Fósil

Ya no miro al cielo

para no ver estrellas

y no pedir deseos.

Miro al piso, sometido,

subyugado, absorto por

las determinaciones sociales

de un mundo corrompido.

Ya no sueño, ya no canto,

ni compongo armonías,

soy un ladrillo más,

un papel de baño usado,

soy el escupitajo de un narco

a su víctima, soy el desgano vital

de los sentenciados.

Aquí,

donde escribo los vestigios

de la más honda tristeza,

recalco la desolación

del castigo de nacer.

esclavo

Paraíso destruido

¿Imágenes atribuyen soledades

al asiento del sol o nos esconden

gestos del horizonte? Nos nombran.

En una quebrantada mañana

perdimos la paz y la historia,

por la sangre de los inocentes

y la guerra nos indujo al término

de la existencia. Falsificamos

árboles, sueños e individuos…

y pensamos que era lo correcto

anudarnos la lengua con la indiferencia.

¿Por qué orillas nada nuestro dolor

si tristeza llanto si lágrima sal?

Cuando despertamos había un paraíso destruido

frente al escenario cotidiano del nombre.

archipielago1

Acid bullanga

Venid a la fiesta

del desconsuelo,

tomad píldoras

dolorosas, sorbed

el humor negro,

comprad licores,

enervad vuestro

pensamiento. Saltad.

Gritad al viento

somos robots,

escribid en la tierra,

odiad al género masculino

por encima de toda religión.

Acometed el silencio,

conseguid música, diversión,

excesos, arropad la tristeza

pero no dejéis de reíros

una vez en esta jornada

de bulla infernal. Soplad

los años eternos, juventudes

rotas, alquitranadas, enrrolaros

en el ejército destructivo

del plagio y tomad vuestro genoma

inventado hace millones de siglos

para que podáis triturar los ases

de vuestra conspiración: sucumbid

arrobados al frenesi de la carne,

por el amor de Dios, triturad vuestro ego.

Pasión común

Un torpedo emocional

circundando el foso

del presente

irrumpe y taladra

los días, entonces, ¿qué

parece una marmota

sonriente? Un día soleado.

Pero si el odio, submarino

de vivencias y frustraciones,

colapsa la estructura del pasado,

no dilapidamos los átomos miserables

del unicel amoroso al proclamar

que una tarde de invierno

los riscos del dolor esculpían

la figura misma de un recuerdo.

¿Pensamos entonces que esto

puede ser escritura o sentimiento?

Ninguna espora de melancolía,

por más abismal que sea su explicación,

conquista la insigne multitud del pensamiento.

Locación temblor

Si la tristeza escribe

los suspiros leen.

El maremagmum del silencio

oscurece las ramas torceduras

del alma, pero ¿acaso la visión,

utopía y lucha, es un eco tardío?

Los ancestros imitaron a otros

igual que nosotros somos imitaciones.

Encima del libro de la eternidad

la lancha del saber naufraga constante.

Todas las mañanas caen trozos de cielo al mundo

y las cicatrices del amor perduran, con su aroma

raquítico de tientos y manoseos, porque una noche

las gélidas instancias de la memoria

encorvaron sus sienes a la cúspide eterea.

Enigma estribo y salto la malla incauta

¿por qué el ciego vive el color de una forma

que el tuerto no puede vislumbrar? Toda caza

es una estupefacta sombra de deseo… y nos vamos

cayendo entre otoños y canciones y melodramas.

Dejamos en cinta a la soledad

cada vez que pasamos por la fotografía infantil

donde reposa nuestra inocencia rota,

quebrada, enmudecida, tibia y añorada.

Decir adiós es un acto de rotunda complicidad.

Canto de un baile no correspondido

Encontré el ritmo de

la balada gris

que fuiste en mi baile

contra la muchedumbre.

Por unas monedas vendí mi aliento

compré ron barato y fui

al cementerio a llorar.

Porque un nube me dijo al oído

que era un fracaso

sentir y no amar, en cambio

gritaba a los vientos

un nombre-desfiguro,

llamé todo psicosis,

perdí a mis amigos,

lloré porque tenía un átomo

de angustia llamado juicio enfermo.

No sé hacerme un lugar en el mundo

Aquí, donde las palomas

olvidan sus alas, yazco,

contra mi pecho la rabia

o el rencor absorto a mis contemporáneos.

