Dilusión y luz

Tropezar contigo

lámina de alientos,

un martirio, sonambulismo,

mi quebrantar las nubes,

salto silencio, muda especie

calor terso. Pero te dejo,

momento fabricado,

febril torpeza decolorada.

La conquista indaga

—indagatoria simplista—

lozanos instantes, fértiles

sonrisas llenando (me)

las costas (duele)

contra la sinfonía (trepar)

cósmica del sendero (luces).

Pantalla en cinta,

escena, grisácea elucubración,

tendón y hueso —propiedad

del ser adormecido—, adiós sonora fonética.

Fotopoiesis —creación de luz—

encuadre al realismo vidente

(contra bajo el sol y la luna)

de las esquirlas fotónicas.

luz diluida

Ingenio anquilosado

soporifera1

En fin no interesa

porque escribo la monotonía,

planicie mi verso, mi vocalidad

mustia, insomne mi voz, desquicio

mentalizado. Pantano escritural,

falacia, toda una tautología

el pensamiento diseminado aquí,

ninguna parte existe, ni invento

o imaginación perduran. Totalidad

carencia de sentido, insufrible tono

de cantinela, reiteración, la señal

de un fracaso estético. Silencios y pesadumbre.

soporifera1

Cajetillas

Pulmones vaciados

contra el tenor, el asiduo

mecanismo evasor: mortandad

bronquial, definición, un acto

fumar. Parecido a los autos

—combustión interna en la vida—

parecido a las industrias

cajetillas vacías, rondan

los espectros mismos del aliento.

Cansancio, pero no de sufrir

sino de enmascarar traumas,

constante, pero no de la vida

sino de la orfandad y el abandono.

Remilgosos trozos de cartón

emblema propio, apropiación,

sedentaria marca intelectualista,

mariconada insignia del pasado.

Antes de la media noche

otra y otra caja, cajetilla de humo,

humo interiorizado como habilidad

del pensamiento, quizá menos consciencia

que la fertilidad de Cleopatra y los ejércitos romanos.

Antenas

Constricción simbólica

en paradojas mutuas

lengua y surco, atómica

fase, transición y magma,

absorbente, quiste enigma: nombrar.

La coraza del tiempo es silencio,

olvidar es una marchita tendencia,

frugal memoria, anorexia gramática,

inflamado saludo, el sol que nos recibe.

Invertebrada consciencia

falo de luz, encriptación sutura.

Anterior al verbo, la presencia y el don

apacible de la luminosidad, explotando.

Alphabetum

Acorde al sonido

los actos,

las conquistas

de lejanos tiempos,

hazañas todas, escrituras.

Soledades increpan

muros de viejos nombres,

cansados vestigios de orfandad,

como si eso, mitad realidad

mitad imaginación, escupiera

formas de fuego, y luz, y silencio,

y tenuidad, y ardor de veranos

donde corrían las sonrisas.

Espacio torrente, el arrebol

del tiempo, de la caída del

conocer, del sabio epitafio

—certero achaque biográfico—

contra la hostilidad del orden

como reloj en 1576 marcando

el hacer la vida una cúpula

de hombres y letras y textos.

El bufón, que es el hostigamiento

por falta de ideas, mantiene

un pliego de papiro, rotulado

real, con los ápices mismos

del sentido inverso de una orden:

acomodo entonces de imágenes,

sonoridad, atemperanza, soplo

monárquico, esferas de significados,

toda urdimbre de autores y personajes.

Letalidad la marca, el signo, la vocalidad

del trasiego imantado del verbo, soplo,

acaso nota a píe de página, del desmantelado

acto de un diálogo con los eternos

fulgores de la figuración: contra pelo

de la gramática que impuso el hábito

de quebrar las lenguas, de surcar los lindes

del tedio inmaculado de los espíritus.

Motores lógicos

No hay frases

sino arte de pensar.

No hay símbolos

hay versificación y silencio.

Todo estriba en el acomodo

de los significados… y del sueño.

Postrer almacén de silencios

Una vez hecho

lo dicho compone

una fragancia

quebradiza y móvil,

llamarada y llamada,

instinto y sueño,

soplo y calor.

Pero lo dicho es

tenue cobija y frágil

cortina, de deseos

huracán, a veces, otras

sin sabor, insalubre peste,

rumor e incendio, escándalo.

Lo dicho posa y deja de ser

al haber sido hecho, al estar

compone un tono y vocaliza

rincones, trances y momentos.

Lo hecho con palabras responde

a una geografía personal próxima

al radio mismo del ser en el tiempo.

