Del relativismo del tiempo humano

El problema de lo posthistórico ¿pasa por la reflexión acerca de la naturaleza del tiempo? La denominación contemporáneo abarca entonces una presente unitario y diverso al tiempo, pero su especificidad remite a una condición ontológica del tiempo que prevalece como compostura propia de un estado aprehensivo concreto. Es decir que el tiempo contemporáneo es el tiempo compartido, no así el tiempo relativizado. Este tendría que ser más bien distemporáneo. Habría entonces una dialéctica contemporáneo-distemporáneo-transtemporáneo. La síntesis transtemporánea implicaría reconceptulizar los posthistórcio y redefinir lo historizante, modificando la teleología relativista, postmoderna, por una teleología transtemporalizada, de naturaleza rehistorizante.

La falsificación globalista de los grandes sectores intelectuales de un presente cada vez más ancho, amplia e inabarcable, es también parte del espejismo transitivo de los siglos, donde la realidad se ficcionalizó y la ficcionalidad se hiperealizó. En la lógica trascendental de los opuestos binarios, también el fin de la historia es una atomización particulariza traspolada al arte, a la modernidad, a la teoría social, a la filosofía, a la consciencia humana, extensible, según opino, al proceso civilizatorio tout court. 

Lo distemporáneo remitiría, así, a la hiperfragmentación subjetivista, donde la dualidad cualidad y cantidad representa la potencia vocal, en términos de voz, del proceso comunicativo. El presente postinternético responde, de igual forma, a una radicalidad de la desigualdad en todas sus facetas.

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Rasgos fragmentarios entre la modernidad y la digitalidad

No es un intento ególatra. Basta ya de egopatía necropática. veamos qué hay en el mundo, qué hay en derredor. ¿Búsqueda torpe el aliento encima de los años? Así es, una indagación más dentro del bosque de la historia. Amaneceres, tardes, minutos matutinos. Todo de golpe. Vivir el cambio de siglo fue un tromba de emociones. Recorrer el XX y conducirme al XVIII. Exploraciones que no pueden negar la lectura de Jean Françoise Lyotard y su Condición postmoderna. Reiteración y controversias de escuelas distintas con Jürgen Habermas sonando, con las revisiones no hechas y los auspicios torpes de la occidentalidad estructuralista: antropológica, lingüística, literaria. Y desde esa modernidad apabullante, destrozada, desde el metarelato anticipado de lo cortante, surge este espacio sin nitidez ni señal salvo la que implica el diletantismo humanista. Ese humanismo digital que incluye revisiones de hemerotecas digitales, que incluye la digitalización del mundo, de lo humano. ¿Naufragio este intento?

He transitado por distintos períodos creativos y mis indagaciones no se traducen en publicaciones o en créditos académicos. Indago la vida y la obra de Ignacio de Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea en el ámbiente digital. Estudié antropología social en la Universidad Autónoma Metropolitana durante 2 años, luego lengua y literatura hispánicas en la Facultad de Letras de la Universidad Veracruzana. Actualmente estudio Historia en la misma casa de estudios. tengo un perfil académico muy extraño que no logra comprender la vida institucional. Mantengo intereses diversos. Aquí trataré de plasmar una radiografía de porciones de mis más improductivas hazañas intelectuales.

 

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