Callar en el callejón de la barbarie

Contra fluir enquistados años

eso es el indómito perfil

de la columna ridícula del estar.

Encima de los tientos amorosos

existir —igual presencia que designio

autómata de signos marchitos—

un lenguaje espacio la cicatriz.

Añejo color añil del alma

del corazón un pizca salubre

lágrima siempre torcedura

anda, ven, contagio de agua.

Pocilga de fuego, igual que ayer,

los cuerpos entreverados.

En el axioma del amar

la ventisca fugitiva y sudorosa

que es inserción y decibelio:

sonar el sueño —sonambulismo—

terreno de imágenes proféticas,

como los goles de soles en la portería

de la eternidad. Danza, igual, erótica

de veintinueve años quebrados

en el solipsismo de la barbarie.

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Bloqueada inspiración

Así retratar ruinas en el viento

conversación, silencio,

fabricar en decibelios

galope de arrullos —levantamiento

dentro— los arrecifes indómitos

que demarcan este anhelo.

Tiempo, sí, escritura de cuerpos:

la vida misma, misterio mayor

dentro de las espigas luces

quietud que arropa también olvidos.

Micro poiesis 1 Cosa dicha

Verbalizaste una generación instantánea

que es tu vida y tus ideas

como si no hubiera retórica del tiempo

porque al final del día Dios te amaba

y eras dichosa como una liebre corriendo en la pradera.

Las dos sesiones de Flor de Fuego de 2007 para escucharlas en la barra lateral

En el año 2007 después de volver de Sudamérica una mañana me senté al piano e improvisé, entre otras piezas, las que constituyen mi conjunto titulado Flor de Fuego. Ahora las he puesto en la barra lateral para que puedan ser escuchadas. Son piezas largas de catarsis musical.

Espero consigan escucharlas e interesarse por ellas.

Saludos a la audiencia

Conclusiva

Desparramar la vida

entre calles y esquinas

con la silueta desvencijada

por alientos fortuitos

es trepar a la cúspide del día

sabiendo que la tormenta primaveral

aguarda nuestra esencia vital para mojar

el acto mismo de testificar los ciclos terrenales.

Serie Neo Micro Poiesis Micro Poesía a.3.r

Error el estado contra

atacando el ser y la

cima de la existencia

rota como espejo

fortuna grisácea

lápida de libros no leídos.

Axioma inherente al adiós.

Mutismo de una micro poética inservible

Silenciar los abismos, los espasmos, de frases que mantienen un vínculo corrupto con la realidad. Estar inmerso en un fetichismo constante, sonoro y ruidoso, como maquinaria a principios del siglo XX, pero también sosegar los alientos personales, la grandeza interior, subyugando un atisbo de idea, de pensamiento, de oración, que suture los constantes movimientos del adentro zoológico. Y encima de la mesita de noche los libros que ya no son leídos, encima de los libreros los libros empolvados, encima de la mesa de trabajo un cúmulo de tickets y papeles, inservibles. Totalidad silenciada, mutismo, banalidad cruenta, la cúpula propia de una desvencijada retórica inapropiada, como calcetín roto, sin enmendar, sin esperanza. Dentro de los átomos psíquicos, el error de creer en una razón unívoca, para nombrar el universo, es sembrar entonces sílabas sin tonalidad, para desfigurarse el alma, contra el sentido de las manecillas del reloj, asumiendo una tétrica función inmanente al vómito verbal: las aristas propias de una herencia desequilibrada fungen como una tonada de ola marina que indaga los límites inscritos en una poética inservible, la poética desechable de la teoría inherente a la basura cultural.

Gutural

Crujía la voz,

designio interno,

palpar el alma,

correr, hacia la faz

del rostro dúctil

del objeto del deseo.

Definición

Definíamos

una tarde

los rostros

prófugos

de la ternura.