Hoy presentamos Natdzhadarayama en Casa Libertad de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Con una cálida acogida, un grupo de personas amistoso, alumnos y maestros, dentro de las primeras jornadas de Oralidad y escrituras organizadas por la EDCO de la UACM, presentamos la novela El olvidad Imperio Natdzhadarayama. Se organizó una dinámica colectiva mostrando fragmentos de la narración y algunas de las ilustraciones que la acompañan. El ambiente amigable, la cordialidad, la cooperación y el intercambio fueron el primer acercamiento al trabajo, pues se realizaron algunos comentarios por equipos para propiciar una reflexión previa, a partir de algunos contenidos de la novela, entre el público que asistió al evento. En un tono informal, mas no por eso menos serio, el diálogo entre conocedores y no conocedores del trabajo permitió que la audiencia se fuera preguntando por la construcción de la trama, fuera identificando los personajes principales, los hechos que van conduciendo la narración y preguntándose por los distintos momentos, pasajes y situaciones que se expresaron en capítulos como Los testículos a la fritangaMuerte del último conocedor de la civilización Natdzhadarayamamita.

Posterior a ese encuentro de puntos de vista se realizó la presentación donde colaboró Juan Carlos Vilchis, también de la UACM, y un servidor. El comentario de Vilchis atinó en aspectos como el análisis folklórico y de los tipos de personajes, la dimensión de una construcción de un mundo, atribuyendo también un elemento importante en los hechos que van denotando la importancia del rescate del pasado, del valor social de la historia y la memoria. En ese tenor este nuevo comentario fue de una interpretación profunda, amplia y minuciosa, mostrando el hecho de que Lingüineto Violatore puede considerarse un héroe —y los motivos para ello— y de cómo el carnicero puede funcionar como un villano, también explicando la ontología de los personajes malévolos. Además mostró una lectura profunda del trabajo, contribuyendo a un entendimiento de su estructura, a una condensación de notas y apuntes que hablan de una lectura detenida, sólida, atenta. Si para Sánchez Menéndez en la primera presentación se trató de vincular la historia y la literatura, así como de traer a una ficcionalidad la construcción de un universo cotidiano, si para Prado se trató de una maquinaria, de un artefacto que habla de lo que se destruye, de lo que desaparece, para Vilchis fue más bien el toque de la soledad, de la intimidad, la que afloró en su interpretación. 

Posteriormente participé con un escrito donde reafirmé el camino, las andanzas, de este trabajo. Desde su construcción inicial en el año 2010 hasta las peripecias para poder editarla y finalmente la reflexión respecto a que nunca terminamos de aprender a leer y a escribir, de que somos lectores que trascendemos los bestsellers, que tenemos un horizonte de vida, de sentido, de conocimiento y de aprendizaje propios, que construimos mundos, que inventamos palabras y sonidos y formas y que al final de cuentas Natdzhadarayama busca un lector intrépido, ágil, aventurado. En esa medida el libro,digo yo, es un ejercicio que exige al lector atención, invención, construcción, memoria. No es entonces gratuito recordar lo que decía Barthes sobre los textos, que nunca son los mismos, ni tampoco exagerar las dotes postmodernas de una multiplicidad de facetas presentes en la novela.

Con todo el cariño después de esta presentación puede afirmar que se trató de un evento muy apropiado para explorar experiencias, conocer puntos de vista, anotar y distinguir distintos elementos del trabajo que mantienen una estructura narrativa propio, como lo reveló el hecho de uno de los grupos que comentaron que los personajes principales eran Lingüineto Violatore, el carnicero, la capitana y la emperatriz. La selección de textos también permitió vislumbrar anécdotas que fertilizan la lectura, resaltando hechos singulares como la presencia de un ejército de mujeres o la extrañeza entre la depilación testicular y la castración del tigre Wu Yu Hu.

Al final tuvimos una pequeña convivencia con carnitas, a propósito de fritangas, y pasamos un rato agradable, departiendo, comentando, aprendiendo unos de otros. Fue una linda estancia en Casa Libertad y para mí ha sido muy importante tener de viva voz la cercanía con un público inquieto, preguntón, crítico, despierto.

