Lectura en el ahora: de ideas sobre la historia y una comparativa a 7 años Collingwood y Bloch

En 2010 sin saber cómo, cuándo, dónde ni por qué, decidí proponerme formar un perfil de pretendiente historiador. No era sólo por mis inquietudes referentes a Ignacio de Luzán y el siglo XVIII español, sino también por ser hijo de una historiadora y antropóloga mexicana, aunque en el fondo se trataba de realizar una empresa académica en un contexto de deriva, aislamiento, miedos e incertidumbres. Recuerdo que compré el libro de Marc Bloch Introducción a la historia  y lo leí con detenimiento, uno más de mis libros subrayados. En ese entonces no estaba en condiciones de poder realizar ningún tipo de ejercicio del pensamiento en ningún sentido. ¿Cuáles eran los ingredientes? Deseos de realizar una investigación sobre Luzán y su pensamiento, de explicar por qué razones su Poética estaba en la biblioteca de la Facultad de Humanidades, bajo la por entonces infundada razón de que seguramente había sido leído en México o Nueva España, pero ¿cuándo? ¿por quién o por quiénes? El segundo punto era el referente a las celebraciones del centenario de la revolución mexicana y el bicentenario de la guerra de independencia. Historia oficial, sin duda. Pero leí a Bloch con un interés genuino por aprender y descubrir la reflexión sobre la historia. Sin embargo, algo me distrajo ampliamente de mis inquietudes históricas: un trabajo que estuve a punto de dejar, una vida de excesos, el acercamiento a una figura de la literatura contemporánea radicada en Xalapa, la vivencia de experiencias límites que por diversas razones de orillaron a desquiciarme. Hoy estoy vivo, estoy plenamente seguro de que estoy contento con mi vida. Pero el libro de Bloch del que habló, reeditado por el Fondo de Cultura Económica, fue impreso y editado por primera vez en 1952. Ese mismo año el Fondo editaba otro libro que terminé de leer en estos últimos días: Idea de la Historia de R.G Collingwood. ¿Casualidad? ¿Historicismo? Pensamiento filosófico sobre la historia en la primera mitad del siglo XX. Dos latitudes rivales en el siglo XVIII: Inglaterra y Francia, que en el transcurso de los hechos de la segunda guerra mundial estuvieron en el mismo bando contra los alemanes. Dos vidas distintas, la de Bloch cortada, arrancada, por los escuadrones nazis frente a la resistencia francesa a la ocupación alemana; la de Collingwood una vida académica con cierto más sosiego. Esto desde mis escasas, desde mis nulas pesquisas sobre estos autores. Pienso en un ensayo, no este reporte de lectura, donde comparar cuatro formas reflexivas, desde la filosofía, de la historia: no sólo estos dos trabajos que menciono, sino incluyendo La historia como hazaña de la libertad de Benedetto Croce y el trabajo del español José Ortega y Gasset La historia como sistema. Ese posible ensayo hoy no es lo central. Tanto Collingwood como Bloch asumen que la historia remite a lo humano, al tiempo humano, a la acción humana, al pensamiento y de la experiencia humana. Con eso me quedo, me conformo. Si bien pudiera realizar una comparativa de ambos trabajos, ambos previos a la guerra fría, lo interesante para mí es la sincronicidad en el año de edición en español. Relaciones más o relaciones menos, leer a Collingwood no es sólo recorrer una tipificación, un compendio historiográfico, sino también es adentrarse en un sistema de pensamiento, en una definición concreta de la reflexión distintiva entre lo natural y  lo humano, eso que Leví-Strauss estableció muy bien en su apartado Naturaleza y Cultura en Las estructuras elementales del parentesco. De esta forma el recuento collingwoodiano también representa una nutritiva fuente de reflexión de la episteme histórica, del conocimiento y los límites y alcances de la historia como saber, independientemente de Foucault y neoestructuralismo. Collingwood logra un trabajo que responde a la modernidad occidental y su necesidad de historiar, no como un acto de la memoria sino como una posibilidad de conocer el pasado más allá de una causalidad diferencial, como una actividad de testimonio y explicación de lo ocurrido que se relaciona con el presente. La historia es pensamiento, es hacer humano, testimoniado, documentado. Entonces el historiador trabaja con pensamientos pero de distinta forma que el psicólogo. Lo crucial es tanto el recorrido por el pensamiento filosófico sobre la historia como los apuntes metodológicos sobre este tipo de conocimiento, su función, sus rasgos, sus problemas y métodos. A 7 años de haber leído a Bloch, ahora Collingwood me reafirma mi interés por la reflexión de la historia, aunque vivamos en un momento posthistórico. Finalmente mis búsquedas, anacrónicas o no, tienen un sentido en el intento construir una genealogía personal más allá de los autores de moda.

