Impulso

Focal silencio

estirpe de lenguas

sombrías… ¿temes

indicar la anualidad

solitaria que fuimos?

Famélicos acentos

nuestros besos

no mascullaron noches

sino ventiscas versificadas.

Anterior a ti

un cosmos constante

irradió sus estructuras

en la cornisa horizontal.

Fluímos inmanentes

al grueso indicador

que mostró el rostro

entumecido de euforia.

Adiós espacio

torre insufrible

llamarada despreciar

el acto mismo de existir.

 

Vomitividad y verbalismo

Falsifico mi emotividad, falsifico mis ideas, falsifico, evado, el torrente cierto, acuoso, de la lengua. Desconozco de retórica, inmensamente ataco el teclado, pam, pam, pam. No es verdad que por escribir uno sea escritor, es mucho más complicado, pero tampoco es cierto que uno deje de escribir: escriba dice un buen amigo librero. Existe una horizontalidad que promueve el despilfarro verbal, la del sintagma. Ahora no es una cuestión de lingüística. Más bien se trata de la performatividad del momento: ¿qué pienso que digo cuando escupo saltos dentro de este cuadrado que será visto por 25 personas máximo? Es mucho menos que una audiencia, mucho menos que los libros que se pueden vender en una presentación regional.

No vayamos muy lejos, por favor. El abecedario es distinto del alfabeto, pero también la resistencia oral es distinta al trazo escrito. La mejoría estriba en la articulación del signo lingüístico y la escritura, no obstante los escondites ciertos de la inteligencia ficcionalizada del instinto, del arrobar las cúspides de la mente con grandilocuencia efervescente de misterios. ¿Dónde estaba abril en 1678? En el mismo sitio, cronológicamente. Se trata por ello de la calendarización del vacío, la vacuidad historizada, cata pum, cataplasma, ectoplasma, protoplasma, como la adenéica señal de decrepitud que arrostra mis ojos frente a una cabalgata insufrible de payasos literarios. Pero el payaso soy yo, sí, ridículo, sí, siempre, desde niño. Igual que las estrellas, igual que la sal, ridículo, sí, siempre, as usual. 

El acto de habla escupe, entonces, estas fruslerías, vaya palabreja, vaya intentona, vaya raquitismo, este ramplonismo ideológico, este desconocer tradiciones, este ni siquiera estar seguro pero seguir adelante. Vamos, cómete un Hot Dog, es lo de menos. Maravilloso, simples combinaciones infinitas. Diría Chomsky: your speech deos’t say anything, who cares? Encima del trance psicodélico, sexydélico, pornodélico, logofágico, emblema si carisma de cuento de los años cuarenta del siglo pasado, chasis de pacotilla de un automóvil oxidado en La Habana. Debería vivir más, debería abrirme, debería dejar de intelectualizar mi interpretación de mí mismo, soy un fiasco, un fraude, pero soy. ¿Aquí hay temporalidades ocultas en un numeral endecasílabo de fractales insalubres? De nuevo el hecho de la salud, la enferma obstinación del nombrar, más bien del expresar sin decir. Pamplinas, sería como ir de un lado al otro en la calle de la zona roja y decir: no soy carnívoro, soy vegetariano, who cares?

Sistemas nerviosos

Decimos que enmarcamos

flores y estaciones

pero el filo de la luz

nos cunde el alma

de saberes. Tenemos tiempo,

desesperamos a veces,

pero decimos, hola, adiós,

como si un día algo dejara

de ser importante. Nuestra

contracción es superflua,

promotores nuestros son

la almeja en el cóctel y los limones,

pero esperamos siempre,

en un mismo sitio, el autobús.

Moriremos y harán nuestro funeral

pero otros dirán vaya

que valiente madrugar al destino.

Archipielago2

Pedal

Aprieta más la desdicha

que la lucha

cuando olvido es

el saber y la libertad

mantiene secuestros.

Aladas lacónicas verdades

a medias todas, en falda todas,

verifican lo marchito.

¿Parte el día los nombres de la luz

como si fuéramos vegetales

en la hortaliza de la existencia?

Pedal el asiento mismo

donde la dictadura del ego

convoca al siniestro impacto

de la guerra: espejismo y espejo

la circunferencia y ombligo

de la postración en letras y hojas.

¿Cómo dejamos el aula odiosa

si ni siquiera preguntamos

ni orientamos la voz al instante

mismo de la creación?

Cansados dejamos arriba del mar

un cuchitril llamado cielo

que nos aflora con lágrimas

pero decimos siempre

una vez que algo nos ha tocado.

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Atomístico reojo de papel

Pasaje de un rostro a un mutismo

corazón desvencijado como huracán

marchita la luz de la boca, los claveles

del silencio: esfera de los segundos aciagos,

la conquista del dolor, la sabia de la vida; gozar

los acertijos del destino, que no existe ¿por qué?

