Hoy presentamos Natdzhadarayama en Casa Libertad de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Con una cálida acogida, un grupo de personas amistoso, alumnos y maestros, dentro de las primeras jornadas de Oralidad y escrituras organizadas por la EDCO de la UACM, presentamos la novela El olvidad Imperio Natdzhadarayama. Se organizó una dinámica colectiva mostrando fragmentos de la narración y algunas de las ilustraciones que la acompañan. El ambiente amigable, la cordialidad, la cooperación y el intercambio fueron el primer acercamiento al trabajo, pues se realizaron algunos comentarios por equipos para propiciar una reflexión previa, a partir de algunos contenidos de la novela, entre el público que asistió al evento. En un tono informal, mas no por eso menos serio, el diálogo entre conocedores y no conocedores del trabajo permitió que la audiencia se fuera preguntando por la construcción de la trama, fuera identificando los personajes principales, los hechos que van conduciendo la narración y preguntándose por los distintos momentos, pasajes y situaciones que se expresaron en capítulos como Los testículos a la fritangaMuerte del último conocedor de la civilización Natdzhadarayamamita.

Posterior a ese encuentro de puntos de vista se realizó la presentación donde colaboró Juan Carlos Vilchis, también de la UACM, y un servidor. El comentario de Vilchis atinó en aspectos como el análisis folklórico y de los tipos de personajes, la dimensión de una construcción de un mundo, atribuyendo también un elemento importante en los hechos que van denotando la importancia del rescate del pasado, del valor social de la historia y la memoria. En ese tenor este nuevo comentario fue de una interpretación profunda, amplia y minuciosa, mostrando el hecho de que Lingüineto Violatore puede considerarse un héroe —y los motivos para ello— y de cómo el carnicero puede funcionar como un villano, también explicando la ontología de los personajes malévolos. Además mostró una lectura profunda del trabajo, contribuyendo a un entendimiento de su estructura, a una condensación de notas y apuntes que hablan de una lectura detenida, sólida, atenta. Si para Sánchez Menéndez en la primera presentación se trató de vincular la historia y la literatura, así como de traer a una ficcionalidad la construcción de un universo cotidiano, si para Prado se trató de una maquinaria, de un artefacto que habla de lo que se destruye, de lo que desaparece, para Vilchis fue más bien el toque de la soledad, de la intimidad, la que afloró en su interpretación. 

Posteriormente participé con un escrito donde reafirmé el camino, las andanzas, de este trabajo. Desde su construcción inicial en el año 2010 hasta las peripecias para poder editarla y finalmente la reflexión respecto a que nunca terminamos de aprender a leer y a escribir, de que somos lectores que trascendemos los bestsellers, que tenemos un horizonte de vida, de sentido, de conocimiento y de aprendizaje propios, que construimos mundos, que inventamos palabras y sonidos y formas y que al final de cuentas Natdzhadarayama busca un lector intrépido, ágil, aventurado. En esa medida el libro,digo yo, es un ejercicio que exige al lector atención, invención, construcción, memoria. No es entonces gratuito recordar lo que decía Barthes sobre los textos, que nunca son los mismos, ni tampoco exagerar las dotes postmodernas de una multiplicidad de facetas presentes en la novela.

Con todo el cariño después de esta presentación puede afirmar que se trató de un evento muy apropiado para explorar experiencias, conocer puntos de vista, anotar y distinguir distintos elementos del trabajo que mantienen una estructura narrativa propio, como lo reveló el hecho de uno de los grupos que comentaron que los personajes principales eran Lingüineto Violatore, el carnicero, la capitana y la emperatriz. La selección de textos también permitió vislumbrar anécdotas que fertilizan la lectura, resaltando hechos singulares como la presencia de un ejército de mujeres o la extrañeza entre la depilación testicular y la castración del tigre Wu Yu Hu.

Al final tuvimos una pequeña convivencia con carnitas, a propósito de fritangas, y pasamos un rato agradable, departiendo, comentando, aprendiendo unos de otros. Fue una linda estancia en Casa Libertad y para mí ha sido muy importante tener de viva voz la cercanía con un público inquieto, preguntón, crítico, despierto.

Gracias San Cristobal, gracias Naufragio

Presentamos ayer El olvidado imperio Natdzhadarayama en la cervecería Naufragio en San Cristobal de las Casas. La presentación fue cálida, emotiva e íntima. Se reunieron algo más de 15 personas en el local cervecero, donde leí el texto que a continuación presento:

El público de la presentación en San Cristobal, en la cervecería Naufragio.