Lectura en el ahora: El discurso filosófico de la modernidad de Jürgen Habermas

Terminé de leer este impresionante trabajo de Habermas, inquieto por diversas razones. En principio el tema de la modernidad como una categoría de apertura del mundo refiere con nitidez a un conjunto de hábitos, pensamientos, normas y patrones conductuales. ¿Hice mal en leer primero a Lyotard y La condición postmoderna? Sería el momento de refrascarme en esa lectura para contrastar el meollo del planteamiento habermasiano. Como siempre voy algunos pasos atrás de los debates contemporáneos. Pero desde mis escasas incursiones en el estructuralismo distinguí hace tiempo un cierto afán a-histórico en los complejos ideológicos y analíticos estructurales de primer cuño. Quizá el único planteamiento estructuralismo que recuerdo con esbozos y argumentos históricos es el de Leví-Strauss. Pero Habermas ataca con claridad ciertos planteamientos antropológicos. No olvidemos, entonces, que la antropología poseedora fue quizá la primera disciplina en categorizarse como tal. En el peor de los escenarios, el mío, no hay elementos para sanar el debate entre postmodernidad y modernidad. De lo que no cabe duda es que se trata de un epicentro mas de las modas interpretativas occidentales sobre los cimientos de su cultura. El año de edición original en Frankfurt es de 1985, la primera edición en español de 2008 con una reimpresión en 2012. ¿No es algo tarde para México leer a Habermas casi 30 años después? Existe un capitalismo intelectual e ideológico y en las esferas del mercado de las ideas y de los modelos interpretativos no caben la sincronicidad global, el presente totalizado.

Los planteamientos de Habermas me parecen muy claros, con un riguroso sistema crítico, asumiendo una postura política frente a la crítica de la razón de la modernidad. Se distingue una lectura completa, fina y pulimentada, de los autores que comenta, contra argumenta y discute. Su ejercicio filosófico se moviliza completo y franco. No es sólo quizá la filosofía del lenguaje la que ahuyenta a ciertos lectores de los planteamientos de Habermas. Es también su cuestionamiento de las “novedades académicas”. El juego de los sistemas comunicativos y de interpretación de la realidad humana no escapa en absoluto de la la lógica del mercado. La modernidad no ha concluido, se ha fragmentado, particularizado. De ahí que las modas no dejen de tener sentido, comercial, ideológico y cultural, en mí opinión.

Leí a Habermas porque un querido amigo me recomienda libros que él lee. Ya con este van tres que he leído de su cosecha, incluyendo el acercamiento de Sloterdijk al capitalismo global y el proceso de la cultura y la modernidad de Josep Pico. Mi deuda no se remite a otra cosa que a un compañerismo. En un mundo donde todos leen a Foucault, a Derrida y a Heidegger, lee a Habermas. No es extraño, entonces, que este comentario desvariado resignifique la constante búsqueda de un universo expresivo y sus raíces nutrientes. Leer a Habermas siempre ha sido muy grato para mí, aunque no conozca mucho de su producción. Es impactante distinguir su pulimentada maquinaria analítica, pero sobre todo su compromiso intelectual en dos sentidos: en la lectura atenta de sus contemporáneos, para ejercer su crítica, y en el crucial de papel de interpelador de la escuela neo-estructuralista.

Siempre habrá quién esté a favor y en contra, siempre habrá debates. Quizá los hechos recientes, con la subida de Trump al poder, no pueda sino hacer remarcable el hecho del retrocedimiento a un dogmatismo racial sui generis y absolutamente envuelto en un misticismo supremacista. El efecto de leer un trabajo de 1985 tres décadas después no debe impedir comprender que la maquinaria de producción intelectual, de un hombre, en su obra, y de una sociedad, en su mercado editorial, pierda su sentido como eslabón fértil en vías de conquistar un conductismo comunicativo dialógico.

 

habermas_discursofilosofico_modernidad_2008

Emmanuel Kant quote

“Después del instinto de nutrición, por medio del cual la Naturaleza conserva a cada individuo, el instinto sexual, en cuya virtud se conserva la especie, es el más importante. La razón, una vez despierta, no dejó de extender su influencia sobre éste. Pronto encontró el hombre que el estímulo del sexo, que en los animales descansa en un impulso pasajero, por lo general periódico, en él era posible prolongar y hasta acrecentar por la imaginación, la cual lleva su negocio con mayor moderación pero, al mismo tiempo, con mayor duración y regularidad, a medida que el objeto es sustraído a los sentidos, evitándose así el tedio que la satisfacción de un puro deseo animal trae consigo.

