Mutilatio res

No sé latín

ni sé hablar.

Sé que un verso

oscila

entre mi boca

y mi cabeza.

Arriba el cielo

baja los signos

del tiempo.

Perezco

si nombro

el fin último

de esta verdad

con medias.

¿Son exactos

los trompos

fugaces del calor?

No lo sabemos.

Gutural

Crujía la voz,

designio interno,

palpar el alma,

correr, hacia la faz

del rostro dúctil

del objeto del deseo.

Micro espacio ingrávido

Hacían los años

un nido, una amalgama

tejían las vivencias,

cada vez escrita dentro.

Y las estrellas eran

piezas de un corazón enamorado.

Micro nada

Así

es

esto

del

abandono

existir

contra

toda

máquina

de

gas.

Silencio.

Nanopedia

¿Toda infancia

es absoluta e inmensa?

Finalmente

toda infancia

es sonrisas.

Neo Micro Poiesis 1.d Serie de Micro Poesía

Insuflar las sospechas

contra el espejismo del mar:

la raíz de los siglos acuosos.

Todo lo vivo fue agua y estrellas.

Postal amargada

Si era la cama

el rincón del odio

la ventana mostró

los lápices amorosos

y todo fue un dibujo enlatado.

Micro abucheo autoinducido

En fin, corrompedlo, atadlo, chupadlo, es más, si acaso una vez consigues perpetradlo os daré una vid y un ostión ahumado. Pero a cambio del cambio de fetiches, mercancías y prendas, podéis acurrucaros en un trapiche, bebed entonces la cúspide, soplad, conquistad, arremeted, enchufaros siempre al raquítico espasmo de los años juveniles y saboread los dulces trinos geriátricos. No toda infancia es plácida ni toda placidez es deseo, igual que ningún deseo es alquitrán o mejor aún ningún alquitrán es saludable. Una vez os ví tendidos en los pórticos del silencio, postrados, ahí, lánguidos, como cucharas de plata del siglo de Luis XVI, y acampé silente, también con el ruido de mi alma, en los negros instantes de revelación ignota. Y en toda la cúspide cósmica ¿os habéis preguntado por la lata de salmón ahumado? También es tiento el sigilo de instalar la memoria en los almacenes del espíritu, igual que el Edén está escrito en nosotros y nuestro cuerpo -¿habéis visto un eclipse?- mantiene perfección y distancia siempre en una proporción amena. Instad al universo, corromped la lóbrega sala, averiguad entonces que las mañanas siguen grises en otoño pero una boca, un beso, un cariño, es otra cosa. Contra la muchedumbre de autores, de escritores, de letrados, de pensadores, de filósofos, no os invito a remendar, más bien remendaros  vuestras canas, acomplejad vuestro medio día, saltad al vacío estrepitoso del ¿cómo se llamaba la pintura del museo? Olvidaros entonces del colapso, pero colapsad insensatez, mermad la flota de designios, perpetuad las cristalinas esferas como valijas zurcidas y retazos de pieles suyos engullid. No es más que una fiesta indómita, febril y terca, pero si acaso habéis escuchado al sol gemir una mañana, podéis acurrucaros en el espejo de la lumbrera que os invita al fracaso.

Trompeta en reposo

Cae el dorado
manto de silencio
al frente del salón
derretido por el auditorio.

Micro tendinitis verbal

Os conmino, intrigante, a adjudicaros el inicio mismo de la caótica afrenta. Si os atrevéis galopad al circundante foso donde, encima de la cortina mustia, podéis oir el tronar de los mutantes historizados. No es acomplejéis mucho, en cambio, si el viento os acuchilla con ternura, pero si veis un instante entumecido contra el cairel de la eternidad, fumadlo, soplad en su interior, incluso derramad la sangre misma de los insípidos brocolís. Esperad un poco que amaine el calor veraniego y pensad en un viaje por Sudamáerica para visitar las casas de Pablo Neruda. No os sorprendáis demás, toda lengua es un conjunto finito de posibilidades infinitas, es mucho más que el estructuralismo de Jakobson o Barthes o Greimas o peor aún, el estructuralismo mismo de Saussure. Cantad al mar la angustia del ostión, os pido, sean ostiones dentro de su jaula de luz, olvidaros del exterior, concretaros en la marcha de un maratón cinematográfico de Pier Paolo Pasolini. Si acaso una vez creéis que os pido demasiado, aguantad la tempestad y el palo de los clásicos españoles, soportad la lectura de La Bruyere, arremeted a La Fontaine, conquistad a Boileau, pero olvidaros, os solicito, de la cruz de Jesus porque no hay nada peor que pensar en los cuchillos romanos o mejor aún, ahuyentad el espíritu cínico de vuestras mesas y tomad los modales de moda como instrumentaciones plagiarias del desconsuelo. Os pido si hacéis fritagan invitadme, convidadme, dadme un poco de aceite quemado, que sea de maíz y con omega 3. Os pido, no desfallezcáis contra el soporífero flagelo de las películas 3D. ¿Es mucho pediros que reclaméis un espacio para mi en el pináculo de vuestras pantallas?

