El ramo

Verano escrito

sentir. Aroma

nuestro recurrir

al abrigo de las flores.

Micro 678

Pensé,

es cierto,

los signos

del día.

Perdí,

en verdad,

la cuenta

del silencio.

Partí,

sensible,

al ocaso de la despedida.

Conclusiva

Desparramar la vida

entre calles y esquinas

con la silueta desvencijada

por alientos fortuitos

es trepar a la cúspide del día

sabiendo que la tormenta primaveral

aguarda nuestra esencia vital para mojar

el acto mismo de testificar los ciclos terrenales.

Gutural

Crujía la voz,

designio interno,

palpar el alma,

correr, hacia la faz

del rostro dúctil

del objeto del deseo.

Microencriptación augural

Hacer los rostros

símbolos, señal de vida,

directa alusión

al tronar de las nubes.

Diminuto versificado en Do menor

Contrabajo silencio

figuras empolvadas

polvo carmesí si

desprecio, hacen

luces en el cielo,

si camino recto,

dicen amor, lo siento.

 

Micro poema nulidad

Anular la nulidad

nula característica

de anulación infinita.

Micro espacio ingrávido

Hacían los años

un nido, una amalgama

tejían las vivencias,

cada vez escrita dentro.

Y las estrellas eran

piezas de un corazón enamorado.

Micro tendinitis verbal

Os conmino, intrigante, a adjudicaros el inicio mismo de la caótica afrenta. Si os atrevéis galopad al circundante foso donde, encima de la cortina mustia, podéis oir el tronar de los mutantes historizados. No es acomplejéis mucho, en cambio, si el viento os acuchilla con ternura, pero si veis un instante entumecido contra el cairel de la eternidad, fumadlo, soplad en su interior, incluso derramad la sangre misma de los insípidos brocolís. Esperad un poco que amaine el calor veraniego y pensad en un viaje por Sudamáerica para visitar las casas de Pablo Neruda. No os sorprendáis demás, toda lengua es un conjunto finito de posibilidades infinitas, es mucho más que el estructuralismo de Jakobson o Barthes o Greimas o peor aún, el estructuralismo mismo de Saussure. Cantad al mar la angustia del ostión, os pido, sean ostiones dentro de su jaula de luz, olvidaros del exterior, concretaros en la marcha de un maratón cinematográfico de Pier Paolo Pasolini. Si acaso una vez creéis que os pido demasiado, aguantad la tempestad y el palo de los clásicos españoles, soportad la lectura de La Bruyere, arremeted a La Fontaine, conquistad a Boileau, pero olvidaros, os solicito, de la cruz de Jesus porque no hay nada peor que pensar en los cuchillos romanos o mejor aún, ahuyentad el espíritu cínico de vuestras mesas y tomad los modales de moda como instrumentaciones plagiarias del desconsuelo. Os pido si hacéis fritagan invitadme, convidadme, dadme un poco de aceite quemado, que sea de maíz y con omega 3. Os pido, no desfallezcáis contra el soporífero flagelo de las películas 3D. ¿Es mucho pediros que reclaméis un espacio para mi en el pináculo de vuestras pantallas?

Micro LVXIX

Hubo un día

que la noche

estaba desvelada

y el sol sonreía

como una ostra

pero gracias al limonero.

Micro LVIII

¿Soñaron los soles

la crispada cúspide

del amor nuestro?

Sabemos que sueñan

con nuestras bocas:

un beso nuestro

que somos cada amanecer.

Micro LVII

Mascullada con el insomnio

la luz escribe el nombre

de la angustia frenética:

extrañarnos en el desvelo.

Micro LVI

Sus ojos
escribieron
la narración
de tus caricias
desde el puerto
antiguo un nosotros nuevo.

Micro LV

Era el día

donde habitaba

el átomo de amor

desdicha del olvido.

Y nos amamos.

Micro XXXXVIII

El tráfico existencial

está aturdido

por la saciedad del vacío

contra el espejo de luces:

nosotros virtualistas.