Caracterizando Naztdzhadarayama

 

Confesaré ante ustedes un remilgo anecdótico: no la fonética de natdzhadarayama, por el contrario la mitopoiética, o uno de sus rasgos, de esta civilización. Las criadillas o testículos de toro en el México del XX, la barbacoa, aunque de tigre, la observación astronómica, el desarrollo urbano, el poder, la guerra, el carnaval, el ritual de la sangre, la prostitución, el machismo, los excesos, ¿algo más?. Si lo lees con atención este texto puede ser irreverisible.

El mito del toro, cretense, helénico, la castración. Comer, cocinados, los testículos del toro. Remiso a España, a la tauromaquia, pero ¿con un jaguar mesoamericano?. De ahí la barbacoa, lo por debajo de América, pero lo alto del inquieto murmurar de la invención. Imagen, la señalización: testículos de tigres fritos. La fritanga es intencional…

Barbacoa de tigre, ¿rito alimentario?. Por otra parte el discurso del carnicero: esa colonialidad asumida en el sostén desabrochado de la certidumbre. Un martir, también, empoderado, ciego, villano improvisado, el carnicero.

Entrada al palacio del búque, de la marmita rural, la carne felinesca, no de Fellini sino de felino. ¿Han estado en la tumba de Homero?.

Desfigurar también la memoria: el Popol Vuh, la dimensión inverosímil de la empresa del ejército femenino, el comercio sexual o eso que llamo teibolización de la vida, el líder, entre idiota y tarado pero siempre por encima de todo, incluso de su muerte.

Natd-zha-da-ra-ya-ma, Netzahualcoytl. Barbacoa, palabra del siglo XV para occidente: Cristobal Colón, el exotismo etnocéntrico y el inicio de la era moderna.

Además la presencia de una ritualidad frustrada, irrealidad de un presente donde la mitología termina siendo un drama académico, el de Lingüineto Violatore, o eso que es la obsesividad por un tema de investigación. ¿Algo más? Iré más despacio.

El imperio fue un territorio y lo conocemos por dos vertientes narrativas: la de los hechos, trágicos y fatídicos, y la de la historiografía de los hechos. Los hechos son simples: iban a depilar los testiculos de un tigre en una celebración milenaria y la emperatriz, de incógnito y embarazada de 7 meses, aguillotina al tigre, lo castra pues, y todo se viene abajo. El tigre tiene su historia, de una banda farandulera llamada the Marveolous Chichi’s Band. Y en el rito frustrado participa este carnicero que se convierte en un lider inusual, el lider de un ejército de mujeres y fritangueras de testículos de tigre. Así el carnicero también tiene su historia, sobre todo con la capitana, oposición completa (mujer, inteligente, astuta, sensible, maga) de este personaje. Pero, además, está la emperatriz, con su historia, con sus 7 meses de embarazo, con una expedición que termina mal. Y el contexto, un poco de él: el emperador Wing Chang Chek, revueltas populares, estado de guerra, invasión interplanetaria, fantasía vamos, ficcionalidad de un imposible realista: la alianza de la Tierra, Marte, Neptuno y Saturno, una cuarteta de ejércitos invasores del territorio imperial. Aparece, entonces, el tercer protagonista. Historiador interplanetario, con un nombre sexualizado pero contrario a su esencia racional, Don Lingüineto Violatore. A través de sus escritos conocemos, o eso es lo que él intenta, la situación del imperio cuando se avecinaba su fin. Y somos testigos de su vida, de su autobiografía, somos testigos de sus aprendizajes, al grado neurótico de conocer la lista de materias que cursa en su primer año de carrera universitaria en la Universidad Imperial de Mineí.

Narrar no sólo es hilvanar fragmentos de una historia, nudos anecdóticos y recursos estilísticos, sino también la capacidad de invención de estructuras, desde el detalle mínimo hasta la máxima expresión del contenido del relato. La secuencia propia de este libro intenta recrear las posibiidades de imaginación en distintos niveles: fonéticos y estilísticos, con una serie de nombres y referencias, mitológicos y civilizatorios, con detalles culturales e históricos sobre la cultura natdzhadarayama, aventureros y bélicos, con el ejército de mujeres, la inconformidad popular y también con la erotización del grupo miliciano femenino de fritangueras, irreverente con el principio ontológico de la narración que es la castración del felino y la depilación testicular, por nombrar solo algunos de los rasgos estructurales que componen este universo, esta cosmografía peculiar que incita a imaginar un universo satírico de la realidad humana, en principio.

