Mutilatio res

No sé latín

ni sé hablar.

Sé que un verso

oscila

entre mi boca

y mi cabeza.

Arriba el cielo

baja los signos

del tiempo.

Perezco

si nombro

el fin último

de esta verdad

con medias.

¿Son exactos

los trompos

fugaces del calor?

No lo sabemos.

El ramo

Verano escrito

sentir. Aroma

nuestro recurrir

al abrigo de las flores.

Somos sólo hombres y como fondo un cielo

Recordando a Luis Alberto Spinetta
Escondidos saltos

generaciones de versos

los días llueven.

Libertades insignes

fabrican desembocaduras

enrojecidas de amistades 

cual trompo girando:

giro emblema el manto

cicatriz del origen

el cielo. Nacen instantes 

en los caireles del tiempo

esbelto y sin cauce

el tronido de la vida nos sacude.

Comunes somos cada trueno

sacudido y esperamos 

indómitos la fórmula del signo

inverso al galope azul:

sólo somos hombres 

deviniendo 

y nuestro fondo esparcido 

fracciona nubes y mareas

fondo el cielo.

El pórtico del vuelo

Devana mi presente

enquistes de recuerdos

contra el escalpelo triste

que es mi fantasma.

Fulge la incisiva imagen

otrora orfandad y horrores

hoy proclama de esperanza.

Invadida en este pórtico,

que dejo,

una viga es pedestal

para un nido.

Aves ven en este lugar por abandonar

un lugar para la vida… y sonríe

mi corazón, envuelto en acertijos

históricos y pañales académicos.

Los polluelos crecen y deberán volar:

como yo vuelo, pronto, quizá

como nunca antes, otra vez.

Rebano contra tiempos

en la esfera culminante de los otros

porque en cinta está mi futuro

de una alfombrada señal

que es facto saltimbanqui.

Aventura ahora el insomnio

nuevos salones y viejos ojos

leyendo, aventura paseos,

personas, indagatoria nueva

que es vejez por ser olvido.

Y este nido de aquí es la metáfora

del nido que tuvimos, pero también

realización del nido temporal —abandono—.

Repito contra mi pecho

el signo de una primavera

quinceañera donde bailé

como nadie y entre los fetiches

del sol y de la tierra, del agua

y la madera, esparzo nostalgia

como si comprar tamales de elote

no fuera ya un símil del hogar.

Consanguínea mi paranoia y terror,

mi depresión, mi tristeza, mi ruindad,

emiten una sinfonía monocromática

pero que es la marcha previa

al horizonte nuevo, al vuelo

de los polluelos, próximo.

¿Vivirán? ¿Viviré? Sueño

con una esperanza que no sea política

como si de las fauces de la tragedia

mi destino pariera indómitos festines

luzanianos, literarios, provincianos.

Me voy y en el pórtico de esta casa,

nuestra casa Emi, Lu, Mague,

hay un nido donde unos polluelos crecen.

Vuelo pronto, también, con pendientes

y adeudos morales, con el tino prístino

de un gemido y ese poema de historiadora

que es mi más valioso tesoro, al fin…

Al fin llega un verano y suplanta ese verano.

Llega un ave, confía, arma su nido, sus polluelos

están ahí y les doy avena y temo que su madre

sea cazada por un gato,

que muera de pronto;

me invade la aprehensión de la vida

y los polluelos pían inclementes

—hambrientos y ciegos—

pero el nido soy yo también:

un lugar donde nacer es propicio

y volar la próxima estación del panorama.

Porciones

Importa de los años

el saltar las épocas.

No es dura la dicha

es duro nombrar

atisbos de porvenir.

Importa de la vida

la siembra y la cosecha.

Importante insignificar

en otros todo el tiempo

lo mismo que en nosotros

lo contrario: contrariedad

importar saber gozar

el instante fino, finito

grano de amistad sonrisa.

Punto de fuga

Mira acaso ocasion

tu faz dintel de alientos:

acudir al baño del solsticio

eres al ser ninguna treta.

Verdad angostura -contra flujo,

increpar las tildes terrenales-

tu laberinto insalubre escribe

disimbolos arquetipos: cielo

¿eres tu nomenclatura estrellada?.

Pisa entonces paso

corte cubierto trenzarnos

este camino color añil,

vida volátil supura:

triturarnos contra el polvo

inseguro que es fruto

alfabético-alfabetización 

del silencio interno- o esa

voz de mantel manchado 

con la jamaica de la tristeza. 