Lectura en el ahora: el periplo italiano de Elena Croce

Dentro de una actitud crítica y con una elaboración de juicios bastante prometedora la estudiosa italiana ofrece un recorrer la idea de la narrativa italiana de finales del medioevo y los albores del renacimiento. Recabar un corpus de obras, donde encontrar a los clasicos italianos, implica un esfuerzo de historiar la literatura frente a postulados tradicionales que niegan la existencia de una narrativa italiana en esta temporalidad. Y en la revision de Croce, que pasa por Settembrini, no faltan Dante, Bocaccio, Ariosto, Boiardo, y otros muchos prosistas italianos. La lectura implica el esfuerzo de interpretar comparativamente la narrativa que surge en España, Francia y Alemania, por ejemplo, con las producciones italianas. Ágil, documentada, inquietante y convidadora, la lectura de Croce esparce huellas de una tradición literaria que no se cifra necesariamente en el canon nacional italiano sino que muestra los lados flacos de dicha elaboración. Aguda, atenta, plena y contagiosamente crítica, la andanza que ofrece este periplo nutre la comprensión de la literatura italiana en sus expresiones cuentisticas, novelísticas y prosísticas, que establecen un gusto y una creatividad inteligente mayor a la construcción identitaria de la literatura   referente a Italia como nación.

Restos y memorias de la primera presentación pública del Olvidado Imperio Natdzhadarayama

El pasado 19 de abril en el café teatro Tierra Luna de la ciudad de Xalapa fue presentada la novela El olvidado Imperio Natdzhadarayama. Estuvimos presentes en el estrado Citlalli Hernández, Emilio Sánchez, Agustín del Moral y yo mero, para comentar, ampliar e invitar a la audiencia a adquirir y leer este trabajo de reciente aparición. El tenor del evento fue cálido e íntimo, con sorpresas dentro del público, por la aparición de algunas y algunos interesados en conocer esta narración. Fueron presentadas las imágenes de Azamat Méndez que ilustran el trabajo, como primer punto, para dar paso a los comentarios, iniciando con las damas.

Foto: Fernanda Pardo

 

Los comentarios de la poeta, correctora y estudiosa del lenguaje y la cultura oriunda de Tuxtepec, fueron un atinado esbozo recordatorio sobre los tiempos en los que los amigos nos reuníamos, cuando yo, este Pardo Urías, componía los trazos caprichosos de mi novela. El recuerdo de esos momentos, con Azamat, Jero y ella, estuvieron impregnados por anécdotas de la narración, por esos nombres extraños o poco comunes que aparecen en ella, pero también por un tono íntimo y compartido, fraternal y sereno, desde la indudable experiencia cercana de la confección de la obra, como del proceso creativo y editorial.

 

 

Las participaciones de Emilio Sánchez y Agustín del Moral, fueron singularmente buenas, propositivas, completas e integradoras de una invitación a la lectura.

Iré subiendo gradualmente estas participaciones, por cuestiones de espacio y características de mi cuenta en VIMEO.

 

Foto: Fernanda Pardo

 

Yo leí, al final, este ensayo:

 

 

Primer plano de un territorio imaginario y algunos años de memoria

Rómulo Pardo Urías

 

Texto preparado para la primera presentación pública de la novela El olvidado Imperio Natdzhadarayama en el café teatro Tierra Luna el miércoles 19 de abril de 2017

 

I: Regresión fundacional

 

Ahora desnudaré un juego de sonidos, un juego fonético. El femenino de Darío, nombre persa de medio oriente, fue el motivo crucial derivativo del título. Me enfoqué en la pronunciación italiana como en pizza o civilizazione, como en ragazza o paparazzi. Desglosé el sonido t, fonéticamente sordo, y el sonido d, fonéticamente sonoro, colocando z, vocalizando antes y después. Natd-zha-da-ra-ya-ma: Dariana. Un intento de invocar un vocablo sánscrito o al menos asemejar un estilo sonoro budista o hindú. En 2007 después de un viaje a Sudamérica compuse un demo musical que titulé Broken Ramda Dharma Ígnea Intuición de Nacer. Un desafortunado compendio de canciones, tecladazos al piano, estridencia guitarrística y armónicas mal ejecutadas. El álbum estaba dedicado a Darjana, princesa del imperio Nazadarayama. Anécdotas más, anécdotas menos, gran parte es debido a mi experiencia en torno a Dariana, que no sé si sea Denis o alguien más, imposible no reconocerlo.