Hablaré, finalmente, de las ilustraciones a todo color del trabajo, realizadas por el pintor coatepecano Azamat Méndez. Su trabajo muestra una complementariedad a la narrativa mostrando elementos pictóricos explícitos: el carnicero y la sangre, la capitana y la voluptuosidadad, Lingüineto Violatore y la erudición, la emperatriz y su censura, una chichi hecha de muchas chichis como la banda de la Chichi Maravillosa, el ejército de mujeres y su desfile sexual, una biblioteca y archivo, por decir lo menos de las imágenes. Pero el estilo, crudo y mordaz, auténtico, de estas ilustraciones sugiere una lectura del tiempo y de la fantasía natdzhadarayamamítica que funge como contra peso al tono discursivo verbal. Colores, formas, figuras, representan una aleación al texto, inserción de una discursividad apropiada al tono de la narración. Conocemos, de entrada, al emperador, conocemos una ciudad, conocemos los rostros de los personajes principales, excepto el de la emperatriz, y vivimos en carne propia las correrías que se suscitan en el relato: el ataque de los tigres al comboy de la emperatriz Drendovskaya Darayamamita, la imagen del estudioso Violatore indagando sobre el final de los tiempos imperiales, los hallazgos de las primeras expediciones interplanetarias (entre ellos un 69 lésbico), pero sobre todo, las ilustraciones de Azamat sugieren una realización estética proporcionalmente inventiva y consolidada de la invención narrativa. Siguiendo el guión de la narración, aunque con su propio mecanismo interpretativo, Azamat logra plasmar instantáneas cruciales dentro del devenir de la historia, esta historia de una civilización lejana, perdida, olvidada, que en el siglo XXX, y de la mano de un estado tiránico interplanetario dominado por los terrícolas, será desempolvada, estudiada y recreada por este académico con nombre sexualista, en un claro simbolismo psicoanalítico: la castración, la mercantilización sexual femenina, un parto prematuro y el estudioso cuyo nombre remite a una condición lingüística de violencia sexual pero cuyo referente más bien es el cultivo, la paciencia, la obsesividad racionalista, la búsqueda en el pasado para mejorar el presente y fomentar un futuro pleno.

Claves más, claves menos, la invitación es a leer esta novela como un divertimento, como una especie de catarsis irónica, dislocada de modas literarias juveniles, excéntrica y hasta cierto punto experimental, donde quizá se encuentren algunos instantes de risa, de tristeza, de erotismo, de aventuras y, en el mejor de los casos, de recreación y disfrute.

Muchas gracias.

A mi lado estuvo Diego Prado, compartiendo ideas e interpretaciones sobre mi trabajo narrativo, en un tono de charla, de conversación, para acercar al público a esta cosmología irreverente, loca, desquiciada, frente al drama académico serio, racional y profundo. Dimos paso a una sesión de preguntas y respuestas con el público, que fue fructífera, intercambiando opiniones, ideas, dudas y comentarios sobre los ejes que vertebraron la presentación y respondiendo a inquietudes sobre lo expuesto.

En un tono de mucha familiariadad, de mucha calidez, se trató de una iniciación en muchos sentidos: fue la primera presentación de un libro de Diego y la primera presentación cultural en Naufragio, además de la primera exposición pública de mi novela fuera de Xalapa de esta, mi primera novela. En esa medida estoy muy contento, satisfecho y agradecido, con la flota de San Cristobal que ha hecho posible la realización de esta presentación.

Quedaron ejemplares a la venta en la librería Chilam Balam y en la librería Sol y Luna, ambas del centro de San Cristobal. También mi hermano, compañero y amigo del Naufragio, Eric, estará vendiendo algunos ejemplares del libro.

Quedo contento y pleno, con esta aventura de mostrar al mundo a mi hijo, mi novela, que sin pretender los grandes vuelos da vida e intenta abrir un cause a la imaginación.