Noticia de un tesista de Xalapa

carita marionetaMe devano la cabeza, el pensamiento, contra el filo de una tesis abominable, intensa, ampliamente documentada. Dudo de mis intentos creativos, igual que dudo de la bondad humana. Mantengo cerrado el frasco del olvido, porque creo que la tinta merece más memoria que silencio. avisoEntre ladrillos de conocimientos, mi afán libresco, mi imposibilidad de acceso a la gran audiencia, mis flagelos personales autoinducidos que disocian mi vida creativa, literaria, de mi vida académica, profesional. Mucho más que un hobbi, que un pasatiempo, escribir para mi es la vida. Pero termino embargando mis reflexiones, mis textos, por una estilística grandilocuente, exagerada, ininteligible. Siempre me falta preparación, siempre. Ante mí se levanta la senda absoluta del conocimiento. Mi escritura intenta ser una traducción infiel de una arista presente que arruina la escenografía global.

sala de conferenciasPor si esto fuera poco, o de escasa relevancia, mantengo una proliferan compra de libros que no puedo leer. Como compulsión, como un fetichismo, como una manda, adquiero libros. Quisiera ampliar los contenidos de este sitio, ampliarme, crecer. Pero tengo mi tesis, inabarcable, indómita, absoluta también. escritorio falazHasta que no la termine no estaré en paz, no podré dedicar mi atención a otra cosa. Eso me pasa por documentar ampliamente un hecho tan particular. Me arroba el trabajo intelectual, la contratación de ideas y opiniones, la construcción del conocimiento. Pero los días me endilgan su ligereza o pesadez, cada vez que voy a la cocina, armo un café y regreso a mi sitio de trabajo. Ahora, este balbuceo, este acto de impronta comunicativa, abre un mes nuevo en mi historial bloglibrero absortouístico. Para bien. Con dos meses intensos en visitas, satisfecho, me queda aún el aliento de dos proyectos editoriales cercanos: con Rodrigo Porrúa la publicación de mi ebook Advenimiento de la espera, poema extenso dividido en tres partes e ilustrado por mi amigo Sebastian Fund, y la publicación de mi novela con La Cosa Escrita de Marcos Merino, novela en ocasiones irreverente, en ocasiones seria, como un remedo de retazos este Olvidado Imperio Natdzhadarayama, ilustrado por otro amigo Azamat Méndez Suárez.

El teatro y su doble

 

Si rima un eco es una cloaca mental

Al frente de un ejército ignoto

farsa y símbolo estrecho quebranto

sumerge el antídoto del flagelo

mentalizado como verbo, seña y mutis

devenir intransitable, sonoro, escurridizo.

Peldaños que son libros, documentos

que son años, martilleo generacional

la tinta escurrida, el plácido árbol

del conocimiento, manantial y conquista,

látigo y fulgor llamado pensamiento.

Ungido trayecto de nombres y vocablos

como haz de luz, empolvado, materia

y forma, simbiosis de estructuras, lacónica

espacialidad de una esfera ambigua: rincón

que de los turbios axiomas consagra sus niveles.

Pulcra el alba retuerce los protocolos de

la eternidad errante, lampiña orquesta

trastocando la música celeste en nubarrones

de sentido. Porque se crispa la estrella del ingenio

contra el chispeante maremoto verbal, igual

que el futuro, nombre y destierro, compone

la sinfonía deísta de la incredulidad -igual

que un verano caluroso y una cosecha perdida-

nombrada espejo gris y turbulencia precisa.

Si rima un eco es una cloaca mental

igual que los reflejos encriptados del porvenir,

azulejos del alma, cerillas de recuerdos, hoguera

pasión que surca los abismos del terremoto de vivir.

Exposición

Enlatada

conquista

del instante

fragancia

que escribe

nombres en la arena

del alma

expuesta al sentido.

Neo Micro Poiesis 3.c Serie de Micro Poesía

Refulge en el prisma del amor

la luz de la eternidad

que eres en el fondo

de mis sentimientos.

Atomístico reojo de papel

Pasaje de un rostro a un mutismo

corazón desvencijado como huracán

marchita la luz de la boca, los claveles

del silencio: esfera de los segundos aciagos,

la conquista del dolor, la sabia de la vida; gozar

los acertijos del destino, que no existe ¿por qué?

Dentada seguridad la cicatriz

amarga colmena, cansancio como costra,

en fin, tedio, al fin, galope de la sombra,

esquirla de placer, totalisa y orgasmo, finitud.

Anciana la espera convierte los atisbos nuestros,

que son nuestros alientos entreverados,

en juguetes posteriores al infinito amatorio.

Amalgama la lontananza de tu pelo con mi dedo

al final todo ilumina, pero eso no atenúa los infiernos,

vivida la sentencia de Séneca, ley es no pena morir.

Todos las arqueologías del sin sentido devienen

un tú que compagina con el espejo del corazón.

