Lectura en el ahora: La modernidad de lo barroco de Bolivar Echeverría

Una tarde noche de otoño del año 2000 caminaba por una de las recientes construidas edificaciones de la aquella ascendente y alternativa Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo en la ahora Ciudad de México, cuando enfrente de mí quedaron presentes un grupo de libros  del pensamiento contemporáneo en oferta. Eran ediciones españolas de Altaya, pero sin tener la más mínima consciencia de nada adquirí La condición postmoderna de Lyotard. La leí años después, para un trabajo de literatura y artes mexicanas en algo desembocado en un viaje a La Habana. Modernidad es el punto. en 2001 cursé una clase de epistemología de las ciencias sociales y obligadamente leímos el libro editado por Gedisa El final de los grandes proyectos, vaticinio de los ecos postmodernos en la discursividad humana. Para ese momento Enrique Dussel ya había publicado en La colonialidad del saber su estupendo ensayo sobre eurocentrismo y modernidad, aunque mis vestigios, torpes en muchas dimensiones, me condujeran a él mucho tiempo después, cuando leía La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies por allá del 2007 o 2008. De 1998 es la edición de Bolivar Echeverría que ahora he leído, la cual remite a este andar, ya desfasado y anacrónico, de mis pesquisas en las modernidades. No es una casualidad garante de fertilidad filosófica la que me induce a redundar en esta obra maestra del pensamiento transitivo al siglo XXI, puesto que su profundidad y urgencia explicativa, conducen invariablemente a los siglos XVI y XVII. No es gratuito tampoco que si en el pensamiento de Ignacio de Luzán no hay lugar para Sor Juana Inés de la Cruz, en el pensamiento mexicano, donde Sor Juana es Reina, no haya lugar para Luzán. Si asumir cuatro ethos históricos de la modernidad mexicana, barroco, clásico, romántico y realista, impele a revocar los síntomas axiológicos y materiales de la modernidad capitalista, también remite a un ejercicio demostrativo amplio y específico, donde se preve la transmodernidad de Dussel: para Echeverría la primera modernidad, esa que oscila del postridentismo, la contra reforma y la compañía de Jesús, como conglomerado de prácticas (intelectuales y económicas), que dotan de fisonomía el largo siglo XVII. Y así también remite a una conducta de mestizaje, de mezcla. La modernidad barroca no requiere de una representación ni de un referente real, sino que se desnuda en la alegoría, el adorno y el exceso, donde el remanso del atiborraje y el silencio bullicioso, recomponen la dimensión estética y artística, a expensas de la ruta religiosa y del rito católico. Echeverría consigue radiografiar los lindes de formulaciones histórico-culturales definitorias de una elaboración social propia, identidad y símbolo, construcción y recurso, ¿latinoamericano? mexicano, seguro. Lo impropio de mi reseña es que ya la modernidad parece un ethos transitorio que por mas que se reflexiona no conduce a ninguna parte. Al final de cuentas naufrago en lecturas que me invocan un pathos, el mío, ya fuera de sitio, en el acomodo laberíntico del cosmos humano.

 

bolivarecheverria_modernidadbarroco

Mi hoy

Me encuentro transitando por una especie de depresión post-tesis, increíble, sorprendente, aterradora. La impulsos para concluir mi primer proceso de investigación profesional parece que darán sus frutos. Pero se trata de una empresa planteada, malamente, con muchos años de antelación. Conocí a Ignacio de Luzán en la biblioteca de Humanidades de la Universidad Veracruzana hace más o menos 8 o 9 años. Por aquel entonces estudiaba lengua y literatura y me encontraba indagando las particularidades definitorias de lo ‘poético’ en su acepción literaria, léxica, semántica y teórica. En esa medida mantenía una búsqueda desde el estructuralismo literario francés pero entendía que lo ‘poético’ podía hacer referencia a la teoría literaria, a la construcción de versos o al adjetivo de poesía. Entonces deambulando estantes de la biblioteca me encontré con la edición de Cátedra de 1974 de La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies de Luzán. Tomé el libro, abrí la introducción de Isabel M. Cid de Sirgado, la leí, y me fracturé la cabeza al descubrir mis nulos conocimientos. Por aquel entonces me encontraba a punto de iniciar el proceso de tesis en lengua y literatura y quería hacer la investigación sobre Luzán, pero a la par mantenía una actividad de consumo de drogas que me desorientaba y me desorganizaba en muchos aspectos. Inclusive llegué a escribir un breve ensayo sobre la crisis epistemológica que representó la lectura de la poética de Luzán. Todo fue una gradual obsesión que poco a poco tomó una forma abigarrada, hostil e inabarcable.

