Balada del antes y el después

Blandir el eco

tu nombre, cierto

insigne amor,

nosotros: torrente

cúspide de cielo.

Antes de ti

la nada, ningún foso

de vida galopante,

ninguna esquirla

de latido, corazón

batido contra la raza

del abandono: dolor

inquebrantable esperanza,

tu boca y el beso tuyo.

Cansancio previo

de años almacenado

que infiltró los tendones

de la miseria. Después tú,

nueva, noticia, novísimo impulso

nosotros, besarnos, como niños

inexpertos amar, te amo entonces.

 

Reflexividad irrestricta ahumada

Nos doblegamos al ser

¿lo pensamos?

Acertamos las noches

que fabrican encuentros

como si una gaviota,

marina envestidura,

nos guiará al cofre del tesoro:

pérdida del ego, ser entonces

los restos de vidas y personas.

Esculpimos nuestro personaje

¿lo pensamos? ¿Cómo si los episodios

-nuestros dientes amarillos también-

hilvanan el olvido que nos carcome

-en el presente mismo de la combustión-

los adentros imantados a la nada?

Preguntamos y existimos.

El ego se doblega y el ser se redime,

las almas aguardan, esperan la lucha

contra el incidente luminoso, y reímos.

Cada minuto queda como vestigio de paso,

paso de angustia y placer, porque el ego

-eso que nos nombra, distante, soberbio

pordiosero de nuestra historia-escritura-

está atado a nuestra lengua, es nuestra boca,

la que debemos domeñar y rendir al flujo

racionalista. Reflexionamos, indagamos,

perdimos los indómitos verbos del actuar

en la marea del vértigo, del abismo mental,

pero somos, estamos, pensamos, nos desdoblamos.

Encima del álgebra personal -nosotros, mitad número

mitad numen- acuchillamos páginas con la mirada

y decimos: ¿hoy es más tarde para descubrir

nuestros adentros infectos de envidia o es más

temprano para decir que adentro -interior

remilgoso y pocilga de ausencias-

estamos guarecidos de la tempestad social?

Nadamos circunferencias sonoras,

cada vez, cada mañana, y amanecemos

torcidos del corazón, con una mueca turbia

-escupiendo nuestro espíritu quebrado

de sombras y pasajes frustrantes-

cuando metemos nuestra lengua

en una balada del siglo anterior

para conquistar el fértil y mortal

-tóxico sobrante- torrente de humo

que nos indaga la boca y nos dice:

nunca fue temprano para despilfarrar

el ser que somos ni el ego quejumbroso.

Micro LVIII

¿Soñaron los soles

la crispada cúspide

del amor nuestro?

Sabemos que sueñan

con nuestras bocas:

un beso nuestro

que somos cada amanecer.

Un nosotros identidades

¿Dejamos tendidos sueños
como de siluetas sombras
o abrimos la playa de amores
con el silencio de miradas inciertas?
Trabajamos con signos y signos somos
por las rendijas del arrebolado instante
que rompe surcos en el cielo.
Miramos y nos escondemos.
Toda afrenta de tiniebla
es el torbellino donde habitamos
máscaras de mutismo y respeto.
Porque las lunas mantienen tersa
la esfera de bocas enamoradas
y también el sol columpia
instantes que observan nuestra soberbia.
Nacemos como agujas para morir
como troncos talados con cien años
de antigüedad, y sentimos así y asa
contra el espejismo torpe de la experiencia.
Caminamos entre fulminantes girasoles
plantamos sueños y alegrías
pero olvidamos el romance que
la soledad tiene con nosotros
todo el tiempo
y caemos al precipicio del ruido
como figuras de porcelana del
Antiguo Régimen el día de la revolución.
Nuestra alma es un cuerpo sin forma
mitad sereno mitad resolana
y cambiamos las manecillas
del reloj de nuestras vidas
por las agujas finas de nuestro
primer minuto respiratorio.
Confabulamos cuando incipientes
nos volcamos al tropel de imágenes
que nos hacen turbias enciclopedias
de otros nombres y otras miradas.
Saltamos a la penumbra del día
invernal y con un sorbo de sentido
significamos una teatralidad sonora
la que rifa nuestro gemido de placer
en el circo del origen ridículo.

Compaginación ajustada y tarde

No sabemos como se escribe haz de luz y tal vez estamos equivocados. Creemos que los pretextos ayudan a coagular la apatía y que este otoño es una pieza única de la existencia. Estamos perdidos.

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Algún día quizá podamos subir las escalinatas del casino local con un premio literario bajo el brazo. Mientras tanto somos silencio. Asumimos que los cigarrillos no están a un costo accesible pero tampoco podemos creer que las tentaciones aromáticas de la panadería del barrio sean una opción de desahogo. Y pensamos esto como tarde humeante.

