Nano señalética interior

Aquí —¿dónde?— está un paisaje

desoladoramente inscrito

en nuestras voces: éramos también

un tropel de andamiajes futuros.

Caímos a la atmósfera de un alma

universal, desbrozamos infancias

con el escalpelo satinado de la vida.

Fuimos menos que un enigma fugitivo

fuimos una tediosa película de caricaturas

para adultos… falsificamos eso

lo que nunca estuvo en nuestras manos.

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Lentitudes

Juventudes de silencio

compran fiebres exitosas

entretejidas minúsculas

capas de sentido —átomo

de miserías— el conquistar

los infértiles atisbos del ser.

Nombre y consagración

efecto de cadencia, candela

insospechada, esto que dice

la pausa del destino —pausada

esfera de las totalidades—

una emblemática torpe, torcida.

Así es estar rancio en el universo

—poliversal— de los hitos verbales

porque al final de los ayeres

esparcimos amistad en pesados

mantos de recuerdos: cicatrices

somos cada vez que ensillamos

tientos peligrosos en el tacto

de la cobija humecida de niñez.

Mitología de la pantalla/Screen mithology

Hubo soledad

It had been loneliness

entre castillos

under castles.

Tétricos días

Gloomy days

apoyaron su axioma

supported their axiom.

Falsificación inmaterial

immaterial fake

llamar carnal la luz

call carnal the light

abismo manchado

stained abyss

nosotros: testigos del sol.

we witness of the sun.

 

 

Inexplosividades

Apresurada tensión

¿encimada, turbia, hostil?

Amansar la masa erotizada

—neurotización— un trance

torbellino —del instante

agobio el cúmulo desposeído—.

Laca de caricias

enamoramiento.

Cincel húmedo de desnudes.

¿Te escribo? También tan poco

es callo muscular de juventudes.

 

Tiento sí

Dos días empeñan

el dejo de la historia

en mis dientes.

Nauseabundo el sol

rompe enfermo el dintel

de mis adentros:

alma si de torcedura

impacto atropello,

de mi vista —indemne—

salto al silencio estridente.

Errata

 

No eran ayeres

los torbellinos

de tristeza

eran presentes.

Fue acaso soplo

mitades de horizonte

esa errata nombrada

migajas afectivas.

Estoy muy verde

Inmadureces literarias

esparcidas, tubo

denegado, vista

átomo inquieto.

Inmadurez, axioma cierto,

¿qué letra de la ecúmene escrita

ignoro? Todas. Calles simbólicas

esta bibliofilia ramplona, sí,

decía León Felipe del poema

ser una narración, nada es

esta poesía insulsa de autoridades.

Aquí fue también oportuno

dar nombre a lo impreciso

fue también incierto

dar cabida al ningún espacio

—como ningún esperma

fue también código indescifrado—

porque hay una cronofagía

permitida: bebed de las lindes

propias de vuestras tradiciones.

Acuñada este métrica caduca

no medida, metro sin tono,

pacto desposeído, sí, tonalidad

es partir las sílabas, interruptas,

en la música que es ruido,

no armonía. Sí, bestialismo

improductivo el ramificar

torpeza de acentos semánticos.

No es mi semantema otro significado

que el escueto cronicon lexicográfico

incrustado en patrañas: intelectualismo

siempre podré olvidarnos, psicosis

ramalazo de bondad fúrica.

Estoy muy verde para asumir

un perfil y una postura oscura,

oscurecido también en sinceridades,

por que al final mi ontología

es cancerígena, fortuita, por el esconder

los atisbos cansados del estar

—y la paciencia es trueque sin sentido

como tallarín envuelto en un caldo

de pollo en Kyoto— porque al finalizar

esto que no tuvo sano ni bueno ni infinito

principio principia, así y asa y todo es necropático

negro, ambivalente, envoltura

en la certeza de la poltrona

luminosa. Sí, verde estoy

en este mercado de la res publica litterarum

digital, verde —¿dónde está mi verdulera (o)?—.

Este nihilisno metanihílico, nada, nadie,

ninguno, estoy muy verde

para redactar los versos del silencio eterno.

Finjo entonces, maquiavélico entonces,

anterior también, entonces las costillas

de los ancestros igual fueron desposesas

igual como yo ahora, ignoto,

siervo, anclado en el anclaje del semantema:

neologismo, falsificación del lenguaje

mi des-historicidad, hiper-neurotización,

arggg, ehh, epa, ju, arggg, ehh, epa, juh.

Cruce los Andes

Los Andes me cruzaron

décadas atrás, contigo,

con tu voz limeña.

Crucé los Andes

también en vida

y su majestuosa melancolía

llenó mi horizonte

de una blancura inigualable.

Crucé los Andes

ellos me cruzaron,

hace millones de vidas,

Mecanografiar el instante

El alfabeto en su amplitud

es un laberinto.

Su infinidad es mi sesgo

su horizonte mi camino.

En su finitud de silencio

comprimo saltos al universo.

Alfabeto milenario eres

el teclear emotivo

de seres infinitamente desolados.