Escuchar en sueños tu ausencia

Estás aquí,

duda y fragmento,

constelación sierva

en un destino ignoto,

torcedura líquida

al horizonte: ser entonces

plaga de recuerdos

en la cosecha de la vida.

No alcanza el olvido,

el desamor y la tristeza

cuando te busco

en el sueño. No alcanza

el acto cobarde,

ataque y ruina del viento

que conjunto nuestras almas.

Siempre es una palabra oscura

ninguno de nosotros conoce

el fondo de nuestras eternidades…

sospecha, el portón a una tropa

de imágenes, luces las líneas

de ritmos y canciones baladíes.

Aquí están tú y mi madre,

también don Sergio, también

los amigos que se fueron con la vida,

estamos todos envueltos

en la inconsciencia del pasar

y solo, individual, naufrago a la

escritura para decir que no te olvido.

 

Cuando no sabes ser hombre

¿Es un eco siempre

la vida o es una imagen

torcedura del ser?

Introyectamos el patriarcado

y el capital, introyectamos

un mundo sin esperanza de cambio.

Siempre ha sido tarde

para mí

en este universo.

¿Dónde existe un aliento

nutriente? Todo es

una persecución inexorable

que me deja vacío…

s

i

e

m

p

r

e

toda la espuma existencial

es el coro insufrible

de las decisiones y fallos

siempre,

el algoritmo virulento

que soy: un pito y dos testículos

enfermos, siempre, tetas operadas,

siempre el dolor de las ausencias.

Aquí había oportunidad para ser una planta

y a cambio de la fama y el éxito hoy soy un buitre

carroñero en el tiempo: extravío a mitad

de una era que termina.

cuandonosabesserunhombre1

 

Iniciación

Pasamos los años musitando

del destino su cuerpo

y cansados de atisbar

el otoño del presente

circuncidamos la memoria

y le hacemos su ceremonia

a la fugitiva eternidad

que nos increpa cuando olvidamos.

rostro-flor

Telefonema

Ya no ring ring

sino rang rang

sonar ¿acaso trabajo?

Acuosa espera

ring ring

de lentitudes

armazón

rang rang,

sincopa obtusa

enlatada como olvido.

Ring ring

sonaba

el ahora lejano

rang rang

ya no suena más.

silueta

Recado

Quieres untar

tu caída en nuestra

mancha

pero nosotros

decimos no, no, no.

Te dejamos partido

como sandía

aguardando el momento

de partir a la mar océano.

Y decimos sí, sí, sí,

al hundirte en tu naufragio

de palabras y fruslerías.

Perdónanos por olvidarte

amigo de toda la vida.

vacii

Ambos

Soplamos dentro

del laberinto

nuestra mirada.

Si encontramos

bocas y amor

no lo sabíamos.

Las coordenadas

fueron nuestras manos.

Teníamos el universo

contra nosotros.

Pero vencimos

el destino y ahora

nuestras caricias huyen al abandono.

mancha-y-rostro

Cortes al silencio

Esta basura

que inventa

su deshecho,

sostén y ritmo,

palpita verso,

nombre y astilla,

vocal y tiento.

Su mecanismo

—cinismo—

escueto rompe

terquedad colgante

como de ruido

hosquedad, fuga

y trance, corte

mitad sonido

mitad alfabeto.

Si de balcón

tueste de diario

—prensa vendida—

de sinergia fuerza

armónica silla,

verso y verbo,

nombrar el alba

tonada y filia,

licuado cierto

esta basura

que inserta

su deshecho

aquí, donde la

miras, siempre,

con tu silencio.