Eco de armario

La faz empolvada

de tu memoria

camina en la cornisa

de la melancolía

preso yo de ti

somos el beso de 1953.

Neo micro poiesis 1.c Micro poesía

¿Recordamos nuestra piel

como hecha de sueños

o construimos nuestro tacto

como hecho de caricias?

Micro LVIII

¿Soñaron los soles

la crispada cúspide

del amor nuestro?

Sabemos que sueñan

con nuestras bocas:

un beso nuestro

que somos cada amanecer.

Micro LVIII

Asomó una hoja
al sentido del universo
y las costas de significados
conquistaron el silencio
del sol y sus recuerdos.

Micro LVII

Mascullada con el insomnio

la luz escribe el nombre

de la angustia frenética:

extrañarnos en el desvelo.

Micro LVI

Sus ojos
escribieron
la narración
de tus caricias
desde el puerto
antiguo un nosotros nuevo.

Micro panfleto del presente absurdo

populiEscuchad, si queréis un Lamborghini, una pieza de Mozart o quizá el eco de la poesía indescriptible de Paul Valery. No, el constante martilleo de la ilustración es una égida de nombres que sucumben los tientos faltos de felicidad, pero si pudierais ser cómplices de un pensamiento como el de Cassirer o Kant os lo dejo a vuestra elección. Retículad el simbolismo, es mucho pediros que uséis el método de damero, pero recordad que los años están compuestos de hechos y que al hacer nos volvemos otros, siempre otros, más que una lata de ostiones ahumados o los dedos amarillos por el amster01cigarrillo. Pensad que un día algunos de vuestros amigos serán importantes. No impliquéis los ditirambos poéticos de Anacreonte en una sopa de letras. Es también la reticencia a convertiros en canciones de cuna. Pero tal vez una mañana podéis escuchar a Alien Project y decir: estamos inclementes en el arrecife del instante inmediato. Soporífera la señalización urbana provoca accidentes y nosotros somos como nubes en el vendaval de cicatrizados amores anteriores al cocktail de camarones. Escuchadme si queréis saber que la palabra revolución puede ser una muletilla del desconsuelo pequeño burgués, aunque si una noche escribieres una nota de reconocimiento a vuestra generación no omitáis que sois parte de un enlatado pastiche donde la remolacha filosófica es la vertiente y fetiche mercantil de los óxidos nitríticos del pensamiento autorizado.

moneynewzeland

Micro LV

Era el día

donde habitaba

el átomo de amor

desdicha del olvido.

Y nos amamos.

Micro sintonía de licuado

Si los años son imágenes

la vida es un rompecabezas

entretejiendo costas

de emociones como licuado de fresas.

Micro LIV

Vuelta a la síncopa

-memoria,olvido-

rapto de tus labios,

los míos,

columpio de verano,

átomo de amor,

un instante,

la foto nuestro aliento.

Micro S/N

Ahogado

como pez

fuera del agua

mi corazón

que gritaba.

Micro LIII

Artificio es contar
las noches parpadeo
desde el ultimo beso de amor.