Terminé dejando lengua y literatura, en medio de una serie de crisis psicóticas y anímicas, que fraguaron mi distanciamiento de las aulas académicas, pero me mantuve escribiendo literatura. Para 2010 había publicado un cuaderno de poemas Reuniones del Milenio que Termina que en 2009 edité con Épica en ciudad de México. La desorientación, pero la constancia escritural, fueron una  moneda de mis días. Entre amores pasajeros, algunos pocos viajes, y lecturas dispersas, Luzán seguía interesándome. Al descubrir que en la biblioteca de Humanidades tenían otra obra del autor aragonés, no dudé en acercarme con el director de la biblioteca para pedirle me facilitara el documento y poder así fotocopiarlo. Entre los trabajos que conseguí de Luzán, su poética la retórica de las conversaciones, también fue indagando sobre los autores de su crítica, que me pudieran facilitar el conocimiento de sus ideas, conocer los comentarios sobre su obra y lentamente, en un proceso de estira y afloja, acomodar mis pensamientos. Volviendo a 2010 por aquel entonces tuve la oportunidad de tener un acercamiento con el maestro Sergio Pitol quien me acogió y me brindó su amistad. En ese momento, al morir Carlos Monsiváis, escribí un texto desgarrador, en medio de una honda tristeza y una psicosis intolerable, donde me propuse, como proyectos personales, tres cosas: escribir mi primer novela, próxima a publicarse en este año, hacer el compendio de las obras historiográficas de mi madre, libro pendiente de publicación pero en proceso editorial con la Universidad Veracruzana, y realizar mi investigación sobre Ignacio de Luzán en tierras mexicanas. Hace algunos meses escribí que estos tres objetivos los estoy cumpliendo a 6 años de habérmelos propuestos. Y esa es la raíz de mi depresión actual, de mi crisis personal, de mi presente sin proyecto.

Hay muchas posibilidades para mi presente, para mi día a día. Tengo algunas ideas, pero el vacío se siente, lo palpo cada vez que me encuentro con la pregunta ¿ahora qué sigue? Actualmente estoy aguardando la resolución sobre dos posibles ponencias para congresos donde aborde la temática misma de Luzán pero en contextos y temporalidades distintas a las de mi investigación, que se circunscriben al inicio del siglo XIX en Nueva España y al Diario de México y su primera época de 1805 a 1812. Afortunadamente he conseguido explorar distintos soportes archivísticos digitales para esta empresa y me siento convencido de que para mi se trata de un nicho intelectual y académico único que puede redituarme con creces. También está el proyecto de la publicación de mi novela, de próxima aparición, que me implicará un trabajo de difusión, venta, presentación, entre otras actividades para dar a conocerla y obtener alguna ganancia de este hecho. Además hay una biblioteca personal, y materna, que debe ser organizada, acomodada. ¿Hay tiempo para todo? Aguardo los trámites para presentar mi examen profesional y me quiebro cuando imagino qué más hacer con este blog mío.

A todos un saludo, desde la incertidumbre de mi hoy.

