Este inmenso spam que soy

Petrificó mi nombrar

la isla torpedeada de la

decepción y caí, sólido,

al barranco del tedio.

La enfermedad mental

carcome mi alma, segundo

a segundo, palpita mi cornamenta

rota, de alce fugitivo, que es

este desfiguro ideológico del estar.

Terca manía

levantar el cigarrillo

por el futuro ansiado

y canceroso, despilfarro,

contra marea, mi voz.

Una bocanada silente,

muerte y esbelta fuga

de inquirir los pasajes

en la escalera a ninguna parte.

Ansioso perito del instante,

locomotora de tiempo endeble,

nombrar, así la luz conduce

a los sueños y las córneas

del lenguaje indican siempre,

frágiles de pereza, la salida torcida,

imán de agua y vapor, costra

indagatoria del ser: profesionalismo

de la nada envuelta en mi carne

y mis adentros todos calcinados

por el forúnculo emotivo

que es la gloria ajena, enajenante.

Aventurar constricciones propias

como galletas molidas, es creer que

la harina cocida de mis sentimientos

induce al vómito versificador,

pero en el fondo, es silencioso ruido,

este ápice de eternidad que refulge

en mi poltrona generacional y ruge,

cual tridente en el océano del verbo,

junto a la mecánica tuerca del universo

inmediato y raquítico de amistades.

 

dilusión imagio

 

Señalizar la huida

Los materiales con que embalsamas

tu verso y tu lenguaje

carecen de silueta, prófuga la andanza

evocativa del ser reclama

el cimanorraje propio del mutismo.

Callas las alegrías y reanudas la pesadumbre,

hoguera final el verbo y la esfera

de tus ancestros: anterioridad impoluta

clave de sol y tendones cardíacos —el espectáculo—

de tu faz y tu tez de poetastro, raquítico.

Pero sucumbes y nos conduces a los rincones

del exitoso trance armado, sin metro ni rima,

sin tonos ni acentos, es más, sin la armadura

tenue de las caídas históricas… ¿qué te precede?

¿Acaso luz y pantanos emotivos, luminiscencias

remotas del tiempo ígneo y prístino o

el vuelo cortado de un silabario perdido?

Tu arqueología es el imán de la desdicha,

rota en el punto del nacimiento, crueldad

añoranza y fácil remiendo de ausencias,

caminas siempre con la boca torcida por el cigarrillo

y relatas tiempos en los campos de batalla

del presente. Tu eres cotidianamente el sastre de las limosnas

que erigen el templo conciso de la expresión no fecunda.

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No autodefinición

Elucubrar constantes espirituales

cada tarde dentro de trances

es componer desde el ruido universal

la sordera de los tiempos. Cansado

escribo una cotidianidad estéril

porque indagué demasiado en las fauces

de los infiernos que habitan la soledad.

Como hormiga obrera deambulo

en la faz cósmica del instante y respiro

lecturas incomprensibles. En mis intentos

todo sucumbe a una fechoría menor, alada,

cicatriz y luto, vivencia y torrente, amasijo

derruido contra el pabellón de la Historia.

Devano aquí un retórica podrida y una poética

baladí, contumaz irreverencia de proporciones

individuales, exclusivas y estridentes, a veces

chirrido demencial y otras un trinar de otoños

cuando la primavera extinguió, en el suturar

el fondo de mi existencia, la esperanza sonora,

vitalidad anulada por el despilfarro verbal.

Cruenta la boca de mi mente masculla porciones

de personajes y libros, de revistas y señales,

que marcan la tormenta misma del acto propio

de la ignorancia: contra ataca la simplicidad

cada vez que rebusco los fusiles y metrallas

de todos los rencores míos por todos los venenos

de todos los tiempos. Y escribo desde una lógica

desvanecida, pordiosera, empobrecida, porque

la estética del dolor compaginó sus renglones

con mi juventud y la poesía es una escapatoria

del mundo inabarcable que me engulle cada segundo.

Conclusiva

Desparramar la vida

entre calles y esquinas

con la silueta desvencijada

por alientos fortuitos

es trepar a la cúspide del día

sabiendo que la tormenta primaveral

aguarda nuestra esencia vital para mojar

el acto mismo de testificar los ciclos terrenales.

Lazos

Ahí donde escondemos

el trino infantil, donde

nuestras cobijas zurcen

laminas emotivas, ahí

parecemos payasos dominicales

contra el espejo turbio

de la otredad, y caemos siempre

en un abismo de ideas y frases

ininteligibles. Somos residuos

en otros todo el tiempo, como golondrinas

con el nido destruido, migramos

a la lentitud del saludo y esparcimos

recuerdos a la faz del vínculo.

