2.3 ANÁLISIS HISTORIOGRÁFICO DE LA INVENCIÓN DE AMÉRICA DE EDMUNDO O’GORMAN


Este ensayo fue fruto de la Experiencia Educativa Historiografía Mexicana del siglo XIX y XX impartida por el catedrático Cesar Augusto Ordóñez López.

2.3.1 INTRODUCCIÓN

 

El presente trabajo busca ofrecer un análisis historiográfico parcial y general de la obra La invención de América de Edmundo O’Gorman. Publicada originalmente en 1958 en el Fondo de Cultura Económica la obra fue corregida y reeditada en 1961 para una versión en inglés, que posteriormente fue traducida al español, la cual fue utilizada para este trabajo en su versión de 1984. Sin lugar a dudas y dado el decurso intelectual que sigue O’Gorman -reconocidamente apegado al método hermenéutico existencialista esbozado por Martin Heidegger y promovido en el mundo de habla hispana por el filósofo español José Ortega y Gasset-, queda planteada la necesidad de una revisión analítica de mayor envergadura y alcances de la que se pueda conseguir en unas cuantas páginas. Por tanto, y con fines de acotamiento analítico, serán retomados algunos aspectos del análisis historiográfico planteados por Javier Rico Moreno[1], centrándose en los siguientes: objeto de la narración, actores, factores históricos, espacialidad, temporalidad, modelo explicativo y fuentes. Se omite el reconocimiento de otros factores analíticos, pero a lo largo del análisis se recurrirá, de igual forma, a los conceptos explicativos empleados por Silvia Pappe[2] en torno al análisis historiográfico. Así, se buscará conjuntar el modelo esbozado por Rico Moreno con el de Silvia Pappe, para ofrecer en estas páginas un ejercicio analítico dentro de los posibles ejercicios derivados de la lectura de La invención de O’Gorman.

Será importante, además, desarrollar escuetamente ciertos elementos inscritos en el contexto histórico de lo que Guillermo Zermeño[3] y otros reconocen como la profesionalización de la historia, suceso derivado sintéticamente de la Revolución Mexicana de 1910 y del cambio de paradigmas explicativos en el marco de los estudios históricos, así como de una tendencia menos arraigada a posturas políticas en el estudio del pasado, es decir, a un proceso que permitió deslindar la utilidad de la historia de la vida política, a diferencia del siglo XIX en la que la historia sirvió para respaldar y legitimar los distintos proyectos políticos, liberales o conservadores. Aparejado con este gradual proceso de profesionalización, instaurado por la creación de centros de investigación histórica y facultades universitarias, la llegada de los republicanos españoles en 1939 también marcará un hito renovacionista con figuras como José Gaos, Wenceslao Roces o Ramón Iglesia, con quienes se consolidará el proyecto de la casa España, futuro Colegio de México y recinto de una veta de estudios históricos de fuerte tradición y prestigio en México desde entonces hasta la fecha.

 

2.3.2 CONTEXTUALIZACIÓN SOMERA DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX MEXICANO

 

Tomando en cuenta la importancia de la transición social y política que significó la Revolución mexicana, Zermeño nos permite comprender el proceso histórico que desemboca en la consolidación de la historia-ciencia institucional de la nueva escuela que criticará los postulados de la escuela positivista mediante el modelo rankeano, en la cual estarán incluidos personalidades como Antonio Caso, Alfonso Reyes, José Vasconcelos, Daniel Cosío Villegas, Silvio Zavala o Leopoldo Zea. Así, entre 1910 y 1960 la ciencia histórica y la historiografía científica encausan los esfuerzos y labores del quehacer de la disciplina. Estaremos, así mismo, frente un momento determinante en tanto se suscita la creación de centros de estudios -como la facultad de Historia en la UNAM- y la importancia de la tendencia historicista a partir de 1940, cuyos estudios se plantean responder a las interrogantes sobre la cultura mexicana o la personalidad del mexicano, desde un enfoque y métodos derivados de la filosofía aplicada al relato histórico. Queda por tanto esbozado el problema de la identidad en términos de la historicidad, es decir, del cambio de consciencia de un tiempo a otro. Esta escuela, encabezada por José Gaos, sigue estrechamente el pensamiento de Ortega y Gasset en tanto que la razón y la cultura son vitales.

