiliza una lengua, pero no se reduce a ella, la descripción lingüística no abraza la magnitud del texto literario, aunque la función asignada de la obra sea dominantemente artística y no comunicativa, como lo es el caso de la lengua natural. 

La tarea de la poética,por otra parte, será para Tomachevski la teoría del arte verbal o literatura. Siguiendo a este autor, el estudio consistirá en la descripción y la clasificación de los modos en los que se construyen las obras literarias, así como de su interpretación. El objeto de estudio será la literatura artística, formando parte de la actividad verbal o lingüística del hombre, por ello la importante relación entre lingüística y literatura. Pero hay cuestiones particulares que pertenecen a la poética, nos dice Tomachevski. Si se trata, por un lado, del estudio de obras literarias, ¿qué es una obra literaria? Son textos fijados[32]. La obra literaria cuenta, así, con dos propiedades:

  1. no depende de las circunstancias contingentes en que se dice
  2. está fijada en un texto inmutable

Por otra parte, la retórica y la poética fungen como teoría general de la literatura, sin descartarse el aspecto lingüístico e histórico en que se inscriben los hechos literarios. Cabe advertir, además, que la historia de la literatura es una parte de la historia general de la cultura.

Hay, por si fuera poco, que distinguir entre una actitud histórica y una actitud teórica. La segunda estaría definida por la generalización de los hechos literarios, por la consideración del hecho literario en su singularidad, y por estar frente a un producto de la aplicación de leyes generales de la construcción de las obras literarias. De igual forma cobra importancia la estructura o partes componentes y la identificación de los procedimientos constructivos[33]. La poética tendrá por objeto el estudio de los procedimientos constructivos.

Tomachevski distingue entre poética general, poética histórica y poética normativa. La primera se encarga de estudiar los procedimientos constructivos; la segunda estudia el origen de los procedimientos constructivos; y la tercera formula juicios de los procedimientos constructivos y prescribe alguno de dichos procedimientos (se propone enseñar cómo debe escribirse obras literarias y establecer reglas).

A comienzos del siglo XIX, nos dice Tomachevski, la poética designaba una mezcla de problemas tanto de poética general como de poética normativa. Así mismo, ocurría el cisma literario entre clásicos y románticos. La poética normativa de entonces procedía del clasicismo francés que había dominado la literatura durante dos siglos[34].

Por su parte, R. Jakobson observa que si bien para los formalistas rusos la obra poética era considerada como suma de los procedimientos del arte, dicha suma no es mecánica, sino un sistema de procedimientos que están relacionados unos con otros según leyes, formando así una jerarquía característica. La dualidad signo-objeto (función poética y función representativa del lenguaje), nos dice Jakobson en 1936, es elemento imprescindible para la poética y para el estudio de la transformación poética, en donde se incluye: el género poético dado, la jerarquía de los géneros, la jerarquía de las diferente artes, la relación del arte con los campos vecinos de la cultura, y particularmente, la relación del arte verbal con los otros tipos de enunciados[35].

Por su parte, Jan Mukarovsky comenta la necesaria relación entre literatura e historia, al enfatizar que la obra literaria es un hecho histórico con una función estética, advirtiendo que una fase dada de la evolución no se explica sino en parte por la etapa precedente. De lo que se trata, entonces, en la historia literaria es de realizar una explicación de los cambios sucesivos que trasladé la atención sobre lo que está afuera de la literatura en cuestión, tomando en cuenta la influencia de otras obras literarias hasta las relaciones con las diferentes ramas de la cultura humana. De ello se desprende que la historia de la literatura y la historia de la sociedad cuentan entre sí con una interacción directa. 