Lectura en el ahora: de ideas sobre la historia y una comparativa a 7 años Collingwood y Bloch

En 2010 sin saber cómo, cuándo, dónde ni por qué, decidí proponerme formar un perfil de pretendiente historiador. No era sólo por mis inquietudes referentes a Ignacio de Luzán y el siglo XVIII español, sino también por ser hijo de una historiadora y antropóloga mexicana, aunque en el fondo se trataba de realizar una empresa académica en un contexto de deriva, aislamiento, miedos e incertidumbres. Recuerdo que compré el libro de Marc Bloch Introducción a la historia  y lo leí con detenimiento, uno más de mis libros subrayados. En ese entonces no estaba en condiciones de poder realizar ningún tipo de ejercicio del pensamiento en ningún sentido. ¿Cuáles eran los ingredientes? Deseos de realizar una investigación sobre Luzán y su pensamiento, de explicar por qué razones su Poética estaba en la biblioteca de la Facultad de Humanidades, bajo la por entonces infundada razón de que seguramente había sido leído en México o Nueva España, pero ¿cuándo? ¿por quién o por quiénes? El segundo punto era el referente a las celebraciones del centenario de la revolución mexicana y el bicentenario de la guerra de independencia. Historia oficial, sin duda. Pero leí a Bloch con un interés genuino por aprender y descubrir la reflexión sobre la historia. Sin embargo, algo me distrajo ampliamente de mis inquietudes históricas: un trabajo que estuve a punto de dejar, una vida de excesos, el acercamiento a una figura de la literatura contemporánea radicada en Xalapa, la vivencia de experiencias límites que por diversas razones de orillaron a desquiciarme. Hoy estoy vivo, estoy plenamente seguro de que estoy contento con mi vida. Pero el libro de Bloch del que habló, reeditado por el Fondo de Cultura Económica, fue impreso y editado por primera vez en 1952. Ese mismo año el Fondo editaba otro libro que terminé de leer en estos últimos días: Idea de la Historia de R.G Collingwood. ¿Casualidad? ¿Historicismo? Pensamiento filosófico sobre la historia en la primera mitad del siglo XX. Dos latitudes rivales en el siglo XVIII: Inglaterra y Francia, que en el transcurso de los hechos de la segunda guerra mundial estuvieron en el mismo bando contra los alemanes. Dos vidas distintas, la de Bloch cortada, arrancada, por los escuadrones nazis frente a la resistencia francesa a la ocupación alemana; la de Collingwood una vida académica con cierto más sosiego. Esto desde mis escasas, desde mis nulas pesquisas sobre estos autores. Pienso en un ensayo, no este reporte de lectura, donde comparar cuatro formas reflexivas, desde la filosofía, de la historia: no sólo estos dos trabajos que menciono, sino incluyendo La historia como hazaña de la libertad de Benedetto Croce y el trabajo del español José Ortega y Gasset La historia como sistema. Ese posible ensayo hoy no es lo central. Tanto Collingwood como Bloch asumen que la historia remite a lo humano, al tiempo humano, a la acción humana, al pensamiento y de la experiencia humana. Con eso me quedo, me conformo. Si bien pudiera realizar una comparativa de ambos trabajos, ambos previos a la guerra fría, lo interesante para mí es la sincronicidad en el año de edición en español. Relaciones más o relaciones menos, leer a Collingwood no es sólo recorrer una tipificación, un compendio historiográfico, sino también es adentrarse en un sistema de pensamiento, en una definición concreta de la reflexión distintiva entre lo natural y  lo humano, eso que Leví-Strauss estableció muy bien en su apartado Naturaleza y Cultura en Las estructuras elementales del parentesco. De esta forma el recuento collingwoodiano también representa una nutritiva fuente de reflexión de la episteme histórica, del conocimiento y los límites y alcances de la historia como saber, independientemente de Foucault y neoestructuralismo. Collingwood logra un trabajo que responde a la modernidad occidental y su necesidad de historiar, no como un acto de la memoria sino como una posibilidad de conocer el pasado más allá de una causalidad diferencial, como una actividad de testimonio y explicación de lo ocurrido que se relaciona con el presente. La historia es pensamiento, es hacer humano, testimoniado, documentado. Entonces el historiador trabaja con pensamientos pero de distinta forma que el psicólogo. Lo crucial es tanto el recorrido por el pensamiento filosófico sobre la historia como los apuntes metodológicos sobre este tipo de conocimiento, su función, sus rasgos, sus problemas y métodos. A 7 años de haber leído a Bloch, ahora Collingwood me reafirma mi interés por la reflexión de la historia, aunque vivamos en un momento posthistórico. Finalmente mis búsquedas, anacrónicas o no, tienen un sentido en el intento construir una genealogía personal más allá de los autores de moda.