En paralelo, posterior a la constitución de 1917 se consolidan las bases para la creación de distintos movimientos intelectuales -como el muralismo mexicano o el vasconcelismo- cuyo perfil nacionalista, rescate de la identidad indígena y profundo compromiso con la transformación material, cultural e intelectual del país, abrirá el camino para nuevas formas de explicación de los fenómenos sociales y también del pasado. En este sentido Zermeño identifica el surgimiento del discurso científico de la historia con el surgimiento del Estado moderno mexicano -en el siglo XIX- y establece la geneología de las escuelas de historiadores que a principios del siglo XX constituirán un nuevo paradigma. Edmundo O’Gorman pertenecerá, indiscutiblemente, a esa nueva escuela desde la cual se plantea, entre otras cosas, el desentrañamiento de la historia de las ideologías componentes de esos rasgos identitarios que entran en cuestionamiento y crisis, siempre que se han reconfigurado los modelos explicativos. No por nada La invención de América se plantea como un ejercicio desmistificador y desmantelador de una fórmula harto recurrente e incuestionable hasta la publicación de dicho trabajo: el descubrimiento de América por parte de Cristobal Colón en 1492.

 

2.3.3 ELEMENTOS PARA EL ANÁLISIS

 

Retomo brevemente los lineamientos generales del análisis que darán píe a mi interpretación sobre La invención de América. Se han rescatado algunos aspectos del trabajo que expone Javier Rico Moreno en su trabajo Anílisis y crítica historiográfica[4] que es pertinente definir con fines aclaratorios. Primero se determinó analizar el texto de O’Gorman desde el aspecto del objeto de la narración, los actores, los factores históricos, la espacialidad, el modelo explicativo y las fuentes. Complementado el análisis se retoma el concepto de temporalidad, principio dominante y discurso de Silvia Pappe[5] en tanto permiten apuntalar aspectos complementarios a los retomados de Rico Moreno. ¿Cuál es la finalidad? Establecer los puntos que han regido mi lectura de O’Gorman.

De esta manera, el objeto de la narración, la espacialidad, la temporalidad y los actores en La invención estarán definidos, en primera instancia, por el recorrido que establece el autor sobre su argumento principal de indagación: la constitución ontológica de América. En segundo lugar, los factores históricos, el principio dominante, el discurso y el modelo explicativo permiten tener un acercamiento más profundo, en términos de la exégesis textual, de los mecanismos interpretativos y las secuencias plasmadas en la dubitación sobre el hecho del descubrimiento de América, en tanto construcción histórica, eurocéntrica y de legitimación cultural, en el proceso que se desvela a lo largo de una serie de intrincadas fórmulas explicativas en función de sistemas discursivos y argumentativos que subsecuentemente irán transformando la concepción sobre el hecho real: la llegada de seres europeos a lugares insospechados e inexistentes en la cosmovisión global del siglo XV.

Finalmente un tercer elemento analítico importante, aunque realizado someramente, se centra en las fuentes y documentos empleados por O’Gorman a lo largo de su narración sobre la construcción histórica de América desde el imaginario europeo, en donde se revela una intencionalidad precisa y contundente: la reinterpretación del hecho del arribo de Colón, sus alcances y dimensiones históricas -desde lo que el mismo autor llama hermenéutica histórica-. Veamos a continuación qué pasa en la obra.

 

2.3.4 UN ANÁLISIS COMPLEJO EL DE LA INVENCIÓN DE AMÉRICA

 

La estructura argumentativa compleja que emplea O’Gorman para desmantelar el juicio sobre el descubrimiento de América lo conduce a plantearse el absurdo de dicho juicio y, por lo tanto, recurre a la fórmula que implica la invención. Descubrir, específica en el primer apartado de su trabajo, implica un acto consciente, intencional, con un propósito y una causalidad entabladas previamente. No se trata, por tanto, de un acto azaroso sino de una búsqueda orientada y conducida a un fin. Frente a esto la invención estriba en una justificación construida históricamente, determinada y consensuada a partir de un hecho que genera una crisis en el pensamiento pero cuya transformación es, además de evidente, irrevocable y completa. Esto significa que la llegada de Colón -quien todo el tiempo argumento que había llegado a territorios asiáticos- esta cifrada en términos de la cultura europea del siglo XV y que la idea del descubrimiento de América por el Almirante es un recurso histórico que facilita la comprensión del suceso, inexplicable para la mentalidad europea de la época, del encuentro de algo que no debía estar ahí.

¿Qué hace O’Gorman? Se propone realizar una investigación profunda y concienzuda pare descifrar el origen ontológico de América, sin perder de vista nunca el hecho predominante de los distintos sistemas interpretativos y culturales occidentales que permitieron, desde un principio, ofrecer una explicación del encuentro con “el nuevo mundo”.