Para T. Todorov (1978) la palabra literatura, en su sentido actual, es bastante reciente pues data del siglo XIX. Todorov nos habla de la ausencia del término genérico para designar a las producciones literarias. Sin embargo, Todorov advierte que “una noción puede tener el derecho a existir sin que haya en el vocabulario una palabra exacta que la exprese:

Desde la antigüedad hasta mediados del siglo XVIII, hablando sumariamente, nos encontramos con una misma solución, expuesta implícita o explícitamente, en los escritos de los teóricos del arte occidental. Si analizamos detenidamente esta definición, el arte es una imitación mediante el lenguaje, así como la pintura es una imitación mediante la imagen. Específicamente se trata de una imitación muy particular, pues no se imitan las cosas reales sino las ficticias, aquellas que no tienen necesariamente que haber existido. La literatura es una ficción: he aquí su primera definición estructural (Todorov:1978,73) 

Así, durante un momento clasicista estaríamos enfrente de un arte imitativo, hasta que en el siglo XVIII se construyen nuevas definiciones del arte en lugar de precisar la definición antigua del arte como imitación. El cambio de actitud consiste, entonces, en lo que Todorov expresa en palabras de Novalis la expresión por la expresión misma. De ello que las fuentes del siglo XVIII para definir la literatura conduzcan a Todorov a ofrecer una definición de literatura ya no desde la ficcion o imitación, sino desde situarle en el ámbito de lo bello. Dichas fuentes son Las bellas artes reducidas a un sólo principio del Abate Bateux y el Ensayo de reunión de las bellas artes y las bellas letras bajo la noción de la realización entre sí de Karl Philipp Moritz, ambas publicadas en el siglo XVIII.

Hay por lo tanto lugar para distinguir que dentro de las tentativas modernas sobre la creación literaria, la función poética es la que destaca la importancia del mensaje en sí mismo, bajo una óptica conceptual estructural que enfatiza un aspecto de carácter sistemático: “los estudios formalistas de literatura tendrían el mérito de ser, antes que nada, estudios del sistema literario, del sistema de la obra (y esto es lo que permite fundar una ciencia: la poética); la literatura es entonces, un sistema, lenguaje sistemático cuya importancia se encuentra en sí mismo” (Todorov:1978,75).

DEFINIR LO TEXTUAL

“Sobre la escena del texto no hay rampa: no hay detrás del texto alguien activo (el escritor), ni delante alguien pasivo (el lector), no hay un sujeto y un  objeto” nos dice Roland Barthes en El placer del texto, aunque desde una perspectiva lingüística la concepción del texto remite a colecciones de materiales escritos u orales de una lengua.  En semántica existe, al hablar de significado textual y modalidades de significado, un conjunto de factores que afectan a la interpretación de la oración, derivados del resto del texto en el que se engloba ésta. Así mismo, la presencia de una lingüística textual, donde el texto, lo textual, la textualidad, asume papeles preponderantes teoréticamente, frente al análisis del discurso, establece distinguir niveles de lectura bajo la lógica de distinción entre el texto, como producto físico, y el discurso, como producto oral[36].

Por otra parte, la necesaria revisión de Beristáin (y su diccionario) conduce, invariablemente, a una dualidad donde la textualidad, el texto, admite dos perspectivas: una de lenguaje y otra social. Siguiendo a Yuri Lotman, Beristáin nos ofrece una primera definición de textualidad. Prosiguiendo con Lotman afirma que la manera de concebir el problema implica “una compleja red de estructuras dadas en diferentes niveles interrelacionados”(Beristáin:2006,490) esto es, mirar bajo una óptica semiótica donde existe la diferencia entre un texto artístico y uno no artístico. Cada uno de estos tipos textuales admite distintas tareas, lecturas, pues se mantiene en una mecánica autónoma, dado que: “elementos semánticamente diferentes se expresan mediante elementos fonológicos y morfosintácticos equivalentes”(Beristáin:2006,491)Volteando la vista hacia el campo de la experiencia, cabe distinguir, entonces, una de orden comprensivo, en el texto no artístico, frente a otra de orden estético, en el artístico. La revisión concluye, entonces, al definir el texto como: “modo de manifestación lingüística requerida para realizar la comunicación, de carácter universal y social”(Beristáin:2006,490). 