Lectura en el ahora: La modernidad de lo barroco de Bolivar Echeverría

Una tarde noche de otoño del año 2000 caminaba por una de las recientes construidas edificaciones de la aquella ascendente y alternativa Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo en la ahora Ciudad de México, cuando enfrente de mí quedaron presentes un grupo de libros  del pensamiento contemporáneo en oferta. Eran ediciones españolas de Altaya, pero sin tener la más mínima consciencia de nada adquirí La condición postmoderna de Lyotard. La leí años después, para un trabajo de literatura y artes mexicanas en algo desembocado en un viaje a La Habana. Modernidad es el punto. en 2001 cursé una clase de epistemología de las ciencias sociales y obligadamente leímos el libro editado por Gedisa El final de los grandes proyectos, vaticinio de los ecos postmodernos en la discursividad humana. Para ese momento Enrique Dussel ya había publicado en La colonialidad del saber su estupendo ensayo sobre eurocentrismo y modernidad, aunque mis vestigios, torpes en muchas dimensiones, me condujeran a él mucho tiempo después, cuando leía La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies por allá del 2007 o 2008. De 1998 es la edición de Bolivar Echeverría que ahora he leído, la cual remite a este andar, ya desfasado y anacrónico, de mis pesquisas en las modernidades. No es una casualidad garante de fertilidad filosófica la que me induce a redundar en esta obra maestra del pensamiento transitivo al siglo XXI, puesto que su profundidad y urgencia explicativa, conducen invariablemente a los siglos XVI y XVII. No es gratuito tampoco que si en el pensamiento de Ignacio de Luzán no hay lugar para Sor Juana Inés de la Cruz, en el pensamiento mexicano, donde Sor Juana es Reina, no haya lugar para Luzán. Si asumir cuatro ethos históricos de la modernidad mexicana, barroco, clásico, romántico y realista, impele a revocar los síntomas axiológicos y materiales de la modernidad capitalista, también remite a un ejercicio demostrativo amplio y específico, donde se preve la transmodernidad de Dussel: para Echeverría la primera modernidad, esa que oscila del postridentismo, la contra reforma y la compañía de Jesús, como conglomerado de prácticas (intelectuales y económicas), que dotan de fisonomía el largo siglo XVII. Y así también remite a una conducta de mestizaje, de mezcla. La modernidad barroca no requiere de una representación ni de un referente real, sino que se desnuda en la alegoría, el adorno y el exceso, donde el remanso del atiborraje y el silencio bullicioso, recomponen la dimensión estética y artística, a expensas de la ruta religiosa y del rito católico. Echeverría consigue radiografiar los lindes de formulaciones histórico-culturales definitorias de una elaboración social propia, identidad y símbolo, construcción y recurso, ¿latinoamericano? mexicano, seguro. Lo impropio de mi reseña es que ya la modernidad parece un ethos transitorio que por mas que se reflexiona no conduce a ninguna parte. Al final de cuentas naufrago en lecturas que me invocan un pathos, el mío, ya fuera de sitio, en el acomodo laberíntico del cosmos humano.

 

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Lectura en el ahora: Naciones y nacionalismos de Ernest Gellner