Dentada seguridad la cicatriz

amarga colmena, cansancio como costra,

en fin, tedio, al fin, galope de la sombra,

esquirla de placer, totalisa y orgasmo, finitud.

Anciana la espera convierte los atisbos nuestros,

que son nuestros alientos entreverados,

en juguetes posteriores al infinito amatorio.

Amalgama la lontananza de tu pelo con mi dedo

al final todo ilumina, pero eso no atenúa los infiernos,

vivida la sentencia de Séneca, ley es no pena morir.

Todos las arqueologías del sin sentido devienen

un tú que compagina con el espejo del corazón.

La grisura está coludida con el aceite de oliva

Frágil el asiento de los días

la quebrada sinfonía del silencio

temor como chocolate espeso,

de los rincones la sabia

olvido totalidad certeza.

Andamios las cicatrices

los cantos y las orquídeas

floración de tristezas,

ninguna cúpula celeste

sobre el designio de nuestras almas.

Religión de una misma sintonía

la creencia del abismo donde

la turbiedad encierra las costas. Sonríe.

En cambio las monedas, que son infancias,

no piensan mucho más en el galope

de la inocencia, como si los grillos fueran robots,

conspiración de una voz interior desvencijada y rota.

Antes del atardecer las playas del sin sentido

mantuvieron activo el puerto de la razón

inútilmente, como ostión que se salva

de la pesca. Toda la existencia es un fritanga

en aceite de oliva, pero nunca dejamos de sentir

el sopor del tiempo que nos engulle.

 

Laguna esfera de boca el cincel nombre tú

Si silencio sirve si sirena círculo

circo átomo nostalgia

si circular circunda la sien

siempre si silba sílabas sintonía

si es viento silicio también

corte si salta si zumba si saluda

sol solidez sonata campanario.

Arrenga el espejo sílfide escrito sulfurosa

señalamiento arranque y constricción: volatilidad

atmósfera si si quiera es estar afuera

¿dónde algo? ¿dónde alguien? ¿dónde, el

sofa incómodo de la tortura del éxito?

Si escala es columpio, escalera, trance, marmol

emotivo, nociones como figuras de porcelana -rotas-

gangrena emotiva

inculpable el si silencio si voz si nombre

la tuya boca

bocanada

efecto

reclinatorio

declive

demostración

círculo circunspecto circuncidado:

aromática esférica poética lumbre atemporal.

Conquista rescoldo de sangre

mutismo

anorexia demencial desfiguro

si sirena si silencio si silbido si sal

saltamontes eléctrico sopor,

cúmulo, si núcleo del tejido amoroso,

si salto pa atrás, para delante ¿cómo?

Si era eso y fue todo menos eso

¿fue algo menos que eso que no fue?

Existencia… ¿eres?

Prosa de toque recolado

1403499311406Improviso esta idea que es creer que la existencia del eco intelectual remuerde los ceños de todos los artífices de la mazmorra inerme del silencio. O sea, una vez estábamos ahí, leyendo, unos pocos, en una biblioteca, pero eso no importa. Construir un perfil idóneo es mucho más que oscilar de palabrería en palabrería, acaso la métrica del renacimiento español podría ayudar al apoyo versificativo, pero no estamos comiendo shop suey porque al final de cuentas la maquinación de las tortillas involucró a unos picantes chilaquiles. En cambio, podríamos perdernos en la semiótica y el simbolismo, pero volver a mis lugares comunes es mucho más que la trascendencia del momento traumático de leer a Fouacualt y entender, con Barthes, que el estructuralismo francés es ya una caduca existencia. De vuelta al problema de la monera, no al de la abeja de Marx, pero también considerar que cuando se evoca a Aristóteles no es más que para definir y establecer criterios de autoridad. ¿Autoritarismo? Quizá una vez pudieron florecer retóricas preceptistas de normas y modelos, quizá también por eso se cree, como lo hace Chartier, que el éxodo de la opinión pública al sector burgués del antiguo régimen es mucho más que una simple inmersión en el tradicionalismo vanguardista disuelto con el pensar posmodernista. A cambio volvemos a otro lugar común en mi caso que es la no lectura de Nietzche. No es tampoco la filosofía simbólica o la antropología filosófica la que moviliza el inquietante mundo del lenguaje en sus expresiones más disímbolas. Porque una día estábamos ahí, ya no en la bilbioteca sino en Burguer King, y comíamos una Whopper doble con queso y papas fritas, pero nadie sabía que llegaría Carl Jr o ni siquiera intuíamos lo que haría la cadena Wendys por las hamburguesas. Es más, quizá sería preferible una torta de milanesa de Iztapalapa o unos tacos de suadero del metro Viveros, aunque es inolvidable en Zacahuilt que hacía la desaparecida vecina del barrio. Pan de leña, pero también podría asimilar que León Felipe estuvo muy inmiscuido con mi patria, ¿patria? El padre es una conjugación femenina, también porque los tacos al pastor son unas tortillas deliciosas llenas de carne, cebolla, cilantro y piña, un giro a la mexicana. Nada de sandeces, bueno quizá sí, esta improvisación.1403499312338