Autositios comunes

Ya paso de los 30, con la pesadumbre de lo no hecho. Escribo. Lenta la marcha de una década prima, azotada por el vendaval de la renovación generacional. Falto en las nóminas y en los registros, poco acertado en los gustos y las preferencias, erudito libresco, carezco de contacto con el presente. ¿Ciertamente? Escribo. Una letanía pesada acudió a mi alma hace 14 años casi y me enfrasqué en un bohío tétrico, tremendo y abarrotado de ausencias. Toda la vida fluyó, toda la marcha eterna prosiguió, todo estuvo ocurriendo y yo a la distancia, testimonio flácido del carnaval milenario. Desde el sótano impermeable de la evasión, no consigo mostrar ninguna de mis armas retóricas letales, porque al final la confluencia de los géneros literarios me ha derrocado. Investigo la vida y la obra de una autoridad del siglo XVIII. Me extravié en la filosofía postmoderna, en su crítica, ramplonamente, esbozando un recorrido intelectual no acontecido, heredando pugnas intelectuales de hace 30 o 40 años. Renuncié al erotismo, de Ruy Sánchez, de Bataille, al conocimiento profundo de la sensualidad humana. También olvido el existencialismo, tanto de Camus como Sartre, olvido el libro que fue novedad hace 6 o 8 años, de Kiekergaard. Mi frustración marxista persiste, perdura mi intentona de leer el Capital, sin método ni análisis. Además naufragué en los libros maternos de la intelectualidad mexicana de los años 70: Monsiváis, Paz, Aridjis, Benitez, un cúmulo de autores y obras que representan un capital cultural al que resguardo sin el más mínimo atisbo de socializar. También me dotan de sentido mis faltas lecturas de estética, de Croce por ejemplo, de autores del siglo XX, del pensamiento occidental, de mi frustración acicalada por construir un sistema de pensamiento. Escribo. Lenta la navegación de esta década, ya es 2016, me conduce a la redacción e investigación de mi autor favorito, Ignacio de Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea, sin que logré comprender un carajillo de historia nacional, de identidad hispánica, de la ruptura y escisión entre los españoles americanos y los españoles europeos. Ni el remilgoso análisis historiográfico del criollismo me permite asomarme a otras ventanas, a otros pasajes, a otros autores. Y termine inmerso en la proyección de una biblioteca no visitada, muerta, agónica desde antes de construirse. El I Ching tampoco es visitado más. En cambio redacto este parrafito, esta prosa inservible, sin haber leído a los clásicos españoles del siglo de oro, con mi incisiva ausencia de Garcilaso de la Vega, el poeta español, y del Inca Garcilaso también, con el cargo de conciencia de las tareas lectoras de personas que me quieren y me han sugerido obras y autores. Seré un historiador postmaturo, tardío y tardado, quizá escuetamente olvidadizo de la literatura italiana del siglo XX, quizá también absorto por el texto de Buxo sobre Ungaretti y Góngora, quizá también absorto por la idealización disciplinaria de indagar en la poética de Hegel, la de Muratori, la de Boileau, para comprender mejor los sesgos y las interpretaciones. Y Vico, el gran filósofo de la historia, aparece renuente en mi addenda, finitud de autores no leídos, pero igual del XVIII Adam Smith y su Riqueza de las naciones. Todo se convierte en este discurso catártico, en esta monotonía de axiomas coagulantes, coágulo de letras, recuerdo del primer blog que logré posicionar. Mi importancia entonces me orilla a publicar dos trabajos míos, que no son mas que dos intentos: un poema y una novela, ilustrados ambos, por distintos artistas plásticos. Renuncio entonces a la infracción acomodaticia del presente. Ya cuando terminé mi tesis buscaré trabajo. Entonces quizá pueda pensar en mi libro de ensayos.

El mejor año en mucho tiempo

LuisaPardoUríasRumorIncendio

Escena de la puesta El Rumor del Incendio del Colectivo Teatral Lagartijas Tiradas al Sol

No puedo evitar hacer un recuento breve de mi año. Fue el 2015 uno productivo y agitado, especialmente realizando actividades académicas. Después de 5 años puedo decir que logro cumplir objetivos trazados con imprecisión y alteraciones en el ensayo https://romulaizerpardo.com/otros-textos/ensayo/de-la-heroicidad-e-idolatria-literarias-o-del-arte-de-combatir-con-la-voz/  Los objetivos fueron tres: terminar mi novela El olvidado Imperio Natdzhadarayama, realizar la compilación de los trabajos académicos de mi madre Margarita Urías Hermosillo, y llevar a cabo la

investigación sobre la figura de Ignacio de Luzán. Tres objetivos que en 5 años se han cumplido, al menos parcialmente. Mi novela se encuentra en el cajón y estoy en el proceso de decidir hacer una edición de autor para publicarla. En cuanto a los trabajos de mi mamá Margarita Urías Hermosillo, ampliamente promovida y difundida por mi hermana Luisa Pardo Urías y su equipo teatral Lagartijas Tiradas al sol con la puesta en escena El rumor del incendio, la compilación que realicé entre 2011 y 2013 se encuentra en proceso editorial en una reconocida casa de distinguida universidad mexicana. Finalmente mi investigación sobre Ignacio de Luzán, que hace más de 5 años

Presentación de ponencia en el IV Congreso Internacional de Historia AHILA 2015 en Veracruz, México.