Decididamente estoy intentado construir un andamio intelectual para mi proyecto de investigación en cierto posgrado, aunque con certeza mi indisciplina vigente no es más que una esfumada silueta rotunda de la crisis que vivo. Y si pensar lo nacional —hoy postnacionalizado— implica intuir una modificación completa en los hábitos identitarios, económicos, políticos y empresariales, la lectura de Gellner remite con nitidez a un programa antropológico —por étnico y cultural— de análisis nacionalista. No es extraño que en 1983 se editara una obra como esta, pero si lo es que llegara a México hasta 1999, para no dejar de lado las inclinaciones editoriales que amalgaman las capas y los tejidos ideológicos, para mostrar como novedad algo que, en realidad, ya ha sido discutido y comentado hasta el agotamiento. No obstante, la propuesta de Gellner enfatiza claramente un postulado importante respecto al nacionalismo: la interconexión entre la cultura, el estado y la educación, como un trinomio de las sociedades industriales, que configuran y enlazan los aspectos principales de la modernidad nacional. En la medida que se trata de establecer una cultura homogénea, aun fincada en tradiciones —históricas y literarias—, en tanto refiere a la composición de un territorio definido y estable en su denominación de Estado, en tanto se trata de la posibilidad social, y sociológica, de generar especialistas a partir de una especialización común —para el autor el alfabetismo—, la nación engloba estas dimensiones como sus elementos intrínsecos, aunque el nacionalismo y lo nacional no remita a una forma de organización social natural. Resaltan también los comentarios anti-marxistas de Gellner, que nos hablan de que su lectura de Weber es más un lugar común en la fundamentación constructiva del análisis del capitalismo occidental, que de una posición crítica del mismo, aunque deberíamos sopesar el momento histórico del marxismo occidental, en la década de los 80’s en Inglaterra, aunque ahora nos resulte inútil evocar un librito adquirido de Perry Anderson. No es gratuita la conjugación del análisis antropológico y sociológico que Gellner materializa, al cristalizar una óptica que ofrece algunos ejemplos, aunque su planteamiento sea más bien teórico. Sin lugar a dudas, la reflexión nacionalista de finales del siglo XX debió encontrar en trabajos como este —descartando que el mismo 1983 se publico el libro de Benedict Anderson Comunidades imaginadas Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo— debieron nutrir una fase intelectual controversial, si no olvidamos la caída del muro de Berlín en 1989 y el proceso neoliberal de globalización y trasnacionalización, que configura, con el pitido ejemplo de la Comunidad Europea (aunque no tengo esta certeza), un escenario político, ideológico, económico y cultural, que quizá en este momento post-histórico (aunque ya he olvidado la lectura de Sloterdijk) se encuentra en vías de extinción, transformación o radicalización.

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Lectura en el ahora 3: Jean Paul Sartre

Joseph Bram quote

“Las especulaciones etimológicas parecen tener hasta la fecha una fascinación particular para animosos sabios marginales. Recurren a la evidencia etimológica quienes aspiran a hallar las ‘las diez tribus perdidas de Israel’, a derivar el idioma de los indios algonquines del idioma de los exploradores noruegos, a demostrar la ascendencia celta druídica de los constructores de las pirámides de Egipto, y a probar el origen sudamericano de los habitantes de la Polinesia”,

Joseph Bram, Lenguaje y sociedad, Paídos: Buenos Aires, 1961, p.31

Asomos

Corto es el andamio, el lenguaje

de las cuevas interiores.

La chispa entonces es toda

inquietud veraniega: ancestros

mutilación y ojos que ven recuadros.

Ansiaste un techo para tus ideas

¿cómo fue que hundiste tus babas

en el lecho del espíritu de las letras?

No distinguimos al hombre del mono

ni a la mujer del espanto

porque vivimos un tramo de cielo

enmohecido, como terciopelo quemado

por todos los corazones rotos,

igual que todas las vajillas rotas o quizá

el anteojo roto que me impide verte.

Encima del libro manido, de su lenguaje,

no es hora de pensar o argüir

un destino firme y despiadado,

porque los otoños navegaron

hasta el intersticio mismo de tu alma,

surcaron tus alientos las ríspidas formas

de un sueño indómito y rancio, como psicosis

de química corrupta y adulterada. Rasgo de ti

un algo de esta tarde, de este nombre,

de la habitación misma donde reposan

las mariposas, las soledades, las infancias,

incluso donde el caracol es el pigmeo

náufrago de la lluvia y yo conduzco

al atónito signo de tu alfabeto. Acaso

el desierto sea más cómplice tuyo

que la insignia propia del dolor

que traigo, entumecido, colapsado,

por no saber leer en tu canto

otra cosa que el insípido roer del día.

¿Cómo sabías que los lunares del sol

mantuvieron viva la hoguera eterna

para que un día asaras mis poemas

y quemaras los versos más siniestros

de un hábito torcido y torpe, crueldad

desde nuestro lenguaje mortuorio?

No es asir los años ni conquistar huracanes

la clave ignota del fracaso, quizá lo sea

perder una pocilga a cambio de un peñique.