La pronunciación de una palabra como la que da título al imperio, que a tantos espanta por su grafía, la corroboré en el traductor de google, escribiéndola en español y dando clic a la pronunciación: Natdzhadarayama. En estos días he estado buscando la explicación fonética, pero ya es demasiado análisis lingüístico para mí. Siguiendo adelante, ahora me desnudo. En el año 2002 fui a un rave con una banda de amigos xalapeños, algunos de la Freinet, y de otras partes y ahí conocí a Dariana, o me reencontré con Denis, no lo sé, que en realidad no sé si sea la chica que yo recuerdo o alguien más. Todo fue un mal viaje de LSD, viviendo la falsa psicodelia electrónica, en un rave donde tocaron Shiva Shandra, que no escuché, y Alien Project entre otros. Era, casualmente, el cumpleaños 29 de mi hermano mayor Emiliano, a quien ví después de dicho rave, que se asombró pues yo estaba muy alterado, aún con el efecto de la substancia. Esa madrugada bailé con todas las fuerzas de mi cuerpo. Un mes después estaba en un vuelo rumbo a San Francisco California para embarcarme a Tokio. Y lo único que recuerdo son los whiskies del vuelo hasta Narita, el aeropuerto principal de la capital nipona, al lado de un compa argentino, llamado casualmente Emiliano, que se encargaba de hacer vídeos, con quien platiqué de lo lindo pues en ese entonces mis intenciones, como la de cualquier estudiante de antropología social desde entonces, era hacer etnografía con vídeo. Al final no fui antropólogo, aunque mi novela tiene algo de multicultural en un tono eurocéntrico, euroasiaticocentrista.

Pero esta desnudes que ahora les presento no es más que una desbalagada intuición por hacer memoria. Quizá también deba mencionar el recuerdo de platicar con Valentina Guadarrama del depilado brasileño en los pasillos de la Facultad de Letras Españolas como algo relacionado con los orígenes, irreverentes y satíricos, de la fábula que da ontología a la narración que hoy presentamos. Depilación testicular ¿es mucho pedir a la imaginación? Lo que no es mucho pedir es que una mujer, embarazada con siete meses, castre a un felino. Y todo es en clave psicoanalítica, pero también fantástica.

Cuando empecé a escribir mi novela leía a Marcel Schwob y me encontraba viviendo la teibolización de la vida, la burdelización del cuerpo, el descaro sin vergüenza de la venalidad sexual, además de atravesar por una crisis psicótica drogadictiva. Al reponerme de eso retomé el trabajo, inconcluso pero esquemáticamente compuesto. Trataron de extorsionarme mientras lo escribía porque había colgado en la red un curriculum vitae con mi teléfono y dirección, trabajaba con Mariano Báez en el Taller Miradas Antropológicas, aún no decidía ingresar a la licenciatura de Historia, construía una amistad cercana con el maestro Pitol, estaba regresando a la vida después de años destructivos. Y en una de esas noches previas del 2010, de intoxicación y autodenonimarme un coctel indescrifrable, aquella primavera de hace 7 años, pasó una estrella fugaz y pedí un deseo: volver a verla. Y según mi memoria la encontré trabajando en el Black Cat, afamado Table Dance xalapeño, aunque nunca estaré seguro si Dariana es quien yo recuerdo que es o si es un producto de mi imaginación o quién diablos sea Dariana, pudiendo ser quizá Denis, no lo sé. Empero, la emperatriz Drendovskaya, con un toque ruso, no es en sí la proyección frustrada de un amor imposible, como el de Dante o Petrarca o tantos otros poetas y literatos en la historia. La emperatriz es más bien el símbolo del abandono resultante de la transitoriedad, de la transformación. ¿No es mucho manosear mis recuerdos? Los primeros en leer el Imperio me dijeron que tenía un aire a Borges pero erótico. Yo me digo a mi mismo, lo único que medio conozco de Borges es el Manuel de zoología fantástica, ha de ser por eso. El trabajo de las ilustraciones es de Azamat Méndez Suárez, amigo cercano y querido, que compuso expresamente las pinturas para acompañar el texto. Junto a este inmenso trabajo pictórico está el prólogo de Reyes Rojas, invitación y preámbulo, de tino circulante y fresca intención, a ubicar las coordenadas de una economía fantástica de lo imperial.