Presentación de ponencia en el IV Congreso Internacional de Historia AHILA 2015 en Veracruz, México.

ignacio_luzan

Retrato de Ignacio de Luzán, obtenido de la Worl Wide Web.

comenzó a inquietarme pero que no sabía bien cómo aterrizar, está dando sus frutos. Este año presente una ponencia titulada Transferencias culturales entre España y México: el pensamiento de Ignacio de Luzán a través del Diario de México en los albores del siglo XIX, en el IV Congreso Internacional de Historia del Grupo de Trabajo de la Asociación de Europea de Historiadores Latinoamericanistas AHILA Trabajo intelectual, pensamiento y modernidad en América Latina, siglos XIX y XX titulado “Variables e invariables en las Américas: comunidades intelectuales, pensamiento crítico y transferencias culturales entre América latina y Estados Unidos y Canadá. De los procesos de independencia a la Globalización”. Del trabajo investigativo ha resultado también una ponencia que presenté en el XXXVIII Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia en la Ciudad de México titulado La poética de Ignacio de Luzán: un objeto cultural español entre la América hispana colonial y los nacionalismos hispanoamericanos. Además un tercer producto de este proceso de investigación fue el ensayo ganador del primer lugar del primer concurso de ensayo de investigación histórica organizado por la Facultad de Historia de la Universidad Veracruzana. El trabajo ganador se titula La poética de Ignacio de Luzán en los orígenes culturales del México independiente: un vínculo intelectual trasatlántico en la formación de la Republica de las letras mexicana, 1805-1812 y es una ampliación del primer trabajo presentado. En ese sentido la investigación ha dado bastantes frutos pues también resultó un artículo en vías de ser publicado en el libro de las memorias del IV Congreso, sin olvidar que la tesis también será un producto, último mas no acabado, de este proceso.

En términos académicos este año también desarrollé mi servicio social apoyando en la organización del IV Congreso Internacional de Historia, mencionado anteriormente y que se celebró en la ciudad y puerto de Veracruz en abril de esto 2015. Además me fue posible realizar una estancia de investigación, como becario del Verano de Investigación Científica de la Academia Mexicana de Ciencias, al lado del Dr. Carlos Sergio Sola Ayape del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México, desarrollando trabajo hemerográfico en torno a una investigación sobre la falange española en México, consultando el fondo hemerográfico de la biblioteca Miguel Lerdo de Tejada en la Ciudad de México. De esta experiencia aprendí mucho y me fue posible valorar y comprender diversos aspectos del trabajo histórico, del manejo de fuentes y del desarrollo de los procesos interpretativos en la disciplina histórica.

verano de investigación científica ciudad de México 2015

Un último mérito académico fue la conclusión de mis materias en la licenciatura en Historia en la Universidad Veracruzana, mi casa de estudios, donde solamente me resta la entrega de la tesis para poder presentar mi examen de titulación para obtener el grado de licenciado en Historia. Aunado a esto mi desempeño me permitió reobtener la beca de excelencia de la Coordinadora Nacional de Becas para la Educación Superior de la SEP, así como sostener un trabajo de becario realizando labores de complementación bibliográfica de un libro crítico sobre la obra de Sergio Pitol de próxima aparición.

En el Castillo de Chapultepec como parte de las actividades del XXXVIII Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia, Ciudad de México 2015.

Finalmente lo más interesante del cierre de año es la posibilidad de proyectos concretos, especialmente dentro de mi desarrollo literario. Primero que nada está la publicación de mi texto Advenimiento de la espera con la editorial Rodrigo Porrúa, en formato de ebook y cuyos trabajos editoriales se encuentran en proceso. Además hay una posibilidad de publicar mi novela que puede ser una catapulta de mi quehacer literario, sin olvidar mis dos libros de ensayos, unos literarios y otros históricos, que quizá por ahí pudieran ver la luz en algún momento del futuro. Y por si fuera poco está este sitio mío, mi blog, mi plataforma comunicativa, donde he conseguido aumentar mis seguidores y he logrado obtener al menos 2300 vistas en este año, cifra mayor al doble del año pasado que fue de 1090 vistas. En ese sentido me encuentro en un momento bisagra de mi v ida, entre la conclusión de mi tercer intento universitario y el despegue de mi trayectoria literaria, entre la figura mayormente anónima y desconocida y la cimentación de una carrera y nombre público, entre cerrar ciclos de mis objetivos planteados hace 5 años y cosechar los frutos de esfuerzos constantes, de gestiones e intercambios, de vínculos y relaciones que van dando sus frutos.