cuerpos

Cajetillas vacías: un escritorio sin armonía

Sigo desempleado. Mis proyectos personales no han salido bien. Estoy algo deprimido. Parezco un mal emprendedor, un mal gestor cultural. No sé cómo distanciarme del pasado inmediato, donde todo es un peso que trasciende esperanzas y luces. La vista de mi escritorio es un reflejo del caos en el que ahora estoy. Me ubico en la pérdida y con algo de aliento intento renovar la marcha. No todo es desilusión y decepción. Convencido de que no hay mal que por bien no venga, exploro ideas, intento remontar la situación. Un mar de cajetillas vacías habita en mi escritorio, como vestigio arqueológico de mis días, como tormenta de nicotina pasada, como ansiedad encapsulada, como filamento mismo de una personalidad extraviada. Leer y escribir son mucho más que mi exigencia de excentricidad e innovación. Dentro de mí hay una montón de incertidumbres. Me doblego lento por el peso de la frustración y convido a mi boca otra bocanada. Mientras el mundo gira.

 

Intentaría escribir otras cosas, debería trastocar mis búsquedas, mi estilo cybernético, mis inquietudes y pasatiempos. No puedo conformarme con mis simples invenciones, con mis elucubraciones que están tan desconectadas de todo, tan alejadas del presente, tan disímiles de la realidad. Pero más allá de enfrascarme en un monólogo estéril, descubro la búsqueda de sentido como una ánfora vacía, como esa boca repleta de humo, sin contenido. Me desvencija el torrente de formas discursivas que doblegan mi voluntad, mis proyectos intelectuales frustrados, mi falta de protagonismo (y mi deseo del mismo), mi ramplón esfuerzo. En ese ir y venir de mi aquí a la otredad realista, este blog, este intento de mantener un disciplina escritural, me cuestiona. Porque aquí hay más que una bitácora, más que una especie de diario. Aquí hay propuesta, intentona creativa, acción discursiva, irreverencia poética, eso sí, mucha poesía. Aquí, en este mi sitio donde convergen mundos sin explorar, los horizontes de significado se abrigan con lentitudes y plasman una especie de buque personalísimo, identidad que desfigura los restos digitales y permea el hábito mental con toques de estrépito imaginativo. Pero omito, al escribir aquí, mi escritorio, desorden, huella, señal y signo de mi condición. Omito mi tiradero, mi paso indescifrable por la senda del hoy, mi resquicio falto de sensatez, mi estruendoso andar, que no dice mucho. Porque desde una retórica estructuralmente corrosiva, mis ideas, mis pensamientos, distan mucho de argumentar lúcidamente. Son más bien monótonos reflejos del paso del tiempo, reminiscencias hostiles del estar en el mundo, desconectado, circunstancialmente solitario, empecinado, volatilmente absorto en las posibilidades infinitas del esconderse detrás de una maquinita de luz.

banderazo

 

Epifánico trote mentalista

Fragilidades de cielo,

amplia argumentación

o el acantilado ideológico:

a la hora del acto pensamiento.

Acierto conspiratorio

respiración circunspecta,

soliloquio esbelto, un teatro

llamado desgaste de la psique,

motorización verbal, reflejo,

añorar las migajas filosóficas

del segundo en que culmina la luz.

vena

Arqueado síntoma

Asir los mecanismos

de ciudades y fotografías

es como aguardar

el signo del otoño

en las comisuras de una boca

amada. Torcer los decibeles

del presente, fulminar

letras cardíacas del ojo,

retozar universalmente

como atisbo de estrellas en lluvia.

Esgrimir los peldaños

de la escalinata prófuga

que lleva la cobija del silencio,

no es acariciar la loma

bermellón y nocturna

del tránsito que es fuego.

Como perdida la chanza

del laberinto indómito,

indomables edificios de arena

mental embelesan los oídos

con trinos fabricados a destiempo.