El temor por publicarla autogestivamente nunca desapareció. La novela concursó en la editorial De otro tipo, en la editorial Mala letra, en el concurso Sergio Galindo de aquí en la Universidad, la mandé a dictamen a Sexto Piso, quienes nunca me respondieron si quiera de recibido, también a la editorial Cuadrivio, igualmente sin respuesta, hasta que en 2015 conocí a Marcos Merino, emprendedor de la editorial de Río Blanco, Veracruz, la Cosa Escrita, con quien habíamos llegado a un interesante acuerdo. Se editarían 1000 ejemplares, pagando yo el costo de 600 y él el de 400. Todo estaba, ahora que lo veo, mejor de lo que parecía. Era, creo, demasiado bueno para ser verdad. Marcos trabajó en la edición de la novela y llegó incluso a imprimir los 1000 ejemplares. Faltaban los acabados, el empastado. Él trabajaba con una chica de otra editorial pequeña, que al final nos vio la cara a los dos: desapareció con dinero y compú Mac que Marcos le había dejado, vendió como papel de segunda los ejemplares, dejo embaucados a 5 o 6 editores con múltiples proyectos, armó gran lío, ergo opus frustratio. Entonces, como por ahí de agosto del año pasado, cuando ya debía tener mi libro listo, llegó la noticia, y a buscarle, después de afrontar una gran depresión, después de un fracaso editorial. Gracias a un excelente y querido amigo, Timshel Altamira, contacte a una persona que me recomendó trabajara mi libro con Innovación Editorial Lagares. Me puse en contacto, intercambiamos materiales, obtuve un presupuesto y al final de todo, con una parte del reembolso que muy dignamente ha venido haciendo Marcos a su servidor, comencé los trabajos editoriales. En menos de 5 meses el libro estuvo listo. Y ahora estamos aquí, comentando una osada empresa.

No por llamarme Rómulo debía construir un Imperio, pues más que literario mi nombre es mitológico e histórico, pero escribí el Imperio Natdzhadarayama como una expresión dislocada de lo cotidiano, como una contestación a la barbarie pornonarcótica, inmerso en una búsqueda por la vida, como una esperanza al juego y la diversión con inteligencia. Si mi defensa hasta ahora, es decir esta desnudes que manipulo sin precaución, no es suficiente para transmitir la experiencia de crear, quizá tampoco logre conquistar lectores o desmontar la imagen de loco que tengo al caminar por las calles de Xalapa hablando solo. Quizá no logre incidir en la decisión de alguno de ustedes para adquirir mi libro y ¿saben porqué no? Por que yo escribo, porque no sé vender. ¿Qué sé yo del mercado literario? Lo mío es plasmar traducciones internas en un dialecto dudoso de un español imposible de disociar de la jerga del rock argentino entre 1970 y el año 2000.

 

II: Cumplir un programa intelectual o del cierre de un ciclo vital

 