 

Acabo de firmar un contrato con editorial Rodrigo Porrúa para editar en ebook

Amigos, lectores, seguidoras y audiencia, tengo la grata noticia de notificar por este medio que el día de hoy firmé un contrato editorial con la editorial distinguida Rodrigo Porrúa para una empresa de edición. El trabajo a editar es el texto advenimiento de la espera mucho tiempo disponible en mi cuenta de scribd. He sucumbido al mercantilismo en vías de ensanchar mi horizonte profesional literario. Con la emoción, los nervios y la incertidumbre de dicha empresa inicio una nueva etapa literaria. No podía abstenerme de contarles tan sorprendente noticia. Sin otro aviso y con una extraña alegría les mando un saludo afectuoso y espero me acompañen en esta senda nueva. Un abrazo.
Romulaizer Pardo

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Reseña del libro Debates sobre España El hispanoamericanismo en México a fines del siglo XIX de Aimer Granados 2010

Acabo de leer el libro Debates sobre España El hispanoamericanismo en México a finales del siglo XIX del autor Aimer Granados. Un trabajo interesante para mi por indagar los vínculos culturales, ideológicos, históricos y sociales entre México y España. La profundidad del análisis abre rutas que permiten realizar juicios interpretativos derivados de la formación ideológica del hispanoamericanismo a finales del siglo XIX. El tránsito al siglo XX visto desde el proyecto ideológico-cultural hispanoamericano estuvo modelado por la idea de un imperio espiritual español, ibérico, donde España rescataba su hegemonía cultural, frente a sus últimos fracasos imperialistas con la guerra hispano-norteamericana de 1898, para sostener el impulso de la civilización latina como una herencia de los países hispanos en América. El libro es un rescate interesante por mostrar sesgos históricos poco conocidos dentro de las generalidades culturales mexicanas. ¿Mi interés por los vínculos México-España? Podrían quedar definidos de muchas formas pero crucialmente lo están a raíz de mi investigación de tesis que averigua la recepción y lectura de uno de los más importantes tratadistas españoles del neoclasicismo literario en el tránsito de Nueva España a México al iniciar el siglo XIX.

La lectura de Granados me ha permitido conocer un momento de una discusión y debate que osciló entre las construcciones, dispares, de las identidades colectivas de orden nacional, las ideas del evolucionismo social y el positivismo, la importancia de la raza y el racismo como formas explicativas del atraso civilizatorio, bajo la distinción civilización y barbarie, pero también entre la pugna presente, frente a la penetración yanki en Latinoamérica, del proyecto civilizatorio sajón, considerado hegemónico a finales del siglo XIX (y quizá aún hoy), y el proyecto civilizatorio latino.

Ha sido importante para mí hilar el tejido, mediante la lectura de Granados, de complejos simbólicos e interpretativos que se localizan en el surgimiento identitario propio del nacionalismo mexicano, dividido en dos interpretaciones polares entre sí: el origen de México rescatando a Cortés, la hispanofilia, y el origen de México rescatando a Cauhtémoc, la hispanofobia. Las dos corrientes que ideológicas, la indigenista y la hispanista, son muy bien analizadas por el autor de este trabajo, publicado en 2010 bajo el sello del Colegio de México y la Universidad Autónoma Metropolitana Cuajimalpa. Debe haber otros títulos interesantes en esta colección «Ambas Orillas» en donde podemos rastrear, con nitidez, que los intercambios entre México y España, en distintos niveles, no han cesado. Debates sobre España Aimer Granados COLMEX-UAMC

Ya salió la antología Cuentos del sótano V de la editorial Endora

Me acaba de llegar la antología Cuentos del sótano V editada por Endora en Coyoacán, D.F. Evidentemente deberé leerla para quizá hacer una reseña, no estaría mal. De entrada puedo decir que hay en ella un cuento mío escrito el año pasado y por tales motivos no puedo sino involucrarme, menor o mayormente, en su difusión.

Con la mezcla de emoción que implica ver tu trabajo publicado y el deseo de difundir, desde el yo pero también desde el nosotros, el recién nacido, escribo aquí para mencionar que el libro estará a la venta en Barrio Tlalpan (https://www.facebook.com/barriotlalpan) con dirección Congreso #6, Centro de Tlalpan, México, D. F., y teléfono 46 13 34 12. También puede conseguirse en las oficinas de la editorial Endora Centro, Av. Pacifico 260 C-104, El Rosedal, Coyoacan, 04330. El costo del libro es de 200 pesos. Por si están interesados en conseguirlo o difundir la información.

Mayores detalles sobre la editorial Endora disponibles en las siguientes direcciones web:

*LIBROS: endora.com.mx

* EDICIÓN:armidaediciones.wordpress.com

* PROYECTOS: conexionwitral.wordpress.com

 

Por su atención, gracias. Disfrutemos la lectura.

 

Rómulo alias Romulaizer.

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