La ninguna agenda

Desposesión en tiempos quebrados

mi voz, ninguna, nada, esterilidad.

Un mundo existe y palmo a palmo

ruge ingente la marcha

contigua: desamparo la caduca vocal.

Este particularismo, inombrable,

rosa un silencio —como de día

cualquiera antes de las personalidades—

ensimismado como torrente de locura.

Un mundo sí, desvencijado y putrefacto,

insomne registra en su andamio de luz

las antinomias del ser. Escueta voz,

sí, vocal gris, el montar la escena

del no estar en el mundo, sin todo, ser

nada más que nada menos todo.

Agendas siempre dictan

¿acaso el futuro era

la esperanza de una mejora

cuando por instinto

carecemos de cordura?

Emblema de cada improvisación

este lirismo que es torcedura,

tuerca infame y galaxia,

derredor de las nadas explosivas

en un instante que significa

un silencio atronador en el horizonte.

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