Una tercera alternativa es ofrecida por Paul Ricoeur cuando expresa que “llamamos texto a todo discurso fijado por la escritura”(Ricoeur:2004,127). De tal suerte, el texto oculta al lector y al escritor, mediante una sustitución del diálogo por el proceso de interpretación y apropiación del texto, ya que “el texto conserva el discurso y lo convierte en un archivo disponible para la memoria individual y colectiva(Ricoeur:2002,127). Por lo tanto, la distinción entre texto y habla cobra en Ricouer una importancia rectora ya que el texto cuenta con una referencia, igual que el habla, pero la referencia del texto es interpretativa y se suscita mediante la lectura. Por ello, “cada texto es libre de entrar en relación con todos los otros textos que vienen a tomar el lugar de la realidad circunstancial mostrada por el habla viva” (Ricoeur:2002,130).Se construye así un argumento a favor del dominio del imaginario literario, en tanto mundo de lo textual, en tanto literatura como posibilidad interpretativa. De esto surgen tres conmociones de distinto orden:

  • la conmoción de la relación entre el texto y su mundo
  • la conmoción de la subjetividad del lector
  • la conmoción de la subjetividad del autor

Bajo este esquema, el texto es el lugar donde se posibilita la explicación y la interpretación, en tanto binomio relacionado por su complementariedad. La interpretación es la oportunidad para acceder al mundo psíquico del otro, mediante la comprensión de manifestaciones durables, testimonios, monumentos, del espíritu que se logran distinguir por la escritura, por una parte, pero también es una región particular de la comprensión, en tanto traslado a un psiquismo ajeno, como acceso a la otredad vinculada a través del texto y su proceso de lectura: “La comprensión proporciona el fundamento, el conocimiento mediante signos del psiquismo ajeno, y la interpretación aporta el grado de objetivación, gracias a la fijación y la conservación que la escritura confiere a los signos(Ricoeur:2002,133).

Cabe por ende ver una postura lingüística (positivista), una postura semiótica (estrucuralista), una postura hermenéutica (interpretativa). Para esta investigación es necesario considerarse la finalidad hermenéutica que se refiere a la lucha contra la distancia cultural, lucha comprensiva en términos meramente temporales, lucha contra la distancia secular, lucha contra el alejamiento del sentido. Se toma por ello como pilar de la investigación el texto y la textualidad en la acepción ofrecida por Ricoeur, advirtiendo que la interpretación, en tanto apropiación textual, permite que sea en la lectura donde se consuma el destino del texto. Por esto se busca indagar en la relación entre autor-lector-texto-lectura, alternando entre las dos premisas siguientes de Roger Chartier ():

  1. cada lector, cada espectador, cada oyente, produce una apropiación inventiva de la obra o del texto que recibe.
  2. hay que considerar el conjunto de las obligaciones que imponen, ya sean las formas particulares en las cuales el texto se ofrece a la vista, la lectura o el oído, ya sean las aptitudes, las convenciones, los códigos propios de la comunidad a la cual pertenece cada espectador o cada lector singular.

DEFINIR LA CULTURA ESCRITA

Con Gutenberg en la década de 1450, comienza un proceso histórico específico (la imprenta) dentro de la historia de la cultura escrita. Bajo un enfoque historicista, bajo una concepción derridiana, bajo una visión antropológica, la escritura se convierte en un viejo nuevo problema por desentrañar. Surgen así re-orientaciones reflexivas para ofrecernos un cuerpo de estudios recientes de escuelas múltiples, ante todo de tradición europea y anglosajona, cuya problemática fundamental se haya en la escritura. Se distingue por tanto el ámbito de lo oral frente al ámbito de lo escrito, notoria distinción a partir del Curso de lingüística general de Saussure (1916), pero desde la necesaria reflexión sobre el arribo de nuevas tecnologías que revolucionan la cultura escrita,  o como nos dice Chartier “la revolución del texto electrónico es tanto una revolución de las estructuras del soporte material de lo escrito como de las maneras de leer(Chartier:2000,16). Existe por tanto un nutrido debate intelectual contemporáneo que apunta al problema del texto, del autor, el lector y la lectura, por un lado; por otro a la distinción entre lengua oral y lengua escrita, con tendencias psicoeducativas mediante experiencias de alfabetización o adquisición de la lengua (nivel de lecto-escritura); así como aquel compuesto por las funciones lingüísticas de la escritura, sus aspectos cognoscitivos, o su papel en los contextos culturales en los que se inscribe su práctica.