De esta manera, el 2015 ha sido un año completamente productivo, engrandecedor y sumamente satisfactorio. No podía dejar de compartir con mi público, con mis lectores y mi audiencia, estas excelentes noticias. Si bien he tratado de mantener distante mi ejercicio literario, especialmente de este blog, de mi ejercicio académico, no puedo disociar que en ambos casos se trata del trabajo intelectual, escrito, que tanto me apasiona. La pregunta ahora es saber cuáles serán mis prioridades para el 2016, teniendo en claro que la más apremiante será la entrega de mi tesis para licenciarme.

Aprecio mucho su presencia en este sitio, su compañía, su interés por mis andares, caminar y vericuetos mentales. Reciban todos un abrazo grande con la firme confianza que seguiré en este sitio, construyendo, difundiendo, ampliando el proyecto, lo más seguro, a nuevas modalidades y con contenidos más amplios.

Los saluda desde un rincón del cosmos de la digitalidad

Rómulaizer Pardo o Rómulo Pardo Urías

 

De la tesis, su evasión y la rima de los siglos/Thesis, evasion and rhyme of the centuries/Диссертация, уклонение от уплаты и рифма веков

Tengo un montón de fichas para empezar

a escribir mi tesis sobre Ignacio de Luzán

y no puedo rimar el siglo XVIII con el XXI.

Archivos, libros, fotocopias, papeles, letras, palabras

todo sobra sobre la faz de mi escritorio.

Me fui a hacer la tesis, no sé si volveré

certeza mi extravío, no sé si volveré

llevo ya muchos años indagando a este autor

y sólo soy un lego bachiller.

Me fui a a hacer la tesis

no sé si volveré, por los caminos extraños

de temporalidades entreveradas, no sé si volveré.

 

 

I have a lot of cards to start

to write my thesis on Ignacio de Luzan

and I can not rhyme

the eighteenth century with twenty one.

Files, books, photocopies, papers, letters, words

all surplus on the face of my desk.

I went to do the thesis, I do not know if I will return

certainly my loss, I do not know if I will come back.

I have many years investigating this author

and I’m just a layman bachelor,

I went to do the thesis

I do not know if I will return, by the strange ways

of temporality interspersed, I do not know if I will come back.

 

У меня есть много фишек, чтобы начать

написать свою диссертацию по Игнасио де Лузан

и я не могу рифмовать с XXI века восемнадцатого.

Файлы, книги, фотокопии, бумаги, письма, слова

все излишки на лице моем столе.

Я пошел, чтобы сделать диссертацию, я не знаю, если я буду

конечно, моя потеря, я не знаю, если я буду

Потребуется много лет исследования этого автора

и я просто мирянин степени.

Я пошел, чтобы сделать диссертацию

Я не знаю, если я буду, по странными способами

временности перемежаются не знаю, если я это сделаю.

Vuelvo

Reloj de sol

Descansé un poco de la escritura aquí. Es fácil perder el ritmo, difícil retomarlo. Quizá el silencio tampoco sea una manera apropiada cuando se va construyendo una audiencia. He vuelto, con distintas vivencias, sorprendido por muchas cosas, extrañado, algo cansado. No estoy en un momento bueno, no estoy contento ni me encuentro satisfecho con mi vida, exitosa, triunfante, pero triste y vacía, insípida, acartonada. Y no es para menos. Hace poco decía en Facebook que estoy traumado eróticamente. Podría agarrar este volver como una síntesis terapéutica. No lo haré. Hace más o mens 3 años y medio decidí volver a las aulas universitarias. Estudio historia y estoy en mi proceso de tesis. Si mi traumatización erótica no fuera suficiente, es decir mi incapacidad para tener vínculos afectivos con chicas pero también mi impulso vital obstruido por mi visión necropática de la vida, me arremete la culpa cuando dedico tiempo a este espacio y me digo a mi mismo: debería estar haciendo mi tesis. Voy terminando mis materias y se perfila el final de mi ciclo académico vigente. Me llena de miedo. Y tengo en mente un tema inmenso, novedoso, al cual mi asesor le pone siempre negativas. Y me siento más frustrado, más incapacitado, con menos instancias al diálogo. Vivo ese bloqueo propio de los gremios: parar ser parte de uno debes pasar por sus ritos de paso, conocer sus reglas, aceptarlas, jugarlas, trascenderlas. Y dicen que me paso de inteligente, que abarco demasiado, que no es para tanto. Localizo también mi inocencia, mi indisciplina, mi falta de rigor, mi escueto bagaje intelectual, quizá no escueto, otro, inconexo para una investigación. No es suficiente tener buena ortografía, saber citar, argumentar, construir conocimiento. No, soy un alumno y no puedo tener propuestas novedosas, soy inexperto.

