Invitación a las humanidades digitales

En pasados días se celebró el 39 aniversario del Colegio de Michoacán. Quienes estuvimos presentes logramos apreciar el esfuerzo patente por darnos a conocer a propios del Colegio y público en general, los retos, las bondades, las dimensiones y posibilidades de la tendencia académica denominada Humanidades Digitales. El jueves nos fue dado un pequeño taller, introductorio taller, a estas metodologías, a sus principios, a sus ámbitos de acción y sus fundamentos. Como siempre lo que predomina es la falta de tiempo para profundizar, pero en más de un caso se trató de una invitación atinada, contemporizadora del hacer más vanguardista, tecnológico y de sus recursos para la investigación humanista.

El viernes se ofrecieron una conferencia magistral y un panel de discusión. Importantes ambos, aunque con posturas distintas. Se habla hasta ahora de la novedad digital, creo más bien que lo nuevo es la vanguardia tecnológica. ¿Cómo pensar históricamente la digitalidad? En una exploración muy sugerente la dimensión digital se absorbe y adhiere a la del caos: informático, textual, disciplinar. Pero en el auge y afán de lo técnico, existe un horizonte de aclaraciones que pasan por los sistemas computacionales y permiten realizar ejercicios valorativos de problemáticas concretas. El gran tema es entonces la articulación de lo humano con lo tecnológico en una dimensión de análisis inter o transdisciplinar.

Con la participación de miembros de la Universidad de Valencia, del Colegio de México, de la Universidad Autónoma de México y de la Universidad Autónoma del Estado de México, la celebración del cuarenta menos uno aniversario del Colegio de Michoacán, abrió, por mayor o menor que haya sido dicha apertura, el universo complejo, enriquecido y multimodal del humanismo digital en vías de los aportes más recientes a la agenda académica global y nacional.

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Paul Ricoeur quote

“Con la escritura, las cosas comienzan a cambiar; y no hay  situación común al escritor y al lector; al mismo tiempo, las condiciones concretas del acto de mostrar ya no existen. Sin duda, esta eliminación del carácter mostrativo u ostensivo de la referencia hace posible el fenómeno que llamamos literatura, donde toda referencia al mundo dado se lleva hasta sus condiciones más extremas esencialmente con la aparición de ciertos géneros literarios, generalmente ligados a la escritura , pero no necesariamente tributarios de la escritura. La función de la mayor parte de nuestra literatura parece ser la de destruir el mundo”

Del Texto a la Acción Ensayos de Hermenéutica II/Fondo de Cultura Económica/2004

 