Acuciosa lentitud, frenar 

de la materia el instante

como del método el mecanismo

frena impulsivo el dicho

que siempre sala el aliento.

Del remilgar improvisaciones líricas o de cómo tornarse un autómata textual

Oh taxista nocturno

que del conocimiento

y la cultura griega

me inquiriste,

¿fue antes la poesía

que la filosofía,

antes la historia

que la gramática?

Desconocer entonces

es también rememorar

los caminos del mediterráneo

y sus olivos y sus vides,

también la tumba de Homero

en las Cícladas, también entonces

Creta y la mitología. Espera oh taxista

no fue precisa la hendidura

donde esparcí los átomos de Demócrito.

Endeudar contigo este verso,

que de silencio es estructura y

de correría imaginario,

es también acompasar una lírica

desvencijada en islotes, ideas, papeles y tinta.

¿Comulgaste, sí, con mi narración,

pero en el atrio de la noche

—estrella y signo, mutación—

te embauque en la liturgia

prosaica de conocimientos olvidados?

Oh, taxista, ruletero xalapeño, perdonad,

olvidad, romped, por su grosor, mi equívoco.

Salto al escondite de un lirismo ramplón.

Perdonadme, no os olvidéis, ni mucho menos

dejaros doblegar por la crisis del pendejismo:

global, nacional, regional y local.

Una vez me nombraron escriba,

porque nunca seré escritor,

porque versifico emociones

distorsionadas

en este caminar las turbias mareas

de un siglo XXI que ya es fin de época,

como épica de nuevas temporadas

—y las generaciones ya son obsoletas

maniobras de luminarias en todos los quehaceres

humanos—… pedazos de noche, también

escondieron en ti

un traqueteo común, cotidiano,

que es la fertilidad de luchar por el pan,

aunque yo no soy católico:

perdonadme, os pido.

Vomitividad y verbalismo

Falsifico mi emotividad, falsifico mis ideas, falsifico, evado, el torrente cierto, acuoso, de la lengua. Desconozco de retórica, inmensamente ataco el teclado, pam, pam, pam. No es verdad que por escribir uno sea escritor, es mucho más complicado, pero tampoco es cierto que uno deje de escribir: escriba dice un buen amigo librero. Existe una horizontalidad que promueve el despilfarro verbal, la del sintagma. Ahora no es una cuestión de lingüística. Más bien se trata de la performatividad del momento: ¿qué pienso que digo cuando escupo saltos dentro de este cuadrado que será visto por 25 personas máximo? Es mucho menos que una audiencia, mucho menos que los libros que se pueden vender en una presentación regional.

No vayamos muy lejos, por favor. El abecedario es distinto del alfabeto, pero también la resistencia oral es distinta al trazo escrito. La mejoría estriba en la articulación del signo lingüístico y la escritura, no obstante los escondites ciertos de la inteligencia ficcionalizada del instinto, del arrobar las cúspides de la mente con grandilocuencia efervescente de misterios. ¿Dónde estaba abril en 1678? En el mismo sitio, cronológicamente. Se trata por ello de la calendarización del vacío, la vacuidad historizada, cata pum, cataplasma, ectoplasma, protoplasma, como la adenéica señal de decrepitud que arrostra mis ojos frente a una cabalgata insufrible de payasos literarios. Pero el payaso soy yo, sí, ridículo, sí, siempre, desde niño. Igual que las estrellas, igual que la sal, ridículo, sí, siempre, as usual. 

El acto de habla escupe, entonces, estas fruslerías, vaya palabreja, vaya intentona, vaya raquitismo, este ramplonismo ideológico, este desconocer tradiciones, este ni siquiera estar seguro pero seguir adelante. Vamos, cómete un Hot Dog, es lo de menos. Maravilloso, simples combinaciones infinitas. Diría Chomsky: your speech deos’t say anything, who cares? Encima del trance psicodélico, sexydélico, pornodélico, logofágico, emblema si carisma de cuento de los años cuarenta del siglo pasado, chasis de pacotilla de un automóvil oxidado en La Habana. Debería vivir más, debería abrirme, debería dejar de intelectualizar mi interpretación de mí mismo, soy un fiasco, un fraude, pero soy. ¿Aquí hay temporalidades ocultas en un numeral endecasílabo de fractales insalubres? De nuevo el hecho de la salud, la enferma obstinación del nombrar, más bien del expresar sin decir. Pamplinas, sería como ir de un lado al otro en la calle de la zona roja y decir: no soy carnívoro, soy vegetariano, who cares?