En el primer apartado del texto queda planteado el objeto de la narración como el desciframiento alrededor de:

 

…que cuando se nos asegura que Colón descubrió a América no se trata de un hecho, sino meramente de la interpretación de un hecho…, [por lo que] … Es, pues, lícito suscitar la duda que, en efecto hemos suscitado… Por consiguiente, lo que vamos a examinar no es cómo, cuándo y quién descubrió a América, sino si la idea misma de que América fue descubierta es una manera adecuada de entender los acontecimientos, es decir, si con esa idea se logro o no explicar, sin objeción lógica, la totalidad del fenómeno histórico de que se trata.[6]

 

 

En este apartado quedan también planteados, de entrada, los actores de la narración: particularmente Cristobal Colón y América -en tanto ser, en tanto ente-. Esta dupla indisociable, dado que no se puede desligar al primero de la segunda por el juicio históricamente construido sobre ambos, permite también establecer el inicio de la temporalidad que abarca la narración, es decir, 1492 año de la llegada de Colón. La temporalidad termina en el apartado tercero cuando se menciona que en 1507 es publicado el folleto Cosmographiae Introductio, en donde surge definitivamente la explicación a favor del tercer actor del relato histórico, que es Américo Vespucio.

En términos de los factores históricos el segundo apartado es completamente necesario, pues en él se ejemplifican y muestran los rasgos generales de la mentalidad europea del siglo XV, que irán mostrando el tejido simbólico y cultural en el cual Colón se inserta como sujeto social de un tiempo determinado. Así, las formas explicativas providencialistas, heredadas de la edad media, y la división tripartita del mundo, a semejanza de la trinidad, son sistemas explicativos y discursivos que establecen el orden cósmico prevaleciente para cuando Colón realiza sus viajes.

Así mismo cabe mencionar que América juega en este texto el doble papel tanto de actor como de espacilidad, aunque es complicado hacer alguna valoración al respecto pues estamos frente a una interpretación y un rastreo en el ámbito de las ideas, en el terreno de la historia cultural. Sin lugar a dudas hay una oposición de entidades claramente establecida: Europa-América, lo viejo-lo nuevo, lo conocido-lo desconocido. Esta oposición de entidades, permiten a O’Gorman realizar un sistema argumentativo que deriva en el modelo explicativo que utiliza: hermenéutico por interpretativo, existencial por la búsqueda de la ontología, recurriendo al dinamismo temporal y la explicación de la historicidad del suceso, a la posibilidad de construir históricamente los juicios.

En ese sentido el texto muestra una serie de secuencias de ideas que se originan en el siglo XV y que a lo largo del tiempo van cobran vigencia. La primera de estas secuencias es la que adjudica a Colón el descubrimiento de América. Otra de tales secuencias es la que se refiere a la transformación en la mentalidad europea finales del siglo XV y principios del XVI en torno a las explicaciones del hallazgo y el proceso mediante el cual se pasa de una creencia -la llegada a Asia- a otra -la llegada a un nuevo mundo-, en donde se suscitan distintos momentos críticos y diversas posturas -como las de la corona española o el papado, las comunidades científicas e intelectuales, etc.

En términos del principio dominante queda establecida la intención clara de establecer un nudo de identidad a partir de la distinción entre descubrir e inventar, entre un hecho dado y la construcción de su explicación, mediante formas de interpretarlo. De igual forma está definida el aparato crítico que emplea O’Gorman cuando rescata un sistema filosófico y establece las pautas de su análisis desde el discurso del desciframiento ontológico, es decir, desde la creación del ser de América, desde su inserción en la macro esfera del devenir occidental inscrito en la historia universal de la humanidad.

Sus planteamientos, pulimentados lógicamente, entablan coordenadas de ubicación a partir de los documentos a los que recurre. El trabajo está lleno de ejemplos de esta situación, pero específicamente ofrece un seguimiento de los diarios de Colón rescatados por Bartolomé de las Casas y las cartas que escribe Américo Vespucio a Lorenzo de Medici después de sus viajes. El emplo de fuentes abarca crónicas de frayles españoles, documentos renacentistas, cartografías, mapas, fuentes archivísticas y libros de los siglos XIX y XX.

Finalmente en las conclusiones quedan plasmadas dos posturas distintas en la vida histórica de América: la postura anglosajona y la postura ibérica. De estas dos posturas se puede rescatar que la primera es original y la segunda es imitadora, pues la primera busca romper y recrear el legado europeo, mientras que la segunda busca imitar y trasladar dicho legado al contexto americano. De ahí surge la explicación de que Latinoamérica deberá empezar a construir un ente original para poder solucionar los problemas que le aquejan.

Esta perspectiva nos da la clave para comprender, según O’Gorman, el destino histórico y las posibilidades de futuro de las llamadas dos Américas, pero muy especialmente de América Latina, pues O’Gorman ve en su nacimiento una suerte de desajuste ontológico que la ha obligado, todavía sin éxito, a buscar en el exterior modelos a imitar, tanto en lo político como en lo social. O’Gorman no lo dice abiertamente, pero este diagnóstico implica, por el mismo hecho de enunciarse, que América Latina no podrá encontrar una verdadera solución a sus problemas, mientras no se decida a buscar una nueva vía, la de una historia auténtica que renuncie a la imitación y, haciendo efectiva la libertad ganada por el hombre occidental, se dedique a crear su propio y exclusivo camino[7].