En 2010 murieron Monsiváis, Montemayor y Saramago ¿o me falla la memoria? En junio de aquel año de centenas anuales en celebración, escribí un esperpéntico ensayo titulado De la heroicidad e idolatría literaria o del arte de combatir con la voz. A propósito del deceso de Carlos Monsiváis. En un tono de absoluto desprecio por la vida, esa vida mía de entonces con tés de floripondio, churros de mota, whiskies y cuerpos operados de Table dance, escribí un panfleto en el que difamaba a distintos jóvenes escritores y poetas xalapeños, al nombrarlos xalapitos, y asumía que el honor es para quien lo merece. Y en esos días tuve la osadía de insistir en acercarme al maestro Pitol, como último mecanismo e intento de dignidad literaria. Al cabo de los años no me queda más que pedir una disculpa pública a los xalapeños escritores y poetas ilustres y agradecer a la vida que el maestro Pitol me haya cobijado cuando nadie daba nada por mí, excepto quizá Adriana, Paty y mis hermanas Luisa y Fernanda. Pero esa anécdota no es la que importa. Ese mismo año grabé un vídeo desnudo que subí a Youtube, con mi cinta negra anudada a la cintura, y en un trance insospechado me autoproclamaba el último esclavo del mundo. ¿Qué más puede hacer un pequeño burgués con el ego herido? Escribí también mi Matricidio literario de un joven desconocido, para exaltar a Marina Orlova, Adriana Lima y Mila Kunis, frente a mis madres literarias, Marguerite Yourcenar, Guadalupe Dueñas y Ruth Benedecith. Y dado que no me es muy recurrente tener una audiencia a quien dirigirme, esta digresión anecdótica no interesa más que por el hecho respectivo al programa intelectual que me propuse en aquel desalineado ensayo mortuorio sobre el irónico Monsí, del cual sigo esperando la contra argumentación. El programa consistía en realizar tres objetivos intelectuales, que desde la trinchera de una espantosa psicosis, despersonalización y horizonte de vida nulo, asemejaban a un marinero de Ulises con los oídos destapados al pasar a través del océano de las sirenas: una verdadera locura. Me propuse realizar una investigación concienzuda sobre el erudito y tratadista aragonés Ignacio de Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea, pensador español del siglo XVIII, cuya Poética se encuentra en la biblioteca de la Facultad de Humanidades, por si gustan leerla. Un segundo objetivo era realizar la recopilación, sin saber concretamente como publicarla, de las obras y trabajos diversos de mi difunta madre, Margarita Urías Hermosillo, que mi hermana Luisa ha rescatado como miembro de la guerrilla mexicana en los sesenta, en su obra de teatro El rumor del incendio, y que también perteneciera al grupo de intelectuales agrupados en torno a Enrique Florescano en el Castillo de Chapultepec como Héctor Aguilar Camín, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y José Joaquín Blanco, entre otras personalidades de la inteligencia mexicana a mediados de los setentas, aunque eso no importa tanto como el hecho de que ya van a ser 17 años de vivir sin ella. El tercero y último de los objetivos era terminar de escribir mi novelita sobre Natdzhadrayama. En junio del año pasado, después de años de convicción y tenacidad, me titulé como licenciado en Historia, con una tesis sobre Ignacio de Luzán y la República de las letras novohispano-mexicana a inicios del siglo XIX. Ya esa rama dio algunos frutos, sobre todo académicos y de investigación. Respecto a la compilación de las obras de mi mamá, Margarita, están en proceso editorial en la Universidad Veracruzana, que aunque sea de forma digital serán publicadas, esperando quizá en un futuro tener el libro impreso. Y aquí está mi novela, con las tribulaciones narradas, con toda esa retahíla de anécdotas, con años —ya sin substancias— de vida, esfuerzo, pérdidas, amor, dolor, tristeza, trabajo, constancia, reencuentros, trabajo y mucha perseverancia.

 

III. Paréntesis de lectura

 

Quizá mis libros están destinados a una dimensión micro poblacional receptivamente, pero no sé absolutamente cuál es la diferencia entre ser políticamente incorrecto y ser original. No dudo que en mí caso ambas cualidades puedan estar unidas ¿He sido hoy políticamente incorrecto? De ser así, les pido que olviden un poco los restos de la moral victoriana que hay en el ambiente. Cuando pensé este proyecto narrativo lo vislumbré como saga, como una continuación de episodios, de libros y narraciones. Tal vez por los contenidos simbólica y explícitamente sexuales mi narrativa puede leerse desde el psicoanálisis o desde una antropología simbólico-pornográfica, aunque tendría que ser una especie de psicoanálisis filtrado por Star Wars, el clasicismo francés del siglo XVII y sus libertinos, Mozart y su Requiem, y otras pistas culturales que me nutrieron. Antes de ingresar a estudiar Historia en 2012 me autodenominaba indigente académico. ¿Soy ahora un indigente editorial o tal vez emocional? No hay que leerlo todo para empezar a escribir, dice Gabriel Zaid, pero para publicar ¿Qué se necesita? He aquí un mural de retazos propios, que decodifican parcialmente, la transformación en fantasía de una pesadilla que este abril cumple 15 años de haber nacido, hoy ya pasado, ya distancia, ya recuerdo.