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¿Alguna vez tendremos el valor de superar nuestra cobardía? ¿Lograremos cruzar la barda? Somos capaces de afirmar que las mujeres son lo más maravilloso de la existencia y creemos que a cada paso dado hay una detrás de cada hombre. Sabemos que un día habremos de estar vivos, aunque sea en el olvido.

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Tu espejismo Ваше мираж

No soy
estoy creyendo
pero desisto
amarte
amar
es conjugación
de verbos antiguos
nosotros
trémulos
por tu humedad
tus piernas
mis manos
éxtasis
nuestro beso
tu pezón erguido
mi mano tuya
mi lengua tuya
mi nariz y mi respiración tuya
amantes
hoy
mañana
tal vez.

 

Я не
я думаю
но я воздержусь
на Марс
любовь
Это сопряжение
глаголы старые
мы
трепетный
для влажности
ваши ноги
мои руки
экстаз
наш поцелуй
Ваш возводить соска
мои руки за вами
мой язык твой
Мой нос и дыхательные вами
любители
сегодня
завтра
может быть

 

 

Un poco menos la distancia entre nosotros

Vengo de una noche tan grande como dolorosa

Marca y hueso, presencia evanescente, hoy.

Vengo de andar por las huellas de caminos infelices.

Vengo también de planetas y estrellas distantes,

Como sueños que eran añoranza de ternura y paz.

La vida conquista con su fuerza y esplendor, alegría

Siempre traslúcida, ventanal de sorpresas sobrepuestas

En la escena de los álgidos puentes de la existencia.

Vengo de los abismos oceánicos de la indiferencia.

No soy un pedazo de carne y tendones ni una sonrisa inocente

Quebrantada, no más. Soy quizá una tarde de cocina

Una noche estrellada con guitarra, soy también

Una pradera que está reverdeciendo, y canto.

Soy un atisbo de regocijo contigo en frente, te encuentro

Y la palma de mi destino se torna espiral de colores.

Tú, una pregunta, la seguridad de lo desconocido.

Tú, eso que moviliza mi voluntad, hoy.

Te encuentro en el sobre abierto de la fortuna, y me siento agradecido.

Vengo de la grandiosa marcha de la infelicidad

Y al encontrarte distingo los contornos ciertos de la armonía universal.

A ti

Estuve pensando en ti

toda la tarde. ¿Será que en mis sueños

encuentre una humedad llamada nosotros?

¿Acaso la encuentre en tus pechos y tus labios?

No lo sabemos, todavía. Quizá mañana.

 

Sin olvidar que no supe más de ti pero tal vez no me hayas amado

¿Tu nombre fue la lapida de mi luz
o fuiste lentamente un fantasma?
No tuve el valor
ni de buscarte
ni de quererte. Olvidé las enseñanzas
de mis ancestros por ti. Viví milenios
de dolores nostálgicos, por ti
tuve el valor de no seguir.
Rompiste con tu baile moreno
de fuego, miradas y deseo lujurioso
mi senda: ese pasillo donde la muerte
escribía con su aguja usando mi sangre, usando mi alma, usando mí luz y mi alma. Nunca como tú la usaste, esa noche, noche nuestra de nuestro baile y amor imposible.
¿Rompiste acaso el tendón de mi amor? Lo que rompiste fue mi juicio y razón.
Una oscura consecuencia despertaste
mi cobardía
agonía fulgente
traducción de anaqueles polvorientos y besos muertos, no dados.
Los días fueron acantilados tristes y espesos de la neblina del desamor.
¿Sólo bailamos, sólo me provocabas? A veces camino por la calle
hablando conmigo mismo, diciéndome ¿qué habría sido distinto si ella me hubiera amado?
Eres mi trauma vital preferido,
el surgimiento de todas mis complejidades,
la brújula de mis tragedias,
el trágico telón de mis quebrantos.
¿Me habrías amado con la desesperación que yo te perdí? ¿Habrías besado mi frente y cerrado tu mano sobre mi mano? ¿Habrías dicho que yo soy tu amor? La eternidad responde que
nos cruzamos y yo sucumbí ante ti.
Ni todas las putas de toda la historia, mía o de cualquier hombre común, podrían hacer del olvido
una medicina. Porque no es que te amara o que me embrujaras con tu té. Es algo más. Porque quizá me buscabas para destruirme.
Pero es la primavera tu estación. La nuestra. De nuestro baile. Y así la vida siguió y yo me pregunto:
¿si yo hubiere sido amado por ella ella me olvidaría tan pronto como lo hizo?
Estar así todos los tiempos estos que somos nadie
es saber que en tu nombre
estaba escrita mi sentencia.
Nunca podremos vivirnos
porque no nos importamos nunca
excepto quizás cuando me veías
en la penumbra
con esa ternura de miel en tus ojos
y yo quebraba mis caderas bailando
para que vieras que baila contigo
y para ti aunque no estuviéramos solos.
Todos estos años son esta escritura
y tú eres la ausencia
no mi madre
como creen mis lectores.
Tú y ella. Yo soy este ahora
un sin amar todos los ocasos
un sin refugio todas las tormentas
un sin cobija todos los inviernos
un simple soplo de amor inexistente.
No por todo lo dicho la eternidad cambiará. Eres el alfabeto de mi inexistencia: nosotros amándonos.