Amad en castellano/カスティーリャラブ

Amad en castellano

Soltad el silencio
de los mares concretad
el viento del amor
sucumbid al esquivo trance
del amanecer, surcad el aliento
de la mujer que tiñe de rojo el alma.

 

カスティーリャラブ
あなたの沈黙をドロップ
私は海をマテリアライズド
風を愛し
とらえどころのないトランスに屈します
息を夜明け、畝間
女性は赤の魂になります。

El Imperio de la soledad 1.1.a.1

Crónica decibel languidecer, años encimados a la cortina, el balcón también enmohecido, la mirada cansada. Los zapatos nuevos y relucientes. Totalidad acaso los murmullos de la calle. Una vez los días fueron la memoria de una otra, la mirada y el beso de otra, la conquista y el ímpetu de otra. Hoy son sólo ceniza de cigarrillos franceses. Una ducha y al teatro erótico, al cortejo, al sentido y sentir extremo del vacío inherente. Drogadicción irrefrenable, sino de mis noches. Todas las figuras talladas en madera de la casa de mi abuela, la húngara amargada, se revuelcan en mi cabeza proyectando las imágenes de mi infancia. ¿No debería intuir si quiera que a un paso del amor de mi vida todo fue un desvencijarse de las horas en pasajes ridículos? ¿No es acaso ridículo que el amor de tu vida muera enfrente de ti sin que puedas hacer nada porque ya no te ama?

La estación de trenes está repleta esta tarde. Son las 7:40. Llegaré al club en 45 minutos. Caminaré, tomaré agua mineral y un expreso. Espero que hoy Alison no me haga el feo. Le traigo ganas desde la semana pasada que llego al Torpedo del amor, de esas ganas que te sacuden por dentro como si estuvieras atado a una camisa de fuerza en un cuarto incendiándose. Pero la llovizna lo vuelve todo calmo e incómodo. No es la comedia humana, ya no hay calles oscuras ni alcantarillas hediondas, bueno, sí pero muy pocas. Y camino al Torpedo del amor con Alison en mi cabeza y me pregunto: ¿cómo fue posible que me recordara tanto a Tatiana si una es morena y la otra es rusa? No sé porqué razón el tren no se detiene en la estación intermedia y prosigue el viaje. Tomaré un expreso y tomaré agua mineral, pensando que Alison quizá hoy me diga que sí. Ya quiero sus tetas en mi boca, ya quiero su boca en mis manos, ya quiero su pubis en mi nariz, aguanta me digo, quizá hoy, quizá, todo puede pasar en el Torpedo del amor.

Los frisos de la arquitectura del antiguo régimen no lograban desorientar a Francis de su caminata. Pero nunca olvidaría el momento preciso cuando Alison, con su vestido para el table dance detrás de una gabardina inglesa, lo miró desde la esquina contraria al café de Potilliers Street y con un guiño de ojos se atrevió a cruzar la calle en su búsqueda. Francis impávido terminaba de tomar su expreso pero le faltaba el agua mineral que estaba a la mitad. Alison cruzó la calle, se dirigió a la mesa de Francis y susurrándole al oído le dijo: hoy también bailaré para ti, pero no me tendrás. La sorpresa de Francis fue mayor cuando Alison lo beso salvajemente en la boca y con su mano le tocaba su miembro por encima del pantalón. Aquella tarde, aquel inicio de noche, Francis no sabía que el puente que lo unía a Alison se había hecho más ancho y directo.

Neo enciclopedismo

Ventosa idea
conocimiento esparcido
¿acaso lo injusto es tu infinito?
Volver al paso de las páginas
hacia las ondas del sentido
cabalgata de alfabetos descubiertos,
sino cualquier angustia
por descubrir el pasado.
Paso a la esfera luminosa
luz como de estrella estallada.
Imagen total el eclipse mental
axioma entre los tientos y voces
escritura que en silencio columpia
el almanaque del saber. Inmensidad
nombres de una transgramatosofia
conocimiento finito a través de lo escrito.
Civilización absorta y absoluta
como barco transatlántico,
que atraviesa tinieblas y encumbra
faros. Libertad conquistada al presente.
Tu voz nace de otras voces imaginadas.

Laguna esfera de boca el cincel nombre tú

Si silencio sirve si sirena círculo

circo átomo nostalgia

si circular circunda la sien

siempre si silba sílabas sintonía

si es viento silicio también

corte si salta si zumba si saluda

sol solidez sonata campanario.

Arrenga el espejo sílfide escrito sulfurosa

señalamiento arranque y constricción: volatilidad

atmósfera si si quiera es estar afuera

¿dónde algo? ¿dónde alguien? ¿dónde, el

sofa incómodo de la tortura del éxito?