Rama fratricida la marcha

a los lindes del perdón,

péndulo del conocimiento

este funeral del instante embalsamado.

circulosombrero

Retazos en la pantalla

rombo1Deberíamos dejar las intuiciones postmodernas a los filósofos y mantenernos erguidos, orgullosos, de nuestra eventualidad disruptiva. Acaso pensemos que las conquistas tenológicas y culturales sean una especie de reminiscencia futurista, pero no, es mucho menos que una osadía racional y un terco remilgo intelectualista. No es posible decidir acerca de los eventos creativos o de las situaciones creativas ni siquiera indagar en la creatividad sin un ápice de cordura pero también de genio. En cambio debería olvidarme que hace poco leía a Benedetto Croce y que no por nada la modernidad, caduca y rancia, es una dialéctica dicotómica improcedente. mancha1

Si las luchas estéticas, si el arte por el arte, si las posibilidades enunciativas proliferan ¿no estamos entonces en el laberinto de la lengua, en el torcido trance, también, de la efectualidad perecedera del nombre? Sin embargo, más allá de una filosofía del lenguaje o de una esteroetipida fórmula verbal, el efecto de los lugares comunes, de los hechos históricos, de las posibilidades argumentativas, que convergen en la dimensión tradicional, han sido rotos por el proliferante pastiche. No es, tampoco, la balada de los Beatles o si quiera algún libro de los autores del momento, ni siquiera, por consiguiente, es una metafísica blandengue y locuaz, donde pudiéramos solazarnos de un aprendizaje útil y pragmático. En cambio, las infinitas torceduras, visuales y verbales, impelen a conducirnos al horizonte del anything goes pero sin considerar su relatividad epistemológica. No obstante la configuración improvisada de este panfleto autoensayístico, los denominadores comunes, instancias del acto comunicativo, no pueden orillarnos más que al distanciamiento del logos y a la especificad del areté, pero sin considerar los elementos eidéticos posibles en su parcialidad histórico cultural.

bola1Si acaso la revisión de algún autor, obra o principio creativo nos induzca a ser mejores o más prolíficos creadores, eso no es motivo suficiente para la autodenominación profesional de oficio creativo cualquiera. Pero para cerrar este disímbolo efecto lingüístico preciso reconocer que en la prolijidad del lenguaje y sus diásporas emotivas, la dimensión de mi pensamiento esparce retículas de esterilidad.

Irreverencia poetica 13

Nos acalla un hábito

que torpeza es, silencios,

nutrientes al aliento, voz,

que de la hinchazón espiritual

indaga los límites.

Insufla el tono,

soplo, instante, visión

imantada al calce

de los labios. Terquedad

este rumor, como globo

por los cielos, circundante.

irreverencia-poetica-12

Meme Poética 97

modulo3

No caber en la tristeza del mundo

Como río seco

contaminado

el presente

emerge surco

de dolor y quebranto

manía o tacto.

Esparcida tristeza

como silueta

opaca, la marcha

del segundero,

remate cruel

el hoy roto y profundo.

Sin remanso,

acaso piel o camino,

andar esbelta

la mirada, turbia,

ora aguacero

de rabia o funesta

treta del destino,

ora soltura

inmensa de llanto

o reboso de hiel.

No caber en la tristeza

del mundo

inmaculada ausencia

como automóvil

destruido, chatarra

del instante, marea

de no ser

con el fluir incesante

humana: torcedura,

siempre vestigio

espacio enhebrado en heridas.

modulo1

¿Arte, muerte o revolución sin devolución?

No inquiero ni supongo el hechizo momento que proseguirá mi intento fallido. Es más, ni siquiera comprendo o asumo una teleología estética y, por tanto, carezco de definición lógica, semántica y conceptual, propia de un ensayo que pueda proporcionar una referencia válida de sentido. Pero si el arte es un instrumento de transformación, o de negación, de la realidad, deberíamos asumir que la proliferación discursiva estetizada no es un asidero seguro cuando de revolucionar el presente se trata. Si desde mi postura, snob, anquilosada y raquítica, no me es dable observar el péndulo transgeneracional del simbolismo actual, más allá de las dimensiones tangenciales de mi pensamiento hay una posibilidad realista de asociar el producir estético con la nutritiva sabia del ser. En esa medida el arte no es ya más que la imitación de lo imitado, es también un refrito renegrido de la polución masiva global. Los recursos no faltan ni las tendencias son absorbidas, pero navegamos en el extravío cotidiano que brota en sus caretas estéticas, en las axiomáticas figuras del discurso transmutado en expresividad comunicativa, carencia misma del estercolero de la aldea global. Desde la productividad fecálica del arte, las aristas posibles de la estratatificación jerárquica del pensamiento deniegan autoridad a la doxa, ámbito que también el arte, y sus técnicas y métodos, ha visto llegar a los extremos del maniqueísmo somnífero y trasnochado de un siglo XXI mutilante, heterofágico, glotón y supurante de basura legitimada institucionalmente como “creación”, “arte”, “literatura”, “teatro”, etcétera.