Emmanuel Kant,, “Comienzo presunto de la Historia Humana (1786)” en Filosofía de la Historia. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, 2010. p. 73.

Eusebio Leal Spengler quote

“El subdesarrollo genera una amnesia social que favorece la expansión de conceptos tales como: «tenemos poco, o casi nada», «lo nuestro vale menos», «nuestras antigüedades son meras curiosidades ante otras que son las verdaderas».  Por lo que llevo dicho, estas iniciativas están urgidas de sustentarse en nuevos conceptos de autoestima y en la prédica insistente de que cuanto poseemos, o poseen otros, no ha de ser comparado miméticamente. Hallar y defender el encanto de la diversidad, promoviendo así el respeto de la posesión del otro, es una base ética que nos salva de esa oleada de mercaderes que desean comprarlo todo  y que desde hace siglos van de una a otra latitud arrebatando, a cambio de cuentas de vidrio y fragmentos de espejos, las pieles, los colmillos, los objetos depositados por la piedad de las tumbas. Oleada que no se detuvo ante templos, columnas, claustros íntegros de viejos monasterios; fenómeno que en su día asoló el legado de las civilizaciones clásicas de Europa, Asia y el antiguo Egipto, y luego de comenzada la modernidad se abatió sobre África y América”.

Eusebio Leal Spengler, La luz sobre el espejo, Ediciones Boloña, 1996, La Habana, Cuba, p. 80.

Joseph Bram quote

“Las especulaciones etimológicas parecen tener hasta la fecha una fascinación particular para animosos sabios marginales. Recurren a la evidencia etimológica quienes aspiran a hallar las ‘las diez tribus perdidas de Israel’, a derivar el idioma de los indios algonquines del idioma de los exploradores noruegos, a demostrar la ascendencia celta druídica de los constructores de las pirámides de Egipto, y a probar el origen sudamericano de los habitantes de la Polinesia”,

Joseph Bram, Lenguaje y sociedad, Paídos: Buenos Aires, 1961, p.31

Karl Mannheim quote

“Nada que tenga un positivo valor para la investigación científica ha sido orillado a través de este modo de proceder con la noción de ideología. La gran revelación que proporciona es que toda forma de pensamiento histórico y político está esencialmente condicionada por la situación vital del pensador y su grupo. En nuestra tarea desembarazar esta intelección de su incrustración política unilateral y elaborar de una forma sistemática la tesis de que la manera como se considere la historia y como se construya una situación total a partir de hechos dados depende de la posición que se ocupe dentro de la sociedad”

Karl Mannheim, Ideología y utopía, Aguilar: Madrid, 1958, p 191.

Julio Seoane Pinilla Quote

“Ni más ni menos la Ilustración supuso, y eso nadie lo niega hoy, la aparición de los conceptos, metáforas e imágenes que hoy nos sirven para proveer a nuestro mundo y para proveer a nuestras vidas en él; quizás la única pérdida, como ya mencioné en el apartado segundo, ha sido que nos ha dado por estudiar de manera casi exclusiva los conceptos de índole teórica que nos legó, olvidando las metáforas e imágenes -también teóricas, por qué no- que igualmente nos ofrecía como componentes de la dieta que estaba proponiendo. De tal modo no es equivocado decir que nuestra dieta teórica está poco equilibrada”.

 

Julio Seoane Pinilla, La ilustración olvidada, México, D.F. Fondo de Cultura Económica, 1999. p.49

Claude Lévi-Strauss quote

“Cuanta vez está en el terreno de su labor, el etnólogo se ve entregado a un mundo donde todo le es ajeno, a menudo hostil. No tienes más que ese yo, del que dispone todavía, que le permita sobrevivir y realizar su investigación; pero es un yo física y moralmente dañado por la fatiga, el hambre, la incomodidad, la pérdida de los hábitos adquiridos, el surgimiento de prejuicios de los que no tenía sospechas; y que se descubre a sí mismo, en esta coyuntura extraña, tullido y estropeado por todas las sacudidas de una historia personal responsable en un principio de su vocación pero que, además, afectará en adelante a su curso. En la experiencia etnográfica, por consiguiente, el observador se capta como su propio instrumento de observación; de toda evidencia, tiene que aprender a conocerse, a obtener de un sí mismo, que se revela como otro al yo que lo utiliza, una evaluación que se tornará parte integrante de la observación de los otros. Toda carrera etnográfica tiene su principio en ‘confesiones‘ escritas o calladas”

Claude Lévi-Strauss, Antropología estructural, México, 1981, Siglo XXI editores, p. 39.