Agujero soy, soy un trote moribundo

porque extravié mi alma tres mil

millones de veces, porque perdí

la tinta, el papel, el fósforo y el fuego.

Aquí, donde el manicomio es una corta guillotina,

estoy, nadie entre las multitudes

reclama mi cuerpo, mi voz, mi sentir.

Una vez fui una balada amorosa,

un campamento en la playa,

algo que calentó cuerpos y vidas.

Sonríe no temas, quizá lo único es el dolor

de sabernos partidos por funerales y nacimientos.

No sé hacerme un lugar en el mundo,

en este cúmulo de atrocidades,

y lloro, me desfalco a la tristeza, convulsiono

mis párpados y me deslizo por el polvo

de caras y personas desconocidas

que dijeron ser mis amigas o amigos o amantes.

La primavera retoña y con ella este desprecio

de años, de corazones rotos, de almas oscuras,

torcidas, turbias, desencajadas. Desilusión:

la huella indeleble de todos mis presentes.

Bloqueo

Los sin sabores de la vida,

escribieron noticias,

patrones de actos y pérdidas,

escribieron y son

alas conductoras de tristezas.

Desencanto totalizado

esfera y cromatismo convertido en grisura,

átomos del cansancio, escritura dúctil,

llano del desconsuelo, actúa.

Ejercicio trunco el estimular

los espejos y tendones del ser,

razón encorvada, siniestra imagen,

años, parecer, semanas, torcedura,

días, molecularmente depresiva,

horas, axioma de la melancolía,

minutos, producción de lágrimas,

segundos, amortiguando el invierno.

Actúa precipicio, tonelada no dicha,

actúa fórmula de la vacuidad, influye

toda la sangre, el aliento, los ojos: cansancio.

No es más la burbuja el designio del silencio.

Ser nuevo horizonte en flor

Como la luz atraviesa el agua
la soledad atravesó mis días,
como silencio muerto
atravesaron la oscuridad
los ruidos de mi llanto.
¿Dejé en el camino flores y sonrisas?
La vida toda es truco y astucia
pero también intuición y cautela.
No sin mesura los riesgos
mutan la fortuna en éxito
y los fracasos en lecciones.
¿Acaso la malla de la desgracia
escribió con mi voz y mi aliento
el nombre de mi desolación?
Fueron las lunas llenas las métricas,
los atardeceres fueron la finitud
magia de unos ojos -mis ojos-
atenuados en el balcón de la juventud.
Y lloré como cualquiera.
El corazón roto habló un dialecto torpe,
pero navegué el desierto de la tristeza
y crecí adorando un pasado inmaculado
aunque también imperfecto.
Solté gritos y escandalice mi juventud
porque aprendía que solo naces
y solo mueres,
envuelto en un antes,
en un después que nada dice salvo los hechos.
Vivo a través de mi perdón y de mi alegría
la cima cristalina del elevamiento.
Mi alma llora hoy pero de alegría
y en el espacio de mi ser algo florece.

¿Civilización?

Existe el dolor
Existe la angustia
Existe la desesperanza
Existe la rabia
Existe el rencor
Existe la frustración
Existe la amargura
Existe la pérdida
Existe la pobreza
Existe el desahucio
Existe la incertidumbre
Existe el olvido
Existe la desolación
Existe la desigualdad
Existe la explotación
Existe injusticia
Existe la trampa
Existe la tortura
Existe lo inhumano
Existe la intolerancia
Existe el miedo
Existe el odio
Existe el racismo
Existe la exclusión
Existe la discriminación
Existe la avaricia
Existe la miseria
Existe la servidumbre
Existe la esclavitud
Existe el terror
Existe la iniquidad
Existe el tormento
Existe la fealdad
Existe la frialdad
Existe la corrupción