Micro poética del desconsuelo

Una tradición poética se levanta con Aristóteles, Horacio, Nicolás Boileau, Ludovico Antonio Muratori, Ignacio de Luzán, Johann Friedriech Hegel, y luego pensar que los estructuralistas del siglo XX no pudieron omitir la función poética del lenguaje. No, Roman Jakobson no estaba equivocado, pero no se trata de una simple teoría verbal, no, tampoco es el rinconcito donde escribiste tus primeros versos. No es El cementerio Marino de Paul Valery, no es Ezra Pound, no, no es El arte del Ingenio de Gracian ni tampoco es el sentido de la teoría verbal que busque la belleza. No, es más bien el llanto, el dolorido momento de ver que no sabes cuál es la sílaba tónica ni tampoco comprender la variación de los diptongos, no es el acento diacrítico ni tampoco la eufonía o el epifonema. No es la definición antropológico-filosófica del hombre de Cassirer como un ser mitopoético. No es la poesis o la autopoesis de Humberto Maturana. Nada, este lenguaje, esta teoría, estetiza un  berrinche, un drama de control como de los que habla Victor Turner. Es la experiencia misma de los atardeceres en Lisboa, pero sin barcos ni fado ni Madredues, ni la chica que tenía un años más que tú cuando intentaron ser novios pero al final te perdiste en las drogas. Eso es, el desconsuelo de la juventud dilapidada, de la esperanza rota, la estética del llanto, del dolor, de la tristeza, como si fuera hermosa la depresión, pero también es la lógica paradójica oriental de la que habló Erich Fromm en El Arte de Amar, también es el perdido recuerdo de Las penas del joven Werther leído una primavera. Es también la ominosa omisión del Arco y la lira, de Quadrivium, la omisión de Octavio Paz, como trampolín a la ignorancia, también desconsoladora. Esta teoría verbal es lo opuesto a un dildo en una escena pornográfica, en una alcoba de solterona, es lo opuesto a la consolación masturbatoria. Es igual al auge rotulado del absurdo mítico levistraussiano, camusiano, satreano, como el juego de espejos de Lacan pero sin la crítica de Freud. Eso es esta teoría verbal, este escueto pasadizo de sin sabores: mejor hubieras estudiado física cuántica y te habrías forjado una identidad de vídeo juego. El desconsuelo de la miseria, de la trágica inmanencia edípica-eléctrica, son todas las lágrimas vertidas por una caída a los 4 años en reconocido parque local, son todos los desamores por las morenas, rubias, trigueñas de fuego, con bustos perfectos, caderas perfectas, simétricos y hermosos rostros, es, finalmente, la puja por la evasión dolorosa, es decir, el dolor que no cesa, el fin que no alcanza, que no llega, que no termina. Esta teoría verbal es la apoplegia del simbolismo antropológico de Geertz pero con las teorías culturales de Boas, Kroeber, Herskovits, es la mismísima escuela de antropología norteamericana, sin Ralph Lintón por favor. Como toda teoría verbal, su práctica es definitoria del precepto desconsolador, del dolorcito voluptuoso de una amanecer en una ranchería. El desconsuelo queda escrito así como una teoría del dolor irreparable.

Micro LII

Soñaron torcer sus sexos,

adivinaron que fueron fruta,

contra el sentido de los otros

armaron su amor en el lecho de su carne.

Micro L

Tu aliento congeló mi vida

tu mirada mi corazón

tu ausencia mi memoria

tu recuerdo congela

el paso de las estaciones.

 

Micro epistemología del desahucio

La perfectibilidad vital y los nodos simbólicos mal traducidos muestran la veracidad barrosa del fracaso. Si de enunciados falaces se compone el derrotero del sino, las nimiedades absorbentes muestran escuetos sincretismos morfológicos de la conducta en vías del final. Finalidades quedan plasmadas segundos después de la horquilla remanente, como la guillotina sanguinolenta en 1789, pero desde el sin sabor existencial del protagonismo nacionalista. Episodios contractuales que devienen en crisis económicas y residuos de la caída del muro de Berlín, composición entusiasta la encandilada sonoridad del decibelaje poético. Toda perfectibilidad vital estriba en su componente fracasado, porque en el designio terrenal las frases optimistas componen verbos sustanciosos que no dictan sentencias lógicas ni pueden arrobarse el privilegio de ocultar los síndromes raquíticos de la filosofía barata. Pero, si en la dubitación perenne se mueve el algoritmo del ser, los péndulos de la muerte fulminan el evento veratitivo con una álgebra que dicta de formal prisión a los sentimientos, desde la corruptela insidiosa del fanatismo. Entonces la antigüedad deja de ser una reliquia de polvo y el éxito de la perfectibilidad vital se vuelve en sí, realidad mortal para sí y para quién la conduce. El sistema social de la persistencia remota y de la constancia espacial, muestran claramente que el desahucio es una forma de conocimiento miserable y del todos conocida como fórmula de la trunca perfectibilidad de la vida, como esencia mutilada que no estriba en las condiciones de verosimilitud sino en el efecto postrer de la espiritualidad caduca y en vías de extinción. Si el fin del desahucio es una muerte segura, la perfectibilidad de la vida implica una conducta a través de los sistemas del conocimiento en detrimento de la esferalidad corpórea del instante asesino. El desahuciado conoce gracias a sus expectativas truncas.

Micro XXXXI

Soltó las tristes

manos desesperadas

contra el espejo de su amor

dentro de eternidades infinitesimales.

Primavera 春 Frühling весна

Mujer orquídea

tú eres

la luz

 

女性オーキッド
あなたがいる

 

Frauen Orchid
du bist
das licht

 

Женщины Орхидея
ты
свет