A principios de mes nos fuimos a tomar la foto de generación al puerto de Veracruz. Y yo estoy

En la foto de generación

oxidado, fuera de contexto, distante, haciendo popurris irreverentes de éxitos del momento. En mi país, México, se vive un ethos de descomposición que genera un pathos violento. El ethos se refiere no sólo al narcotráfico, a las negligencias y abusos de la clase política, al sesgo ridículo y obcecado de los medios masivos de comunicación nacionales (TELEVISA y TV AZTECA), sino también a la podredumbre de un tejido social históricamente construida, al retorno del Revolucionario Institucional a la presidencia, a la reformulación saqueadora del hipercapitalismo global inserto en estas tierras. Todo esto se puede sintetizar en la expresión personal de que México es un rancho, el rancho nacional: la ley de las armas y del más fuerte, las correrías y corruptelas como sistema operativo en todos los niveles sociales, el conservadurismo religioso, fanático, el etnocentrismo racial, la discriminación y los ataques constantes a la población femenina no hablan más que de este ranchito, donde todo se arregla a pistolazos o con fajos de billetes, donde no hay derechos humanos en la práctica, aunque si en las leyes, donde la democracia es una farsa teledirigida de sostenimiento del sanguinismo político. A principios de mes nos fuimos a tomar la foto de generación, ¿qué le interesa a los jóvenes? Todo es broma, risas, chelas, alcohol, sexo, o conservadurismo, moralismo, recato, no sé… ¿Y yo dónde estoy? ¿qué soy? ¿en qué dimensión social puedo integrarme?

Rinconcito donde hacen sus nidos las olas del mar, Agustín Lara.

Estoy traumado eróticamente porque ya no distingo ni aplico ni consecuento las formas eróticas, en un sentido abstracto y concreto, las formas en las que el amor se expresa. Ya no percibo el amor, ya no lo identifico, ya no lo puedo nombrar, no puedo referenciarlo ni tampoco puedo seguir los flujos amorosos. ¿Qué es el amor? Y quizá no sólo debería leer a Stendhal.

Mosaico También Ignacio de Luzán habla del amor en su Poética. ¿La calidez, el abrazo, el beso, la ternura, la vida, el sol? Todo me remite a la biografía de Mozart que leí a los 16 años, a la división nietzcheana entre lo apolíneo y lo dionisíaco: http://es.wikipedia.org/wiki/Apol%C3%ADneo_y_dionis%C3%ADaco 

También Ignacio de

También Ignacio de

Estoy en medio, entre la luz y la oscuridad, pero dentro, vive una tundra inmensa, tundra de desamores, de desencuentros, de rabia y odio, de veneno, de envidia, de dolor, de fracasos y tristezas. Tundra porque mi corazón me resulta una gélido páramo. Por ello mis traducciones intelectualistas, mis fórmulas retóricas torcidas, espasmosas, lúgubres a veces, y otras desangeladas. Fisiológicamente mi esquizofrenia lo explica todo, mi depresividad constante, mi aislamiento, mi tabaquismo, la sombra que soy del adolescente radiante que era derpotista de alto rendimiento, la sombra de los flashes de mi psicodelia personal, ese pasaje mío turbulento, turbio, ese residual estrato psicótico, ese desorden de la razón, de la mente, los senderos transitados del laberinto del desquicio. Y yo estoy ahí, no aquí, estoy allá, no acá, sin pertenecer. El trauma erótica es eso, la actitud de abandono, el miedo a brillar, el terror al mundo, a las personas, a los juicios. Mi sensación es de un histórico rechazo a mi persona. Y aquí estoy, escribiendo, vomitando quizás, pero por encima de todo el telón de los años, 33, la edad de Cristo. Entonces el abosultismo mental de mi presente es lo imposible constante.