Teoría del instinto mutilado 4

Aflora la costa escritura:

si maremotos de sentido

refulgen en la playa de papel

somos saltos seguros de saltar.

Cae en nuestra lengua

—de torcedura indómita

la flexibilidad verbal—

una porción terrena,

salubre, indecisa, de simbolismo.

Roto espejo

alfabeto carcomido

en cinta

boca

lengua

código y señal…

siempre que es nada

nadie acompaña

al nosotros engreído.

Constipada nuestra memoria

recordamos que estar es hilar

los años con las estaciones,

pero ¿somos existencias del siglo

o figurines rotos en la caída

del siglo antecesor que ruge en nuestras

biografías? Espasmos conquistamos

cuando de pronto es un eco la tortura

de decir que una vez algo fue futuro. 

Y encima de nosotros, blancas pendejadas,

azotamos el tiempo en su coordenada

apolínea y cansados del vértigo indagamos

en las fruslerías de papeles no leídos jamás.

 

Leíamos al saltar el horizonte

Estaba negra

la esfera, que éramos,

saltamos, gritamos, volamos.

Era un teatro.

El aire viajaba, andaba,

nosotros mirábamos,

nos escondíamos,

porque yo caía y tu encendías

el germen mismo del ser.

Y volcamos la existencia

en un salto, ingenuos

siempre nuestros píes.

A veces creo que fue muy pronto

para ser muy tarde, pero te pienso

dentro de unas décadas y te amo.

Este inmenso spam que soy

Petrificó mi nombrar

la isla torpedeada de la

decepción y caí, sólido,

al barranco del tedio.

La enfermedad mental

carcome mi alma, segundo

a segundo, palpita mi cornamenta

rota, de alce fugitivo, que es

este desfiguro ideológico del estar.

Terca manía

levantar el cigarrillo

por el futuro ansiado

y canceroso, despilfarro,

contra marea, mi voz.

Una bocanada silente,

muerte y esbelta fuga

de inquirir los pasajes

en la escalera a ninguna parte.

Ansioso perito del instante,

locomotora de tiempo endeble,

nombrar, así la luz conduce

a los sueños y las córneas

del lenguaje indican siempre,

frágiles de pereza, la salida torcida,

imán de agua y vapor, costra

indagatoria del ser: profesionalismo

de la nada envuelta en mi carne

y mis adentros todos calcinados

por el forúnculo emotivo

que es la gloria ajena, enajenante.

Aventurar constricciones propias

como galletas molidas, es creer que

la harina cocida de mis sentimientos

induce al vómito versificador,

pero en el fondo, es silencioso ruido,

este ápice de eternidad que refulge

en mi poltrona generacional y ruge,

cual tridente en el océano del verbo,

junto a la mecánica tuerca del universo

inmediato y raquítico de amistades.

 

dilusión imagio

 

Esperar la idea

muralista1

Entre tejida la voz

puebla años tercos,

pensar es una rebelión,

instintiva marca

el antes de la lucha.

Ennegrecida la vista,

nocturna insignia,

contra el espejo

de la Historia

el ansiado instante

del bautizo: éramos todos

un espectro de injusticias

y soñábamos con el fastidio ajeno.

Trepamos por el abismo del sol

con las quejas de generaciones

yermas y soltamos el amarre

del aliento que nos unía

a las cadenas del pasado.

Fruncimos el semblante

caído en el rostro inerme del

aroma putrefacto que era nuestro verdugo

para saltar a la vida y entender

que una esfera de silencio

cobijaba la espera de una idea,

la idea del trotar los campos

universales del tiempo.

muralista1

Novo especulum

novocontinente1

A la vista perdida

mácula absorta,

molécula de infamia

el despertar del reflejo.

Ensimismada la voluta

del aliento, cansino templo

el arrojo a la otrora paciencia.

Péndulo cristalino

temporal de follaje ideológico,

la plácida conquista

devenir en el fondo

de un abismo terco:

el asombro consuela

la mirada, siempre aquí

un alguien, como fuego

apagado, siempre aquí

un hueco, constreñida

la esencia, partimos

al rincón de la imagen.

novocontinente1

Anti versos en nocturnidad

Prontitud disímbola

eje y vértebra

del amanecer.