Eric Wolf quote

“Fue así como las ciudades industriales llegaron a ser sedes de grandes mercados de trabajo en los que diversos grupos y categorías -hilanderos manuales y mecánicos, operadores de telares mecánicos y manuales, hombres, mujeres y niños, antiguos artesanos y nuevos inmigrantes- competían por los empleos disponibles. Estos mercados de trabajo creaban una oposición constante: oposición entre artesanos desplazados por las máquinas y operadores de esas máquinas; oposición entre supervisores de producción y productores; oposición entre hombres, cuyo trabajo era más caro, y mujeres y niños; oposición entre empleados y desempleados, especialmente durante las crisis cíclicas de 1826 y del decenio de 1840; y oposición entre trabajadores ingleses e inmigrantes irlandeses”

Eric R. Wolf. Europa y la gente sin historia. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica. 1987. p. 335.

Pedro Henríquez Ureña quote

“El desorden político, llevado al punto del desconcierto en 1808, había de traer la revolución; y México, como todos los países hispanoamericanos, hubo de surgir a la vida independiente cuando la decadencia de la cultura le había restado fuerzas intelectuales de organización.

Literariamente, los primeros veinte años del siglo XIX en México son pobres, pero de grande interés por su significación social, y sobradamente justifican cuanta atención se conceda a sus producciones. Éstas, por lo demás, eran abundantísimas en cantidad; y si bien para el propósito de dar idea de lo más característico de ellas bastan los pocos autores de quienes hemos escogido textos para esta primera parte de la Antología, el carácter histórico de la obra exige que se dé noticia de otros muchos escritores de la época que estudiamos, tanto mexicanos como extranjeros. A ese fin responde el presente índice biográfico.

Nota preliminar al “Índice biográfico de la época”, Antología del Centenario, México, 1910, vol. II, pp. 661-665″

Pedro Henríquez Ureña, Estudios Mexicanos, México, D.F.: Fondo de Cultura Económica. 1984. p. 145.

Ernst H. Gombrich quote

“Desde luego, todas las culturas disponen de esas privilegiadas fuentes de metáforas que facilitan la comunicación entre sus miembros y provocan, por cierto, tantos quebraderos de cabeza a los traductores. Las costumbres, los oficios y, por supuesto, las leyendas y creencias comunes a la tribu van íntimamente unidas al lenguaje y a las formas del pensamiento de cualquier civilización. ¿Cómo vamos a entender las metáforas de la poesía y literatura indias sin conocer el significado que tiene la vaca para el habitante de una aldea india en su vida y su culto? ¿Cómo vamos a entender la cultura islámica sin conocer en alguna medida el Corán? Pues la religión constituye una zona central de metáforas para la mayoría de las culturas.”

Ernst. H. Gombrich, Tras la historia de la cultura, Barcelona: Ariel, 1977, p.81

Humberto Maturana quote

“Los seres humanos vivimos un mundo de explicaciones y descripciones en el lenguaje de nuestras experiencias cuando las ponemos de manifiesto en el lenguaje, e incluso nos matamos para defender nuestras explicaciones cuando estamos en desacuerdo respecto a ellas. Es más, ya que las explicaciones son reformulaciones de experiencias con elementos de experiencia en las coherencias operacionales de las experiencias, vivimos distintos mundos cuando ponemos de manifiesto en nuestra práctica de vivir distintas coherencias operacionales al adoptar en nuestro vivir diferentes sistemas de explicaciones. Esta no es una declaración vacía puesto que el lenguaje está constituido como un dominio de coordinaciones consensuales de acciones en los dominios de coherencias operacionales de los observadores, y si dos observadores aceptan explicaciones distintas, viven en distintas áreas de coherencias operacionales en sus dominios de experiencias. La vida nos sucede, la experiencia nos sucede, los mundos que vivimos nos suceden, cuando lo ponemos de manifiesto en nuestras explicaciones. Además, ya que cada sistema o mecanismo opera solamente si las coherencias operacionales que requiere son satisfechas, la vida y la experiencia nos suceden como nos suceden sólo en la medida en que las coherencias operacionales que las constituyen son satisfechas”.