 

IV. Esbozando una literatura no oficialista

 

Vivimos en el auge de la productividad y la voracidad de becas, concursos, premios, adscripciones institucionales, reconocimientos y demás instancias que conforman una economía formal, instituida, de la creación en sus distintos ámbitos y niveles. Si en la academia existe el Sistema Nacional de Investigadores y en la creación artística y literaria el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, si la muchedumbre de premios en distintas escalas (local, regional, nacional, internacional, etcétera) implica una segmentación de las obras “aptas” y reconocidas para su publicación y mercantilización, si el estrellato, grandeza, fama y éxito se valoran a través de los lentes de la productividad, es precisamente porque la lógica del capitalismo cultural se inscribe en un modelo de sociedad dudosamente sensible, pensante y auténtica, creo yo. Porque me parece que en esta vida de letras, de ideas y pensamientos, uno debe pertenecer a una tradición, grupo o sociedad preestablecida o de lo contrario ser un ilegítimo creador miembro del grueso margen creativo. También existe el riesgo, siempre viable, de la autoedición o la autogestión, que remite en ocasiones a la publicación de obras caprichosas, quizá como esta, cuyo valor se restringe a un corto y reducido grupo de conocidos, familiares, amigos, personas cercanas y quizá uno que otro interesado. Por algo se debe empezar, pero sin duda se trata de dos caras de una misma moneda: ser un creador legitimado por las instituciones y el oficialismo cultural o ser un autogestivo marginal ilegítimo en el mundo de la creación. Dos rutas para un mismo fin: tener un público, ser escuchado, leído, atendido, hacerse un lugar en el mundo.

¿Por qué decir que mi obra es literatura no oficial? Es no oficial porque en ningún momento he buscado, perseguido o fomentado, en mi quehacer literario, su vínculo cierto, seguro y fiable, con alguna tradición cultural o ideológica preestablecida e institucionalizada en la cual cobijarme. Soy en ese sentido, un creador independiente, para bien y para mal. Uno de los primeros lectores críticos de mi novela me comentó, si quieres ser un autor leído y estudiado en las Facultades de Letras quítale lo sexual a tu novela. No es que escriba, piense o construya desde la nada, es más bien asumirme como el transgresor del que hablaba Susan Sontag en La imaginación pornográfica en 1967, que va a donde otros no van y hace lo que otros no hacen, en mi caso leer lo que otros no leen y tratar de escribir lo que otros no escriben, pero también desde la aseveración que hace esta escritora norteamericana respecto a los rasgos interesantes en común entre la pornografía, como género literario, y la ciencia-ficción. No es que mi novela sea pornográfica por violentar sexualmente, sino porque explicita un discurso donde el sexo es evidente y notorio, pero también sugerencia e invitación interpretativa, ¿metapornografía? Para Sontag la pornografía tiene tres modalidades: es parte de la historia social, es un fenómeno psicológico (una deficiencia o deformidad sexual) y es una modalidad o convención menor dentro de las artes. Y desde la vivencia común de la discursividad pornográfica, como un hijo de clase media mexicana de finales del siglo XX con acceso a internet y televisión satelital, cobrar consciencia de lo porno, de eso que llamo la teibolización de la vida, no es tan solo un motivo para rescatar a Sontag, así como reconocer mi deuda con George Bataille, Wilhelm Reich, Evelyn Reed y Beatriz Preciado. Es también la razón por la cual construir una fantasía, una imaginación, donde lo erótico, donde lo sexual, sea un componente del lenguaje y la narración, sea una realización simbólica. Lingüineto Violatore, ese historiador del siglo XXX de la ciudad de Mineí con un nombre italianizado que investiga sobre la civilización natdzhadarayamamita, es el símbolo completo de una contradicción vivenciada con la psicosis: el lenguaje que rompe sus surcos racionales, la razón que tiene conductos ciertos, un nombre que representa y refiere violencia verbal, pero que más bien remite a las dimensiones de las hazañas del logos, del saber, de la búsqueda del conocimiento, una contradicción en los términos. No es entonces gratuito que la narración comience con una castración, no es gratuito que haya una Banda de la Chichi Maravillosa, en inglés al estilo de las bandas de rock de los sesentas, no es gratuito que la líder de un ejército femenino sea cocinera, amante y hechicera. Lo gratuito es este desnudar los cabos y las piezas, los accidentes y las formas, porque si la literatura es escritura, y puede ser memoria, si me muevo en el terreno testimonial y autobiográfico, lo hago para reiterar que escribo para no olvidar, como lo hizo Carlos Castaneda cuando conoció a Don Juan Matus, porque al final no son sólo los juegos del lenguaje, no es sólo el simbolismo, es también el ingreso a lo posible, a la imaginación en sus distintas facetas. Además preciso reconocer mi adeudo con el ruso Yuri Olesha y su novela infantil Los tres gordinflones, de la extinta editorial Raduga/Progreso, que fue una de mis primeras lecturas conscientes en la vida y de la cual absorbí la dimensión de revueltas sociales que en algunos de los pasajes del imperio quedan plasmados, obsequio de una alumna de mi madre que estudio en la Unión Soviética, seguramente historia o ciencias sociales, y que me brindó en mi cumpleaños número 9 en 1990, o sea, en pleno final de la guerra fría.