Si escala es columpio, escalera, trance, marmol

emotivo, nociones como figuras de porcelana -rotas-

gangrena emotiva

inculpable el si silencio si voz si nombre

la tuya boca

bocanada

efecto

reclinatorio

declive

demostración

círculo circunspecto circuncidado:

aromática esférica poética lumbre atemporal.

Conquista rescoldo de sangre

mutismo

anorexia demencial desfiguro

si sirena si silencio si silbido si sal

saltamontes eléctrico sopor,

cúmulo, si núcleo del tejido amoroso,

si salto pa atrás, para delante ¿cómo?

Si era eso y fue todo menos eso

¿fue algo menos que eso que no fue?

Existencia… ¿eres?

Compaginación ajustada y tarde

No sabemos como se escribe haz de luz y tal vez estamos equivocados. Creemos que los pretextos ayudan a coagular la apatía y que este otoño es una pieza única de la existencia. Estamos perdidos.

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Algún día quizá podamos subir las escalinatas del casino local con un premio literario bajo el brazo. Mientras tanto somos silencio. Asumimos que los cigarrillos no están a un costo accesible pero tampoco podemos creer que las tentaciones aromáticas de la panadería del barrio sean una opción de desahogo. Y pensamos esto como tarde humeante.

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¿Alguna vez tendremos el valor de superar nuestra cobardía? ¿Lograremos cruzar la barda? Somos capaces de afirmar que las mujeres son lo más maravilloso de la existencia y creemos que a cada paso dado hay una detrás de cada hombre. Sabemos que un día habremos de estar vivos, aunque sea en el olvido.

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Hacia el polvo del mundo/世界のほこり

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Soy una hoja que cayó de un árbol luminoso. En mi descenso conozco las pericias del silencio, pero caigo a un torbellino de indiferencia, aislamiento y terror. Caigo y distingo que la caída es un eco de la inocencia perdida. Extraño la rama de luz donde vivía. Pero no soy más que esa hoja cayendo al polvo del mundo.

私は葉が木から落ちた明るいです。私の家系では、私は沈黙のスキルを知っているが、無関心、分離と恐怖の旋風に分類されます。秋と失われた無実のエコーを区別する分類されます。彼が住んでいた奇妙な光分岐。しかし、私はちょうどその葉は、世界の塵に落下しています。

hojadeluz copia

 

Acaso somos

No somos presente

ni agua o silencio

tiempo quizá, quizá trote

quizá momento. No somos

como orugas en su capullo

o ramas del árbol que tuerce

la eternidad de la luz, quizá torrente

seremos una mañana azul vuelta día gris.

No somos átomos ni células del devenir

somos aromas de sábanas compartidas

en el hogar aterciopelado del corazón universal.

La estrategia de la brutalidad

IMG_20150703_162801Es parte de los linderos presentes, gota a gota los cuerpos de ideas y los conjuntos de signos desgastan la silueta de la historia. No es el panteón de la antigüedad el que rige secretamente todos los presentes porque en el fondo existe el misterio de los archivos digitalizados. Espera, el designio de una fuente que se agotó, como desierto con los inmensos libros de por medio, con los frágiles instantes de vidas demoronadas por la grandeza, la fama, la estrepitosa marcha del crecer. Aquí estaba el sitio para colocar un sociografema que no fuera otra cosa que una personalidad escueta, pero no, es mucho peor que elegir entre el oxímoron y el neologismo: al finalizar la jornada no quedan registros de los cantos, ni de las partituras escondidas de gramáticos dieciochescos. No, ninguna palabra puede suplir la ausencia del ser, ninguna palabra suple la nihilo cognitio que evoca una superación personal ramplona: non tropo lingua. Así los días, las noches, es mucho menos que la metafísica de la olla de los frijoles, es también el asedio de una semiosis fractálica imposible: el primer átomo de desgracia hasta el cuerpo celeste de mayor envergadura que contiene el siniestro Apocalipsis. Totalidad la estructura, ausencia también el cristalino manto de la tradición modernista y la égida remota de este discurso ramplón. Tosferina intelectual, mentalismo, futilidad, cansada la vista de no leer, de no saber imaginar, de no intuir, de no chocar con el borde siniestro de los sexos abigarrados, de los espíritus narcotizados, de las erotizaciones que concluyen el analfabetismo global. Trepidar los ojos por las rendijas de letras que no tienen futuro, mis letras, mis nombres, mis

Matías Goeritz, exposición, julio de 2015.

Matías Goeritz, exposición, julio de 2015.

inventos, este rumor de nombres inconexos, de presencias inconexas, de autores y obras inconexas, de todo lo inconexo que soy y he sido, que seré.