aficheninguno1

Discursos al efímero trueque

Pensar el desayuno eterno

del universo, trascendencia

la espuma de los años.

Ansía el reflejo

un algo, llano.

Plenitud absorta,

como figurines

rotos, y el bajo fondo

del misticismo desvelado,

irredenta y marchita

la lozana fuga al laberinto del amor.

Torpeza inmensa

la llanura que oscila

de la audiencia

al mundo, cosmos

que flagela la lengua

balanceada en retóricas

áureas e impostoras.

envoltorio1

Irreverencia poética 12

Investigamos umbríos

ejércitos, marca

en reloj un infatigable

trance, nosotros,

pérdida de distancia

o corporeidad caduca:

zarpar entonces,

abigarrados de demencia,

al escombro fijo

que nos esconde

la raquítica silueta del destino.

Irreverencia poetica 11

Mendigamos lectores

novoimagio3

Somos una plaga

estos bloggers del presente.

Creemos pensar

y decimos

caídas al espejo

del lenguaje.

Nutrimos subjetividades

que amamantan el ser

y la existencia nos permuta

la voz. ¿Somos como palomas

en el parque o la plaza

dispuestas a comer arroz

del público sabatino?

Mendigamos lectores

como visitantes y audiencia

porque creemos ser

únicos e inigualables.

Oh bloggers del presente,

yo acaso escondo

en mis ventosas palabras

una espera que me dicta

mutar los años en sincopas

de alma rota, como rotura

que esparce semillas.

Y la esperanza, no dicha,

es menos que atraer

personas del mundo,

es expresar y contraer

el universo unívoco

del lirismo globalizado.

novoimagio3

 

Desgano animado

Porqué una vez contaron

los corales del océano,

una vez predijeron

la temporada asesina,

una vez fecharon el ciclo

de la mutación. Sombras,

nos invocamos en silencio,

el torpe residuo del enajenante

dogma, si quebranto fanatismo

si dicha desdén, jamás incertidumbre.

Los rincones esbeltos del ser,

una configuración autómata,

lengua y cicatriz, parco romper

las hojas del abecedario,

inflexión y supura, ver encandiladas

las avalanchas del sentido. Atrás

nuestro plagiar los días y el fracaso ajeno,

propiedad y dureza, esta marea de papeles.

bingo faces2

Generación imaginaria

dilusion2

Arrinconar el aliento

al paso, los cansados

mantras invocando

el ardor de la eternidad.

Lacustres monotonías

este mundillo perecedero.

Memoria, si de fragilidad

tiento brote y colapso,

arbusto imaginario

del paso del tiempo.

Nos esconde una figura

la esbelta nomenclatura

del tiempo, nos induce

a la guerra el soplar

las velas del cumpleaños.

Si de mentira certeza

constricción volitiva,

la duda nos carcome

como ácido y somos

el terreno del oxido generacional.

dilusion2

 

 

 

 

 

 

Walking the mirror

walk1Deep inside there will be a piece

of sharpened hearts. We still missing

the noise of the sunrise but we rise

our tongues and muscles to the sky.

I don’t need any court to judge me

I just need a piece of paper to build myself.

Never will be justice around our tiny planet,

because we don’t climb mountains anymore.

walk2Do we find the shelves of names clapping our silences?