Creía que podía pero en cambio desterraba y compraba las señalas raquíticas del efervescente columpio de los nombres. Los manuales de estilo dicen todo explicando y no dicen nada. Debería quizá escribir mi propio manual de como no ser un escritor. Pamplinas, estoy perdido, extraviado, ya no siento nada, es más ni siquiera puedo pensar ¿pienso? No, es más bien lo contrario a la duda cartesiana lo que moviliza los ímpetus de mis arrojos. Pero también creo que si tuviera una copia de la Gramática de Port-Royal podría indagar los perfiles intelectuales del siglo XVII, no los del XVIII. A cambio me enfrasco en esta tontera, que es como una carne asada, previamente marinada con cerveza, pimienta, ajo, con el fuego calentado, la brasa ardiente, la plancha.. ttttsssttstststssssss La carne puesta en todo su esplendor, como si las fotografías pudieran hablar de un presente que no ha dejado de existir.

templooriente

V despilfarros verbales

 

I

20 años

primavera

descolorida juventud

el sino de nuestro encuentro.

Flagelo incesante: tu recuerdo.

5 años.

 

II

No conoceré el saber tus labios

ni seré la felicidad de tus noches.

No brotarán en ti las lágrimas cuando muera

ni pondré en tu baño flores aromáticas.

No, sólo seré esta escritura degenerada,

esta perversión creciente, este desquicio

de desconocerte, de soñarte, de desearte

y no tenerte. Seré todos estos poemas

esta maldita pocilga fumadora, este atónito

demente. Nunca conoceré a tu madre,

ni te consolaré cuando te despidan del trabajo.

No veré a tus hijos ni verás mis desvelos

escribiendo sobre autores del siglo XVIII.

 

III

Nuestro baile fue la más osada acción de mi vida.

Qué baile, qué noche, qué fulgor de tus ojos

qué abrazo ajeno que no me correspondía y envidié.

No probarás mis guisos

ni sabrás mi receta para hacer ñoquis.

Olvido de la simpleza de la vida, jamás olvido de la tez morena

tuya, jamás olvido de tus pantorrillas,

jamás olvido tu falda morada.

Nunca estaremos juntos en una cama

viendo una película

ni negarás mi café cargado

ni leerás mis ensayos históricos

ni sabrás que nací un 6 de diciembre

ni que soy prematuro

ni que padezco esquizofrenia

ni mucho menos sabrás de nuestras vidas pasadas.

Somos lo imposible, el agua y el petróleo, lo que se toca

para destruirse y perderse, para olvidarse.

La eternidad ofuscó nuestro grito.

Gritamos y no pude seguir fingiendo, no pude ser el mismo.

¿A ti te pasó algo después de nosotros?

Nunca sabré qué efecto tuve en tu vida,

nunca conoceré tu tacto ni sabré si te gustan las fresas.

 

IV

Nunca me olvidaré de nuestra imposibilidad,

de nuestro desencuentro, nunca podré superarte, superarnos.

Qué manera de bailar, que cadenas de fuego tuyas. Ya incluso

hay algunos muertos de por medio, y no lloró, me resigno

a perderte como los aztecas perdieron su imperio.

La mierda de este país escribió en mi su condena, su repudio,

fui también un objeto público, profanado, desquiciado, perdido.

Y todas las primaveras, la misma noche del mismo día, te recuerdo.

Cada luna llena, que antes admiraba y decía me daba fortuna,

recuerdo tus ojos, tu cuerpo, tu voz, para maldecir mi destino.

No perdono porque no sé perdonar, porque soy una colmena

de infelicidad, una rotura que se ensancha, un abismo que se abre,

soy tu evasión, tu ignorancia de mí, tu ausencia, la vacuidad de nuestro nombre:

desamor. Confusión rotunda, maledicencia, soy

como un saco elegante: roto, descosido.

Sólo este agujero que emana todo el veneno ancestral y presente.

Yo fui un cobarde, todos los días,

todas las noches, cada luna llena,

fui un cobarde que se escondió,

como caracol en su concha.

No puedo dejarte ir porque no sabría vivir

sin el sufrimiento que me generas.

 

V

Y así estoy inmensamente cansado

con deseos de morir

inmensamente destruido;

ya la fuerza que me diste

desapareció,

ya vivo sin el ufano sabor de ese baile.

Todos los hombres somos iguales

pero hay algunos que son buenos.

Esto no es nada porque

yo soy nadie y tu eres todo el siglo presente

en un futuro radiante que yo no viviré.