Declaratoria de usurpación de un humanista digital

IMG_20131005_192105Digamos que algunos de nosotros crecimos con un ideal y meta sobre el mundo. Digamos que quizá crecimos con ese aroma residual de la modernidad. Digamos que cuando teníamos 10 años no podíamos entender que la situación introyectada, sólo por algunos, debía consistir en el camino recto al éxito y la responsabilidad. No todo el mundo ha leído a Lyotard ni le interesa. Quizá la mayoría prefiera leer best sellers, eso no está en duda. Ahora bien, si los postulados filosóficos del mundo actual son vistos a la luz del conservadurismo neoliberal, quizá entonces mucho más allá de la lúgubre atmósfera de desigualdad vigente, la condición humana, más allá de su naturalidad, pueda plantearse, además, mucho más allá de la crítica postmoderna, y moderna, a la ilustración. Pero los equívocos, la capacidad de errar del ser humano, su dimensión concreta llamada ignorancia, habla mucho más de la vigencia contundente algo constante, que del incierto y tormentoso anhelo de sapiencia absoluta. Y si con el estructuralismo se incluyó lo sistemático en el planteamiento del conocimiento humano, no por ello se cambiaron los roles determinados por la perspectiva temporal y espacial del conglomerado cultural. Las reglas del juego, no sólo del lenguaje sino de otros juegos también, que podría ser una ludens normativae, interpondrían en el esquema globalizante de la aprehensión factual de lo antroposófico un combinación inabarcable de fracturas y posturas, de influencias colapsadas en los territorios áridos de la terrorificidad y todas sus facetas. Si la modernidad planteaba la falta y ausencia de ignorancia, de error, la lucha contra el equívoco, planteaba por tanto ese ascenso contundente, derivado de las revoluciones tecnológicas, científicas y sociales, para dar paso a un ethos absoutamente omnipotente. Y muchos de los que somos residuos de esos tiempos de modernidades absolutistas nos encontramos de pronto con una doble inocencia traumática: el reconocimiento de una intencionalidad metafísicamente destructiva, opuesta por completo al racionalismo ilustrado, y el derribo de la lógica progresista en aras de una humanización infravalorativa por relativista. ¿Un rollo más de los que puedo aventarme con el vetusto armazón de autores del siglo XX? Por supuesto. Dicen por ahí que lo libresco puede afectar por completo el criterio de una persona, y me atrevo a decir que soy uno de los pocos seres humanos en el mundo que no ve televisión ni cine por estar absorto en el ethos anacrónico de la culturalidad escrita. ¿Caerán conmigo en este precipicio alfabético? El ángulo de incidencia es, por tanto, la capacidad de ignorar de la especie, no sólo en términos de una apología de la ignorancia (que implicaría realizar una filosofía de lo ignorado y lo ignorante) que podría reducirse a un foco tentativo de alcance e incrustación cultural: la ignorancia como prótesis evolutiva no sería entonces alcanzar ese progreso a ultranzas, aún vivo en tiempos neoliberales, ni pregonar la rotunda fórmula del éxito de la especie ni mucho menos intuir en las tonalidades catastróficas del presente un atisbo de parálisis paranoide. ¿Entonces? Yo ignoro, evado, me desinformo. La totalidad inabarcable del universo -los universos- me rebasa. Me declaro incompetente para actuar en el instante presente. Puedo ser la piltrafa del siglo XX más prosaícamente esculpida o un ejemplo a seguir cuando elucubro los caminos del pensamiento occidental del siglo XX. Bárbara síntesis, como Bárbara Mori. Mejor los marinos que llegaron a Japón en 1945 y Marina Orlova rusa convertida en gringa. Ni hablar, los diccionarios están por todas partes. No es gratuito este neoenciclopedismo, este rotundo afán neoilustrado que en realidad se atiene a las reglamentaciones y normativas, a esa ludens normativae, del vacío, de lo vacuo. Y no es gratuito por tanto que se yergan nuevamente las banderas de las religiones y los fanatismos en todos sus expresiones. No es gratuito que los objetos políticos se trasladen al mercantilizado arquetipo de la global Television es decir de la global marketing enterprise. Y todos ahí, consumidores de todo o de algo. ¿ignoro y soy ignorado? Axioma proclive a los resguardos de un autismo comunicativo, un aislamiento voluntario e insípido. Ignoro y soy ignorado, evado, en este país donde la evasión se consume y se vende. México 2014 podría ser el año de la memoria. Ramplona la hipocresía mediática, ramplona la obsolescencia académica, ramplona la intencionalidad utópico-humanista. Ramplón al fin el aire contaminado por radiaciones de Fukushima. Ramplona la transición monárquica española -e inglesa también. Ramplón el recordatorio insigne de la insignificación: lux videsn postmortem. Y si un hombre no sabe latín y balbuce latinismos, ¿recupera la condición de antiguo? Los troncos derribados en el Amazonas, la explotación energética, el esclavismo infantil y sexual, todas esas historias que ahora la UNESCO o la UNICEF o la OMG o cualquier otra institución global buscará erradicar hasta que a finales del siglo, con las nuevas generaciones que para nosotros ya son ahora viejas repeticiones, algo pase de nuevo. Los atardeceres en medio de maremotos, la cacería de la fauna, el deterioro de las condiciones vida, todo eso que hoy habita el presente también desaparecerá. Y como ahora que soy olvido de muchos, ignorancia de la mayoría, lo propio de este ajeno personaje será notar cómo su aliento se perdió una y otra vez en multitudes que juzgaron sus actos de mediocridad. IMG_20131005_195213Y así como la luna mantiene las mareas oceánicas en un flujo constante, que ya ahora con los cambios climáticos será un cierto flujo apocalíptico, de igual forma, recordando los cataclismas del video juego The legend of Zelda a link to the past, habrá un punto en dondo este ehtos vacuo será una licuadora de condensación profiláctica. ¿Pero es que acaso he dicho algo? Quizá desde la teoría generativa de Noam Chomsky no haya contenido, ni los semantemas están ordenados y el deshilvanod contenido sintáctico puede estar roto igual que la puntuación permanezca alejada de la una competencia lingüística de la lengua española apropiada y standar. Nada menos que los vestigios de esta ignorancia. Y los reinos empolvados de la tristeza no serán más prados estériles de mi racionalismo autosaboteador. Nada de eso. Quizá un día en los futuros constantes -hasta el fin del mito del eterno retorno- logre haber entre nosotros un perfil idóneo para tratar de ser algo menos que un humanista dislocado y algo más que un simple consumidor testimonial.

Rasgos fragmentarios entre la modernidad y la digitalidad

No es un intento ególatra. Basta ya de egopatía necropática. veamos qué hay en el mundo, qué hay en derredor. ¿Búsqueda torpe el aliento encima de los años? Así es, una indagación más dentro del bosque de la historia. Amaneceres, tardes, minutos matutinos. Todo de golpe. Vivir el cambio de siglo fue un tromba de emociones. Recorrer el XX y conducirme al XVIII. Exploraciones que no pueden negar la lectura de Jean Françoise Lyotard y su Condición postmoderna. Reiteración y controversias de escuelas distintas con Jürgen Habermas sonando, con las revisiones no hechas y los auspicios torpes de la occidentalidad estructuralista: antropológica, lingüística, literaria. Y desde esa modernidad apabullante, destrozada, desde el metarelato anticipado de lo cortante, surge este espacio sin nitidez ni señal salvo la que implica el diletantismo humanista. Ese humanismo digital que incluye revisiones de hemerotecas digitales, que incluye la digitalización del mundo, de lo humano. ¿Naufragio este intento?

He transitado por distintos períodos creativos y mis indagaciones no se traducen en publicaciones o en créditos académicos. Indago la vida y la obra de Ignacio de Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea en el ámbiente digital. Estudié antropología social en la Universidad Autónoma Metropolitana durante 2 años, luego lengua y literatura hispánicas en la Facultad de Letras de la Universidad Veracruzana. Actualmente estudio Historia en la misma casa de estudios. tengo un perfil académico muy extraño que no logra comprender la vida institucional. Mantengo intereses diversos. Aquí trataré de plasmar una radiografía de porciones de mis más improductivas hazañas intelectuales.

 

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