Dado entonces un esquema de lo textual en tanto lo escrito, la cultura escrita pone de manifiesto los distintos niveles de relaciones establecidas entre un lector y un texto, entre un texto y un mundo, entre un mundo y un autor, mediante un proceso de lectura. Distinguirlo de la teoría de la recepción sería labor aparte, puesto que en este caso nos encontramos frente a un texto no artístico, y se plantea más bien una labor historiográfica literaria del proceso de institucionalización de la literatura en España durante el siglo XVIII, en relación a la poética y la modernidad, dado que “el historiador debe poder asociar en un mismo proyecto el estudio de la producción, de la transmisión y de la apropiación de los textos”(Chartier:2000,19). En este sentido la historia de la cultura escrita, desde la antigua Mesopotamia hasta nuestros días, es, además de una rica discusión sobre historia, lengua y literatura, inaccesible. Pero a partir de Gutenberg y hasta nuestros días, la imprenta desempeña un papel primordial en el ámbito de la historia de la escritura, frente a momentos de predominante caligrafía y manuscripción en la antigüedad, p.e., o a momentos de escrituras pre-alfabéticas (idiogramáticas, no-fonéticas,entre otras), o a sociedades ágrafas. Estos tipos de manifestaciones escritas son ejemplos de lo que corresponde a nuestra herencia cultural escrita, ya no sólo literaria, sino bajo una concepción ampliada de lo escrito.  

METODOLOGÍA:

Mediante el uso del Diccionario Usual del Castellano (1783) se busca profundizar, de manera léxica-semántica-discursiva, en el libro primero de La poética (1737/1789), por una parte. En segundo lugar se propone la comparación entre definiciones pertinentes de entradas del diccionario actual de la RAE y de los diccionarios del siglo XVIII. De esta manera se propone contrastar los siguientes términos: ‘poética’, ‘poesía’, ‘literatura’, ‘ciencia’, ‘arte’, ‘cultura’, como entradas cuya definición se inscribe en el proceso de modernidad hispánica del siglo XVIII, tanto en la institucionalización de la Real Academia Española, como en el de legitimación de la literatura como ciencia autónoma. 

De esta forma, las tareas a realizar son las siguientes:

  • lectura comparada entre el texto de Luzán y el Diccionario Usual del Castellano (1783) en: http://buscon.rae.es/ntlle/SrvltGUILoginNtlle
  • comparación léxica entre definiciones específicas (‘arte’-‘ciencia’-‘cultura’-‘literatura’- ‘poesía’-‘poética’) del Diccionario Usual del Castellano (1783) y la vigésimo segunda edición del diccionario de la RAE (en www.rae.es). 
  • Exposición crítica de los resultados bajo la óptica de la modernidad de Habermas y Picó, por un lado, y bajo la óptica de la literatura en tanto su proceso de institucionalización en la España del XVIII, por otro. 

ESQUEMA GENERAL DE CAPITULACIÓN:

Introducción

Capítulo 1

Acercamiento al problema de la textualidad y la cultura escrita en la España del XVIII

Bibliografía específica: 

Capítulo 2

La institucionalización literaria en España y la poética: entre la modernidad y la ilustración

Bibliografía específica:

Capítulo 3 

Lectura léxica-semántica-discursiva: una solución interpretativa de la textualidad y la cultura escrita

Bibliografía específica: 

Corpus: La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies. Ediciones de 1737 y 1789 (Libro primero capítulos I a V y XI; Diccionario Usual del Castellano de la Real Academia Española (1783), términos: ‘arte’-‘ciencia’-‘cultura’-‘literatura’-‘poesía’-‘poética’.

Conclusiones

A la búsqueda de puentes hacia la cultura novohispana y la identidad nacionalista en México