And you are always trying to be one single

fruit, or are putting besides me the honor

and the pain, both together in my road.

So we walk again and again. Reaching nothing

we walk. Once we could take a ride to heavenly

trees but we are lost in the streets, tonight

we fight to pull on our tears among the city people.

Understandably a Historic hate cut uswalk3

meanwhile we research the meaning of being

objects to others. Objectively I seek the forgetfulness

but my memory install on my soul scratched

sounds and images. The summer was always

the time to conquer with the sight a butterfly,

but now I know that you are still messing me

with the strength of a thunder that is your absence.

Who will meet me if the universe is collapsing

walk4every second near the nearest corner? And my home

is not turned into a psychodelic cave anymore,

my home is not a psychiatric hospital anymore,

my home is not tender tits and vaginas anymore,

my home is just a kind of sorrow and solitude verse,

a kind of speech that never regrets me, but one day

my home regrets myself and I was alone with madness.

 

 

Renuencia

Así es plasmar asiduamente

las mismas frases, todas, iguales

entre los espejismos fracturados

de sobrenombres actuados, piezas

inservibles del ego, maroma y telón

en el pastizal de la ignorancia. Fábrica

estéril esta cabeza que sopla juegos de letras,

pero una vez tuvo esperanza y tenía en sí

las orillas propias de la pradera del éxito.

Turbiedad y marea, cosecha de vorágine dura,

como palmera cocotera, donde se fraguan

destinos simbólicos intraducibles, ininteligibles.

Remanso urbano de las tropelías de lenguajes

baladíes y fútiles, como papel de baño usado,

porque en el fondo no hay mensaje, no hay código

ni estética ni concepción de la belleza, hay ruido,

hay motores infernales en el alma, hay sufridas

instancias que desfiguran el presente… y tratar

de caer en el instinto es perdonarse por haber

dejado al lado del colchón, una espera, un decir,

un alguien que nunca apareció porque era el fantasma

anclado al pasado que orilló todo acto a la monotonía.

Renuencia

Pedal

Aprieta más la desdicha

que la lucha

cuando olvido es

el saber y la libertad

mantiene secuestros.

Aladas lacónicas verdades

a medias todas, en falda todas,

verifican lo marchito.

¿Parte el día los nombres de la luz

como si fuéramos vegetales

en la hortaliza de la existencia?

Pedal el asiento mismo

donde la dictadura del ego

convoca al siniestro impacto

de la guerra: espejismo y espejo

la circunferencia y ombligo

de la postración en letras y hojas.

¿Cómo dejamos el aula odiosa

si ni siquiera preguntamos

ni orientamos la voz al instante

mismo de la creación?

Cansados dejamos arriba del mar

un cuchitril llamado cielo

que nos aflora con lágrimas

pero decimos siempre

una vez que algo nos ha tocado.

DSCN2685

Bocanada ilustrada pero con un toque de marfil

Proclama una personificación

el ser y sus desperdicios, porque

dentro del universo -como clavel

rojo y seco en un vaso enmohecido-

abandonaron las esquirlas de virtudes

a la suerte, que usaba un patrón

algorítmico para distraer las almas.

Existen porciones de experiencia

intransmitibles, existen, en el huerto

del interior, también rayos de luz y

prefiguraciones oscuras, como máscaras

africanas -la serpiente emplumada no calló-

para que las fuentes y los jardines

escriban su paciencia en nuestros rostros.

Actuamos y los actos comulgan con el destino.

Sonríe la flor y el silencio conquista

-ápice de esperanza llamado amistad-

porque una vez escuchamos un cuento

donde mencionaban una canción

y un hombre tocaba la guitarra

para que una niña -mujer de cuerpo

pornográfico, pero inocente- durmiera.

¿Es polvo el residuo de los huesos y los días

que recorren las islas secretas del tedio

y los sonidos de la muchedumbre sabatina?

No son oasis espirituales ni panfletos sexuales

los que desmienten una cristalina y opaca

torcedura del existir y los alientos invaden

la cofradía binocular del amor y sus fantasmas.