Distancia, acuosa marcha

de la oscuridad,

monografía y narración

de estrellas y grillos.

Ansiedad del horizonte,

marcha del soplar

las nubes la luna.

Imagen inexistente

como pañuelo desechable

valor de uso de la luna.

escarabajo1

Desgano animado

Porqué una vez contaron

los corales del océano,

una vez predijeron

la temporada asesina,

una vez fecharon el ciclo

de la mutación. Sombras,

nos invocamos en silencio,

el torpe residuo del enajenante

dogma, si quebranto fanatismo

si dicha desdén, jamás incertidumbre.

Los rincones esbeltos del ser,

una configuración autómata,

lengua y cicatriz, parco romper

las hojas del abecedario,

inflexión y supura, ver encandiladas

las avalanchas del sentido. Atrás

nuestro plagiar los días y el fracaso ajeno,

propiedad y dureza, esta marea de papeles.

bingo faces2

Maroma letrada

marca1

Vivir: transitar designios,

metafísica del lenguaje,

la torcedura, armadura, de

mi alma, lápida y cerrojo.

Ansiar: recóndita morada,

fruto del instante, furia,

amalgama, eso que deja,

bocanada de tristeza,

amargo cantar de

la sílaba tonal.

Embestir: licuar el silencio,

enigmas rotos, descifraje

el ancla del pensamiento,

lóbrego puerto este

extravío de ausencias,

fertilidad siempre

la maroma letrada,

anquilosado momento,

fotografía derruida

pasado envuelto en llamas.

marca1

 

 

 

Exterminio eidético

visual1Hubo un tiempo limpio y transparente

para la idea. El pensamiento hablaba

yo callaba. Un régimen cruel se levantó

entonces, pero la calma, extinción en ciernes,

doblegó las aristas del lenguaje. Caí certero

a la urdimbre falsificada del retoricismo.

Oh desiertos mentales

Oh praderas mentales asesinadas

Oh miseria de palabras.

Entonces la cortina, dureza y formavisual1

de la rancia espiga ideológica,

rompió los surcos demacrados

de memorias y fotografías. Quedé ensombrecido

siempre cargando el costal del recuerdo…

y medité la angustia y engullí el terror

y fabriqué odas a la inclemencia del pensar.

Pensé que había un universo llano y existencial,

pero no había más que parques industriales abandonados.

Muero, pronto, expedito, en una bocanada

alfabética y se extingue el símbolo

en mi mente quejumbrosa y torcida.

visual3

Fuga

fuga

Salté a la rendija,

existo, contra flujo

marea, mi verbo.

Ansia asidua,

premonición, esbelto

recinto, manantiales

del lenguaje. Escapatoria

ensamble de silencios,

alfabetos podridos,

laguna mental, ansia

de salto, rendija de luz,

sentido invertebrado.

Lengua y filosofía,

pocilga semántica,

añorar la infancia

como un libro perdido.

Fuga a la intromisión

de las realidades,

desfigurar el rostro

de los nombres. Acto

creativo, panfleto del yo,

como mismidad ausente,

ausencia de significados.

fuga

Lados

 

flanquear

Estamos aquí como en un cubismo

rancio, involucrados en algo mustio,

el corazón tentamos, cobijas inundan

el descanso y la atmósfera nos tiñe

el labio inferior de escala de grises.

Añoranza, pérdida urbana la urbanidad,

callejera memoria, lo indagado, prefijo

del sueño —acaso concurso literario—

el dormir (absorto) las líneas del camino

en detrimento (completo) de la vista

de cielo (transitar) la colina esbelta.

flanquear

 

Microfilm

microfilm1

 

Dejamos huellas,

todos los días dejamos

cicatrices, perdemos

tacto y lengua. Al viento

olvidamos la Historia,

modernidad nombrada,

emblema vacío, tetris archivístico, memoria

espolvoreada de sentido,

frases hechas, vestigios.

Soplamos narraciones

a la deriva el ego,

la muchachada

horneando los hechos.

Filtro de luz, lunas

encuentran tiempos,

anterior a la difusión,microfilm4

el anclaje de los eventos.

Periodicidad del fracaso.

¿Alguna vez dijimos

verdades contra la masa

energúmena? Voceamos

los candados sonoros del destino,

huimos así a la calma observadora.