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  • Beristáin, Elena. Diccionario de retórica y poética. México:Porrúa,2006.490-493.
  • Cid de Sirgado, Isabel M. “Introducción y notas”, La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies, Ignacio de Luzán. Madrid: Cátedra, 1974.15-33.
  • Crystal, David. Diccionario de lingüística y fonética. Barcelona:Octaedro,2000.547-548.
  • Chartier, Roger. Las revoluciones de la cultura escrita. Diálogo e intervenciones. Barcelona:Gedisa,2000.
  • El círculo lingüístico de Praga. “Tesis de 1929”, El círculo lingüístico de Praga, Varios Autores. Valparaiso: Ediciones Universitarias de Valparaiso,S/A.13-44.
  • Habermas, Jürgen. “La modernidad, un proyecto incompleto”, La posmodernidad, ed. Hal Foster. Barcelona:Kairos,2002.19-36.
  • Jakobson, Roman. “La escuela de Praga y la poética”, El círculo lingüístico de Praga. Varios Autores. Valparaiso: Ediciones Universitarias de Valparaiso,S/A.85-93.
  • Mukarovsky, Jan y R. Jakobson. “Formalismo ruso y estructuralismo checo”, El círculo lingüístico de Praga.Varios Autores. Valparaiso: Ediciones Universitarias de Valparaiso,S/A.69-78.
  • Picó, Josep. Cultura y modernidad. Seducciones y desengaños de la cultura moderna.Madrid:Alianza,2005.11-18.
  • Prada Oropeza, Renato. “Prólogo”, Lingüística y literatura, Varios Autores. Xalapa:U.V.,1978.
  • Ricoeur, Paul. “¿Qué es un texto”, Del texto a la acción. Ensayos de Hermenéutica II.D.F.:Fondo de Cultura Económica, 2004.127-147.
  • Todorov, Tzvetan. “La noción de literatura”, Lingüística y literatura, Varios Autores. Xalapa:U.V.,1978.71-82.
  • Tomachevsky, Boris. “Definición de poética”, Teoría de la literatura. Madrid:Akal,1982.7-18.

[1] Ver: Teoría literaria. Wellek y Warren. 1966. Gredos. Madrid.

[2] V. Propp. Morfología del cuento. España. 1977. p.33.

[3] Al respecto, Propp enfatiza que “esta función es extremadamente importante porque es ella la que da al cuento movimiento” (Propp.1977:42).

[4] Propp distingue entre el héroe-buscador y el héroe-víctima. El primero es aquel que emprende una búsqueda, mientras que el segundo realiza una búsqueda sin pretender hacerlo.

[5] DE las 31 funciones que establece Propp, estas han sido las que se han detectado en el cuento de La reina de las nieves

[6]Visto en Reparto de las funciones entre los personajes en  V. Propp. 1977. Fundamentos. 1977.pp.91-95.

[7]Mucho tiempo el concepto poético se empleó para hacer alusión al ámbito de la poesía, hasta que Jakobson logró establecer el concepto de poética más próximo al análisis que se busca realizar a continuación.

[8] Elena Beristain nos comenta que “…la función poética sobrepasa los límites de la poesía, y por ello el análisis lingüístico de la poesía no puede limitarse al estudio de su función poética…” es decir, a la capacidad del signo artístico de referirse a él mismo.

[9] Según la normativa establecida en el Manual revisado, el terceto se forma de tres versos endecasílabos que concuerdan el primero con el tercero, quedando libre el segundo. Por su parte, el cuarteto está formado por cuatro versos de igual medida y su rima es variante.

[10] La numeración de las páginas citadas no corresponde a las del Curso de lingüística general sino a una selección de textos que recupera José Sazbón en el libro titulado “Saussure y los fundamentos de la lingüística”. Ver bibliografía.

[11] Para un panorama general de la teoría del lenguaje de Hjelmslev véase: el apartado “Glosemática. Lingüística danesa moderna”. Ver bibliografía.

[12] Dentro de la tradición filosófica el diálogo platónico “El cratilo o de la exactitud de los nombres” establece un punto de referencia fundamental para la discusión sobre el carácter convencional o natural del lenguaje.

[13] Op.cit.

[14] op.cita

[15] Op.cita

[16] Op.cita.

[17] Para una visión general sobre este tema se puede consultar el artículo de W. Goodenough titulado “Cultura, lenguaje y sociedad” en Kahn, J.S. El concepto de cultura: Texots fundamentales. Anagrama.Barcelona.pp.157-248.

[18] Más adelante s evidenciará la importancia de ésta observación en cuanto al contexto del análisis a desarrollarse en el siguiente apartado.

[19] Un estudio más exhaustivo implicaría realizar un análisis del contenido proposicional y de la oración en cuestión.