Los corazones

Eran los corazones
trampas y las trampas
andamios y erguían edificaciones
grises, de torpeza inmensa
como basureros rotundos
de la existencia opaca.
Eran proletarios los corazones
porque eran explotados
y se organizaban para la lucha.
En ocasiones eran torpedos
los corazones y esparcían semillas
de bocas y suelos y domingos de amargura.
Eran también museos del desconsuelo y zoológicos de la barbarie
los corazones
cuando al unísono gemían
por azarosas hazañas de equipos atléticos.
Eran toda la dicha y el horizonte
puro de la historia
los corazones que se rompían
como gotas de papel
que se humedecían por lágrimas secas.
Eran abismos de tiento y falanges del dolor los corazones
que suponían azules las nubes
y blancas las estrellas
porque sentían el agobio de sus apodos deformados.
También eran arcos los corazones en dos sentidos: soportes y armas
instrumentos de la bóveda de la intranquilidad
y utensilios para cazar desfalcos de rabia y sin sentido,
raramente alegría y sorpresa.
Todos ellos surcaban una atmósfera serena y apacible
donde olvidaban su destino
entregados al festín de lo cotidiano.

Sin olvidar que no supe más de ti pero tal vez no me hayas amado

¿Tu nombre fue la lapida de mi luz
o fuiste lentamente un fantasma?
No tuve el valor
ni de buscarte
ni de quererte. Olvidé las enseñanzas
de mis ancestros por ti. Viví milenios
de dolores nostálgicos, por ti
tuve el valor de no seguir.
Rompiste con tu baile moreno
de fuego, miradas y deseo lujurioso
mi senda: ese pasillo donde la muerte
escribía con su aguja usando mi sangre, usando mi alma, usando mí luz y mi alma. Nunca como tú la usaste, esa noche, noche nuestra de nuestro baile y amor imposible.
¿Rompiste acaso el tendón de mi amor? Lo que rompiste fue mi juicio y razón.
Una oscura consecuencia despertaste
mi cobardía
agonía fulgente
traducción de anaqueles polvorientos y besos muertos, no dados.
Los días fueron acantilados tristes y espesos de la neblina del desamor.
¿Sólo bailamos, sólo me provocabas? A veces camino por la calle
hablando conmigo mismo, diciéndome ¿qué habría sido distinto si ella me hubiera amado?
Eres mi trauma vital preferido,
el surgimiento de todas mis complejidades,
la brújula de mis tragedias,
el trágico telón de mis quebrantos.
¿Me habrías amado con la desesperación que yo te perdí? ¿Habrías besado mi frente y cerrado tu mano sobre mi mano? ¿Habrías dicho que yo soy tu amor? La eternidad responde que
nos cruzamos y yo sucumbí ante ti.
Ni todas las putas de toda la historia, mía o de cualquier hombre común, podrían hacer del olvido
una medicina. Porque no es que te amara o que me embrujaras con tu té. Es algo más. Porque quizá me buscabas para destruirme.
Pero es la primavera tu estación. La nuestra. De nuestro baile. Y así la vida siguió y yo me pregunto:
¿si yo hubiere sido amado por ella ella me olvidaría tan pronto como lo hizo?
Estar así todos los tiempos estos que somos nadie
es saber que en tu nombre
estaba escrita mi sentencia.
Nunca podremos vivirnos
porque no nos importamos nunca
excepto quizás cuando me veías
en la penumbra
con esa ternura de miel en tus ojos
y yo quebraba mis caderas bailando
para que vieras que baila contigo
y para ti aunque no estuviéramos solos.
Todos estos años son esta escritura
y tú eres la ausencia
no mi madre
como creen mis lectores.
Tú y ella. Yo soy este ahora
un sin amar todos los ocasos
un sin refugio todas las tormentas
un sin cobija todos los inviernos
un simple soplo de amor inexistente.
No por todo lo dicho la eternidad cambiará. Eres el alfabeto de mi inexistencia: nosotros amándonos.

A veces

A veces los caminos nos separan,

con un dolor inmenso lo sabemos.

A veces somos aire

de otros tiempos

y otra gente nos aguarda

en silencio. A veces no sabemos

si perdemos o ganamos

separados por los caminos vividos,

torcemos nuestro rumbo y encontramos

despedidas y ausencias que calan el alma.

A veces simplemente olvidamos

que la vida es un océano de desencuentros,

que también a veces encontramos

en el misterio presente un algo y un alguien

que nos hace afortunados.

A veces intentamos evitar ese dolor

de sabernos partidos por vivencias más armónicas

que hoy ya son una memoria anterior.

A veces solamente notamos que los años

han pasado y que el cielo nos separó.