V despilfarros verbales

 

I

20 años

primavera

descolorida juventud

el sino de nuestro encuentro.

Flagelo incesante: tu recuerdo.

5 años.

 

II

No conoceré el saber tus labios

ni seré la felicidad de tus noches.

No brotarán en ti las lágrimas cuando muera

ni pondré en tu baño flores aromáticas.

No, sólo seré esta escritura degenerada,

esta perversión creciente, este desquicio

de desconocerte, de soñarte, de desearte

y no tenerte. Seré todos estos poemas

esta maldita pocilga fumadora, este atónito

demente. Nunca conoceré a tu madre,

ni te consolaré cuando te despidan del trabajo.

No veré a tus hijos ni verás mis desvelos

escribiendo sobre autores del siglo XVIII.

 

III

Nuestro baile fue la más osada acción de mi vida.

Qué baile, qué noche, qué fulgor de tus ojos

qué abrazo ajeno que no me correspondía y envidié.

No probarás mis guisos

ni sabrás mi receta para hacer ñoquis.

Olvido de la simpleza de la vida, jamás olvido de la tez morena

tuya, jamás olvido de tus pantorrillas,

jamás olvido tu falda morada.

Nunca estaremos juntos en una cama

viendo una película

ni negarás mi café cargado

ni leerás mis ensayos históricos

ni sabrás que nací un 6 de diciembre

ni que soy prematuro

ni que padezco esquizofrenia

ni mucho menos sabrás de nuestras vidas pasadas.

Somos lo imposible, el agua y el petróleo, lo que se toca

para destruirse y perderse, para olvidarse.

La eternidad ofuscó nuestro grito.

Gritamos y no pude seguir fingiendo, no pude ser el mismo.

¿A ti te pasó algo después de nosotros?

Nunca sabré qué efecto tuve en tu vida,

nunca conoceré tu tacto ni sabré si te gustan las fresas.

 

IV

Nunca me olvidaré de nuestra imposibilidad,

de nuestro desencuentro, nunca podré superarte, superarnos.

Qué manera de bailar, que cadenas de fuego tuyas. Ya incluso

hay algunos muertos de por medio, y no lloró, me resigno

a perderte como los aztecas perdieron su imperio.

La mierda de este país escribió en mi su condena, su repudio,

fui también un objeto público, profanado, desquiciado, perdido.

Y todas las primaveras, la misma noche del mismo día, te recuerdo.

Cada luna llena, que antes admiraba y decía me daba fortuna,

recuerdo tus ojos, tu cuerpo, tu voz, para maldecir mi destino.

No perdono porque no sé perdonar, porque soy una colmena

de infelicidad, una rotura que se ensancha, un abismo que se abre,

soy tu evasión, tu ignorancia de mí, tu ausencia, la vacuidad de nuestro nombre:

desamor. Confusión rotunda, maledicencia, soy

como un saco elegante: roto, descosido.

Sólo este agujero que emana todo el veneno ancestral y presente.

Yo fui un cobarde, todos los días,

todas las noches, cada luna llena,

fui un cobarde que se escondió,

como caracol en su concha.

No puedo dejarte ir porque no sabría vivir

sin el sufrimiento que me generas.

 

V

Y así estoy inmensamente cansado

con deseos de morir

inmensamente destruido;

ya la fuerza que me diste

desapareció,

ya vivo sin el ufano sabor de ese baile.

Todos los hombres somos iguales

pero hay algunos que son buenos.

Esto no es nada porque

yo soy nadie y tu eres todo el siglo presente

en un futuro radiante que yo no viviré.

Te beso aquí

Si contra azules porciones
la luna es un ojo elevado
contra tus labios mi boca
es un vaho de ceniza roja.
Como decir palabras a un perro
amigo querido
aliento que firma la audición
nuestro beso firmado por alientos
es la escucha de paisajes
de lagos, bosques y cordilleras.
Nacimos vista que se sabe abierta
ternura con acento gravitatorio
en la cortina de instantes
derramados dentro de nuestra
oscuridad compartida. Silencios
destellan en nuestra humedad
y somos los cuatro elementos griegos
bajo la chispa que llueve al golpe
de labios para ser torrente mojado y tibio.