Hoy se habla de una sociedad postmoderna, postpornográfica, postglobalizada, posthistórica, postcultural, postneoliberal, postdigital. Si mi novela fantasea con la tecnocracia interplanetaria dentro de 900 años, en el siglo XXX, si existen los exoplanetas, si hay vida en otras regiones cósmicas, ¿no es un hermoso nombre, eufónico nombre, el de Natdzhadarayama, para nombrar una posibilidad de un mundo paralelo? ¿O se trata simplemente de un cuento chino, del exotismo oriental?

 

V. Remate en la esperanza

 

Publico mi novela para, primero, someterla al gusto y criterio de los lectores, y, segundo, como una forma de dignidad personal. Todo el tiempo dudo de mi afán literario, de si renunciar a la vida académica o a la creativa, de si vale algo, si cambia algo, si transforma y genera algo, mi hacer con la escritura. Escribo porque no puedo vivir sin escribir, pero tampoco puedo vivir de mi escritura. Tengo 35 años y de muchas formas llevo 17 años comenzando mi carrera literaria e intelectual. He vivido duelos y muertes, he vivido éxitos y fracasos, he vivido viajes (internos y externos), he vivido amores y desamores. Quizá no venda ni alcance la gran audiencia, eso no importa hoy. Para mí importa escribir, porque no puedo ser ni existir sin escritura, porque no puedo dejar de traducirme en palabras, no puedo vivir sin letras sin símbolos ni lenguaje, porque quizá una parte del don de la escritura, don del que me habló el maestro Pitol hace prácticamente 7 años, está de alguna forma en mí. Publico esta novela porque tiene sentido para mi hacer humano, porque uno necesita un público, escuchar comentarios, para crecer como autor y como persona, porque no es cuestión de premios, reconocimientos, genealogías o instituciones, el arte, la creación, la originalidad. Mi novela, capricho autogestivo o no, también es publicada como un acto de reconocimiento y de fe. Reconocimiento de una obra, de un trayecto vital, de una vivencia, de la traducción personalísima de un mundo, un estilo, un estar en el universo. Fe de transmitir y comunicar, de emocionar y transformar a otros y en otros, algo. Publico mi novela con esperanza, por mis propios medios, no como un acto de rebeldía o de cuestionamiento, no como una excentricidad o exquisitez, sino como posibilidad de compartir, de contrastar, de asumir, que la construcción de una vida, de una trayectoria, de una carrera, se nutre de pequeños y grandes actos, que sin la otredad necesaria, no sería más que un monólogo. También con la esperanza de la valentía, del entusiasmo, de la dignidad, hoy les doy a conocer mi narrativa. Espero que esta desnudes, esta memoria y su distorsión, no les haya causado desagrado, y si encuentran algo en Natdzhadarayama, por mínimo que sea, no olviden que como dijo Ignacio de Luzán sobre la poesía, extensivo a la literatura, “su esencia consiste en la invención, en las fábulas y en aquella facultad que tienen los poetas [y los escritores, diría yo] de dar alma y sentido a cosas inanimadas y de crear como un nuevo mundo distinto” (Luzán: 1974: p. 93).