Revolver

Hacemos un cucurucho

nuestra memoria

porque incendiamos

infancias, almas y quebrantos.

Desde el rincón y pocilga

del nombre, atisbamos silencio,

otredades, famélicas discusiones,

contaminando siempre

el verde aliento

con la fibra rasposa

de la razón. Y mentimos.

Cada vez inmersos

en azarosas ramas

olvidamos las caricias,

los sábados en la tarde

y el tierno remanso de un sofá,

nos adentramos,

como pordioseros en la calle,

en una turbulencia

mitad lápida de imágenes

mitad faz destruida del presente.

Caemos siempre dentro

la senda del equívoco,

erramos los cariños y mimos,

dedicamos horas a la infamia del ego,

como migración de patos

nos vamos a pasar el invierno

a un cuerpo menos hostil que el nuestro.

 

Sopa de letras

Interna fase consciencia,

vocalidad, controversia

del llamar los lazos a la rendija

alfabética. Crispadura y nombre

escena misma del actuar los días

sobre el camino irradiado, conquista

siempre como fértil lote simbólico.

Esferas verbales y torrentes, lengua

punto y coma del pensamiento,

irradiación, silencio, compromiso

para existir en el ser dosificado.

Estereotipo escritura, famélica

añoranza de aprender a leer

las señales cósmicas, igual que las cartas

italianas de un diplomático, pero con

faltas de ortografía. Estúpida cantinela

esto que mengua en tu mirada.

Dementis lux factum

Así, con la cortina de un idioma muerto

los puertos y mis ancestrales torturas

como la gaviota en la playa

cayendo. Así, muerto, como al latín

vivo contra los trozos frugales

olvido toda inspección interna

laguna de tedio, remilgo, azufrada imagen

de un jabón contra la sarna: memoria.

Así, ya sin uso ni existente, las pausas

suspenso corporal

los alientos compartidos

así igual

el rancio fluir de la sangre

la tuerca mental corroída

por los ácidos estomacales de la historia.

Narración al asecho, porción imaginativa

así como un texto del siglo XIII en el este europeo,

como una cita de Horacio o San Agustín,

perdón, no sé cómo explicar el vacío de mis tendones.

Contrabajo la marea cristal descrita

las conexiones neuronales

también así como la frase en latín

oscura y mal interpretada

mal traducida

mal compuesta

mala sintaxis del corazón avejentado

mala sintaxis de los labios y su sudor

mala sintaxis también del gañan del club

mala sintaxis y esas canciones cursis de un amanecer

amanecer de borrachera y borrachera infinita

la torpeza del ser existencia pluricelular.

Así, en el olvido, como un arancel universitario

el espectro radiante

apoltronado de los cansados trabajos de Hércules

o la fibra óptica que desemboca en tu ojos

mis ojos

nuestros ojos

unos ojos

los suyos

lejanos

¿abiertos?

cerrados

fátigosamente

escritura la piel que nos camina.

Olvidar

tremebunda fragancia

eso imposible

olvido

lo que deja proyectada

la sombra de los soles externos al presente.

Falta de lógica este latinismo estéril

optometría de un ethos baladí y el pathos esplendoroso.

Costra en la costa del costado

anima animae animis animíco

antiestamínico

ribonucléico

cromosomática expectadora de la genealogía enfurecida.

Ancestral martillo

Thor

los planetas y los años

la época esta de luz -lux-

de demencia -dementis-

hecha hecho hechura -factum-

falta de tacto nauseabundo.

Totalidad increpadora como los burdeles para las mujeres castas,

como los orfanatos para los niños de familia

como Dios para los ateos

como un ostión ahumado salido de la lata

para la tertulia nocturna acompañada con vino.

Elixir de nombrar lo que ya no es nombre

lo que no puede nombrarse más

eso que la eternidad extingue

las fuerzas motoras de la Esfinge

Heródoto contra Euclides y Esquilo.

Años

turbia marea

estropeada la silueta interior

la ruta

los atardeceres

la camara

el pixel averiado por la distancia de la lujuría sombría.

Este museo

falto de testigos

es un testimonio

de la oscuridad prófuga.

Dementis

demente

demencial

el palpar los sonidos la cortina de humo

lux

luz

luzciernágas primaveralas

factum

hecho

posterior a los acontecimientos.