Atisbo de una plática con amigos que saben de historia, de antropología, de la sociedad contemporánea. Pérdida del sentido y su horizonte, estropeada la falacia argumentativa y los añicos torcedura de la indigencia académica. No, es mucho menos que un acto comprehensivo, mucho menos que la posibilidad explicativa de la enciclopedia Británica, es quizá las lecturas no hechas de Bertrand Russell, el cinismo ramplón de conocer dos textos de Camus, la miseria de la filosofía que no heredé de Marx, los papeles ocultos de una tradición jamás conocida. No es entonces el mantener un desfase rotundo con el entorno del conocimiento o de la literatura o de la cultura. Es otra cosa, es poder decir, hice pornopoiesis, construí mitos de una civilización con un nombre hermoso, fui un alma rota en el vendaval mortuorio de Carlos Monsiváis, estoy en esa estática plenitud de no ser nadie, nihilo cognitio, nada que conocer.

Ego muralizado con Matias Goeritz, julio 2015

Ego muralizado con Matias Goeritz, julio 2015

 

 

Extravío vocacional

 

2002, viajé al mundial de FIFA Corea-Japón y escandalicé Tokio una noche de mayo. Estaba desesperado porque había estado usando LSD. Pero el sushi en Japón es grandioso.

Bien o mal, soy un impostor. Navego por intencionalidades falaces, por rincones estéticos dudosos, es más, ni siquiera conozco las distinciones entre los géneros y tipos de escritura, pensamiento o argumentación. Soy un orgulloso producto del subdesarrollo mexicano del siglo XX y un libertino que termina atormentado por sus renglones vomitados desde la entraña pretérita. El tema de una posible identidad, rota en muchos niveles y sentidos, es también una cansada fórmula de cocina creativa: ¿quién soy? Un adulto de 33 años que se siente inferior a las personas de su edad, que se culpa por actos moralmente cuestionables, que no perdona los accidentes juveniles, que se la pasa comparando la vida de los otros con la propia para llegar a la conclusión de la miseria auto-inducida.

Ya es un cansancio lo que pueda opinar, es más, si quisiera tener un perfil digital, si quisiera construir una identidad, ¿no debería acaso interactuar, buscar foros, plantear preguntas a otros, vincularme? Todo es este oasis de soledad, de abandono, como los libros de viejo adquiridos, no leídos, como las postales no contestadas, como los viajes no hechos. El padecimiento recrudecido de un esquizofrenia crónica y progresiva, el dolor de la auto marginación, del auto engaño, del auto fastidio, de la auto evasión. Las cajetillas de cigarros, los platos sucios, el exceso de café. Maldita sea, muchas personas creen que debería cambiar mi estilo de vida. También debería asumirme como un maldito conservador, intolerante, acomplejado, degenerado. No es sólo leer lo que otros no leen, atender lo

He olvidado las habilidades sociales para estar en grupo.

que otros no atienden, no, es ser una ausencia menos, como dije hace años. El hombre es gregario por naturaleza, político por naturaleza, pero yo no creo en la naturaleza humana desde hace mucho tiempo. Por eso mis carencias son también la carencia de la otredad, no sólo de algún sistema filosófico, moral, intelectual o de creencias que pueda aliviar el hecho de las truculencias, de la hipocresía personal, no sólo los estribos faltos de razón que anidan sus locomotoras en mi silencio.

Preguntarme quién soy cuando me encuentro roto, deshilvanado, fugaz, cuando me entero que soy un rezagado históricamente, en mi medio social, en mi momento contemporáneo, en la vida. El sino de ser prematuro, antes de madurar, es el sino de estar siempre fuera de lugar, donde no debería estar y estoy porque no encuentro otro lugar en el mundo.

Ni qué decir de los trayectos frustrados, más ahora que el mundo es tan abierto y tan ancho, pero también tan obtuso y tan miope. Olvido con facilidad lo simple, lo delicado, lo humilde, porque me moviliza un egoísmo sin sentido: yo no soy yo como Dariana no fue Dariana y Dios no fue Dios. Porque las dimensiones místicas de mi existencia, no sólo como existir individual presente, son migajas de los últimos 15 años. Debería madurar, afrontar el reto de crecer, escribir mi tesis, concluir. Pero  no puedo, porque llevo años recolectando libros del siglo XVIII, porque llevo años sin una guía creativa, porque no importa lo que escriba o lo que piense ni siquiera lo que viva. Es toda una inutilidad llamada ego. No podría dar un curso de ninguna materia, no domino a ningún autor, no tengo profesión definida, intento pasar de un género a otro pero desconozco los cánones y reglas de cada uno, en una palabra, soy un escritorsuelo desde una ciencia infusa. Y en el vacío que vivo, en esta pocilga, donde están embodegadas memorias, personas, números telefónicos, fotografías, posters, entre lo que alberga mi bodega, es el lenguaje y el trauma de los nombres, de los referentes y los significantes, dislocados de una significación y un significado definido y estable, lo que me instruye como parte de la dislocación personal.

