Irreverencia poética 19

¿Cuándo hubo andamios

para precipitar

la lectura de los soles?

Fugitivos descansan

los adheridos relatos

de la ciudad celestial.

Fumiga el éter de la vida

los rincones del saber,

como de alfabetos

torcidos, cuña del conocimiento

inútil. Era soñar nacer

el columpio de los atardeceres,

como la era anterior al reloj

del desconsuelo y la memoria.

Baladíes tropiezan nuestras caricias

en el amasijo de imágenes

y flotamos, siempre aquí,

donde nada es la escritura de la totalidad.

Lírica de un momento infructuoso

Esparce sombras

una voz y emerge

manantial lo dicho.

¿Sembrar es mover

el hábito al destino?

Canibalismo despiadado

luz y espectáculo:

la conquista etérea

del amanecer. Soplo

el manto y la mirada,

de la espumosa tersura

como sorpresa y vértice

imantando al alma.

sin forma1

Disfonía psicoemotiva de internalización audaz

¿Cómo se introduce

un ruido en el sueño?

Saltos demarcan un cacofónico

sentimiento, reiterativo, molesto.

Porque las auroras dejaron de brillar,

los niños ahuecan sus sonrisas,

con la tristeza inmensa de una grafía

mal hecha, el ruido, eso inmenso,

surcando, arrebatando, trocando,

los sentidos caramelizados por un dejo

de hartazgo y una música turbia, estridente.

¿Contra el espejo deforme estar

es asir los caireles patológicos del ego?

La mecánica sonora se esfuma

en distorsiones fabricadas y urbanas.

Porque existe una contaminación de sonidos

existe también el nombre del silencio.

Es como un vaso que cae al piso

y al estrellarse sus esquirlas

se incrustan en la piel desnuda.

La moneda del terror

La rectitud del asombro

parece una rama de sicomoro,

donde hicieron su nido

las golondrinas del fracaso.

Entonces arriba el atardecer del presente

mitad augurio mitad silencio,

cobija las angustias, renueva los pecados,

asombro y rectitud que galopan

en el corcel raquítico del espanto.

Del terror nacen los escondites

y de la vida las muchedumbres,

pero las montañas de fracasos

mantienen la esperanza de una noche

redactar una carta al amor imposible

y pegarse un plomazo en la sien.

Todo convive en la esfera mustia

de hoy, todo es la matriz púrpura

del desconsuelo. Por ello los fanatismos

reducen la experiencia a una aseveración

afirmativa, por ello las luces de las ciudades

esconden un sistema de explotación emocional.

Todos los nombres terminan en complicidad

con el séquito de intenciones y el marasmo

del ruido infértil, porque los ancestros

no tuvieron las mismas vistas o periódicos

y en cambio nosotros claudicamos al placer.

Encima de un hedonismo falsificado

construimos palacios de mentiras

que son historias y nombres y vidas cotidianas

también espejos del encorvamiento moral.

Anti versos neuroemocionales

Entre el ojo y la cabeza

capital de una cultura no social

fluye la sanguinolenta idea

de trepar el árbol soleado

de los instantes. Pérfido aliento

de rancio alquitrán, espejo

como de goma arábiga, la cafeína

conquista el maremagnum del sonido.

Estruendo y demencia corta

la costra de amores y fatigas.

Acuoso ramillete celular

espasmos y tiernos golpes

porque la violencia estriba

en caer al universo de la fama.

Mustiedad anterior a la rabia del éxito,

eructo demacrado por una

hamburguesa hawaiana:

tocino extra, doble carne y

salsa barbecue. Excéntrico copete

de musarañas que enamoran a los indigentes.

Flacidez verbal como si todo pudiera reducirse

al oxímoron incómodo del porvenir.

Axiomas baladíes este tiento contra

la ética de Wittgetstein, siempre olvidando

el remo de los clásicos. Estertorea canción

el moribundo látigo de la metáfora insípida:

eres viento que toca mi trastocamiento

porque no eres mariposa de mi boca.

Adios y cruel inicio del fin o de como

los silencios acuchillaron al poeta. Iracundo

freno porque todos querían un ejemplar

del disco de su espalda: un ellos agreste

y como torcedura de tobillo incómoda,

pero tirarse un pedo es otra cosa. Insalubre manto

pensamiento torpeza dentro del ostión

de las ideas, flaca tersura, retruécano infértil

o mismidad antediluviana del ayer. Galopas

toda la desnudes psicótica del aroma

como ejército napoleónico

en la blancura del invierno ruso.

 

Emoción por una blogger granadina

Escarcha de letras

la tonada de tu recuerdo

tono de sol

mayor en mayo

próximo, tus lentes

granadina, impulso mío:

tu nombre un nuevo amor imposible.

Mis lecturas esculpen

el incógnito presagio de tus letras.

La primera primavera de este milenio

Inserta la tristeza

en los soles

quebrada

nostalgia

tibia confluencia

amar

no fue vivir

ni fue trepar

los árboles del tiempo.

Rasguño tu mirada

envoltorio cicatriz

mis ojos en tus espejos

como flácidas margaritas

mis dientes construyendo

la mueca gris

de un sábado en la noche

de la primer primavera de este milenio.

Cansada está la tormenta de desgracias

tristeza amargura locura demencia ser.

Todo contra ataca los días y territorios

de tu ausencia turbulenta,

columpio roto, mi sonrisa,

el átomo frío de tu indiferencia,

la canción silencio

eso eres

pero sin ideas ni belleza

simple espectro de mi

nadie que convoca la égida espacial.

Residuos

arqueología de tu nombre

olvido

canción horda de alfileres.

La voz, esa melodía tuya,

una esfera de pasiones que leyó

mis vidas pasadas, ríos de dolor, mi sangre

esta boca que sangró abandono

torcedura del alma

canción llamada eternidad.