Foto: Fernanda Pardo

Lectura en el ahora 1: Hermann Hesse

 

Actualmente me encuentro leyendo este libro

Hesse Portada

El Imperio de la soledad 1.1.a.1

Crónica decibel languidecer, años encimados a la cortina, el balcón también enmohecido, la mirada cansada. Los zapatos nuevos y relucientes. Totalidad acaso los murmullos de la calle. Una vez los días fueron la memoria de una otra, la mirada y el beso de otra, la conquista y el ímpetu de otra. Hoy son sólo ceniza de cigarrillos franceses. Una ducha y al teatro erótico, al cortejo, al sentido y sentir extremo del vacío inherente. Drogadicción irrefrenable, sino de mis noches. Todas las figuras talladas en madera de la casa de mi abuela, la húngara amargada, se revuelcan en mi cabeza proyectando las imágenes de mi infancia. ¿No debería intuir si quiera que a un paso del amor de mi vida todo fue un desvencijarse de las horas en pasajes ridículos? ¿No es acaso ridículo que el amor de tu vida muera enfrente de ti sin que puedas hacer nada porque ya no te ama?

La estación de trenes está repleta esta tarde. Son las 7:40. Llegaré al club en 45 minutos. Caminaré, tomaré agua mineral y un expreso. Espero que hoy Alison no me haga el feo. Le traigo ganas desde la semana pasada que llego al Torpedo del amor, de esas ganas que te sacuden por dentro como si estuvieras atado a una camisa de fuerza en un cuarto incendiándose. Pero la llovizna lo vuelve todo calmo e incómodo. No es la comedia humana, ya no hay calles oscuras ni alcantarillas hediondas, bueno, sí pero muy pocas. Y camino al Torpedo del amor con Alison en mi cabeza y me pregunto: ¿cómo fue posible que me recordara tanto a Tatiana si una es morena y la otra es rusa? No sé porqué razón el tren no se detiene en la estación intermedia y prosigue el viaje. Tomaré un expreso y tomaré agua mineral, pensando que Alison quizá hoy me diga que sí. Ya quiero sus tetas en mi boca, ya quiero su boca en mis manos, ya quiero su pubis en mi nariz, aguanta me digo, quizá hoy, quizá, todo puede pasar en el Torpedo del amor.

Los frisos de la arquitectura del antiguo régimen no lograban desorientar a Francis de su caminata. Pero nunca olvidaría el momento preciso cuando Alison, con su vestido para el table dance detrás de una gabardina inglesa, lo miró desde la esquina contraria al café de Potilliers Street y con un guiño de ojos se atrevió a cruzar la calle en su búsqueda. Francis impávido terminaba de tomar su expreso pero le faltaba el agua mineral que estaba a la mitad. Alison cruzó la calle, se dirigió a la mesa de Francis y susurrándole al oído le dijo: hoy también bailaré para ti, pero no me tendrás. La sorpresa de Francis fue mayor cuando Alison lo beso salvajemente en la boca y con su mano le tocaba su miembro por encima del pantalón. Aquella tarde, aquel inicio de noche, Francis no sabía que el puente que lo unía a Alison se había hecho más ancho y directo.

La sección pdf novedad del blog

Dado que no tengo otra manera de dar a conocer mi trabajo literario he decidido apostar por la plataforma aquí construida y creado la sección pdf donde pueden leerse trabajos míos de distintos géneros en su modalidad electrónica.

Poesía: https://romulaizerpardo.com/seccion-pdf/poesia/

Narrativa: https://romulaizerpardo.com/seccion-pdf/narrativa/

Ensayo: https://romulaizerpardo.com/seccion-pdf/ensayo/

Novela: https://romulaizerpardo.com/seccion-pdf/novela/

Prensa local: https://romulaizerpardo.com/seccion-pdf/prensa-local/

Pornopoiesis: https://romulaizerpardo.com/seccion-pdf/pornopoiesis/

 

De esta manera queda realizado un registro de mis inquietudes y pasos a través de intentos, más o menos fructíferos, de emprender una carrera literaria completamente autodidacta.

Se agradecerá la difusión.

Saludos a la audiencia

 

Romulaizer Pardo

En busca de editor mi primer novela: sinopsis de acercamiento

Pongo aquí una sinopsis de mi primer novela la cual estoy buscando editar y publicar. La novela está disponible en mi perfil de Scrbid.