Egoísmo contra Ecologismo

No lo he leído, bueno, algo sí, pero no mucho. BORGES

Debería quizá escribir un diario, no sé, algo, que me destrabe, algo que me saqué de la órbita obtusa: leer a Borges, ver una película, ir a una representación teatral, cocinar. Pero no, estoy atrapado, vivo en un cautiverio cifrado en un evento de hace 13 años, en la imposibilidad de una esperanza que se podría lentamente y que ahora es una fétida esencia personal. Vivo en la desgracia de lo que no fui, en la nostalgia de lo que no soy, en el fracaso de lo que no intente, en el arrepentimiento de lo que he vivido. Aunque no soy católico, aclaro. Vivo dejando pasar y hacer, en un trueque incipiente y arrítmico basado en el Kula de las islas Trobriand: a la izquierda circulan las tristezas y a la derecha circulan las desesperanzas.

Además invoco mis oficios intelectuales, mis tareas escriturales, mis actividades “creativas” que son no sólo los remilgos psíquicos de mis fracasos: ¿para qué coño estoy vivo? ¿qué chingados estoy buscando en el mundo? No lo sé, ni siquiera me importa tener ambiciones o sueños o ideales o ser una hombre completo. Estoy podrido por dentro y por fuera soy como un transporte de combustión interna: emitiendo dióxido de carbono al fumar como chacuaco. Debería tener algo de sensatez. No puedo siquiera distinguir mis faltas ortográficas, vivo un desconsuelo porque nada es suficiente, nunca es tiempo propicio, porque he olvidado leer el I Ching, preguntar al oráculo, porque me niego a ser parte de un mundo, de una país, de una ciudad, de un estado, también podrido por todas partes. Porque inscrito en el curso monográfico de la monotonía, esa que es no desayunar, no comer, no quererse, no entender que no seré Charles Baudelaire, que no llega mi oportunidad de brillar públicamente, que si quiero algo tengo que luchar, pero desfallezco y me rindo, desisto, porque tengo la frustrada intención de un gran proyecto escrito, de un gran auto-meta-relato, porque soy mi ficcionalidad, esquizoide, bipartita, longitudinal y enfrascado en la burbuja continua de un instante. Conmigo la ignorancia, la arrogancia, la falacia, la preponderancia de lo inservible, de lo chatarra, porque soy la chatarra del cambio de siglo, chatarra social. Un clase media venido a menos, extraviado en antros y prostíbulos, adormecido ya por el impulso juvenil de una brutal adicción de 10 años, he perdido la voluntad, el impulso que años atrás renové. En mi egoísmo no caben los regalos para otras personas, no caben los seres queridos, no cabe nada más que la ausencia de mi madre, el trauma del amor no vivido con Dariana, el anclaje torcido de mis 20 años dilapidados: dilapidar fortunas heredadas, dilapidar el tiempo, dilapidar los años y los esfuerzos. Quizá esté deprimido o enfermo o desanimado o simplemente harto de vivir mi vida, esta vida sin amor, sin alegría, sin regocijo, sin dicha. Es todo eso y mis pretensiones, esas de conquistar a Marian Orlova hace 5 años, las de acercarme a Sergio Pitol aquí en Xalapa, las de escribir pelafustanamente ensayos retorcidos, redundantes, retóricamente ramplones y obtusos, la pretensión misma de vivir como diputado mexicano del PRI siendo hijo de una mujer que fue encarcelada, torturada y perseguido por el gobierno priista. ¿Extraviado? Ni siquiera sé qué pasó hoy en mi ciudad, en mi barrio, no sé qué demonios planea la NASA. Soy una isla de insignificados, soy un isignificante, soy un murmullo. Dicen y escucho y veo y noto que han pasado cosas maravillosas en los últimos 15 años. Yo no he vivido ni una cosa maravillosa en 15 años. Me recuerdan que la vida es eso, maravillosa, y me resisto como si estuviera en la incubadora de la infelicidad y no quisiera salir de ahí.