Humberto Maturana R. La realidad: ¿objetiva o construida? I. Fundamentos biológicos de la realidad. Barcelona:Anthropos, Universidad Iberoamericana, ITESO, 1997. pp.98-99.

Pierre Bourdieu quote

“Algunos escritores, como Leconte de Lisle, llegan incluso a considerar el éxito inmediato como «una señal de inferioridad intelectual». Y la mística tributaria de Cristo  del «artista maldito», sacrificado en este mundo y consagrado en el más allá, no es sin duda más que la transfiguración en ideal, o en ideología profesional, de la contradicción específica del modo de producción que el artista puro pretende instaurar. Estamos en efecto en un mundo económico al revés: el artista sólo puede triunfar en el ámbito simbólico perdiendo en el ámbito económico (por lo menos a corto plazo), y al contrario (por lo menos a largo plazo).”

Pierre Bourdieu, Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario. Barcelona: Anagrama, 1997. p.130.

 

Ernst Meumann quote

“Finalmente, la aspiración estética del hombre no se satisface con producir obras de arte aisladas, sino que además pretende penetrar toda nuestra existencia. En efecto, aspiramos a la bella forma en nuestra morada, en el indumento, en las costumbres, en el trato, en la conducta, en el lenguaje. De aquí nace la cultura estética como la cuarta esfera de hechos que se presenta a la investigación estética”

Ernst Meumann, Sistema de estética, Espasa-Calpe, Buenos Aires, Argentina, 1947, p.30

Wilhelm Dilthey quote

“Kant y Herder ponen en conexión la historia con la geografía. Análisis de los sistemas culturales. Winckelmann estudia el desarrollo del arte griego. Historia universal por Turgot, Condorcet, Gatterer, Herder y Johannes Müeller, aplicación de la idea de desarrollo a la historia. Descubrimientos de filosofía de la historia por Vico (Principi di una scienza nuova d’interno alla commune natura delle nazioni, 1725). Turgot. La economía nacional pasa del sistema mercantilista al fisiócrata; Quesnay, Gournay y Turgot. Los sistemáticos ingleses, siguiendo a Hume, Smith. Estadísticas: Süssmilch. Teoría del estado: Montesquieu. La Science sociale.

Este progreso de las ciencias se mantiene en el siglo XVIII trabado todavía con ideas filosóficas. Al diferenciarse el trabajo de las ciencias particulares surge la función nueva de la filosofía, que consistirá en actuar a través del espíritu filosófico de cada investigador, que brota de la visión conexa de las ciencias. Todo el siglo rebosa con el ideal cultural del progreso del género humano y el conocimiento y dominio de la naturaleza, el establecimiento de una religiosidad racional basada en el pensamiento y en la conciencia moral y la dirección mediante principios racionales tanto de la vida económica y política como de la educación. La filosofía, órgano de estas grandes ideas de la Ilustración, actúa dentro del estado y de la iglesia con sesgo reformador”.

Wilhelm Dilthey, Siglo XVIII La época de la Ilustración, Historia de la filosofía, México, D.F., Fondo de Cultura Económica, 1995, pp. 158-159.

Herbert Marcuse quote

“Sin embargo, hemos de añadir inmediatamente que también del otro lado, esto es, en la realización completa de la automatización, se encuentra el límite del capitalismo. Según lo vio Marx antes de El capital, la realización completa de la automatización del trabajo socialmente necesario  es incompatible con la subsistencia del capitalismo. Esta tendencia -de la que la palabra ‘automatización’ no es más que una expresión abreviada y en cuya virtud el trabajo físico necesario, el trabajo enajenado, es eliminado cada vez más del proceso material de la producción- nos conduce (y aquí llego efectivamente a posibilidades ‘utópicas’, a las que hemos de enfrentarnos para ver lo que realmente está en juego) al experimento total en el marco social y al nivel social.”

Herbert Marcuse, El fin de la utopía, México, D.F. Siglo XXI, 1969, p. 7

Bossuet quote

“Aun cuando la historia fuese inútil para los demás hombres, importaría mucho que la leyeran los príncipes. No hay en verdad medio más adecuado de conocer cuánto pueden las pasiones y los intereses humanos, los tiempos y las circunstancias, los buenos y los malos consejos. Las acciones humanas forman el tejido de la historia, en la que todo parece dispuesto para el uso de los príncipes. Si para bien reinar les es indispensable la experiencia, nada hay más provechoso para su instrucción que el unir con los ejemplos de siglos pasados su experiencia de todos los días”.

Bossuet, Discurso sobre la historia universal, Editorial Garnier Hermanos, París, 1913, p. 1.