[20] el libro comienza a manera de Comic y posteriormente se torna en un “…PEQUEÑO Diccionario de Malas Palabras y Modismos, Amén  de Vulgaridades, Recogidas en Toda Nuestra América…” (RIUS.2001:81)

[21] Ver (Lyons.1997:88)

[22] La base en la Gramatica esencial del español de Seco, se define como la parte fija de una palabra que contiene la significación general de la misma.

[23] Diccionario de la RAE. 2º edición. España.2004

tortazo. 1. m. coloq. Bofetada en la cara. darse el, o un, ~. 1. frs. coloqs. Sufrir un accidente aparatoso.

porrazo. 1. m. Golpe que se da con la porra. 2. m. Golpe que se da con otro instrumento. 3. m. Golpe que se recibe por una caída, o por topar con un cuerpo duro. 4. m. Ecuad. y Hond. porrada (ǁ conjunto abundante de cosas).

madrazo. 1. m. malson. El Salv. y Méx. golpe (ǁ acción y efecto de golpear).

golpazo. 1. m. Golpe violento o ruidoso.

Diccionario Breve de Mexicanismos; Guido Gómez de Silva; Fondo de Cultura Económica 2004

pambazo. 
(De pan bazo.) m. 1. Cierto pan. || 2. (Inspirado por la terminación -azo ‘golpe’, como en porrazo.) Golpe. 

madrazo. 
(De madre + -azo.) m. voz malsonante. Golpe. || a madrazo limpio. expr. malsonante. A golpes. 

fregadazo. 
m. Golpe fuerte. 

[24] Para una versión actualizada del uso del verbo chingar, se cuenta con una canción del grupo regiomontano Molotov con el nombre de Chinga tu madre, lo cual refuerza el estereotipo y el significado connotativo como se ha expuesto con anterioridad.

[25] Se recomienda la lectura de Fernanda Núñez La Malinche: de la historia al mito, editado por el INAH.1996. Colección de divulgación. Serie Historia.

[26] Emilio Lledó. Filosofía y lenguaje. Barcelona, España. Ariel. 1970. pp.15-44

[27] Platón. Obras completas. Aguilar. Madrid, España.1974. pp.508-552.

[28] “la intriga de predestinación suele aparecer anunciando veladamente la conclusión desde el principio del relato, por lo que sólo es reconocible como tal una vez terminada la narración” (Zavala.2000:22). Zavala, Lauro. Permanencia voluntaria. México. UV.2000

[29] Flores, Malva; Mudanza del árbol, ed. bilingüe, versión al inglés de T.G. Huntington, EUA, Literal Publishing, 2006

[30]         Dura la tarde

            eternidad de lumbre

            mientras la mano dicta

 el acomodo en cruz de la baraja:

[31]        Se omite por ahora el debate entre modernidad y postmodernidad, pero se advierte que para la lectura habermasiana de la modernidad es preciso conocer la contraparte postmoderna elabora por J.F. Lyotard en su texto La condición postmoderna

[32]        Lo que en palabras de Tomachevski sería: “…en la creación verbal hay también construcciones de palabras, cuyo significado no depende de las circunstancias en que se enuncian, fórmulas que, una vez nacidas, no mueren, sino que se repiten y se conservan para que puedan ser nuevamente reproducidas, y, cada vez que se reproducen, no pierden su significado originario…” (Tomachevski:1982,14)

[33]        Tomachevski define los procedimientos constructivos como el modo en el que el material verbal se combina en unidades artísticas.

[34]        “…Con el siglo XVII comenzó en Europa la historia de la literatura moderna, la incesante transmisión de la tradición literaria de una generación a la otra, y sólo pocas obras pertenecientes al periodo anterior influyeron en la producción de épocas suscesivas…” (Tomachevski:1925, p. 18)

[35]        Jakobson especifica: “…el análisis comparado del arte muestra cuáles elementos son específicos para el lenguaje poético y para el sistema de los signos de la lengua y cuáles, por el contrario, son comunes al universo de los signos en general” (Jakobson:1936)

[36]        Entrada, ‘texto’, en Diccionario de lingüística y fonética de D. Crystal