 

2.3.5 CONCLUSIONES

 

No es posible realizar un análisis completo y exhuastivo de un trabajo como el que se intentó realizar aquí sin dejar de lado una serie de situaciones que favorecerían una lectura más completa. Sin lugar a dudas el trabajo de O’Gorman encuentra una salida sólida al problema de la identidad del ser de América, de la composición histórica que explica la idea fundamental, desde el pensamiento europeo, sobre dicha entidad. Un trabajo como este merece mucha más atención, tiempo y dedicación para poder realizar una aproximación y lecturas críticas. Pero se ha intentado salvar, en este ejercicio, esa distancia planteando lo hasta aquí expuesto. ¿Cuál es el valor de la obra La invención de América? Ante todo se trata de una obra de historia cultural, de historia de las ideas, que posibilita un ejercicio intelectual, lógico e interpretativo, que orienta y guía una reflexión novedosa para su tiempo.

En otros términos no puede negarse lo que menciona Guillermo Bonfil Batalla en su libro México Profundo cuando menciona dos proyectos para México: el imaginario, de semblante e identidad española, y el profundo, de los pueblos indígenas marginados. En este sentido desde la postura sostenida por O’Gorman es posible detectar ya una compromiso crítico a los juicios dados por hecho que validaron las versiones históricas y que en muchos casos han servido para legitimar un ethos determinado. En este sentido la contribución de O’Gorman, inscrita plenamente en el ámbito de la historia-ciencia profesional, contiene elementos cuya intención oscila entre el ejercicio crítico y la disertación estrictamente académica, pero también se percibe la intención de salvar una distancia en términos de la cultura y de las formas de representación de identidad que se localizan desde dentro y desde fuera de la entidad americana. ¿Por qué traer a colación a Bonfil Batalla? Simplemente porque el plenteamiento de O’Gorman ostenta, igualmente, una partición de la entidad América como balance final. Se podría decir que así como hay un México imaginario hay una América imaginaria y como hay un México profundo hay una América profunda.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Díaz Maldonado, Rodrigo. La filosofía de la historia de Edmundo O’Gorman en Revista de la Universidad de México. Nueva época. México. UNAM. Núm. 33. Noviembre 2006. pp. 25-28

 

O’Gorman, Edmundo. La invención de América. México. Fondo de Cultura Económica. 1984.

 

Pappe, Silvia. Historiografía Crítica: una reflexión teórica, México, Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, 2001.

 

Pietschmann, Horst.De “La invención de América” a la “Historia como invención”Historia mexicana: México, D.F.: El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos: v. 46, no. 4 (184) (abr.-jun. 1997), p. 705-709
Rabasa, José. «Intencionalidad, invención y reducción al absurdo en la invención de América», Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En línea], Coloquios, Puesto en línea el 26 junio 2012, consultado el 28 noviembre 2012. URL:

http://nuevomundo.revues.org/63440; DOI: 10.4000/nuevomundo.63440

 

Rico Moreno, Javier. “Análisis y crítica en la historiografía” en La experiencia historiográfica. VIII Coloquio de Análisis Historiográfico, México, UNAM, 2009, pp. 199-212

 

Vázquez, Josefina Zoraida, Una nueva invención de América, Historia mexicana: México, D.F. : El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos: v. 11, no. 2 (42) (oct.-dic. 1961), p. 273-276

 

Zermeño, Guillermo, “La historiografía moderna en México: algunas hipótesis” en Revista Takwá, Núm. 8, otoño 205, pp.37-46.

[1] Rico Moreno, Javier. “Análisis y crítica en la historiografía” en La experiencia historiográfica. VIII Coloquio de Análisis Historiográfico, México, UNAM, 2009, pp. 199-212

[2] Pappe, Silvia. Historiografía Crítica: una reflexión teórica, México, Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, 2001.

[3] Zermeño, Guillermo, “La historiografía moderna en México: algunas hipótesis” en Revista Takwá, Núm. 8, otoño 205, pp.37-46.

[4] Rico Moreno, Javier. op.cit.

[5] Pappe, Silvia. op.cit.

[6] O’Gorman Edmundo. La invención de América. México. Fondo de Cultura Económica. 1984. p.16.

[7] Díaz Maldonado, Rodrigo.” La filosofía de la historia de Edmundo O’Gorman” en Revista de la Universidad de México. Nueva época. México. UNAM. Núm. 33. Noviembre 2006. pp. 25-28

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