Blancura verbal

Escapa al ruido

muchedumbre simbólica,

escápate conmigo,

lenguaje. Truena sonidos

lengua, habla insomnios y

compón esbeltos diarios,

niega el silencio, verbo

truco del sentir. Envuelve

siempre, el sí del aire,

boca inflexión, voz

inunda el patio

de la barbarie

con flores, flores

versificadas,

metas de días,

verbalmente blanca

cicatriz del tiempo,

escribe contagios

dentro de la urdimbre

conquistada: tiende al ser

si de la espuma de la razón

alimentas los caudales.

Composición en despilfarro emotivo

Decapita mi tiempo

un álgebra enmudecida

que de números tiene

fechas caducas

en el calendario del pensamiento.

Todas las geometrías de este dolor

inmenso, inmensidad quebrada contra

el rumor insigne y los años,

narran cúbicas lontananzas de amistades

perdidas, de cafés y cigarrillos,

vocales del espacio, tuerca y símbolo

alfabético, que es la urdimbre

infértil, locación certera,

escena, siempre, cabalgar la alegría

de estar en la playa del olvido.

Soplaban en el firmamento

luces y polvo

las amarras del amor juvenil

pero dejaron aquí, donde

esculpe su asombro la existencia,

las moronas decaídas, falsas, del presente.

 

Irreverencia poética 19

¿Cuándo hubo andamios

para precipitar

la lectura de los soles?

Fugitivos descansan

los adheridos relatos

de la ciudad celestial.

Fumiga el éter de la vida

los rincones del saber,

como de alfabetos

torcidos, cuña del conocimiento

inútil. Era soñar nacer

el columpio de los atardeceres,

como la era anterior al reloj

del desconsuelo y la memoria.

Baladíes tropiezan nuestras caricias

en el amasijo de imágenes

y flotamos, siempre aquí,

donde nada es la escritura de la totalidad.

Lumpen emoción

Esto pequeño

burguesía

traumática

escribe

por siempre

el contagio

de la miseria.

Mal entendido

desprecio

soy contiguo

siempre

al lado del camino,

insigne pasado

de grandeza deportiva.

Añoranza del bien perdido,

inocencia perdida,

psique putrefacta,

axioma de olvido.

 

Fragmentos del corazón baldío

Era de imágenes

y de quebrazón

la marcha ignota,

disímbola del aire,

como humareda

de sueños

la barca del existir.

Flácida memoria

languidecer los días,

según las normas

del calendario,

emblemática sombra

el artefacto del alma.

Pedazo desfigurado

e irreversible la

conquista esférica

del espacio. Sonoridad

espolvoreada, del eco

tormentas, arrecifes

todas las fugas al imán

descifrado. Los segundos

comunican aromas

de siluetas esparcidas

en el haz de luz

que el polvo revela.

houses

Genealogía de lo inútil

arbolperdido

Constricción, aroma de tedio,

la cicatriz del olvido

nombra asiduos

promontorios oníricos.

Despilfarrar, acto constante,

como industrial mecánica,

la voz interior que, ruta

fructífera, sacude

el lote baldío del ser.

Pensamiento oxidado

como lápiz con punta rota

o intentona de escribir

en la agenda del terror

una nota de alegría.

Soporífera mansión

este redactar en verso

las pocilgas de la existencia.

Ansiedades perdidas

en el quebrantar la silueta

de los rumores, urbanidad

esparcir afectos y perderlos:

terco instinto —¿qué número

sacude la poltrona de la vista?—

esta melodía vacua del significado.

arbolperdido

Lírica de un momento infructuoso

Esparce sombras

una voz y emerge

manantial lo dicho.

¿Sembrar es mover

el hábito al destino?

Canibalismo despiadado

luz y espectáculo:

la conquista etérea

del amanecer. Soplo

el manto y la mirada,

de la espumosa tersura

como sorpresa y vértice

imantando al alma.

sin forma1

Paraíso destruido

¿Imágenes atribuyen soledades

al asiento del sol o nos esconden

gestos del horizonte? Nos nombran.

En una quebrantada mañana

perdimos la paz y la historia,

por la sangre de los inocentes

y la guerra nos indujo al término

de la existencia. Falsificamos

árboles, sueños e individuos…

y pensamos que era lo correcto

anudarnos la lengua con la indiferencia.

¿Por qué orillas nada nuestro dolor

si tristeza llanto si lágrima sal?

Cuando despertamos había un paraíso destruido

frente al escenario cotidiano del nombre.

archipielago1

Irreverencia poética 9

Nos pensamos

con la intuición del amanecer,

ocasos nutren el aliento

que somos, cada vez una espiga

de significados nos invoca.

Saltamos al silencioso manto

de la introspección y volamos

al sueño etéreo de las letras.

Inundamos los rincones del cosmos

con la tinta indeleble de la vida,

vivencias nos inculcan añoranzas.

Plasmamos los años en el abanico del ser

¿cuánta nostalgia acumula nuestra piel?

Una memoria, solo, nos induce al horizonte.

irreverencia poetica 9

Serie Neo Micro Poiesis Micro Poesía a.3.r

Error el estado contra

atacando el ser y la

cima de la existencia

rota como espejo

fortuna grisácea

lápida de libros no leídos.

Axioma inherente al adiós.

Motores lógicos

No hay frases

sino arte de pensar.

No hay símbolos

hay versificación y silencio.

Todo estriba en el acomodo

de los significados… y del sueño.