Dicen que hubo un árbol del conocimiento

y dicen que rompimos el surco inocente del saber

y dicen que todo fue la pesadilla cierta

del destino bífido, pero los libros remueven

las cicatrices de las épocas infecundas.

 

Nanopedia

¿Toda infancia

es absoluta e inmensa?

Finalmente

toda infancia

es sonrisas.

Viejo

El repique de los años

construyó un muro

de aceite y resina,

muro ténue pero firme,

como tormenta y nubarrones.

La vida es constancia decidida

pero los arrecifes del amor

yerguen una pócima exacta.

Encubierta la madrugada de la infancia

somos primitivas imágenes de otras

personas, sembramos y cultivamos

momentos y notas de despedida

porque en el fondo nutrimos nuestra voz

con simplezas: un helado un domingo,

alimentar a las palomas en el parque,

escuchar nuestra canción favorita,

contar un cuento a un niño. Y todos somos

como una fuente de agua tibia

donde nos bañamos cuando tenemos

tristezas y decepciones. ¿O es acaso

que el silencio navega nuestro interior

para dotarnos de sueños irrealizables

que cumplimos cuando amamos locamente?

No existen ni álgebra emotiva

ni química del fracaso,

quizá sí un residuo

de nombrarnos, sabernos, tocarnos,

como las huellas en la playa de la existencia.

Así conquistamos nuestros pasos

para incendiar nuestro último aliento

con las flores perennes de la vida.

 

Y yo

Mi país se pudre

y yo escribo,

ni contra algo

ni para alguien,

escribo.

Una dialéctica rota

llamada modernización

rompe a mi país,

y yo fumo, porque deseo morir

joven, porque no creo en el futuro,

ninguno para mi ni para otros.

Mi país, mi mundo, mi realidad,

se pudre, enmohecida entre

sanguinolentos charcos de almas,

y yo camino esquizofrénico,

trozo y despojo de un siglo XX,

porción devaluada del presente.

Mi planeta se inunda de residuos

y yo pienso que la existencia

nunca fue hecha para ser feliz

y que la vida no es una sonrisa.

Escribo mientras otros son asesinados,

pienso para no ser oído, para no ser

escuchado, camino, con mi condición

psiquiátrica, luchando, y yo noto,

distingo, que vivo fuera del tiempo

socialmente construido. Toda ruindad

mi fantasía expurga, pero soy sólo

una basura que respira CO2

con el fin de un día

no poder pagar la quimioterapia.

Proporción de la ausencia

Todos extraños algo en el mundo. A veces personas, a veces vivencias, a veces cosas, a veces momentos, a veces lugares. Extrañar es un acto natural, que en ocasiones puede ser enfermizo. La duda del presente o la añoranza de un pasado mejor, viven en nuestro inconsciente colectivo. La amalgama compleja de la experiencia vital humana, al traducirse en sentimientos, corresponde también a una compleja red emocional -aún para aquellos que sostengan la dimensión neuroquímica de las emociones. ¿Por qué a veces separarse de alguien es doloroso o costoso? ¿Por qué razón deseamos volver a un mismo lugar o comer en un mismo restaurante o visitar el mismo museo? ¿Por que podemos llegar a sentir nostalgia por otras épocas o incluso por un futuro esperanzador y prometedor? Acaso sea la ausencia una forma humana naturalmente aceptada como mecanismo catalizador, como acelerador de las emociones y las pasiones, de los recuerdos, de la memoria. Porque aún en tiempos posthistóricos somos seres históricos e historizantes, porque vivimos en una dimensión temporal y material que deja registro en nosotros mismos. A veces extrañar o sentir la ausencia puede ser una huella de que algo en nosotros ha sufrido una transformación, que ha quedado una huella cercana a nuestra experiencia de vida. No olvidemos el hecho de que no existe el olvido y que la proporción de la ausencia es inversamente proporcional a la dimensión del afecto.