Estoy en tránsito y vuelvo aquí, a ser un rincón, a ser una aire, a ser letra.

 

 

Otras vidas y la mía: 300 años para una sesión espiritista

El 13 de abril del año 2002 viví una experiencia que no puedo trascender y que cambió por completo mi vida. La experiencia no importa. Los años pasaron. Seguí luchando y ahora estoy viviendo algo que considero felizmente construido. 5 años después, husmeando en una biblioteca en la Ex-unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana encontré lo que sería el vínculo para un recorrido de 300 años. Buscaba una desambiguación de la palabra poética. En un nivel práctico lo poético se refiere tanto al género literario, versificado o no pero que es poesía, como a la teoría literaria. Crucial para mi ese hallazgo. Deambulaba también por la querella entre Habermas y Lyotard, pero no logré conciliar mis lecturas ni establecer los puntos de la disputa. Un buen amigo me indicó que leyera algunas cosas y en parte las leí, en parte no. Seguí con el hallazgo. Fascinación pura.

Si pudiera decir que tengo una hipótesis de trabajo estaría falseando mis juicios improvisados. Pero en 1702 nació Ignacio de Luzán. 300 años. Fácil. Un aragonés que no cruzó el Atlántico. Un mexicano que no pudo ser antropólogo. Recuerdos, salvedades, escollos formativos.

Elijo el siglo XVIII y lo elijo por Luzán, aunque en la adolescencia fuera Mozart el gran introductor al siglo de las luces para este que escribe. El final Mozart, el principio Luzán. Bueno, es mucho menos esquemático que eso. Pienso y recuerdo la crítica a la ilustración postmoderna. Luego me digo a mi mismo ¿los postulados etnocentristas del siglo XVIII fueron confirmados y arraigados en el inconsciente colectivo global? Y están los alemanes, no sólo Goethe, Hegel, Kant, Lessing, Winckelman. No los he leído. Y los ingleses: Hume, Adam Smith, no sé. La integridad de la modernidad se origina ahí. Los españoles están inmersos en una interpretación de resago, la famosa leyenda negra. ¿Y Nueva España? ¿Y América? Es mucho más complicada que la doctrina Monroe, que es del siglo XIX, mucho más rica y nutriente que el simple epíteto de ilustrado, mucho más que una América ilustrada. La independencia de Estados Unidos, sin duda, el fin articulador del cambio político. Y navego, exploro, busco, indago. Todo gracias a Ignacio de Luzán. Inclusive el problema de la memoria histórica, de las raíces culturales, de diáspora disciplinar que acompaña al desarrollo de la modernidad, están aquí, en mi lectura germinal, en mi puente que va de 1702 a 2002. Poca cosa no. Pero más allá de eso el recuerdo vago, pasajero, de haber sido un guitarrista andaluz en otra vida. Perderme en la Sierra Morena. Caminar por Sevilla. Otros tiempos, otras vidas. Y la guitarra conmigo. Y junto a la guitarra la bailadora. Ella que se apareció en 2002. Ella que sueño y se aparece. Ella que es irreal. La que conozco de otras vidas, la que me aterra, mi bailadora, mi flamenca. Y yo, en esa otra vida, vagabundo, fugitivo, desmembrado, porque ella no está conmigo. Sueños, remilgos, la frustración reencarnada, la distancia de un amor imposible, de un amor de otras vidas que nunca será verdadero. La vena hispánica de mi sangre, el tenor y la sorpresa de alucinaciones macabras que son sueños de otras vidas, de mi vida como guitarrista en Sevilla. Mi adolecer siempre que ella no estuviera junto a mi. Ella, morena, vigorosa, torneada, bailadora, seductora y pícara. Más hermosa que ninguna. Y yo, en esto que me hará perder la vida. Y la parte consciente, la parte real, la parte constatable se llama Ignacio de Luzán. 300 años después que él naciera en Zaragoza, yo conocí en Milpa Alta a la morena bailadora que amé en otra vida. En la otra vida nos separaron y en está estamos separados también. Contar lo que he visto de ella en mis sueños, eso sería lograr componer un flamenco completo que lograra atraerla.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_de_Luzán