Space explorer

Para limpiarse…

Y mi desahogo, mi consuelo, fue y es este blog, este sitio, que ya no tiene vida, que está como extraviado, como agujero negro en el cyber espacio. La pugna constante, el deber ser, el parecer, el wanna be, el maremagnum del presente y sus producciones, nunca antes tan inabarcable como ahora.  Qué importa Jung, Freud, Fromm, qué importa el psicoanálisis. Que importa la cultura, la antropología, la literatura, la lingüística, la música, las humanidades, la historia, la estética, la ética, la sociología, qué importa el mundo, el presente, el tiempo, todo es una mierda, una mierda que pruebo todos los días, esa mierda de tener 20 años e irte a la chingada, solo. La misma mierda de que el teléfono de mi casa no suene, de que no tenga visitas, de que nadie sepa si comí hoy o no, si estoy enfermo o si me emociona la idea de viajar pronto. La mierda de no ser tomado en cuenta, de vivir una nulidad. La mierda de mis exageraciones, de mi cerco emocional, la mierda de vivir la monotonía de mi terapia que ya no funciona, la mierda de no tener con quien coger, la mierda de tener que terminar una carrera y no poder escribir en libertad, la mierda mía de todas las mañanas: despertar, prender un cigarro, fumar, hacer café, tomarlo. Esa mierda de las moscas en mi casa, de los platos sucios, el espíritu de la depresión, depressive mode, falta de ánimo. Pero no cerraré así la puerta hoy, no me iré a dormir de esta manera.

 

Había una vez un joven que quería ser antropólogo. Su madre murió. Se quedó en un viaje de LSD. Conoció a una chica que le gustó pero que no volvió a ver. Los años pasaron. Ahora escribe un blog en wordpress.

 

 

 

 

De la egografía al comentario biográfico: Romulaizer Pardo

Decididamente mi prosa, mi pensamiento, mi sistema retórico, estriban en una experiencia vital que poco menciono, que poco narro, por ser una experiencia más vívida que consciente. Y hace años, un par quizá, me planteaba en el mundo como un indigente académico, es decir, un mendigo escolar. Nada mal para alguien que se localiza en una proyección personal, ahora crítica, dudosa: terminar una licenciatura. ¿Qué era o es eso de la indigencia académica? El libre pensamiento del siglo XVIII puede ser un antecedente claro de las rencillas y disputas entre los formal, lo académico, y lo libre, lo intuitivo y distante de las aulas. Pero habríamos de pensar en transformar las aulas también, no sólo dejando truncas carreras universitarias (aprendiendo semiótica, lingüística, retórica, antropología, economía, política, humanidades). Deberíamos creer que quizá los años presentes, lo más conservadores y reaccionarios de nuestra historia, quizá desde mi distorsionado ángulo personal, instan a considerar lo humano ya no sólo desde las metodologías globales (llámese UNESCO o Banco Mundial), para notar que la espiral concéntrica de la turbulencia globalizada está en el aire. Una vez el antropólogo Scott Robinson me dijo que debería dejar de estudiar, que no siempre se podía ser estudiante. Y claro, no soy licenciado, pero no dejo de estudiar. Menudo asunto, existencialidad la mía que por ello deriva en esa prosa incomprensible, en esos laberintos de palabras y conceptos, de neologismos falaces y rotundas carencias epistémicas. Ahora, en el conflicto presente, debería estar escribiendo mi tesis en lugar de pensar en superar mi record de lectores mensuales de este lugar mío, este sitio donde soy Romulaizer Pardo, donde soy, también, un inventor, un creador, una brújula decidida de mis producciones culturales.

Los invito a revisar el comentario biográfico del blog: https://romulaizerpardo.com/romulaizer-pardo/

 

 

Acceso prohibido

Traumatizada la visión personal

ríos de complejidades socavan

el lecho del ser, engullido.

Locura pútrida la espiral cansada

de la teatralidad falsa, elementos

considerados ases de polvo con luz.

Las uñas negras y la mugre del espíritu

vaya que deberían enlatar los vicios:

no es más que un chevrolet del 59.

Óxido del salitre anual, generacional, mutacional:

trova cubana en el sábado despilfarrado.

gardenview1

Chatarrismo simbólico-cultural postdigitalista

Ahora lo inombrable, residuos, soledad y migajas, devenir contrariado. Pensamiento amordazado como neblina fugitiva que satura los rincones de la fantasía. Viviremos una necrogonía compuesta de estatutos alfabetizados. Pero no dejamos perder el rancio instinto de la sabia escrutinadora que es la vida. Ninguna estética figurativa nos conduce por el óvalo semántico, al contrario, encontramos en los incidentes nemotéticos una composición pluridimensional que socava el telón de los cánones. Teleología inversa como rayo de luz a mitad de la pradera, los torrentes azules de todas las primaveras. La sapiencia vomitada entonces como después de una inmensa orgía romana y luego de nuevo la lectura para volver a vomitar ideas, símbolos, pensamientos, garabatos que rompen emociones. En definitiva, el caos postmodernista recalcitrante de conservadurismo es una espora que almacena transubjetividades, prolifera la ácida intervención quirúrgica de los tomos y volúmenes kantianos y rousseaunianos y luzánicos. Arbitrariedades, la ostra iluminista del ascenso, aüfklaren si es que así se escribía, dicther si es que así se pronuncia, narkotischen geist si es que eso es posible. Logofobia entrópica, algoritmo fútil, inmensidad conquistada que se arrebato a Aristóteles y Sócrates. El inmenso dolor de una occidentalización iniciada en el siglo IV a.c. y los escombros amarillos de las archivos históricos del Vaticano, no sé, santos, santas, hombres dedicados a la vida de otros hombres dedicados a la vida de otros hombres dedicados a la vida de Dios. Angustia pasajera, náusea constante, el absurdo ansioso, ese malecon moderno en Bali o mejor aún, la dimensión arquetípica de la sexualidad transgresora. Azules los cielos y las neblinas de letras y palabras que están aguardando ser descubiertas. De nueva cuenta los atardeceres conceptuales de la memoria y las luminarias del escrutinio que se escienden: totalidad culturalista de nuestros inmensos arropamientos abstractos.