La primera primavera de este milenio

Inserta la tristeza

en los soles

quebrada

nostalgia

tibia confluencia

amar

no fue vivir

ni fue trepar

los árboles del tiempo.

Rasguño tu mirada

envoltorio cicatriz

mis ojos en tus espejos

como flácidas margaritas

mis dientes construyendo

la mueca gris

de un sábado en la noche

de la primer primavera de este milenio.

Cansada está la tormenta de desgracias

tristeza amargura locura demencia ser.

Todo contra ataca los días y territorios

de tu ausencia turbulenta,

columpio roto, mi sonrisa,

el átomo frío de tu indiferencia,

la canción silencio

eso eres

pero sin ideas ni belleza

simple espectro de mi

nadie que convoca la égida espacial.

Residuos

arqueología de tu nombre

olvido

canción horda de alfileres.

La voz, esa melodía tuya,

una esfera de pasiones que leyó

mis vidas pasadas, ríos de dolor, mi sangre

esta boca que sangró abandono

torcedura del alma

canción llamada eternidad.

Tapón mental

Vuelvo a este sitio con pocas cosas que decir. Soy un distorsionador, evidente. Construyo un apopléjico discurso entre tradiciones mezcladas. Pero ahora que estoy leyendo a Fernández de Lizardí y su Periquillo sarniento no puedo sino pensar en que soy un periquillo sarniento del siglo XXI, aunque el rótulo que yo elijo suene más elegante: indigente académico. No comprendo los terrenos creativos ni las dimensiones políticas del compromiso creador. No entiendo, porque carezco de conciencia histórica, a los grupos de jóvenes creadores. Es más, no puedo ni siquiera asimilarme a algún movimiento creativo contemporáneo. Quizá simplemente tengo un blog en wordpress. Pero soy un fósil, un fósil del siglo XXI. No construí una juventud sabiamente, me arriesgue de formas poco productivas, no sé relacionarme socialmente, no puedo conservar amistades, y vuelvo a este lugar, aquí, a esta distorsión.

Vivo arrepentido de todo lo que no he leído, pero más de todo lo que no hice: tener una vida deportiva exitosa cuando tuve la oportunidad de hacerlo, irme a estudiar antropología a Columbia en New York al salir de la prepa, ser antropólogo, no sé, mis fracasos son el eje que me vertebra.

Quizá debería saber perdonar, pero no lo sé hacer. Y en medio de todo mis lecturas entre sacadas de los estantes maternos, oh gran madre mía que ni siquiera puedo reconocer sin sentirme avergonzado por ser un mal hijo, nada más me hace concluir en el mismo punto del ciclo: no debía leer psicoanálisis para escribir literatura ni debía meterme drogas para testimoniar los trances putefractos de un siglo al otro. Y si el mundo, este mundo que es México, Veracruz, Xalapa, está podrido, este siglo XXI lo está mucho más y yo soy una partícula de normalidad putrefacta. Si como se reveló apenas los servidores públicos pagan escort, yo sería uno más de ellos. Yo sería un diputable, mi espíritu lo es. A diferencia de ellos yo tengo un salario modesto por el poco o mucho trabajo que hago, vivo de una que otra beca, recibí apenas un estímulo por mi rendimiento académico, voy a publicar un cuento en una antología de la ciudad de México, ando moviendo mis escritos, mandé a una convocatoria de publicación un libro de poemas, mande a concursar un libro de ensayos, políticamente incorrectos, y vuelvo a este sitio. Extraviada todos estos años, del 2002 al 2010, ocho, ochoa, como Dariana. Pero lo pérsico, lo persa, lo turbio del asunto es este recordar a los otros que ya no son yo: Mariana que estuvo en París, Rafael que vive en Buenos Aires, Luciano que está en San Francisco, Frida que también se fue a Francia, todos esos grandes emprendedores de mi generación. Y faltan muchos más. Y dentro de algunos años llegará otro presidente y seguirá el robo y la violencia en mi país. Y dentro de 4 años habrá mundial de foot ball. En dos olimpiadas. Todo seguirá igual que hasta hoy. Y mi apatía, egoista, no me permitirá si quiera pensar en salir de mis cuatro paredes.

Vuelvo aquí y me someto, ridiculamente, porque no soy libre, porque no creo en la libertad, porque hace muchos años llevo una cadena en mi oído derecho, la cadena de lo eternamente imposible.