 

Emblemas

elipsis1

Hasta la nube

noche

lo dicho

esparce

mudas cicatrices.

Ancestros

en la cima,

de la vida

el tronar,

de los días

el peso, mancha,

la tinta siempre

certeza de vida.

Escape:

tú delante del sino

espacio, tiento, galope

como de estrella fugaz

la cola, gentío dominical,

los registros

del viento

absorto.

Juventudes.

elipsis2

Liviandad frustrada

Surca la calma

mi aire.

Enrarece mis pasos

la turbiedad del ruido.

Recorro el nicho de la nostalgia

contiguo, vecino el trote de la memoria.

Una esperanza se despide 

de mis manos. Tu espejo soy

madre y te invoco tinta de mi vida.

Olvido la calma y tenso lo oscuro 

con luces arremolinadas, centrífugas.

Cae la noche y me aplasta

un ejército de recuerdos.

Mi mirada es un ápice de la bullanga existencial 

y arrebata a la ciudad el suspiro 

de las calles y sus cloacas.

Ingenio anquilosado

soporifera1

En fin no interesa

porque escribo la monotonía,

planicie mi verso, mi vocalidad

mustia, insomne mi voz, desquicio

mentalizado. Pantano escritural,

falacia, toda una tautología

el pensamiento diseminado aquí,

ninguna parte existe, ni invento

o imaginación perduran. Totalidad

carencia de sentido, insufrible tono

de cantinela, reiteración, la señal

de un fracaso estético. Silencios y pesadumbre.

soporifera1

Irreverencia poética 9

Nos pensamos

con la intuición del amanecer,

ocasos nutren el aliento

que somos, cada vez una espiga

de significados nos invoca.

Saltamos al silencioso manto

de la introspección y volamos

al sueño etéreo de las letras.

Inundamos los rincones del cosmos

con la tinta indeleble de la vida,

vivencias nos inculcan añoranzas.

Plasmamos los años en el abanico del ser

¿cuánta nostalgia acumula nuestra piel?

Una memoria, solo, nos induce al horizonte.

irreverencia poetica 9

Los arrecifes

boquita2

Licuar la idea

espuma

soledad incierta

certeza.

Arribo al corazón

anterioridad insomne,

pócima de alientos, vida.

Escultura del rompimiento,

ansia y partícula de dolor,

vestigio voraz,

la marcho de los arrecifes.

 

 

boquita1

Recado y poema

Me enfrasco en la indefinición, constante de mi presente, como si en mi horizonte de vida no hubiera una salida cierta, un cierto camino alfombrado de incertidumbre. Reflexiono y averiguo en mis adentros, las piezas posibles de una realidad construida, pero decae mi tesón contra el viento de la espera y los protocolos. Estoy claro que puedo cumplir metas después de proponerme objetivos, simplemente hoy no sé qué proponerme en la vida cotidiana. Por ello recurro a este refugio digital, porque en el fondo de mis intentonas creativas no hay más que un trazo que busca dialogar con el mundo.

 

Pieza de una recámara

Escena decantada

en el proyecto instantáneo,

fugitivo ensamble, como de

silencio partida la cima del hoy.

Ninguna flor adormece los atardeceres,

ningún refugio para el crimen del pensamiento,

lóbrego y salino, como océano. Mina la vida,

respirar los asideros del contacto,

contactar la seña del símbolo cierto,

asidua tranza del nombre y el lenguaje,

pocilga inerme el alquitrán de la existencia.

Flota la luz en el humo y surco los sonidos

que afloran siempre con el café matutino.

IMG_0096

Como sin nombre I

Contrasentido insuflado

la vetusta marea

de la síncopa emotiva.

Añoranza, plano duro,

del tú un ramo, yo

partido, vestigio y andanza.

La existencia truculenta del verbo

un atisbo multifacético.

 

composición collage1

 

Graffiti femenino

Cuerpos instantáneos

capturan miradas.

Sinfonía de gimnasio,

de imagen y sexo

rutina y deseo, falacia,

el instinto roto

o las millones de asesinadas.

Soltura y coraza

vivir la fama, gloria

de silueta y carne,

de bikini la gracia,

enorme hueco

los machos alborotados

en la fábrica inimaginada,

pradera audiovisual,

de mujeres endiosadas.

graffiti femenino