La cuchilla del vocabulario y los lexemas trotando fantasías ideográficas. No sé, es mucho menos fácil hablar con sencillez que llegar a lo inombrable. Extracto apolíneo el sin sabor de los estertores realistas que plasman el acto fractálico. Ácido de nueva cuenta el amanecer del código de Amurabí y Alí Baba y los 40 ladrones y los 40 principales y toda la actitud y ser muy FM escuchando buena música. Estetofilia ramplona, tuerca mentalista: futilidad-postdigitalidad-occidentalidad-anacronicidad- periplo cierto de factura imbécil. Fragancia enmohecida, locación que asesina el racionalismo cartesiano y los números públicos de Ortega y Gasset que son en este momento un snobismo. Futilidad, esterilidad, postdigitalismo contra contractuallista, esporádica mancha de tinta, la vela del siglo XVII con la que San Agustín era leído, el papel del siglo XVII en que San Agustín estaba escrito, el fósforo del siglo XVII con el que se prendió la vela para leer el libro, Jean de LaFontaine como libertino fabuloso que excomulga al mal humor. Arbitrariedad del signo lingüístico, semantemas y Greimas y el estructuralismo francés y la división inherente a las formas simbólicas y todo eso que es el legado anticipado de los especímenes intelectuales transgeneracionales.

Todo eso, que es esto inombrable, es un grito que no describe más que la poéticidad teorética de un alumno atrapado en la lógica subformal.

Así reflejos

Esparcir voces todos los días en una vasija de barro, colocar los dientes infantiles en el altar, añadir bicarbonato de sodio, imprecar al vecino con un disco de rock sudamericano, pamplinas. El tinaco de los años se llenó con el heno de la tristeza y los huecos pérfidos de los amores juveniles son un reflejo que pasma los deliciosos instantes de la cinta proyectada en el aula pública. Todo es una densidad prófuga y las interrupciones de la audiencia son un alacrán que picotea la mano de la memoria. Pamplinas, rotoplas reforzado, tinaco de vivencias, rotoplas reforzado, pamplinas. En la mesita de noche queda guardado el volumen de cartas y postales en su cajita de zapatos y la lámpara con su pantalla de flores es un rincón donde los mosquitos anidan los piquetes futuros. Pero pensemos que es invierno y en el verano los mosquitos actúan. Las canciones rancias de los Beatles se han vuelto el helado azucarado de la nevera, maldito consumismo, maldita imploración de una vida al lado de una modelo de victoria secrets o peor aún longitud afirmativa de que no ha parado la pesadilla. Irrealidad constituida en tropeles de cariños falsos pero también de álbumes de colorear que ya de infantiles son neurosis prolongada de astucia indeleble. Facilidad de mutismo, mutismo abierto, si en el cielo sigue volando el planeador con propaganda es que el televidente sigue volteando hacia arriba.

Constricción, constipación, conflagración, anticipo del azote de la puerta cuando peleas con tu madre. Azules caminatas en Amsterdam toda la primavera, gris colina de Bogota, especie de racimo de uvas griegas en Atenas, todos los días son el mismo día desde que me rompiste el alma y no por eso dejo que la felicidad se vuelva una moneda. A cambio de los intercambios diplomáticos la cristalina influencia del beat nacionalista, argentino, mexicano, cubano. Rosticería de amores platónicos, falacia, di que una vez no fuiste encima de las praderas la niña sonriente que volteo a ver un río para que pueda decirte que también lloro de vez en vez tu nostálgico destierro. Alambiqué las costras de las canas en mi cabeza y volví una princesa sapo para que no dejáramos de besarnos. Cosa simple, cosa sencilla, pi-pi-pi-ri-pi-pi antagonismo escrito de la nublada cortina por los arrecifes de la lengua que sigue guardando voces en la vasija de barro, todos los días, como el primer día, como ese instante antes de que te fueras a vacacionar para siempre en una playa caribeña.